Placeres

Recuperación y el Mandarin Oriental

July 15, 2009

— 11:18 pm

Esta semana me di una muy merecida escapada a la Riviera Maya para conocer el Mandarin Oriental. Sé que es época de vacaciones, pero contrario a cualquier lógica, he estado inundada de trabajo. La próxima semana les prometo que compartiré con ustedes una noticia buenísima para todos los amantes de la gastronomía y la buena vida. Sin embargo, por mientras, te cuento como me fue.

Llegué al aeropuerto de Cancún a media tarde y me quedé sorprendida por el nivel de movimiento. No tenía nada que ver con la imagen desolada que me habían pintado. Al momento de aterrizar, llegaron al mismo tiempo dos vuelo llenísimos. Mientras me dirigía hacia la salida, de reojo podía ver las largas colas en los mostradores para documentar.  Poco a poco Cancún está volviendo a la normalidad.

Desde su apertura, tenía muchas ganas de conocer este hotel. Todavía tengo recuerdos imborrables de un viaje a Asia, donde me quedé en el Mandarin Oriental de Bangkok. Ahí recibí uno de los mejores masajes que me han dado en mi vida. Además la experiencia total, producida por la combinación del servicio, la arquitectura, la estética, la gastronomía, ha sido difícil de igualar. Al llegar al hotel de la Riviera Maya, lo primero que noto es que a pesar de ser una propiedad de playa, el hotel está construido sobre una larga franja de propiedad, con más manglares y selva tropical, que playa misma. Para algunos podría ser un punto negativo, sin embargo para los viajeros que buscan privacidad, es un plus maravilloso.

 

Una típica habitación del Mandarin Oriental

Una típica habitación del Mandarin Oriental

Las habitaciones, decoradas en un estilo minimalista con colores blancos y tonos beige cálidos,  están rodeadas por la vegetación. En la entrada de cada cuarto hay un amplio recibidor que comunica el espacio para dormir: rodeado en dos paredes por vidrios de piso a techo y en el caso de mi cuarto con una vista a una laguna; y por el otro extremo, el baño, también iluminado con luz natural que termina en un pequeño patio privado con una gran tina alargada. El cuarto, invita a la contemplación y les puedo decir que desde su cómodo sofá, vi desfilar frente a mí una variedad de fauna silvestre, desde pájaros coloridos de todos tamaños, a especies más exóticas, como los lagartos y un esponjado y hermoso coatí.

Mis días, los pasé entre la playa, el spa (donde cuentan con una alberca solo para adultos), los restaurantes del hotel, mi habitación y el paso irregular y ocasional por el gimnasio. Poco a poco, fui olvidándome del ritmo acelerado de la ciudad y lo reemplacé con una sensación de ligereza de cuerpo, que indudablemente también fue alimentado por buenas noches de sueño y la experiencia general ofrecida por el hotel.

 

La entrada al maravilloso spa

La entrada al maravilloso spa

Aquí también recibí un masaje impresionante. Toda la tarde tuve el uso de spa para mí solita, que para mi gusto, debería estar ubicado entre los mejores equipados y más hermosos de México.  Al ingresar en el baño turco, la forma ergonómica del asiento invita a aflojar el cuerpo, lo cual es seguido por una alberca de olas, donde cuenta con unos grandes camastros dentro del agua que dejan flotar cómodamente al cuerpo. Pero lo mejor, el masaje. Al salir del ahí, todos los nudos y dolores del cuerpo ocasionados por el stress habían desparecido.

 

 

Las Giozas rellenas de Cochinita Pibil de Ambar

Las Giozas rellenas de Cochinita Pibil de Ambar

En la noche, la única opción, además de pedir servicio a la habitación, era cenar en el restaurante insignia del hotel: Ambar. Fue una grata sorpresa. Bajo la batuta de Mateo Zuluaga, un joven chef colombiano, su cocina respira innovación al combinar de manera acertada la gastronomía latinoamericana, con toques de la región y la cocina asiática, principalmente la tailandesa. El restaurante está diseñado modernamente, donde una gran cúpula dorada parecería arropar de luz cálida a todo el espacio. A un costado, se encuentra una gran cocina abierta. Ahí, de reojo durante la cena, podía ver al alto y delgado chef en acción, oyendo entre la música, su voz que cantaba las comandas: el ritmo de la cocina era hipnotizante. Entre los platillos divertidos probé unas giozas rellenas de cochinita pibil acompañadas de un chutney de xnipex. Además comí unos crab cakes preparados con grandes trozos de cangrejo, aderezados también con sabores tailandeses de té limón y un poco de picante. De plato fuerte probé un risotto con mariscos elaborado con una salsa inspirada en la sopa Tom Yam Goong, tan famosa tailandesa. El ganador de la noche fue un pescado elaborado con salsa miso, inolvidable.  Esta cena, definitivamente, fue un momento importantísimo de mi experiencia general.

 

El atardecer en la laguna visto desde mi privada terraza

El atardecer en la laguna visto desde mi privada terraza

Sin embargo, en el curso de mi estancia, me percaté que no todo había vuelto a la normalidad en la Riviera Maya y Cancún. Al preguntar por el hotel vecino dónde tenía intención de cenar, me contaron que habían despedido a todo su personal, cerrado sus puertas y que a penas ahora estaban re-contratando a la gente. En el Mandarin también se notaba el abandono: el patio de arte tan cacareado estaba desolado y a medias. Además, en este tipo de hoteles, la relación empleados-huésped es muy alta. Pero, durante mi estancia se percibía la falta de personal. Contrario al servicio amigable, tan característico de la región, me tope con meseros que presionaban para consumir y sobre todo que se mostraban con un poco de insatisfacción si uno no les daba una propina adicional, sobre la ya incluida automáticamente en todas las cuentas del 15%. Además, cuando tuve que contactar a los servicios de huésped por algún problema, el servicio me pareció poco atento. No obstante lo anterior, al ponderar lo bueno y lo malo, les puedo decir que por cada una de las experiencias negativas, tuve una positiva, que por mucho la superó. Espero que pronto se olviden del pasado y puedan ver hacia adelante, salir de este bache y regresar a la normalidad.

 

Yo mientras, también de vuelta a la realidad, en la lluviosa ciudad de México, al recordar el fin de semana te confieso que no puedo dejar de pensar qué nuevo viaje inventar. Mientras veo que la ciudad se vacía, me pregunto: ¿a dónde me podré escapar?

Te deseo que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda, hay que disfrutar el sabor de la vida.

 

 

4 Comentarios »

  1. Ojala puedan Volver a la normalidad pronto . Yo estuve en Dic del 2008 y el servicio y la comida fueron excelentes . No habias casi huespedes y todos fueron muy amables , yo pense que sobraban respecto al nivel de ocupacion .
    Saludos

    Comment by Marcelo — July 16, 2009 @ 6:22 pm

  2. Sería genial contar también con video del lugar(es). Yo los puedo apoyar.
    Ya tienen mi correo. Les recomiendo visitar http://www.ixevision.com
    SALUDOS
    MS

    Comment by Svanstrom — July 19, 2009 @ 7:37 am

  3. Ana, la experiencia que tuviste en la Riviera se asemeja mucho a la nuestra, muy reciente, sobre todo en cuanto a la comida. Curiosamente, tanto en la Riviera como en Cancún, donde también pasamos unos días, nos pareció que el servicio fue maravilloso. Vivimos en Nueva York donde los meseros y al atención a clientes en general es muy deficiente o, si lo vemos desde otro punto de vista, es reflejo de una cultura muy distinta a la nuestra. Nos impactó la amabilidad de los meseros y del servicio a cuarto, recepción, bar, etc. Sí notamos que la Riviera estaba muy desolada, pero Cancún se veía ya mucho más activo. No sé si quizás estábamos proyectando nuestra fantasía, pero pensamos que a los meseros les daba gusto ver turismo nacional. En Cancún tuvmos la experiencia de compartir alberca y restaurante con turismo mayoritatiamente estadounidense. No pudimos dejar de pensar, con un poco de tristeza, que a pesar de que México siempre es un destino preferido tanto por las leyes tan relajadas de consumo de alcohol como por lo barato, a nadie le costó trabajo salir corriendo del país con la alarma de la influenza. Qué diferente sería si agradecieran la hospitalidad de nuestro país mostrando apoyo en momentos de crisis. En fin, es algo complicado. Y aunque no tuvimos la misma experiencia con meseros y propinas, sí platicamos con muchos que estuvieron a punto de perder su trabajo. Se nota todavía un poco de dolor. Creo que la influenza les mostró a todos los trabajadores de la industria turística no sólo lo frágil que es la lealtad del turista, sino lo frágil que es su seguridad económica ya que no están protegidos por las empresas que los contratan.
    Fuera de polémicas, los platillos que gozaste y el paraíso que nos compartes, me traen mucho sol en un día lluvioso y gris.

    Comment by Lita — July 21, 2009 @ 11:12 am

  4. Marcelo, sí espero que pronto vuelva todo a la normalidad y que la industria hotelera se recupere pronto. Definitivamente hubieron muchos recortes, que creo que es mejor a que cierre totalmente el lugar.
    Svanstrom, si ves la columna de la siguiente (semana 23 julio), hicimos la prueba con video, trataré de incluir video cuando sea posible, pero te tengo que confesar que prefiero la fotografía y como verás soy mucho mejor para tomar fotos que video!
    Lita, que bueno que pude ponerle sol a tu día lluvioso. Además creo que es una buena reflección ver lo frágil que es nuestra industria y lo mucho que tenemos que cuidarla.
    Gracias a todos por dejarme comentarios.
    Saludos,
    Ana

    Comment by Ana — July 23, 2009 @ 10:17 am

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