En una comida con amigos el fin de semana, comentábamos como el ser humano es un animal de costumbre por lo que muchas veces preferimos frecuentar los mismos lugares que aventurarnos a conocer sitios nuevos. Alguien en la mesa argumentaba que como están las cosas en cuestiones de seguridad, esto es un error, ya que la mejor defensa contra los maleantes es ser impredecible. Sin embargo más allá de las implicaciones que tienen nuestros patrones en nuestra vulnerabilidad y exposición al crimen, considero que el ser un animal de costumbre también nos priva de conocer las delicias y variedad que ofrece nuestra gran metrópoli. Por lo mismo, en el momento que siento que estoy cayendo en una rutina, me propongo descubrir nuevos lugares. Dentro de todo el caos, las manifestaciones y las contingencias ambientales, hay una variedad casi infinita de lugares con atractivo culinario en el D.F. Me siento muy afortunada de vivir en esta gran ciudad. Nunca he contado el número de restaurantes y destinos gourmet existentes, pero estoy segura que aquí podría probar algo nuevo diariamente.
Esta semana tuve dos escapadas culinarias. La primera a una pequeña panadería de nombre Sucre I Cacao. Tuve algunos problemas para encontrar el lugar. Sin embargo valió mucho la pena haberlo encontrado. Después de recorrer la calle de Augusto Rodin desde el Parque Hundido y su continuación por detrás de la Plaza de Toros, incluyendo las vueltas que implica los cambios de sentido de esta calle, finalmente llegué al número 57 en el entronque al otro lado del Eje 5 Sur, casi paralelo a Patriotismo. Primero dí con el taller donde elaboran todos sus panes, los aromas de levadura me envolvieron inmediatamente. De ahí una amable señorita me mostró la tienda, que está ubicada a unos locales. Ahí pude conversar con el dueño, Carlos Ramírez, quien me contó que hace 5 años decidió abrir su panadería después de haber estudiado en España la carrera de Chef Panadero. La idea era utilizar ingredientes de primera calidad, pero sobre todo hacer buen pan.
La selección es pequeña. En cuanto a pan salado el día que visité la panadería tenían baguette rústica y baguette normal, bolillos, así como pan ciabatta. Tengo que confesar que el pan salado no me volvió loca, sobre el todo el ciabatta siento que tenía un sabor más a bolillo. Le faltaba su crujiente exterior así como una mayor densidad de la miga. Las baguettes estaban buenas, pero todavía soy de la opinión que las de Cluny o Da Silva son mejores. Me preguntarás con razón, entonces porque hablar del lugar. Te voy a decir, considero que aquí el fuerte es el pan dulce. Lo que en realidad hizo que valiera la pena mi visita fueron sus conchas. Carlos prepara unas conchas para ángeles. Con interior ligero y airoso con sabores a mantequilla y un exterior de azúcar crujiente, terminado con pequeñas chispas de chocolate. Las conchas están espectaculares, definitivamente vale la pena la pequeña desviación si uno está pasando por la zona.
También estuve este fin de semana en la Condesa. Aunque no es nuevo, hace ya tiempo que no había ido al Jamil. La última vez que estuve ahí, tengo que confesar que estaba haciendo una dieta rigurosa por lo que no probé más que las ensaladas. Sin embargo, ahora sí no sólo venía lista para probar de todo, en este restaurante especializado en comida Libanesa, sino que también iba con el acompañante indicado: Pablo un gran conversador ideal para matar una tarde de domingo, pero sobre todo, conocido por su buen apetito. Cuando llegas a este pequeño restaurante ubicado en la calle de Ámsterdam inmediatamente te sientes acogido en el lugar al ser recibido por su dueño Mohamad Jamil quien está al pendiente de hasta el más pequeño detalle. Ese día, tuvimos un problema con la carta de vinos. Sólo habían 3 vinos tintos disponibles de lo que parecía ser una amplia carta de vinos. Además, el vino que pedimos estaba caliente como caldo. Mohamad al ver que habíamos tenido un problema, no sólo se disculpó, sino que también nos dejó con ganas de volver otro día a probar nuevas cosas. Eso sí, tal vez la próxima vez con mi propia botella de vino. Para empezar, como tradicionalmente se hace en toda comida típica libanesa, pedimos al centro varias botanas: unas aceitunas negras y otras verdes rellenas de ajo y un garbanza con carne de res. De lo destacable que probé para empezar fue una ensalada fría de berenjenas deliciosa, unas hojas de parra rellenas de verduras también muy buenas y jocoque con una textura muy ligera. Sin duda, lo que me encantó y no pude dejar de comer toda la comida fue el maravilloso pan árabe: infladito y recién preparado. Nada tenía que ver este pan con los panes que compramos empaquetados en el supermercado que se caracterizan por ser duros y secos. De segundo tiempo, para los amantes kebab, preparan unos deliciosos kebab de filete de res, sazonados con canela en este pan recién horneado. Están muy buenos.
Definitivamente vale la pena romper la rutina y darse una vuelta para conocer estos dos lugares. Te garantizo, que no sólo saldrás del aburrimiento cotidiano, sino que además, tendrás una nueva rutina para disfrutar de esta gran ciudad.
Espero que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda; ¡hay que buscar el sabor de la vida!
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Sucre I Cacao
CALLE AGUSTO RODIN 57 LOC C
Col. Nápoles
Tel: 55437107
El Jamil
Ámsterdam #306
Esq Celaya, Col. Condesa
Tel. 5564-94-86
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Para hoy que jugaremos el partido con Italia, te propongo una receta con mucho sabor, pero sobre todo también muy nutritiva.
Bruschetta de Tomate
3 a 4 tomates picados
6 hojas de albahaca picadas
3 dientes de ajo picados
1 cucharada de aceite de oliva
1 cucharada de aceite de trufa
Sal de grano y pimienta molida al gusto
1 Baguette cortada en rebanadas delgadas
Aceite de Oliva
1 diente de ajo picado
En un recipiente incorpora los tomates, ajos, albahaca, aceite de oliva y aceite de trufa. Sazona la mezcla con sal de grano y pimienta molida. Calienta tu horno a 175 grados Celsius. Mezcla el aceite y el ajo. Con la ayuda de una brocha para cocina, pon un poco de la mezcla en cada pan, cubriendo ambos lados. Pon el pan en una charola y hornea de 4 a 6 minutos hasta que esté tostado. Mientras que el pan se enfría. Combina los demás ingredientes y agrega la mezcla. Sirve inmediatamente. Es importante que no las prepares antes porque el pan se aguadará. Otra idea es que puedes servir la mezcla en el recipiente y poner el pan tostado en otro plato.
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