Este mes, tuve que pagar 989 pesos por la cuenta del teléfono celular. Ese pago subió algo más que de costumbre debido a las llamadas de larga distancia que hice en un viaje reciente. En casa, donde suelo trabajar y por eso el teléfono y la conexión a Internet que viene contratada junto con él me resultan indispensables, pagué 1926 pesos, IVA incluido. El servicio de televisión por cable me cuesta 869 pesos al mes. Además estoy suscrito a un paquete de mediano costo de la televisiónsatelital, gracias al cual puedo ver los partidos de futbol de la liga española, que cuesta 437 pesos.
En total, por esos cuatro servicios de telecomunicaciones este mes pagué 4221 pesos.
Si hoy existiera el impuesto del 4% a los servicios de esa índole que ha propuesto el gobierno federal y que escandaliza a personajes de adscripcionessignificativamente muy variadas, mi pago mensual no variaría de manera sustancial. El 4% por el teléfono celular que utilicé el mes pasado significaría un incremento de 34.48 pesos (calculados a partir del costo del servicio, antes delIVA que ya pago hoy en día). Los servicios telefónicos y de Internet que tengo en casa habrían costado 66.99 pesos más. La renta deCablevisión, aumentaría 30.23 pesos. La de Sky, 15.32 pesos.
En total, en vez de 4221 pesos este mes tendría que estar pagando 4368. Se trataría de un incremento de 147 pesos que desde luego preferiría gastar en otra cosa pero que no son de tales dimensiones que desmantelen mi presupuesto. Ese aumento fiscal tampoco me llevaría a prescindir de alguno de tales servicios. Además, si existiera una rendición de cuentas clara y oportuna acerca del uso que se da a nuestros impuestos,posiblemente me daría gusto saber que ese pequeño incremento fiscal es útil para respaldar la política social del Estado, en caso que ese fuera el destino que tuvieran aumentos como los que ahora se están discutiendo.
Sin embargo, el aumento de 4% a las tarifas de los servicios de telecomunicaciones ha sido presentado por muchos de sus críticos como un atentado al desarrollo de la telefonía, la televisión e incluso al derecho de información de losmexicanos. Hay quien ha anticipado que ese aumento fiscal será el camino para “ Matar el Internet”.
Algunas de las coaliciones empresariales relacionadas con ese ramo, han exclamado “No al impuesto a la comunicación” en un documento que considera ese gravamen como una “medida regresiva”. Entre otros problemas, esas organizaciones sostienen que el 4% de incremento fiscal “encarece la competitividad”, “retrasa la modernización tecnológica”, “amplía la brecha digital”, “desincentiva la inversión de nuevos oferentes (sic) del servicio en el país” y “complica la capacidad para generar y conservar los empleos”. Hay, incluso, quienes consideran que el nuevo impuesto provocaría un incremento de precios de los servicios de telecomunicaciones.
Detrás de todo ese bullicio hay mucha ideología, poca reflexión y escasos números. Cualquier aumento de impuestos significa una carga para quienes lo tienen que sufragar. En este caso, se trataría de los usuarios finales de los servicios de telecomunicaciones. Las empresas de telefonía, los proveedores de Internet o las compañías que conducen señales de televisión, no tendrían que pagar ese impuesto. Así que no hay asidero a suposiciones como las que señalan que los precios se elevarían, o que aumentaría el desempleo en el sector de las telecomunicaciones.
Desde luego, si algunas de esas empresas aprovechan la ocasión para aumentar sus precios con pretexto del incremento fiscal, entonces sí estaríamos ante una escalada de costos con perjuicios quizá impredecibles.
Resulta bastante peregrino preocuparse por la competitividad o por la brecha digital, porque las limitaciones en ese campo no se deben a las cargas fiscales sino al mantenimiento de preferencias monopólicas y a la ausencia de auténticos proyectos nacionales para desarrollar la telefonía, Internet o la cobertura de la televisión de paga. En esos tres servicios, como hemos subrayado en otras ocasiones, los mexicanos padecemos cuotas extraordinariamente altas en comparación con las que hay en otros países.
Si los ciudadanos y organizaciones que hoy se alarman ante el posible impuesto del 4% estuvieran preocupados por la cobertura de las telecomunicaciones en la sociedadmexicana , podrían interesarse en exigir una estructura de precios menos onerosa para los usuarios, un servicio de mejor calidad y sobre todo una competencia auténtica. La telefonía en México y desde hace poco la posibilidad de conectarse a Internet, se encuentran fundamentalmente acaparadas porTelmex. Hay que reconocer que sin la empresa de Carlos Slim varios millones de mexicanos carecerían de acceso a la Red de redes, porque el gobierno federal desde hace al menos una década se ha rehusado a promover la diversificación de ese servicio. Pero la Internet que tenemos es de velocidades muy bajas y de precios muy altos en comparación con los que hay en otras naciones.
La televisión de paga, por otra parte, se encuentra copada por empresas propiedad de Televisa o afines a ella. En el transcurso de los meses recientes, las firmas que manejan la mayor parte de los contratos de televisión por cable han sido adquiridas por Televisa. Y, como es sabido, ese consorcio monopolizó el mercado de la televisiónsatelital hasta que, muy recientemente, comenzó a funcionar el sistema Dish de la empresa Multivisión.
Apoyar el mejoramiento de las telecomunicaciones, significaría respaldar una diversidad auténtica, con actores capaces de ofrecer servicios competitivos y políticas de Estado para abatir la renta de esos servicios. Si yo viviera en algún país europeo, por ejemplo, los servicios de telefonía celular, residencial, Internet y televisión por los que ahora pago más de 4200 pesos al mes, me costarían menos de la cuarta o la quinta parte.
Me gustaría escuchar a quienes ahora se inquietan por el impuesto del 4%, levantar la voz contra las altas tarifas que padecemos los usuarios de los servicios de telecomunicaciones en México. Allí, y no en la propuesta fiscal, se encuentran los problemas de ese sector.
El frente contra el impuesto a las telecomunicaciones ha sido respaldado con recursos amplios, como los que financiaron el desplegado que apareció en varios periódicos el martes 15 de septiembre. No es de extrañar que esas voces, que comparten un discurso, intereses y una perspectiva ideológica proclive al control de las corporaciones privadas sobre la economía, compartan dicha campaña. Un despacho de la agencia Bloomberg explicaba la semana pasada que el cabildeo contra el impuesto ha sido promovido por firmas como la corporación NII Holdings, operadora de Nextel en América Latina.
Pero llama o debiera llamar la atención el rechazo al 4% que proviene de sectores identificados con las izquierdas. La semana pasada, cinco senadores del Partido de la Revolución Democrática propusieron un punto de acuerdo para que la Cámara de Diputados rechace ese impuesto. Los senadores perredistas hacen suyas, una por una, las consideraciones de las empresas telefónicas, así como de los proveedores de televisión de paga.
No sé si las corporaciones telefónicas y televisivas que hoy claman contra el impuesto esperaban encontrar una adhesión tan incondicional ysorpresiva como la que les brindan esos senadores del PRD. Tampoco sé si esos legisladores entienden con qué intereses juegan cuando avalan de manera tan enfática las exigencias de tales consorcios. Lo que sí sé es que en otros sitios del mundo las izquierdas suelen favorecer los aumentos fiscales para respaldar la política social del Estado. Aquí, como en tantas otras cosas, marchamos al revés.

No olvide que en el pago de la tarifa de sus más de $4200 va incluido el pago de la concesión del Estado Mexicano por operar uno de sus bienes. Dirá que la paga el concesionario, pero de que está repercutida lo está. Entonces pagamos, los usuarios comunes pagamos dos veces por el servicio que el Estado debería prestarnos como uno solo. Hay que revisar no el impuesto sino las altas tarifas y la calidad del servicio. A partir de las concesiones deben reducirse sus precios y limitarse sus usos complementarios. La riqueza tiene allí su principal desequilibrio distributivo. En otros sentido, es otra forma de esclavismo de los hombres y mujeres libres.
Comment by Raúl Nieto — September 28, 2009 @ 2:42 pm
Estimado Raúl:
Más allá de consideraciones sociales y fiscales, mucho ahorrarías en telefonía domiciliaria si contrataras un paquete con llamadas ilimitadas locales y de larga distancia más el doble de velocidad de internet (2 Mb) por solo $999.00 pesos con tarifas preferenciales para larga distancia internacional. Ahorrarías tú y tendrías para pagar el 4% de impuesto + el 2% de la contribución a la pobreza + tu 15% de iva y te quedarían mas de los 147 pesos que deseas utilizar para diversas cosas. ¿A que voy mas allá de la ironía? a que probablemente como ciudadanos no hemos explorado todas las vías para disminuir nuestros gastos, mismas que,como en el caso que nos platicas hoy, pueden generarnos ahorros aún contribuyendo con los nuevos impuestos. Me parece que hay que hacer cultura del pago de contribuciones, no solo por las necesidades que ayudaremos a atender, sino porque pagando impuestos crecerá también nuestro sentido de exigencia y cumplimiento al gobierno
Comment by R. delatorre — September 28, 2009 @ 5:18 pm
Gracias por ambos comentarios. Dos puntualizaciones. De los pagos que hacemos los usuarios, el Estado mexicano no recibe ni un peso, excepto por concepto de impuestos. Es decir, no hay pago de concesiones al Estado. Y no puede haberlo, primero, porque en el caso de la telefonía Telmex tiene una concesión por la cual pagó en una sola ocasión cuando el gobierno de Salinas le vendió la empresa. Y en el caso de esa y de las empresas de cable, el Estado no podría cobrar el uso de derechos porque no se utiliza un bien público como sí ocurre con las señales de televisión al aire, codificadas o no. Por otro lado, agradezco el consejo de R. delatorre pero el paquete que tengo contratado con Telmex es el menos caro posible con la cantidad de servicios, incluyendo Internet de 4 Mb, que requiero. Saludos.
Comment by Raul Trejo — September 28, 2009 @ 5:37 pm
muy bien y los de mas bajo salario que apenas alcanza para el pago de telefono e intenet que son necesarios deveras no afecta
Comment by mario — September 28, 2009 @ 5:47 pm
Pues usted que tiene la posibilidad de tirar mas de cuatro mil pesos, sigalo haciendo. Los servicios de comunicaciones además de caros son pésimos en México, vea las tarifas y la calidad que hay en los paises de las organizaciones a las que dizque pertenecemos (OCDE, OMC, etc). Me pregunto ¿y por qué si? , ¿para que un impuesto? sino hay una mejora en los mismos
Comment by Julio Fourlong — September 28, 2009 @ 6:47 pm
Y YO PREGUNTO??? Y PORQUE NO MEJOR EL GOBIERNO DEL MONIGOTE, LE COBRA
LOS IMPUESTOS REALES QUE TIENEN QUE PAGAR TANTO LAS TELEVISORAS COMO
LA TELEFONICA TELMEX Y DEMAS DE CELULARES..COMO NEXTEL, IMAGINESE DE
ELLOS EL QUE MAS PAGA IMPUESTO ES TELMEX CON EL 6% MIENTRAS A MI ME
QUITAN A HU……….O CADA MES EL 28% Y NO HAY FORMA DE DEDUCIR….
PORQUE NI ENTRO EN REGIMENES ESPECIALES,TASA CERO,CONSOLIDACIONES,
NI TENGO FUNDACIONES NI SOY CUATE O COMPLICE DEL MONIGOTE CALDERON
PRIMERO QUE TODOS PAGUEN EMPEZANDO POR LOS FUNCIONARIOS,Y LOS GRANDES
EMPRESARIOS….Y LUEGO SE VERA SI LOS AUMENTAN.
Comment by FAST TRACK — September 28, 2009 @ 10:49 pm
Impuesto del 4% a telecomunicaciones: ¿y por qué no se le cobra AL PRESTADOR DEL SERVICIO?
Aunque sabemos que si se hace, inmediatamente ese costo se le transfiere al usuario del servicio.
Me gustaria saber cuanto percibe el señor Raúl Trejo Delarbre,
por salarios, honorarios, etc.
Comment by Erasmo — October 8, 2009 @ 9:10 pm