
Don Julián Neri, un mexicano trabajador
Septiembre, más que emocionarme por los festejos que implica llegar a éste mes, me ha puesto a pensar en la naturaleza del mexicano. El viernes, estuve por Milpa Alta del lado de Morelos grabando un segmento sobre el nopal, para mi programa Sabor 40 en el Canal 40 que será transmitido este sábado con motivo de las fiestas patrias. Ahí, conocí a Don Julián Neri y a su hijo Ramiro. Agricultores dedicados al cultivo de nopal, aguacate y tomate, entre otras cosas. Mientras platicaba con Don Julián, él inconscientemente se quitaba las delicadas espinas del nopal que tenía clavadas en los brazos mientras me contaba que el nopal es de los cultivos más nobles por su resistencia al calor y su fácil reproducción, aunque eso sí, muy espinoso. Además me presumía que recientes estudios han puesto en evidencia sus propiedades benéficas para la salud (entre ellas la reducción de peso, la regulación del azúcar en la sangre para diabéticos y la reducción de los niveles de colesterol en la sangre). Era una belleza el plantío. El nopal estaba limpio sin siquiera una mancha, el verdor del campo brillaba con la luz del día y el trazado de las líneas donde estaban sembrados creaban todo un efecto simétrico agradable para la vista. En el curso de la entrevista hablamos de los precios del nopal, sobre cómo monitoreaban para ver cuándo era mejor sacarlos al mercado e incrementar la producción para obtener un mejor precio, me contaba que habían formado alianzas estratégicas con empresas para suministrar su producto. Además aprendí sobre su cultivo, sus ciclos, la limpieza de los brotes para garantizar nopales fuertes. Sin embargo, toda la modernidad en la siembra fue contrastada con lo barato que se paga hoy en día los productos agrícolas. Al final de la entrevista, nos regalaron a mí y a mi equipo, un huacal con los nopales más deliciosos y frescos que he probado en mi vida. Sí, he encontrado las mil y una maneras de preparar nopal estos días en un afán de terminarme todos los nopales que me dieron. Pero cuál sería mi sorpresa que éste tesoro tan preciado para mí se paga en el mercado por aproximadamente $20 pesos, según lo que ellos mismos me decían. Increíble, tanto trabajo para tan poco. Al hacer cuentas me quedó claro que para poder vivir no eran kilos lo que necesitaban, sino toneladas. Nada más me imaginé las horas hombre y esfuerzo que requería llegar a pensar en toneladas.
Lo anterior lo contrasté con una experiencia totalmente opuesta ese mismo día cuando a mi segunda entrevista programada para ese mismo viernes llegaron dos artistas, que omitiré sus nombres, totalmente borrachos. ¿Porqué hay algunos que trabajamos tan duro y hay otros que van por la vida aplicando la ley del mínimo esfuerzo?
Mientras pensaba en la disciplina de trabajo de los agricultores, vino a mi mente un viaje que hice ya hace varios años a Pueblos Mancomunados a las afueras de la ciudad de Oaxaca en la Sierra Norte. Es posible que nunca en mi vida haya conocido a un grupo de emprendedores tan comprometidos con su comunidad. Su historia es increíble. Forman parte de un complejo sistema administrativo mancomunado donde los recursos naturales y bienes “sagrados” son para que todos los habitantes los aprovechen y protejan comunalmente. Todos los miembros de la comunidad eventualmente ocupan una serie de cargos durante su vida en la organización política y social sin remuneración. Existe la figura del tequio, donde todos deben hacer trabajo comunal obligatorio y gratuito. Por ejemplo el fin de semana que visité esa región había todo un grupo de hombres que habían dedicando su mañana al mantenimiento y limpieza de sus caminos.
Están integrados por ocho pueblos forestales, tres municipios y cinco agencias municipales, que comparten un territorio comunal de 29, 430 hectáreas. La mancomunidad se remonta a más de 400 años en documentos como el Códice de San Miguel Amatlán (1615) y el Códice parroquial de Santa Catarina Lachatao (1598). En 1961 por resolución Presidencial se titularon los terrenos comunales como ejidos (la figura que más se asemejaba al mancomún), conservando su peculiar forma de gobierno, basada en una Asamblea y un Comisariado de Bienes Comunales, la cual se mantiene hasta el día de hoy.

- Los retoños del nopal
Son unos grandes empresarios que cuentan con una cartera de negocios que incluye: aserraderos sustentables, una moderna e higiénica planta deshidratadora y empacadora (para frutas y hongos gourmet, como el shiitake para su exportación principalmente a Japón), una embotelladora de agua de manantial y unas cabañas y parques para ecoturismo. Los cuales en 2002 recibieron el premio Conde Nast como el mejor destino ecoturístico del mundo.
Llegué en la tarde después de recorrer un largo y sinuoso camino de terracería para ser recibida con una cena que todavía recuerdo. Para empezar me ofrecieron unas deliciosas quesadillas que me prepararon unas sonrientes mujeres de la comunidad elaboradas con tlayudas dobladas en el centro, acompañadas de poleo (también conocida como hierba del borracho por sus conocidos efectos para combatir la resaca) preparadas con queso fresco. Además como segundo tiempo me sirvieron un delicioso mole coloradito, que en lugar de estar acompañado de alguna carne tenía unas setas de la región. La sutileza y el sabor producto de la combinación de los ingredientes, aún varios años después, puedo saborearlos. Para dormir esa noche, lo hice en unas simpáticas y sencillas cabañas construidas de madera que estaban muy limpias e impecables, las cuales fueron más que suficiente para abrigarme de la fría y gélida noche de la montaña.
El día siguiente tuve una maravillosa caminata por unos senderos boscosos acompañada de Juan, quien en ese momento ocupaba el puesto como el encargado del proyecto ecoturístico. Durante nuestra caminata, platicamos con él, como dirían largo y tendido, sobre su vida en Pueblos Mancomunados. Nos habló de la obligación que tenía cada uno de los habitantes de servir a la comunidad ocupando puestos en ella y cómo estos puestos honorarios podían tener un efecto muy grave en la economía familiar, ya que no eran remunerados pero sí requerían una importante inversión de tiempo. Además nos contó como la comunidad era implacable en el tema de la honradez con que se le tenía que servir, ya que en caso de no hacerlo, la persona era desterrada de la misma. Era claro que la comunidad tenía altas expectativas de cada uno de sus habitantes. A media caminata, Juan me preguntó si habría problema si íbamos a su milpa para darle de comer a su vaca, por lo que hicimos una pequeña desviación y tuve la oportunidad de conocer un poco más de su vida cotidiana lejos del puesto que en ese momento ostentaba. Ahí estaba el animal, pero la milpa estaba sin sembrar. Me impresionó cómo alguien podía ser tan práctico para entender que su familia apenas sobreviviría ese año pero que la comunidad se vería beneficiada de su sacrificio. Al igual que el mole que había comido el día anterior; con su balance perfecto donde sus sabores sutiles se integraban maravillosamente, esa misma harmonía era aplicable a la relación comunitaria: todos le entraban a todo por el bien común poniendo cada uno un poquito de sazón al platillo principal.

- La Nopalera
Mientras descendía por la sinuosa carretera Xochimilco-Oaxtepec después de mi aventura nopalera, tuve una especie de deja-vu. Estaba sintiendo algo que ya había sentido. Ese mismo sentimiento que había tenido regresando de pueblos mancomunados hacia la ciudad de Oaxaca. Cada vez que tengo oportunidad de salir al campo y que platico con los agricultores me lleno de orgullo de éste México. Éste México que tiene hombres sencillos y trabajadores que día con día se levantan para dejar su trabajo en la tierra. Eso mismo lo veo en todo el territorio donde hay muchos mexicanos que nos esforzamos y trabajamos con honestidad para ser mejores día con día.
Yo por eso éste grito, levantaré una copa de tequila en el aire a su salud: a todos los Mexicanos que sin importar su ubicación geográfica, ya sea en el campo o ciudad, trabajan durísimo para salir adelante. Espero que tengas un maravilloso pre-viernes, y recuerda hay que disfrutar el sabor de la vida.
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Consejo de Promoción del Nopal y Tuna http://www.cpnt.org.mx
Pueblos Mancomunados http://www.sierranorte.org.mx/home/index.php
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Nopales rellenos
Ingredientes
8 nopales de buen tamaño tiernitos y frescos 400 gms de queso cotija (añejado) 4 jitomates ½ cebolla 2 ajos 1 ramita de cilanto 2 chiles jalapeños Palillos
Preparación
Pon a calentar una plancha o el asador. Tuesta los tomates, el chile y el ajo. Licúa el jitomate, el chile, el ajo, la cebolla y el cilantro con un poco de agua para que tenga la consistencia de caldillo. Toma un nopal, encima agrégale el queso y encima pon otro nopal. En cada uno de los extremos del nopal inserta un palillo. Repite la operación para todos los nopales. Cubre el asador con un poco de aceite. Asa el nopal por ambos lados, hasta que esté totalmente cocido. Calienta el caldillo con un poco de aceite. En un plato sirve el nopal, agrégale el caldillo y espolvoréalo con un poco de cilantro picado.

Ana, me encantó esta columna. No sólo es muy didáctica, pues nos enseñas acerca de todos estos grupos de agricultores, pero además haces preguntas muy importantes sobre la vida cotidiana laboral en México. Yo también me pregunto a menudo por qué la ética de trabajo del mexicano deja tanto que desear. Y tu columna me ha hecho pensar que, salvo contadas excepciones (académicos, doctores, profesionales, periodistas), los mexicanos más trabajadores son casi siempre los más invisibles. Lamentablemente, yo no veo ningún ejemplo a seguir en el gobierno. Y, como académica e intelectual, me decepcioné muy temprano en mi carrera de los círculos de “artistas e intelectuales” donde claro que hay gente ejemplar, pero donde la mayoría se regodea en el simple título “escritor” sin tomarse en serio su misión. En fin, me puedo extender, pero no lo haré. Sólo quería añadir que tu columna tabién nos enseña mucho sobre la dicotomía que hay en México entre comunidades individualistas y comunidades que todavía son mayoritariamente tribales. Hay que aprender mucho de estas últimas, como bien nos indica el trabajo de Juan y de Neri.
Comment by Lita — September 13, 2009 @ 2:25 pm
Ana: Antes que nada muchas gracias por tu atención. Lo que sucede es que he buscado en muchas tiendas en la Cd. de México y sin éxito Ajos en Salmuera. No quiero meterme a yo prepararlos ya que únicamente soy un simple consumidor. He probado algunos españoles y me gustaron mucho, pero ya no los encuentro en las grandes tiendas de la ciudad, no se porque ya no los surtan. Pero posíblemente en alguna tienda (o restaurante) que tu conozcas los pueda encontrar en México. Muchas Gracias. Gerardo.
Comment by Gerardo — November 8, 2009 @ 1:24 pm
Hola Gerardo. Tal vez podrías encontrarlos en la tienda gourmet del Palacio de Hierro, estoy impresionada porque cada vez está mejor surtida. Además podrías probar en tiendas especializadas de productos orientales como Mikasa en la calle de San Luis Potosí en la Roma porque también los utilizan mucho en la comida china. Prometo, si en algún momento los veo, regreso aquí para indicarte dónde los he visto. Recibe un cordial saludo, Ana
Comment by Ana Saldaña — February 3, 2010 @ 12:23 pm