Quiero ser Brad Pitt

¿Qué hace el policía bueno del lado mexicano?

March 25, 2009

— 1:39 pm

 

 

De click para ver el trailer de la película

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Charlton Heston

Charlton Heston

Una historia de dos policías. De un lado de la frontera, está el policía bueno, que cree que su deber es hacer que se cumpla la ley. Se define a sí mismo como un soldado al que no le gusta la guerra, pero que tiene que lucharla porque es su deber para encontrar la justicia. Del otro lado, el policía malo, que en cuanto tiene un sospechoso le siembra evidencias, para hacer más expedito su castigo. 

Lo raro es que el policía bueno está del lado mexicano y, además, es Charlton Heston, el villano favorito de Michael Moore. El policía malo es Orson Welles, un gordo decadente, seguro sudoroso y muy efectivo, aunque poco ético, en su combate contra el bajo mundo. 

En A Touch of Evil (que, como todos sabemos, en español significa “sed de maldad”), esos son los dos extremos. Me imagino a las anteriores generaciones, dominadas por la ideología priísta-tercermundista, que se sentían muy orgullosas de que Welles pusiera al bueno del lado mexicano. 

 

 

Click para ver la escena del departamento

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Hay en esta maldad y bondad en realidad un juego de espejos. Welles es malo porque siembra evidencias, pero mata con sus manos al peor de todos, un personaje siniestro que bien podría ser uno de los desquiciados de las películas de David Lynch. Heston es bueno porque sigue las enredadas leyes y al final no logra combatir la delincuencia. 

 

 

La película es un cómic, con malos de ojos desorbitados y niños que inyectan droga a la bella esposa del héroe (por cierto, ¿quién es el héroe en esta película?). Las tomas en contrapicada hacen que las escenas se vean más irreales. Los escenarios de México son tan falsos que parecen reales, con sus montones de basura y decadencia.

La persecución final, con Charlton Heston corriendo de un lado para otro para acercar la antena al transmisor que ató a su nuevo aliado, es una de esas escenas que han vuelto famoso a Welles. Como la persecución en el parque de diversiones del Tercer Hombre (y su divertida recreación en Broadway Danny Rose, de Woody Allen), o la de los espejos en La dama de Shanghai (también con homenaje de Woody Allen, en Manhattan Murder Mystery).

 

 

 

Al final de este cómic, las preguntas quedan. ¿El mundo se divide sólo entre buenos y malos? ¿Entre gringos y mexicanos? ¿Cómo distinguimos a unos de otros?

¿A qué hora se murió la izquierda?

March 18, 2009

— 8:31 pm

 

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¡Oh, sí! ¡Cómo se benefició el movimiento comunista de que ese campesino flaco se cortara la oreja para dársela al patrón! ¡Uf! Qué discursos tan aburridos, dignos de líder sindical mexicano, se avientan los revolucionarios italianos de este panfleto de Bertolucci.

¡Cómo cambian las cosas! Hace una eternidad, fui al cine a ver 1900 de Bernardo Bertolucci y me pareció la octava maravilla. Hoy, después de la caída del muro de Berlín (y de Wall Street), al verla en dvd me pareció que tanta ideología era de bostezo.

 

Portada Dvd

Portada Dvd

Lo que no pierde esta película es la fuerza de sus imágenes. 1900 es una serie de cuentos cortos pegados a fuerza con una débil historia -la relación entre dos niños nacidos el mismo día, uno caricatura de rico y el otro caricatura de pobre-. Bertolucci sabe contar historias con una sola pincelada, y aún así se da el lujo de hacer películas de varias horas. Algunos ejemplos: el chicle pegado en el barandal de El último tango en París (o ¡la mantequilla!), el gran balón amarillo y los soldados en el Templo Prohibido de El último emperador, las moscas cerca de los ojos de El cielo protector.

 

 Cuatro imágenes de 1900, que hacen que uno aguante los discursos.

1.    El niño Olmo sobre la mesa. Estos romanos están majaretas, diría Obelix. A sus descendientes tampoco hay quién los entienda con sus imágenes raras. ¿Alguien me puede explicar qué tiene que ver el animal marino del final de La Dolce Vita? Bueno, pero esa es otra historia. Tampoco se entiende mucho qué hace este niño caminando sobre la mesa de la familia pobre. Sospecho que es para decir que así está recibiendo la gran herencia familiar, que es el espíritu de lucha y de resistencia contra el opresor. (¡Arriba, parias de la tierra… en pie, famélica legión!).

 2.    La ciega insoportable. Dominique Sanda es la niña aburrida en medio de los pobres tan auténticos. Qué falsa y frívola suena la liberación de una mujer que sabe manejar frente a la lucha por la liberación del pueblo.

3.    Depardieu y Robert De Niro en la misma cama. Y, según la versión del dvd al que tengas acceso, enseñando todas sus protuberancias. ¿Se habrán mostrado tan desnudos otros dos actores tan famosos en alguna película? Ni siquiera en Calígula.

 

4.    Iba a decir que la escena del gato amarrado, que representa, según el malo malo, a los comunistas, pero hoy en tiempos de corrección política no se trata de elogiar el maltrato a los animales. Así que diré que Sutherland cada vez que sale. Este fascista es el peor de la historia del cine. Punto.

 

 

Pobre señora rica

March 10, 2009

— 8:36 pm


Trailer de la película

Trailer de la película

imagen-2Aunque muchos intelectuales no lo quieran reconocer, Ángeles Mastretta es importante porque encontró las historias de las señoras de clase media en el siglo pasado, víctimas del machismo y encerradas entre gruesas paredes de prejuicios, de las que sólo se podían liberar teniendo un amante en un cuarto arriba de un mercado.

Estas señoras mexicanas no tenían vidas tan trágicas como sus (múltiples) empleadas domésticas ni estaban sumidas en tradiciones tan inamovibles como las que han permitido tan buenas historias en la India, con mujeres que entran a una modernidad que no tiene espacio para ellas, como en el Dios de las pequeñas cosas (de Arundhati Roy) o en la mucho más cursi La ceremonia (de Mira Nair). Así que escribir sus historias dejaba, ¿cómo decirlo?, un buen nicho de mercado para literatura light.

Ángeles Mastretta

Ángeles Mastretta

Bien por la Mastretta, que nos contó la historia de nuestras tías, abuelas o mamás. Y ya. No soy crítico literario, pero sospecho que Mastretta no es una de las grandes plumas de la literatura latinoamericana. Tampoco creo que sea tan odiosa como dicen esos escritores académico-nerds que se creen la salvación de la generación nacida a finales de los años 60.

 

imagen-4La película Arráncame la vida, de la mejor novela de la Mastretta, le pone ganas: no recuerdo haber visto antes una recreación tan buena de Puebla y la ciudad de México de los años 30 y 40. Pero la historia es débil: ay, pobre de la esposa del cacique poblano, se atreve a rebelarse, ayuda a los pobres y a los perseguidos y lo más que puede hacer contra el machismo de su marido es tener un amante extremadamente refinado y director de orquesta.

imagen-111Hay quien cree que hubo un complot en los Óscares para no darle el premio a este cuentito decoroso, con anécdotas muy muy locales y maldiciones que siguen causando risa nerviosa entre quienes no se han enterado que hace mucho que el cine de todo el mundo ya puede incluir palabrotas. No entiendo por qué las películas mexicanas deberían preocuparse por ganar el Oscar en lugar de ganarse el alma de México, pero basta ver los cortos de Departures para saber por qué no estuvo siquiera entre las finalistas del premio.

Interpretación de "Arráncame la vida" por Toña la Negra

Interpretación de "Arráncame la vida" por Toña la Negra

 

Interpretación de "Arráncame la vida" con Eugenia León

Interpretación de "Arráncame la vida" con Eugenia León

 

 

 

 

El infierno se llama México

March 5, 2009

— 3:00 am

 

Humphrey Bogart The Treasur

Humphrey Bogart The Treasur

¿Te imaginas andar por la sierra mexicana con un grupo de burros en los que cargas tu oro? En cualquier momento saldrán unos bandidos a llevárselos, atraídos tal vez por tus botas nuevas. Ese es el México de John Huston: un paraíso perpetuo habitado por buenos salvajes y salvajes a secas por el que se pasean gringos e ingleses que no entienden nada y que de alguna manera están pagando sus pecados de vidas pasadas. 

 

México parece un paraíso. En Bajo el volcán, con Albert Finney, los pájaros nunca se callan para recordar cómo era la primavera en Cuernavaca (la película fue filmada en Yautepec, pero da igual). En La noche de la Iguana dos jóvenes descamisados pasean con sus maracas y guitarras y llevan la fiesta a todas partes. En El tesoro de la Sierra Madre, hay una exuberancia irresistible en la selva (se supone que es Hidalgo, pero en realidad es Michoacán).

 

Cartelón Original

Cartelón Original

Parece un paraíso pero claramente no lo es. Los mejores actores mexicanos de los 80 llevan al ex cónsul inglés a terminar de hundirse en el pecado en Bajo el volcán. Los jóvenes descamisados muelen a patadas al gringo que se quiere hacer el galán, al son (creo que) de la cucaracha. Richard Burton busca la redención en Puerto Vallarta (el cuento original es en Acapulco, pero ya se ve cómo son estas adaptaciones), y encuentra el infierno vigilado por el animal más bello (eso dicen de Ava Gardner), con las tentaciones de la juventud y de la mosquita muerta que representaba Deborah Kerr. Mientras tanto, la fuerza del trópico, o sea la iguana, espera desatarse de sus débiles amarras.

 

El personaje de Humphrey Bogart, de El Tesoro, encuentra al diablo que hay en él, a pesar de que dijo que la ambición no podría cambiarlo. Bogart es buenísimo, pero es mucho mejor cuando hace de malo. Y aquí es el malo malo. 
Me habría gustado que hubiera un aniversario redondo que celebrar para tener un pretexto para recordar a John Huston y su relación con México. Los 45 años de La noche de la Iguana tal vez no sean un motivo tan poderoso. ¿Qué tal aprovechar todo ese ruido que hacen los medios últimamente, cuando hablan y hablan (supongo que por capricho) de la violencia de México? ¿Será posible que este paraíso de ángeles inocentes en traje de mariachi sea en verdad un infierno?