
Una vista espectacular de la costera de Río
El fin de semana ya no pude contener el antojo y me preparé una feijoada con una deliciosa caipiriña de maracuyá. Parecería que el escribir sobre Rio, automáticamente me hace salivar. Lo que también me ha hecho pensar en comida esta semana es mi nueva página de internet. Los invito a que la conozcan en www.anasaldana.com. Estoy muy orgullosa de mi nuevo bebé, a ver qué les parece.
Pero ahora les sigo escribiendo sobre mi viaje a Brasil. Durante mi estancia en Río, recorro la ciudad, sin embargo siempre por una razón inexplicable termino en el Barrio de Leblón. Leblón para mí, es una especie de “Polanquito” carioca, donde los altos edificios de departamentos se mezclan con restaurantes y tiendas exclusivas de decoración y ropa. Sin embargo, no podemos olvidar que estamos en la playa. La playa le da a la ciudad y en especial a este barrio, un aire de relajación y fluidez. Los cariocas definitivamente, son por naturaleza relajados y alegres. Esta zona en particular me encanta.

Un delicioso sushi de huevo de codorniz con aceite de trufa
Río es una ciudad que nunca para. Es impresionante como a cualquier hora, uno encuentra tanto oferta gastronómica, como oferta para oír música. A las 11.00 de la noche, llego a Sushi Leblón. Tengo una reserva, pero tengo que esperar un poco. Nunca en Rio, he visto tantos autos de lujo. Contrario a México donde en cada esquina se ven autos de lujo, aquí en Rio la gente es más discreta o está más intimidada por la delincuencia. Toda la avenida Rua Dias Ferreira, es lo equivalente de nuestro Mazarik gastronómico, en ésta calle están ubicados los restaurantes más “chic” de Río. Pido una “caipirinha” de maracuyá mientas espero fuera del restaurante y me relajo, al observar a la gente. Algo más que me impresiona de Brasil, es todos beben en la calle sin problema. A las 11.30 aseguro un lugar en la barra, donde después de platicar con Joao Batista el “sushi-man” como le llaman los cariocas y de hablarle sobre mis preferencias en cuanto al pescado me comienza a bombardear con una variedad de sushis, que forman parte de su arsenal. Los inolvidables de la noche fueron una pieza de sushi con un huevo frito de codorniz y un poco de aceite de trufa, un salmón ahumado con caviar, salsa de raíz fuerte y limón, así como peces locales como la “cavaquinha” o langosta y “namorado”. Brasil cuenta con una comunidad importante japonesa por lo que muchos de los productos que utilizan en restaurantes japoneses son elaborados dentro del país. Es más, Sao Paulo, el centro financiero del país, concentra el mayor número de japoneses fuera de Japón. Esta noche, me decido a probar el sake nacional, por lo que pido su mejor botella. Hay pruebas exitosas y otras no tanto, y el resultado de ésta cae en la segunda categoría. No recomiendo pedir el sake nacional, el dejo en boca es muy alcohólico y sin muchos matices de sabor. Definitivamente, el sake japonés o el californiano todavía son los ganadores.
Si uno tiene la suerte de estar en Río un sábado tengo dos recomendaciones. En Río, un platillo de lo más tradicional es la “feijoada” y aunque en La Casa de la Feijoada se puede comer todos los días, el día para comerlo es el sábado. Sí, éste platillo que mencionaba al principio de mi artículo, otra insignia de la gastronomía carioca, y punto de controversia entre cariocas y paulistas (los originarios de Sao Paulo) que continuamente se disputan quien hace la mejor feijoada. La manera de prepararla puede variar, sin embargo conforme a la receta de Claudia, una brasileña amiga mía que actualmente vive en Nueva York, este delicioso platillo se prepara en distintos pasos, donde en dos ollas diferentes se cocinan los frijoles y las carnes (puede incluir carne seca, costillas de cerdo y/o longaniza) a fuego lento. Luego los frijoles, sin su caldo, son cocinados con un sofrito de cebolla y jitomate y se forma una salsa muy espesa. Para servir, platillo se sirve con el arroz, las carnes y los frijoles por otro lado. Adicionalmente, se sirven con unas rajitas de naranja y “farofa” (harina de mandioca). Es una bomba, pero puede revivir a cualquier trasnochado.
Por otra parte, otro lugar ideal para almorzar es la Academia de la Cachaça, lugar tradicional que sirve más de 500 variedades de pociones preparadas con “cachaça”. Este bar ha existido por más de 20 años y maneja más de 70 marcas, entre las que se encuentran las tan especiales como Anisio Santiago, Piragibana y GRM. Aquí, además sirven el típico almuerzo brasileño y la feijoada. En esta ocasión acompaño mi “caipirinha” tradicional preparada con una de sus mejores cachaças, con algunas botanas. Pido unos “bolinhos de queijo” que son una especie de croquetas rellenas de queso, platillos tradicionalmente portugueses y yuca frita con queso parmesano derretido, un platillo que nos recuerda que estamos en un país que obtiene sus ingredientes de la zona selvática del Amazonas.
Uno de los restaurantes de tradición en Río, es el Antiquarius. Es un restaurante de comida tradicional portuguesa que respira elegancia y nos remonta a la época de gloria de Río cuando aún era la capital. Aquí uno se transporta al viejo mundo a la tierra de los fados y platillos que parecerían estar en Euros por su elevado costo. El servicio es impecable y cuenta con una amplia carta de vinos portugueses, casi imposibles de encontrar fuera de Portugal. En ese lugar probé hace más de 10 años un arroz con pato, son de los platillos que aún son difíciles de borrar de mi mente. Vuelvo a Río y no dejo de pensar en cuándo acomodaré este restaurante en mi agenda. Es mi penúltima noche y llego con expectativas altísimas al restaurante. Pido mi arroz con pato acompañado de una botella de Luis Pato, vinícola que conocí en un viaje a Portugal y a la cual le tengo un particular aprecio. La comida no decepcionó, fue lo que recordaba y más.

Atún sellado de Zuka
Mi viaje está llegando a su fin, sin embargo cierro con broche de oro mi recorrido gastronómico por este maravilloso país. Me queda una última noche en Río. He quedado de reunirme con Caé, quien me ha acompañado con sus recomendaciones en este viaje y su dulce esposa Gabriela. Escogemos uno de mis restaurantes favoritos en Río, el Zuka, también ubicado en la famosa calle de Dias Ferreira. Al programar nuestra cita, sugiere mi amigo, que primero nos reunamos en su apartamento en Leblón para tomar un aperitivo. Llego puntual a la cita y brindamos por lo años de amistad, con una copa de champaña, acompañados de unos deliciosos aperitivos, luego al ver nuestro reloj salimos corriendo de la casa, ya que pronto se vencerá nuestra reservación. Afortunadamente, solo es una cuadra la que debemos recorrer. Zuka en el último año, ha sufrido una transformación. Han cambiado de chef y me intriga saber si el restaurante guarda su gloria anterior. Al parecer, a los cariocas les encanta el Zuka renovado, ya que los platillos son más sencillos y no tan complejos. Llegamos justo a tiempo e inmediatamente nos sientan en nuestra mesa, lo cual es afortunado y probablemente se debe a que aún es temprano. De entrada me sirven un cebiche de pescado con una combinación de cítricos y un poco de chile de nombre “biquinho”. Esto me sorprende, porque los cariocas en general no gustan del picante. La combinación es agradable. Continúo con un atún, cocinado a perfección y a la temperatura perfecta (ningún centro con temperatura de refrigerador) con una guarnición de palmito, cortado en tiras delgadas para asemejar una pasta y una salsa cremosa de raíz fuerte. La combinación es acertada. Finalizo con un plátano a las brasas, para probar la especialidad de la casa que son las brasas, el plátano es agradable, sin embargo no puedo dejar de ver el postre que pidió Caé, unos ovos moles con sorbete de canela. La preparación es originaria de Portugal, donde se prepara una especie de natilla con base de arroz y huevo. El dice que es su platillo favorito del restaurante, y es tan cierto ésto, que desaparece el postre frente a mis ojos, sin que pueda yo probarlo.
A lo largo de la cena, nos ponemos al corriente de nuestras vidas y les cuento las experiencias tan diversas que he tenido en su país. Comparamos notas sobre restaurantes y sobre nuestros platillos favoritos. Durante la cena se acercan amigos de ellos a saludarlos, quienes con la calidez carioca también se vuelven mis amigos. Oigo el bullicio del resto de los comensales y comprendo casi todo. Asiento con alegría, mi objetivo se cumplió. Lo extranjera nunca se me quitará, pero hoy estoy viviendo una noche carioca y yo soy parte activa de ella. Con la ayuda de mis amigos, éste fue un viaje totalmente diferente, donde finalmente aprendí a ver y vivir la ciudad desde la óptica de un local. Y como dicen en Brasil, ya tengo “saudade“, una palabra que equivale a nostalgia pero que abarca mucho más y ahora la comprendo. Es la nostalgia del tiempo, es un sentimiento melancólico que añora una alegría ausente, pero cuya fuente podría retornar en un futuro previsible.
Espero que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda hay que disfrutar el sabor de la vida.
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Sushi Leblon. Rua Dias Ferreira, 256, Leblón. Tel (21) 2512 7830
Casa da Feijoada. Rua Prudente de Moraes 10-B, Ipanema. Tel. (21) 2523 4994 www.cozinhatipica.com.br
Academia da Cachaça. Rua Conde Bernadotte 26, Leblon. Tel. (21)2529 2680. www.academiadacachaca.com.br
Antiquarius. Rua Aristides Espínola 19, Leblon, Rio de Janeiro. Tel. (21) 2294 1049 http://www.antiquarius.com.br/rio/index.html
Zuka. Rua Dias Ferreira, 233 loja B, Leblon. (21) 2249-7550
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Feijoada
600 gramos de salchichón ahumado de cerdo (o podría ser algún tipo de chorizo)
600 gramos de carne de cerdo
algunas rebanadas de tocino
2 tazas de frijoles negros
1 cucharas de aceite vegetal
1 cucharada de ajo picado
1 cebolla picada
6 hojas de laurel
| En una olla grande añade el aceite, cuando esté caliente la cebolla y el ajo y las hojas de laurel. Añade los frijoles una vez que estén sofritas las cebollas. Cocina por 15 minutos a fuego lento. En otra olla, cocina la salchicha, el puerco con tantito ajo y sal al gusto. Incorpora la carne en la olla y deja que se absorba todo el líquido. Si quieres que la feijoada quede un poco más cremosa agrega ½ taza adicional de frijoles molidos. Deja que se integre la mezcla y cocina por 10 minutos más. Para servir acompáñala de una capiriña y con arroz, harina de mandioca (se puede conseguir en el mercado de Medellín) y gajos de naranja. |
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Para obtener la mandioca, puedes hacerlo con el Paisa que vende todo tipo de productos sudamericanos. Además aquí encontrarás maracuyá para acompañar tu feijoda de una caipiriña de maracuyá.
El Paisa
http://supaisalfonso.com/Page326.htm
Mercado Medellín Loc. 221 – 222
Colonia Roma
Teléfonos: 55 64 67 16 – 55 64 9360
