Placeres

Más de Brasil- Buzios

August 26, 2009

— 11:15 pm

 

Un bello atardecer en la tranquila Bahía de Buzios

Un bello atardecer en la tranquila Bahía de Buzios

Tengo que confesarte que las últimas semanas han sido una locura. He comido fuera poco y no he visitado ningún restaurante nuevo. Sin embargo, tengo una razón de mucho peso. Estoy feliz de compartir contigo una muy buena noticia: a partir de esta semana, todos los sábados podrás ver mi nuevo programa en el Canal 40 llamado Sabor 40, donde a través de los sabores e ingredientes conoceremos lo último en el tema de la gastronomía. Además he recibido algunos correos donde me preguntan qué otros lugares recomiendo en Brasil.

Recientemente estuve en Búzios, un pequeño pueblo pesquero que fue descubierto por Brigitte Bardot, de quien vemos una bella escultura en la avenida principal y el Gato Dumas, ese chef argentino amante de la gastronomía que revolucionó la industria y que es más, todavía dejó su marca en este pequeño pueblo, donde un restaurante ostenta su famoso nombre.  A través de los años, este tranquilo pueblo se volvió un lugar de descanso para la gente acomodada. Búzios, se transforma con el ir y venir de sus visitantes, ya que durante el día llegan cruceros que invaden el pequeño pueblo y luego durante la noche, se inmersa en una tranquilidad, que invita a recorrer sus pequeñas calles empedradas para cenar. Después, la ciudad se transforma una vez más, al iniciarse la actividad nocturna. Al llegar el amanecer, si uno gusta de ejercitarse antes de que el sol lo impida, estos dos mundos se combinan al ver a la gente que regresa de la parranda, mientras que otros comienzan un nuevo día.

Para llegar a Búzios de Rio hay que salir por la zona de Niteroi y cruzar la bahía de Guanabara, por un puente enorme. Antonio, mi profesor de portugués y entrañable amigo, me ha contado historias de terror sobre el tráfico que puede llegar a acumularse en el puente, donde la gente puede permanecer varada más de 5 horas. Hoy estoy de suerte, y vuelo por el puente. Después de casi 2 horas de carretera, llegas a la entrada de Búzios. Poco a poco me voy adentrando hacia la playa. Es un lugar mágico, donde uno tiene opciones de distintas playas y de alojamiento. Llego a mi “pousada”. Vila D’Este es un pequeño hotel boutique que cuenta con una ubicación privilegiada dentro del pequeño pueblo. Al pisar el hotel, uno tiene la sensación de haber llegado al paraíso. La recepción cuenta con dos grandes salas y después una terraza que da a un acantilado y después el mar. Uno se relaja con solo de ver la vista. El hotel cuenta con varios tipos de habitaciones. Recomiendo mucho las habitaciones con terrazas privadas con vista al mar.

La avenida más importante en Búzios, es la Rua das Pedras. Es una calle empedrada, a las orillas de la bahía o como le llama, Orla Bardot, donde se encuentra la mayoría de la actividad de este pequeño pueblo. Aquí encontramos un sin número de restaurantes con variada oferta gastronómica, entremezclados con comercio de todo tipo. Conforme uno recorre el pueblo, puede conocer la oferta gastronómica del lugar y a decidir dónde comer durante su estancia. La primera sensación que recibo de Búzios es un pueblo tranquilo que invita a la relajación. En el día, la gente migra a las playas circunvecinas y en la tarde el pequeño pueblo comienza a ebullir con vida.

 

Un plato de mariscos fresquísimos en Satyricon

Un plato de mariscos fresquísimos en Satyricon

Para cenar en la noche, hay varias opciones ubicadas en la Rua das Pedras. Mi favorito es el Satyricon. Este restaurante es uno de los mejores restaurantes en Rio, cuando se trata de mariscos, pero muchos no saben que originalmente, el restaurante abrió sus puertas en Búzios en los años 60s. El restaurante es propiedad del italiano Miro Leopardi, quien llegó a Búzios para supervisar la exportación de peces a Europa. Leopardi acabó creando Brasfish, la mayor exportadora de pargo fresco, que con barcos propios pesca en los litorales de Rio de Janeiro y Espíritu Santo. Cuando uno llega al restaurante lo primero que uno ve son los grandes tanques con todo tipo de mariscos vivos. Langostas enormes, erizos, ostiones, mejillones. Recomiendo pedir la selección de mariscos frescos.  La frescura es indiscutible. Nunca en mi vida he comido un erizo, que todavía mueve sus espinas, ni he probado los mejillones sin cocinar. La langosta la cocinan en su punto a la perfección. Sus sabores son dulces y sobre todo la textura es maravillosa. Cada vez me convenzo más, que la langosta debe comerse a lo que equivaldría al término de tres cuartos. Si llega a cocinarse toda, se arruina el sabor de esta delicada carne.

Otra opción para cenar es el Bar do Zé, que se encuentra frente al mar, sobre la Rua das Pedras. La decoración, que combina colores blancos y azules marinos, con pinturas tropicales invita a sentirse en la playa. Pido un cebiche de mero con limón, aceite de oliva y hierbas finas. Después como una pasta sencilla de queso de búfala con tomate seco. La comida es simple, pero muy agradable.

También en la noche, recomiendo las famosas pizzas Caprichosa. Casi el 15% de la población brasileña es de descendencia italiana, por lo que la pasta y la pizza son alimentos importantísimos en la alimentación de los brasileños. Solo para darles un ejemplo, en la época de Navidad, una gran tradición es comer el Panettone, pan típicamente italiano preparado a base de harina, mantequilla, levadura, leche, azúcar y frutos secos,  donde los brasileños le dan su toque personal. No solo encontramos en este delicioso pan las frutas tradicionales como las pasas, sino que podemos toparnos con ingredientes tan diferentes como el plátano. En Brasil, en todos lados, al igual que los “rodizios” de carne, encontramos “rodizios” de pizzas, donde uno puede ir a comer en un “rodizio” de buen tamaño, más de 40 distintas variedades de pizzas.  Las pizzas en este restaurante son cocinadas en hornos de leña, cuentan con una masa extendida súper delgada, y sus ingredientes de primera.

Para tomar un helado, Búzios ofrece un sin número de lugares, sin embargo para mí gusto, la heladería ganadora, es una heladería llamada Mil Frutas. La dueña es Renata Saboya, una carioca que comenzó a elaborar helados para restaurantes en su casa y de ahí, creció hasta convertirse en una de las mejores sorbeteras del país, por lo que cuenta con varias sucursales. Los sabores de frutas brasileñas son interminables, maracuyá, cajú, açai, pitanga, jabuticaba. Sin embargo, lo delicioso de estos helados es el cuidado que se pone en su elaboración. No cuentan con ningún tipo de aditivos y además están elaborados artesanalmente, con frutas de la estación. 

 

Pizzas en la playa

Pizzas en la playa

Cada mañana en mi estancia en Búzios, despierto y desayuno en la comodidad de mi pequeño hotel con una vista privilegiada. Luego, energizada, hago el recorrido de las playas. Todas las playas en Brasil, son públicas y rara vez cuentan con secciones especiales para los hoteles, por lo que siempre es preferible viajar en temporada baja. Al llegar a la playa, uno siempre tiene la opción de simplemente llevar sus toallas o sillas propias y escoger un lugar en la playa o de solicitar los servicios de los restauranteros que a cambio de una pequeña propina y un consumo mínimo, se encargan de consentirlo a uno. Cualquiera de las dos opciones, es perfecta para disfrutar las vistas que nos ofrecen las distintas bahías. Además, esta es otra oportunidad para conocer un poco más sobre los hábitos locales: el brasileño en la playa siempre está comiendo algo. Al observar más cuidadosamente la oferta gastronómica, me percato de un pequeño puesto móvil de pizza con la forma de carrito de helado, que está bastante concurrido; en solo unos minutos ha vendido más de 20 pizzas, salen y salen pizzas. Después vienen las empanadas, y luego las brochetas de carne. Además, hay una oferta de todo tipo de botanas, incluyendo cacahuates originarios de la sierra brasileña. Pasa el tiempo, y sigo observando los distintos puestos de comida que pasan frente de mí y así se va el día, en la relajación total y sin ninguna preocupación.

 

Divido mi tiempo en Búzios descansando y comiendo. La última noche, decido quedarme en mi hotel. Durante mi estancia he desarrollado una relación amistosa tanto con Abilio el Chef de la posada, con quien he tenido largas discusiones sobre comida y con Adriano. Adriano es un mesero alegre y dispuesto a servir con quien aprendo un poco más sobre la vida en Búzios, incluyendo historias divertidas sobre sus escapadas a Cabo Frio, una ciudad mucho más grande, que se encuentra a una hora de Búzios, donde está su enamorada. La terraza tiene una vista, espectacular. Escojo una mesa en el balcón y tengo una doble visión, las luces que iluminan la bahía y su reflejo en las calmadas aguas. La cocina de Abilio es simple, pero con mucho sabor y enfocado a los ingredientes de la localidad. Empezamos la comida con una ensalada de lechugas crujientes acompañada de un aderezo caliente de queso azul. La combinación de temperaturas es un éxito. Después una pasta con tomate al dente. Terminamos con un expreso bien hecho, preparado por Abilio resultado de la experiencia adquirida de haber vivido en Italia.

Buzios es un paraíso. Durante mi estancia, me relajo y descanso.  Ojalá y el fin de semana puedas también encontrar un momento para olvidarte de todo. Te recomiendo que este sábado busques mi nuevo programa en Proyecto 40. Te garantizo que por un ratito te divertirás y te desconectarás de la cotidianeidad.

Te deseo que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda hay que disfrutar el sabor de la vida.

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Pousada Vila D’Este. Algo do Humaitá  11. Búzios. (22) 2623 1546. www.viladeste.com.br

Satyricon. Av. José Ribeiro Dantas 500 – Orla Bardot, Búzios, (22) 2623 1595

Bar do Zé. Orla Bardot/Rua das Pedras, 382, Buzios, (22) 2623 4986

Pizzeria Caprichosa. Av. José Ribeiro Dantas 501 – Orla Bardot, Búzios (22) 2623 1595

Mil frutas. Orla Bardot/Rua das Pedras

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Sorbete de Mango

  • 1 taza de agua
  • 1/2 taza de azúcar
  • 3 mangos maduros
  • 3 cucharadas de jugo de limón

Pon a hervir el agua y añade el azúcar. Mézclalo hasta que se disuelva. Deja que se enfrié.

Pela los mangos, córtalos y licúalos con el limón. Incorpora el agua hasta que la mezcla esté sin grumos. Ponlo en un Pirex y déjalo en el congelador 3 horas. Sácalo del congelador y en procesador de alimentos pulsa la mezcla de 30 a 40 segundos y luego vuélvelo a congelar. Esto te dará una consistencia más cremosa.

 

 

Adentrándome en el paraíso-Río de Janeiro. Guía Gourmet

August 20, 2009

— 3:39 am

 

Una vista espectacular de la costera de Río

Una vista espectacular de la costera de Río

El fin de semana ya no pude contener el antojo y me preparé una feijoada con una deliciosa caipiriña de maracuyá. Parecería que el escribir sobre Rio, automáticamente me hace salivar. Lo que también me ha hecho pensar en comida esta semana es mi nueva página de internet. Los invito a que la conozcan en www.anasaldana.com.  Estoy muy orgullosa de mi nuevo bebé, a ver qué les parece.

Pero ahora les sigo escribiendo sobre mi viaje a Brasil. Durante mi estancia en Río, recorro la ciudad, sin embargo siempre por una razón inexplicable termino en el Barrio de Leblón. Leblón para mí, es una especie de “Polanquito” carioca, donde los altos edificios de departamentos se mezclan con restaurantes y tiendas exclusivas de decoración y ropa. Sin embargo, no podemos olvidar que estamos en la playa. La playa le da a la ciudad y en especial a este barrio, un aire de relajación y fluidez. Los cariocas definitivamente, son por naturaleza relajados y alegres. Esta zona en particular me encanta.

 

Un delicioso sushi de huevo de codorniz con aceite de trufa

Un delicioso sushi de huevo de codorniz con aceite de trufa

Río es una ciudad que nunca para. Es impresionante como a cualquier hora, uno encuentra tanto oferta gastronómica, como oferta para oír música. A las 11.00 de la noche, llego a Sushi Leblón. Tengo una reserva, pero tengo que esperar un poco. Nunca en Rio, he visto tantos autos de lujo. Contrario a México donde en cada esquina se ven autos de lujo, aquí en Rio la gente es más discreta o está más intimidada por la delincuencia. Toda la avenida Rua Dias Ferreira, es lo equivalente de nuestro Mazarik gastronómico, en ésta calle están ubicados los restaurantes más “chic” de Río. Pido una “caipirinha” de maracuyá mientas espero fuera del restaurante y me relajo, al observar a la gente. Algo más que me impresiona de Brasil, es todos beben en la calle sin problema. A las 11.30 aseguro un lugar en la barra, donde después de platicar con Joao Batista el “sushi-man” como le llaman los cariocas y de hablarle sobre mis preferencias en cuanto al pescado me comienza a bombardear con una variedad de sushis, que forman parte de su arsenal. Los inolvidables de la noche fueron una pieza de sushi con un huevo frito de codorniz y un poco de aceite de trufa, un salmón ahumado con caviar, salsa de raíz fuerte y limón, así como peces locales como la “cavaquinha” o langosta y “namorado”. Brasil cuenta con una comunidad importante japonesa por lo que muchos de los productos que utilizan en restaurantes japoneses son elaborados dentro del país. Es más, Sao Paulo, el centro financiero del país, concentra el mayor número de japoneses fuera de Japón. Esta noche, me decido a probar el sake nacional,  por lo que pido su mejor botella. Hay pruebas exitosas y otras no tanto, y el resultado de ésta cae en la segunda categoría. No recomiendo pedir el sake nacional, el dejo en boca es muy alcohólico y sin muchos matices de sabor. Definitivamente, el sake japonés o el californiano todavía son los ganadores. 

 

Si uno tiene la suerte de estar en Río un sábado tengo dos recomendaciones. En Río, un platillo de lo más tradicional es la “feijoada” y aunque en La Casa de la Feijoada se puede comer todos los días, el día para comerlo es el sábado. Sí, éste platillo que mencionaba al principio de mi artículo, otra insignia de la gastronomía carioca, y punto de controversia entre cariocas y paulistas (los originarios de Sao Paulo) que continuamente se disputan quien hace la mejor feijoada. La manera de prepararla puede variar, sin embargo conforme a la receta de Claudia, una brasileña amiga mía que actualmente vive en Nueva York, este delicioso platillo se prepara en distintos pasos, donde en dos ollas diferentes se cocinan los frijoles y las carnes (puede incluir carne seca, costillas de cerdo y/o longaniza) a fuego lento. Luego los frijoles, sin su caldo, son cocinados con un sofrito de cebolla y jitomate y se forma una salsa muy espesa. Para servir,  platillo se sirve con el arroz, las carnes y los frijoles por otro lado. Adicionalmente, se sirven con unas rajitas de naranja y “farofa” (harina de mandioca).  Es una bomba, pero puede revivir a cualquier trasnochado.

Por otra parte, otro lugar ideal para almorzar es la Academia de la Cachaça, lugar tradicional que sirve más de 500 variedades de pociones preparadas con “cachaça”. Este bar ha existido por más de 20 años y maneja más de 70 marcas, entre las que se encuentran las tan especiales como Anisio Santiago, Piragibana y GRM. Aquí, además sirven el típico almuerzo brasileño y la feijoada. En esta ocasión acompaño mi “caipirinha” tradicional preparada con una de sus mejores cachaças, con algunas botanas. Pido unos “bolinhos de queijo” que son una especie de croquetas rellenas de queso, platillos tradicionalmente portugueses y yuca frita con queso parmesano derretido, un platillo que nos recuerda que estamos en un país que obtiene sus ingredientes de la zona selvática del Amazonas.

Uno de los restaurantes de tradición en Río, es el Antiquarius. Es un restaurante de comida tradicional portuguesa que respira elegancia y nos remonta a la época de gloria de Río cuando aún era la capital. Aquí uno se transporta al viejo mundo a la tierra de los fados y platillos que parecerían estar en Euros por su elevado costo. El servicio es impecable y cuenta con una amplia carta de vinos portugueses, casi imposibles de encontrar fuera de Portugal. En ese lugar probé hace más de 10 años un arroz con pato, son de los platillos que aún son difíciles de borrar de mi mente. Vuelvo a Río y no dejo de pensar en cuándo acomodaré este restaurante en mi agenda. Es mi penúltima noche y llego con expectativas altísimas al restaurante. Pido mi arroz con pato acompañado de una botella de Luis Pato, vinícola que conocí en un viaje a Portugal y a la cual le tengo un particular aprecio. La comida no decepcionó, fue lo que recordaba y más. 

 

Atún sellado de Zuka

Atún sellado de Zuka

Mi viaje está llegando a su fin, sin embargo cierro con broche de oro mi recorrido gastronómico por este maravilloso país. Me queda una última noche en Río. He quedado de reunirme con Caé, quien me ha acompañado con sus recomendaciones en este viaje y su dulce esposa Gabriela. Escogemos uno de mis restaurantes favoritos en Río, el Zuka, también ubicado en la famosa calle de Dias Ferreira. Al programar nuestra cita, sugiere mi amigo, que primero nos reunamos en su apartamento en Leblón para tomar un aperitivo. Llego puntual a la cita y brindamos por lo años de amistad, con una copa de champaña, acompañados de unos deliciosos aperitivos, luego al ver nuestro reloj salimos corriendo de la casa, ya que pronto se vencerá nuestra reservación. Afortunadamente, solo es una cuadra la que debemos recorrer. Zuka en el último año, ha sufrido una transformación. Han cambiado de chef y me intriga saber si el restaurante guarda su gloria anterior. Al parecer, a los cariocas les encanta el Zuka renovado, ya que los platillos son más sencillos y no tan complejos. Llegamos justo a tiempo e inmediatamente nos sientan en nuestra mesa, lo cual es afortunado y probablemente se debe a que aún es temprano. De entrada me sirven un cebiche de pescado con una combinación de cítricos y un poco de chile de nombre “biquinho”. Esto me sorprende, porque los cariocas en general no gustan del picante. La combinación es agradable. Continúo con un atún, cocinado a perfección y a la temperatura perfecta (ningún centro con temperatura de refrigerador) con una guarnición de palmito, cortado en tiras delgadas para asemejar una pasta y una salsa cremosa de raíz fuerte. La combinación es acertada. Finalizo con un plátano a las brasas, para probar la especialidad de la casa que son las brasas, el plátano es agradable, sin embargo no puedo dejar de ver el postre que pidió Caé, unos ovos moles con sorbete de canela. La preparación es originaria de Portugal, donde se prepara una especie de natilla con base de arroz y huevo. El dice que es su platillo favorito del restaurante, y es tan cierto ésto, que desaparece el postre frente a mis ojos, sin que pueda yo probarlo.

 

A lo largo de la cena, nos ponemos al corriente de nuestras vidas y les cuento las experiencias tan diversas que he tenido en su país. Comparamos notas sobre restaurantes y sobre nuestros platillos favoritos. Durante la cena se acercan amigos de ellos a saludarlos, quienes con la calidez carioca también se vuelven mis amigos. Oigo el bullicio del resto de los comensales y comprendo casi todo. Asiento con alegría, mi objetivo se cumplió. Lo extranjera nunca se me quitará, pero hoy estoy viviendo una noche carioca y yo soy parte activa de ella. Con la ayuda de mis amigos, éste fue un viaje totalmente diferente, donde finalmente aprendí a ver y vivir la ciudad desde la óptica de un local. Y como dicen en Brasil, ya tengo “saudade“, una palabra que equivale a nostalgia pero que abarca mucho más y ahora la comprendo. Es la nostalgia del tiempo, es un sentimiento melancólico que añora una alegría ausente, pero cuya fuente podría retornar en un futuro previsible.   

Espero que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda hay que disfrutar el sabor de la vida.

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Sushi Leblon. Rua Dias Ferreira, 256, Leblón. Tel (21) 2512 7830

Casa da Feijoada. Rua Prudente de Moraes 10-B, Ipanema. Tel. (21) 2523 4994 www.cozinhatipica.com.br

Academia da Cachaça. Rua Conde Bernadotte 26, Leblon. Tel. (21)2529 2680. www.academiadacachaca.com.br

Antiquarius. Rua Aristides Espínola 19, Leblon, Rio de Janeiro. Tel. (21) 2294 1049 http://www.antiquarius.com.br/rio/index.html

Zuka. Rua Dias Ferreira, 233 loja B,  Leblon. (21) 2249-7550

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Feijoada

600 gramos de salchichón ahumado de cerdo (o podría ser algún tipo de chorizo) 
600 gramos de carne de cerdo 
algunas rebanadas de tocino 
2 tazas de frijoles negros 
1 cucharas de aceite vegetal 
1 cucharada de ajo picado 
1 cebolla picada 
6 hojas de laurel

En una olla grande añade el aceite, cuando esté caliente la cebolla y el ajo y las hojas de laurel. Añade los frijoles una vez que estén sofritas las cebollas. Cocina por 15 minutos a fuego lento. En otra olla, cocina la salchicha, el puerco con tantito ajo y sal al gusto. Incorpora la carne en la olla y deja que se absorba todo el líquido. Si quieres que la feijoada quede un poco más cremosa agrega ½ taza adicional de frijoles molidos. Deja que se integre la mezcla y cocina por 10 minutos más. Para servir acompáñala de una capiriña y con arroz, harina de mandioca (se puede conseguir en el mercado de Medellín) y gajos de naranja.

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Para obtener la mandioca, puedes hacerlo con el Paisa que vende todo tipo de productos sudamericanos. Además aquí encontrarás maracuyá para acompañar tu feijoda de una caipiriña de maracuyá.

El Paisa 
http://supaisalfonso.com/Page326.htm 
Mercado Medellín Loc. 221 – 222

Colonia Roma

Teléfonos: 55 64 67 16  – 55 64 9360  

 

 

Adentrándome en el paraíso, Río de Janeiro. Los Rodizios y la Caipiriña

August 13, 2009

— 12:01 am

Ayer recibí un correo de mi amigo Mario, donde me contaba que viajará a Rio de Janeiro la próxima semana y me pedía recomendaciones. Mientras le contestaba el correo, me saboreaba y recordaba mi último viaje a Brasil. Cuando pensamos en Brasil, lo primero que nos viene a la mente es el futbol, la samba, los bikinis, el carnaval y la selva de la Amazonia. Pero esta diversidad cultural, también se extiende a su comida. Brasil cuenta con una variedad gastronómica tan rica, que muchos de nosotros desconocemos. Su gastronomía es producto de su historia, su cultura y las emigraciones de distintas regiones del mundo, ofreciéndonos una amplia gama de opciones.  Tengo que confesar que tengo una especial predilección por esta ciudad.  Al empezar a escribir mi artículo de esta semana, me di cuenta que el espacio de una columna no era suficiente para incluir todas mis recomendaciones de la ciudad, por lo que la próxima semana continuaré escribiendo sobre la oferta gastronómica en Rio.

 

Una rica picaña

Una rica picaña

Rio de Janeiro fue la capital del País. Su cocina recibió todo tipo de influencias externas, además de las influencias negras y portuguesa. El resultado son platillos únicos que utilizan como base los mariscos. Para los amantes del arroz está la “feijoada” (un platillo a base de frijoles, carnes y longaniza). La bebida predilecta es  la “caipirinha” (donde pronunciamos la “nh” como si fuera “ñ”), preparada originalmente con limón, azúcar y aguardiente. Además la carne parecería ser el platillo favorito de los brasileños. El consumo promedio per capita en Brasil de carne son 40 kg por año mientras que en México estamos alrededor de los 10 kg. Prácticamente en cada esquina encuentras un “rodizio”, lo que aquí en México conocemos como espadas, tipo Brasilerisimo. Sin embargo, no tienen nada que ver. Aún no he visitado un restaurante donde se replique la experiencia que he tenido en Brasil y la variedad de cortes como la “picanha”, “alcatra”, “fraldinha”, “maminha”, “contra filé”, “cupim”y “lagarto”. Mi corte predilecto es la “picanha”o lo equivalente de lo que nosotros conocemos como cuadril argentino, donde el corte cuenta con una cubierta de grasa o “gordura”. La protección de grasa debe ser uniforme y requiere primero de la cocción de la misma en la parilla, y posteriormente la cocción del trozo de carne en ambos lados, espolvoreados con grandes cantidades de sal de grano. Cuando come uno carne en Brasil, la textura de la carne es un poco más firme, ya que al contrario de la carne que nosotros acostumbramos comer, las reses son alimentadas con pastura y no con granos. Sin embargo, esto no le resta nada en su sabor.

Cuando pienso en “rodizios”, automáticamente pienso en el Porção (http://www.porcao.com.br/porcaoSite/home/home.php). Aquí en este restaurante se impone la diversidad: en cortes de carne, en acompañamientos. La lista de acompañamientos ocupa una página, a la cual, como si fuera un examen de opción múltiple hay que ponerle cruces o palomas. Incluye yuca frita, “farofa” (una especie de harina de yuca preparada con carnes ahumadas y especias) para acompañar el arroz, unos platanitos, “pão de queijo”, entre otros. El pão de queijo es de mis panes favoritos, son unos pequeños bollos preparados con harina de yuca y queso parmesano que están totalmente inflados y calientitos.  La barra de ensaladas es enorme. Y no termina ahí, hay un  buffet de mariscos, sushi y pastas. Aquí podrías estar varias horas probando y probablemente no terminarías.

Al ingresar en el Porção Rio, inmediatamente te topas con los aromas de carne, el ajetreo de los meseros y en el fondo una vista espectacular de la Bahía de Guanabara. Esta bahía es la que le da su nombre a esta maravillosa ciudad, ya que en el año nuevo de 1502 el navegante portugués Gaspar de Lemos, entró con su barco en esta bahía y la confundió con la desembocadura de un río, por lo que la llamó Río de Janeiro, que significa “Río de Enero”. Este es mi Porção favorito, que aunque peca se ser un poco turístico, su vista es inigualable. A la distancia de los tumultos turísticos, permite contemplar las atracciones como el Pan de Azúcar y el Cristo Redentor en la comodidad y tranquilidad del aire acondicionado.

 

El carrito para preparar una caipiriña con fruta de la región

El carrito para preparar una caipiriña con fruta de la región

Al llegar a cualquier establecimiento en Rio, la bebida obligada es una “caipirinha”. Originalmente la “caipirinha” se preparaba con limón cortado en rodajas, azúcar y “cachaça”( aguardiente de caña de azúcar). Los aceites esenciales del limón, son extraídos cuidadosamente con la ayuda de un mortero y posteriormente se agrega un poco de “cachaça” y mucho hielo.  Hoy en día la bebida ha evolucionado y se ha convertido uno de los símbolos nacionales. Su preparación, incluye un sinfín de frutas tropicales, por lo que nos permite conocer todas estas frutas, en la comodidad de un restaurante sin la necesidad de ir a un mercado. A pesar de contar con el mismo origen, el azúcar de caña, la “cachaça” tiene una nariz y sabor muy diferente al ron, ya que la levadura utilizada para la fermentación en la mayoría de las “cachaças” tradicionales, contiene cantidades diminutas de harina de maíz. Además existe una diferencia importante en la elaboración artesanal del brebaje, versus la fabricación industrial. La artesanal aprovecha sólo un 80% del líquido de los barriles, sólo la parte noble, mientras que la industrial lo aprovecha todo, mezclando la parte noble y la parte residual. Por lo mismo, la cachaza industrial es un aguardiente de mala calidad. Independientemente de la calidad, es una bebida que normalmente tiene entre 38 y 48 grados de alcohol, por lo que no recomienda tomar más de 3 o 4 dosis. Para mí la mejor “cachaça” para la “caipirihna” es una blanca o envejecida en madera neutra.

 

Un palmito como nunca lo había probado

Un palmito como nunca lo había probado

Hablando de carne en Rio, tengo otra recomendación. Antonio, mi profesor de portugués, siempre recuerda con nostalgia los sabores y aromas del Barra Grill y jura que es el mejor rodizio de todo Rio. En mi último viaje lo visité. Llegué al Barra Grill y al igual que el Porção es enorme. Sin embargo, de entrada me percaté que el restaurante a pesar de tener un buffet más reducido, contaba con ingredientes de mejor calidad. Para abrir el apetito, pedí una “caipirinha” de cajú. El cajú es la fruta de donde se obtienen las nueces de la india. Alex era el responsable de circular en el amplio comedor con un carrito donde se expone una alta fuente de fruta y una variedad de “cachaças” de las distintas regiones de Brasil. Nunca he visto un carrito como este. Ahí finalmente, conozco visualmente algunas de las frutas que había oído mencionar en mi recorrido por este país. Ví cómo Alex con cuidado cortaba los trozos de Cajú y los incorporaba en una gran coctelera.  Luego me preguntó sobre el tipo de cachaza que prefería. Escojo del estado de Minas Gerais añejado en un barril neutro. La “caipirinha” solo es la primera de muchas alegrías que me trajo el almuerzo. De botana, encontré un palmito fresco, que no tiene nada que ver con el palmito que normalmente comemos enlatado, preparado a las brasas con un listón de aceite de oliva, delicioso. Luego vienen las carnes, jugosas en su punto, la satisfacción total. Estoy en la gloria. Antonio tenía razón, si es mejor.

No te pierdas la columna de la próxima semana donde te prometo que continuaré escribiendo sobre la variada oferta gastronómica de Rio de Janeiro. Mientras, espero que tengas un maravilloso pre-viernes  recuerda, hay que disfrutar el sabor de la vida.

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Porção Rio. Avenida Infante Dom Henrique s/n, Aterro do Flamengo. (21) 3389 8989 www.porcao.com.br 

Barra Grill. (www.barragrill.com.brAvenida Ministro Ivan Lins 314, Barra. (21) 2493 6060

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Para comprar el corte de picaña en México:

Carnes La Laguna 
Emmanuel Kant 6 Bis 
Col. Polanco 
Tel. 5203-2434

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Caipiriña   

1 limón cortado en cuartos

1 shot de cachaza o aguardiente de caña

1 cucharada de azúcar

½ taza de cubos de hielo  

Pon el limón y el azúcar en el vaso. Con la ayuda de un mortero golpea el limón para extraer sus jugos.  Añade el licor, el hielo y mézclalo para incoporar. 

Picaña

1 Trozo de picaña 
Sal de grano

En una parrilla cocina la parte más grasosa de la picaña hasta que esté doradita. Después divide la picaña en varios trozos transversales y engárzalos en una larga brocheta.  Cubre las piezas con la sal de grano y pónlas sobre la parilla hasta la cocción deseada. 

En Brasil, cortan la carne en delgadas rebanadas  y continúan poniendo la carne sobre el fuego para servir la parte exterior más dorada. Si lo deseas, sirve la carne en delgadas rebanadas y regrésala al fuego, agregando más sal.