
Saboreándome la carne que están a punto de servirme
Yo no sé qué me pasa, pero apenas llega la época de calor y no puedo dejar de pensar en un buen trozo de carne preparado al carbón. No sé si serán los días soleados que inmediatamente me invitan a pensar en lo relajada que estaría en el jardín en una parrillada en lugar de estar atorada en tráfico en el Periférico o si en realidad la única explicación que hay es que me gusta mucho la carne. ¿Será capaz un trozo tan pequeño de carne de brindar tanta satisfacción por si sólo? Sé que por cuestiones de salud es poco recomendable comer carne todos los días, pero yo encantada lo haría.
Siguiendo mi antojo tan intenso de carne, fui junto con mi esposo al Morton’s, una cadena de “steakhouses” norteamericana que acaba de abrir hace unos meses sus puertas en México. Mi misión: hacer un ejercicio comparativo y ver cómo se comparaba la experiencia de la ciudad de México, con una experiencia que tuve en un restaurante de la misma cadena en Boston hace algunos meses.
Al entrar, la decoración y mobiliario eran los ya tan característicos muebles obscuros de madera, con divisiones, donde grandes botellas importantes son exhibidas como obras de arte. Al sentarnos nos ofrecieron algo de tomar. Llevábamos nuestra propia botella (el descorche cuesta $300), la cual fue decantada por el amable sommelier. Además, pedimos una botella de agua con gas importada para acompañarla, la cual acertadamente estaba fría.
Aquí tengo que hacer un paréntesis. Me parece increíble que en muchos lugares cobren tanto por un agua y que dado que es un bien tan de lujo, nos lo sirvan con hielos de procedencia incierta, en lugar de mantenerlas frías. ¡Nos cobran carísimo y luego nos sirven agua de manantial aderezada con un poco de sabor Hielo Fiesta! El otro día en una cuenta rápida matemática me percaté que al agua en algunos lugares le ganan más de un 200 por ciento. ¿No te parece asombroso que no puedan tenerla fría para que así no la tengamos que combinar con hielos y perder su sabor original? Pero bueno en Morton’s, es uno de los pocos lugares donde sí la ofrecen como debería ser, fría.
No tardó en llegar un gran pan tipo campesino con ajo y mantequilla. Después, el mesero nos explicó con lujo de detalle el menú con la ayuda visual de un carrito donde todavía se movía una gran langosta de Maine y podías ver los distintos cortes de carne.

- Unos macarrones con queso recién salidos del horno
De comer pedimos un Doble Porterhouse acompañado de la tradicional papa, unos macarrones con queso y unos champiñones. Ya había leído en algún lugar, que ahora no recuerdo, que habían tenido problemas para importar la papa Idaho tan tradicional en este restaurante. Al preguntarle al mesero sobre esto, me contestó que en realidad les había sido imposible importarlas, por lo que las papas no eran de la variedad que acostumbraban servir en los restaurantes de la cadena, sino que habían emprendido una búsqueda para encontrar la papa que más se le asimilará en textura y sabor.

- Un grueso corte de carne preparado a la perfección
Cuando llegó la carne, salivaba. Qué les puedo decir de la carne. La carne, perfectamente marmoleada con un agradable sabor, casi herbal. El punto de cocción estaba perfecto. Parecería que pasaron minutos enteros donde sorprendente no se cruzó palabra en la mesa. Solo estábamos enfocados en deleitarnos con este tan perfecto corte de carne acompañado de nuestro vino.
Tengo que confesar que estaba un poco escéptica sobre este lugar y que por eso no lo había visitado. Había oído comentarios sobre el restaurante, principalmente que estaba bueno, pero que era muy caro. Sin embargo no había oído nada sobre la carne per sé. Hoy les puedo decir que está buenísima. Sí, no creo que mi cartera, ni mi figura, aguantarían venir cada fin de semana, pero cuando uno tiene antojo de carne, este es el lugar ideal para saciarlo.
Ahora a comparar. En decoración tanto el de Boston como el de México eran similares. La carta de vinos en Boston era por mucho, superior a la de México: creo que todavía hay trabajo por hacer en esta cuestión en este restaurante. Sin embargo a quién le importa cuando puedes traer tu propia botella. En cuanto a la carne, sin duda, la carne servida en el Morton’s de México era superior. Para mí lo más importante, estuvo maravilloso en la sucursal de la ciudad de México.
Ojala y este fin de semana puedas saciar sus antojos. Te deseo que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda, hay disfrutar el sabor de la vida.
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Morton’s
Avenida Paseo de las Palmas 405, PB
Torre Optima,
Lomas de Chapultepec 11000
Tel: 55.5540.7897
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Si después de leer mi artículo te inspiré a preparar una rica carne asada, incluyo una receta de unos fáciles macarrones con queso que puedes preparar para acompañar tu platillo.
Ingredientes
4 rebanadas de tocino
Aceite Vegetal
Sal de grano
2 tazas de pasta de coditos grandes
1 ½ taza de leche
2 cucharadas de mantequilla
2 cucharadas de harina
100 gramos de queso gruyere rallado
100 gramos de queso amarillo tipo cheddar
50 gramos de queso azul
Pimienta al gusto
Nuez moscada al gusto
1 taza de pan baguette del día anterior molido
Preparación
- Calienta el horno a 200 grados Centígrados o 400 Fahrenheit.
- En una olla grande pon el agua a hervir.
- Cocina el tocino hasta que esté crujiente, y córtalo en trocitos.
- Agrega un poco de sal al agua cuando esté hirviendo y cocina los macarrones conforme a las instrucciones del paquete. Una vez que estén cocinados cuélalos.
- En una olla poner la leche a fuego lento (es muy importante que no hierva). En otra olla derrite la mantequilla y agrégale la harina. La consistencia debería parecerse a arena mojada. Después cocina la mezcla por 2 minutos moviendo continuamente. Añade la leche y con la ayuda de una espátula en movimientos circulares trata de deshacer cualquier grumo que se hubiera formado.
- Adiciona el queso gruyere, cheddar y azul, un poco de sal, pimienta y nuez moscada y tocino.
- Incorpora el macarrón en la mezcla, hasta que esté bien cubierto.
- Sírvelo en un pírex grande para hornear. Agrega las migajas encima de tu mezcla. (Hasta este paso lo puedes hacer la noche anterior, sólo tápalo bien y asegúrate que se haya enfriado antes de refrigerar)
- Cuando estés listo para servirlo, hornéalo de 35 a 45 minutos. Estará listo cuando la salsa comience a hacer burbujas y tus macarrones adquieran un color cafecito dorado.
