
La Costa Maya, una belleza natural
Una de mis grandes pasiones en la vida es bucear. Vivo de buscar oportunidades para zambullirme en el agua. No sé qué me pasa cuando estoy buceando, pero contrario a lo que pensarían muchos: que este deporte es para los amantes del riesgo de tipo extremo; para mí, una inmersión equivale a una visita a un spa. Te explico, yo no buceo para bajar a las obscuras profundidades peligrosas, ni para nadar entre tiburones. Mientras desciendo, escucho mi respiración que poco a poco se vuelve rítmica y suave, dejo que mi cuerpo se relaje y encuentre el punto óptimo de flotación. Es un estado casi zen, donde admiro los paisajes que me ofrece el tan maravilloso mar, incluyendo algunas experiencias inolvidables de encuentros con la fauna, incluyendo delfines, manatís, tortugas, rayas y un sinnúmero de peces.

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Justo, la semana pasada me escapé a la Costa Maya para ir a bucear a un parque nacional que engloba el Arrecife Mesoamericano, puerta del sistema arrecifal más grande en el hemisferio norte: Banco Chinchorro. Que les puedo decir, fue una experiencia que disfrute muchísimo. Pero también me quedé preocupada por dos cuestiones.
La primera, es cómo hemos dejado en manos de las autoridades la protección de estas áreas dándoles recursos escasos para protegerlas. Sé que en México existen muchísimas necesidades de nuestra población y que la conservación del medio ambiente podría ser algo secundario para muchos, sin embargo en el largo plazo es fundamental hacer algo hoy: el daño es irreversible. ¿Cómo combatir a los pescadores furtivos que acaban con especies completas? ¿Cómo pueden patrullar la gran extensión de mares, si no cuentan las autoridades con la tecnología, el equipo y los recursos humanos y financieros para hacerlo?
Como individuos también no hacemos gran cosa. En todas las áreas denominadas como protegidas en México estamos obligados por ley a pagar el acceso diariamente al parque. Sin embargo, pocos lo hacemos. En mi caso, fue la tienda de buceo que se encargó de hacerme el cobro. Hablando con uno de los guarda parques de la zona, me contaba que actualmente existe un Pasaporte para la Conservación de la Naturaleza, donde por un año puedes ingresar cuantas veces quieras a las áreas naturales protegidas. Su costo en 2009 fue de $260 pesos (no se modificó este año) y es un mecanismo para recabar recursos alternos para la preservación y conservación de estos parques, invertidos integralmente en las mismas áreas que captan el recurso. ¿Te imaginas lo que podrían hacer si todos aportamos?
Mi segunda preocupación fue constatar la presencia del Pez León. A simple vista este hermoso pez de franjas cafés, blancas y rojas y sus más de 20 espinas que se extienden a su alrededor como si fueran una gran corona, es para admirarse. Sin embargo, las apariencias engañan. Lo cierto es que esta especie no es nativa de la zona. Es originaria del Sudeste Asiático. Por su belleza es una especie muy buscada por los acuarios. Se cree que su introducción a nuestros mares fue producto del huracán Andrew en 1992, cuando en Florida se les dejó escapar de un acuario. Su presencia amenaza el delicado equilibrio de los arrecifes ya que cuentan con pocos depredadores naturales, como el Mero o Tiburones (que también por cierto nos los estamos acabando). Es un pez sumamente territorial que arrasa con todo. Estudios en las Bahamas mostraron que un periodo de 5 semanas, la acumulación de peces juveniles de los arrecifes se redujeron en un 79% con la presencia del Pez León. Además, no sólo se come los peces (muchos de ellos especies muy rentables comercialmente como el pargo y huachinango), sino que también les encanta la langosta juvenil y reduce la disponibilidad de alimento para peces importantes para el mantenimiento de las algas en los corales, como los Pez Loro. Lo peor es su rápida reproducción: una hembra produce de 2,000 a 15,000 huevos que son fertilizados por el macho y dejados para nadar en las corrientes. Las autoridades han implementado campañas para su pesca, por ejemplo en Belice hasta ofrecieron dinero para su captura, sin embargo se les acabó el dinero y tuvieron que suspender el programa. Lo cierto es que estudios muestran que los recursos deben de ser infinitos para erradicarlos. En México se está promocionando su captura, sin embargo con los pocos recursos disponibles, no hay poder humano que pueda enfrentarlos. Aquí los únicos verdaderos depredadores somos seres los seres humanos. Su carne es muy rica, los japoneses hasta en sushi la sirven y la adoran. Es muy rica: blanca y dulce. Sin embargo el rendimiento por pez es bajo y su captura es difícil. Además el gran problema es que por ser una especie nativa, nadie le ha agarrado el gusto. ¿Mi gran pregunta es cómo podemos hacerle para servir el Pez León en nuestra mesa?
El Año Nuevo siempre nos invita a hacer propósitos, yo personalmente tengo muchos planes para este año, pero espero que con el artículo de esta semana al igual que yo, también pienses en que puedes hacer tú por el medio ambiente para garantizar su sustentabilidad en el largo plazo. Como dicen: “tierra sólo hay una”.
Espero que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda, hay que buscar el sabor de la vida.
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Pasaporte a la Conservación. Pueden comprarlo en las oficinas de las Áreas Naturales Protegidas que visita o en Oficinas Centrales de la CONANP en el Distrito Federal, ubicadas en Camino al Ajusto No. 200, 2° piso, Delegación Tlalpan. Tel. 54497000 ext. 17016
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Deditos de pescado capeado. (¡Si es Pez León, mejor aún!)
Tips para cocinar el Pez León
Dado que es un pez venenoso, es muy importante manejarlo con cuidado. Antes de filetear, los expertos sugieren que con la ayuda de un soplete se les aplique fuego a las espinas, una vez que se les aplica el calor, el veneno se elimina totalmente. Puedes ver un video en http://www.youtube.com/user/LionfishHunterTV
Para limpiar:
- Toma el pez con tu dedo gordo en su boca apretando su labio inferior contra tu dedo índice.
- Con la ayuda de unas tijeras de cocina, corta todas las aletas.
- Remueve las escamas el pescado y remueve la piel como lo harías con cualquier pescado.
- Una vez que se haya quitado la piel, filetea.
Receta:
5 filetes de pez león 1 lata de cerveza ½ taza de leche 1 huevo revuelto 1 taza de harina Sal, Pimienta, Nuez Moscada y albahaca (fresca o seca) al gusto. Aceite para freir
Marina los filetitos de pescado en cerveza por 5 minutos. El capeado es en tres pasos: (1) pásalo primero por leche; (2) después por huevo; y (3) al final con una mezcla de harina, sal, pimienta, nuez moscada y albahaca. Fríe hasta que esté dorado y crujiente. Recomiendo acompañarlo con una pico de gallo de chile habanero, cebolla, cilantro y jitomate, con un poco de limón al costado y tortillas calentitas.




























