El lunes quedé de cenar con unas amigas en Polanco. Había oído que hace algunas semanas reabrieron el Landó por lo que inmediatamente propuse este lugar para reunirnos. El restaurante, que ya llevaba un rato cerrado por culpa de un incendio que dejó inservible su cocina, había en su momento, sido uno de mis lugares favoritos.

- La alcachofa. Ideal para acompañar con vinagreta ácida
Sé que esta no es la época para recordar a la báscula, pero todo intento de hacerla reducir el número que me muestra, ha sido infructuoso. Al contrario, parecería incrementar increíblemente. Son los estragos naturales de esta época. Sin embargo, tomando cartas en el asunto y siguiendo el consejo de mi nutrióloga, mientras iba en camino por el Periférico en el tráfico infernal tan característico de esta época, iba pensando qué podría comer del menú antes de ver la carta, para así elegir una opción saludable, más que dar rienda suelta a mi antojo. Decidí que lo más sensato sería pedir un sándwich de los tan ricos sándwiches que sirven y que sólo comería algunas papas fritas. Sin embargo, dado que no avanzaba mi coche, empecé a recordar los platillos que en su momento comí en el restaurante. Recordé un especial del día memorable, que consistía de un sándwich con Soft Shell Crab que cual estaba delicioso. Decidí que si lo tendrían en el menú, me daría una dispensa culinaria e iniciaría mi régimen el día siguiente.
Al llegar, me entró un sentimiento que sólo podría describir como el de llegar a casa. El pequeño lugar brillaba: la combinación de la madera y los pisos tipo bistró, inmediatamente me acogieron. Llegué temprano y lo sorprendentemente fue ver que a una cuadra el Ivoire estaba a reventar, sin embargo aquí sólo había otra mesa ocupada.
Cuando llegaron mis amigas rápidamente nos pusimos al corriente, mientras revisábamos la carta. Al tenerla en mi mano inmediatamente me fui a la sección de los sándwiches. Sin embargo, mi plan estratégico para guardar la línea se hizo añicos cuando el mesero me informó que ese día no tenía ningún tipo de pan, por lo que no había ningún sándwich, ni hamburguesa. Una porción de la carta fue borrada de un plumazo, ni modo. Viendo de reojo, me decidí a pedir el Penne a la Arrabiata, una delgada pasta acompañada de salsa de jitomate y peperoncino. Pedí un vino de la región de borgoña para acompañar nuestra comida, ya que una amiga estaba comiendo el pescado y la otra el cerdo “Kobe”.

- La pasta incomible
Al ver que servían cerdo “Kobe” me creó desconcierto, ya que en realidad no es cerdo el que se produce en la región de Kobe en Japón, sino res. Cuando comemos carne Kobe, lo más probable es que estemos comiendo una raza específica de res: la Wagyu. La cual es utilizada por los japoneses en la región de Kobe para elaborar esta preciada carne, masajeada y alimentada con ingredientes secretos para crear el marmoleo perfecto, tan famoso entre gourmets. Sin embargo, las reses Wagyu no siempre están sujetas a los regímenes tan estrictos le aplican los japoneses. En realidad es una carne que es muy marmoleada por su raza, pero no se puede considerar verdaderamente Kobe si no fue producida en esta pequeña región. Pero regresando al cerdo, en Japón, también crían un cerdo especial, de nombre “Kurubuta” que significa “cerdo negro”. Estos cerdos tienen una historia muy divertida, ya que en realidad no son cerdos japoneses, sino ingleses. Oliver Cromwell y sus tropas descubrieron esta variedad porcina, conocida como Berkshire y famosa por su color negro, en la ciudad de Reading durante la Guerra Civil inglesa. Después, la realeza inglesa los crió en el Castillo de Windsor y se dice que algunos especímenes fueron llevados a Japón por diplomáticos ingleses como regalo en el siglo 19. Tras un poco de investigación, me di cuenta que muchos restaurantes están utilizando el término de cerdo Kobe, creo que porque ya estamos familiarizados con el nombre Kobe, sin embargo, en realidad se trata de un cerdo de la variedad Berkshire, por lo que no te vayas con la finta, en términos estrictos, no existe el cerdo “Kobe”.
De entrada compartimos al centro un rico carpaccio de alcachofa con una ligera vinagreta acidita que estaba muy rica. Después llegó mi pasta y vaya decepción. Al dar las primeras probadas mi boca se incendió, lo cual me sorprendió al ser aficionada al chile. Mi amiga Mónica me pidió una probada y se enchiló aún más. La pasta estaba incomible y ni se diga de su cocción. Estaba sobre cocida. Le comenté al mesero que picaba mucho y que además estaba sobre cocida. Le pedí que me trajera mejor una pasta con salsa de tomate e inmediatamente se la llevó a la cocina.

- Cerdo Kobe que en realidad es de la raza Berkshire
Minutos después mi amiga Elsa nos hizo una pregunta. ¿Es bueno comer cerdo crudo? Al ver su plato vi que el cerdo estaba todavía mucho más crudo que rosa. Haciendo cuentas y viendo su cerdo, dudé que se hubieran alcanzado los 137 grados para matar la triquinosis, con lo cual la salmonella y listeria que requieren aún de más temperatura, tampoco podrían haberse eliminado. Sé que dada la calidad del cerdo es importante no sobrecoserlo y que mucha gente lo come rosa, pero tampoco creo que sea sabio no cocerla lo que dictan las reglas de seguridad alimentaria, por lo que otro plato fue devuelto a la cocina.
El mesero regresó después de unos minutos con ambos platos. La salsa de tomate estaba muy rica, sin embargo, la pasta, era la misma que me habían servido originalmente, solo que ahora con un poco más de cocción. Me podía imaginar la gran olla con pasta que habían preparado ya hace horas, manteniéndose caliente para el siguiente comensal que la ordenara. No tenía nada de al dente.
Que te puedo decir, mi ilusión se desvaneció. A pesar de que el lugar conserva su ambiente acogedor, ya no mantiene los sabores y calidad que me hicieron convertirme en una clienta asidua. Ni modo, tendré que buscar un bistró francés nuevo. ¿Será más fácil tener una buena comida en un lugar nuevo, sin expectativas, a regresar a un lugar conocido del que esperamos mucho? Luego la ilusión puede llevar a la desilusión.
Espero que tengas un maravilloso pre-viernes. Te recuerdo que veas mi programa Sabor 40 ahora en su nuevo horario los Martes a las 15.45 horas. Y, recuerda, hay que buscar el sabor de la vida.
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Landó Grill
Emilio Castelar 121
Col. Polanco
Tel. 55823052
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Penne a l´Arrabiata
600g o una lata grande de Jitomate Italiano picado
1 diente de ajo
1 cucharada de peperoncino
Aceite de oliva extra virgen italiano
Sal al gusto
Para servir
400g pasta de tipo penne
manojo de hojas de perejil
Queso parmesano rallado
Preparación
- Calienta una olla grande con agua. Cuando esté hirviendo agrégale sal.
- En una sartén pon un poco de aceite y sofríe el ajo. Agrega los tomates picados y sazona con la sal y el peperoncino.
- Cuela la pasta y agrégala al recipiente, mezcla y sirve inmediatamente.
- Decora con hojas de perejil y el queso y pon en la mesa un poco más de chile, por si la gente quiere agregarle más.
* Dado que la pasta es preparada con ajo, no lleva ni cebolla ni queso, pero la verdad es que a mí me gusta mucho con queso, aunque si no incluyo la cebolla.
