Siempre es difícil olvidarse de la primera impresión. Hay muchas veces que con solo ver el menú y el lugar, parecería que intuitivamente, puedes imaginarte si va a ser una buena o mala experiencia. Hay veces que quiero salir corriendo del restaurante. Sin embargo en ocasiones esa “intuición” no siempre ha sido certera. Amerita un poco más de investigación antes de dar el veredicto final. Este fin de semana, fue de segundas oportunidades: te cuento.

El Chef Gastón Acurio. Imagen Cortesía L.A. Times
El viernes quedé con unos amigos de ir a cenar al Astrid y Gastón. Por años he sido fan de éste restaurante. Todavía recuerdo cuando en Lima, ya hace muchos años, conocí a un emprendedor y joven Chef que estaba a punto de lanzarse al estrellato y hablaba sobre la nueva gastronomía Peruana. ¿Quién me hubiera dicho que el chef que estuvo platicando con nosotros esa noche tan relajadamente iba a revolucionar la gastronomía Peruana? No sólo eso, sino que este simpático y sonriente hombre iba a cambiar la percepción mundial y poner en el mapa los ingredientes Latinoamericanos. Gastón Acurio es ahora un héroe gastronómico.
Por lo mismo, ciudad que he visitado donde sé que ha abierto un Astrid y Gastón, es lugar que tengo que conocer. Mi última visita a uno de sus restaurantes en el exterior fue en Bogotá, donde tuve una dupla de cenas memorables, dos noches seguidas fui al restaurante, y comí el mismo platillo: un cochinillo con el que todavía sueño con un exterior dorado y crocante con un interior de jugosa carne. Al entrar parecía que no había detalle que se les hubiera olvidado. El servicio era impecable, pero al mismo tiempo me acogieron y me consintieron, haciendo que no sólo la comida fuera memorable, sino que también la experiencia.

Un rico ceviche de Astrid y Gastón
Cuando abrió este restaurante sus puertas en la Ciudad de México, no lo dudé, hice mi reservación tan pronto fue posible. El restaurante, ubicado en lo que antiguamente era el Chez Wok, está decorado con madera en colores caoba y divisores de este mismo material con geométricos diseños, que resaltaban sobre el resto de la decoración en grises y blancos. Pedimos algunas entradas y de plato fuerte, ni lo pensé, me fui directamente a la sección de carnes y encontré un cochinillo, que me puso a salivar. Pero oh decepción, ese día el cochinillo, ya se había acabado. Además venía con la idea de tomarme un pisco sour. Estaba mediocre. Y para rematar, el servicio, fue particularmente malo y descuidado. Salí desilusionada. En México la tropicalización había fallado. Estaba totalmente frustrada y triste, porque no habían cumplido con mis expectativas.

Unos ricos tacos de cochinillo estilo Pekín
El viernes pasado tuve otra experiencia totalmente diferente en cuestión de comida. Lo que no cambió fue el servicio, que todavía fue muy descuidado e inconsistente, desde el montaje de la mesa, el servicio del vino, hasta la misma atención durante la cena. Sin embargo, la comida estuvo fenomenal. Probamos unos deliciosos taquitos estilo Pekín de cochinillo fabulosos. El platillo consistía de unos pequeños trozos de piel crujiente de cochinillo servidos en unas pequeñas, esponjadas y delgadas tortillas estilo pekinés acompañadas de una espesa y dulce salsa de rocoto, el chile más picante en el Perú. Después llegó a la mesa el tiradito de hamachi que también alegraba el paladar. De platos fuertes, aprovechando el buen apetito de los comensales, compartimos un huachinango con un ligero caldo con sutiles sabores acompañado de un delicioso arroz estilo chaufa, un pato que estaba preparado en dos variaciones que llenaba la boca de especias y el cochinillo, que fue también una delicia, aunque no tan crujiente como el colombiano que tenía en mi mente. La experiencia culinaria fue totalmente diferente a la primera visita. Salí renovada. Hay quienes requieren visitar un spa o irse de vacaciones para relajarse, sin embargo yo lo único que necesito es una buena comida acompañada de un buen vino y aderezada con una divertida conversación entre amigos.
Después el sábado, tuve una boda en el San Angel Inn. Al ver la invitación, vinieron a mi mente imágenes del salón ubicado al fondo, tapizado con una cansada alfombra roja que ha servido por años y años como un lugar de celebración para un sinfín de eventos: desde exámenes profesionales hasta bodas. Parecería ser el salón multi-usos de ocasiones especiales del Sur. Sin embargo, cuál sería mi sorpresa que al fondo de este tradicional salón, ahora han construido un agradable y largo espacio tipo invernadero con grandes candiles colgando de su techo, que le dan un aire de renovación al ya cansado restaurante. Además, el servicio me impactó. Al sentarme oí a uno de mis compañeros de la mesa decir en tono negativo que los meseros ya se veían muy “mayores”. Sin embargo, más que un problema, fue una oportunidad para experimentar el verdadero servicio de meseros profesionales con años de experiencia. Todos trabajaban en equipo y nunca me sentí, ni por un segundo descuidada. Fue una velada que disfruté no solo por ver a los jóvenes novios tan felices, sino porque me hizo añorar la época donde el ser meseros era producto de años de trabajo en la industria y una profesión que se tomaba con toda seriedad y dedicación.
De comer sirvieron una deliciosa sopa de tortilla y no una misteriosa crema de boda. De plato fuerte nos ofrecieron un riquísimo mole, que estaba muy bien servido, tanto, que no me lo pude terminar. Me quedé impresionada e invitada a poner una vez más a este restaurante en mi lista de lugares para eventos.
Todos merecemos una segunda oportunidad, ya sea para el restaurante nuevo de la cuadra o el viejo de la esquina. En la vida, parecería que cometemos errores, sin embargo, como dicen, es de sabios corregir. Este fin de semana también me di que cuenta, que es de sabios cambiar de opinión.
Espero que tengas un maravilloso pre-viernes y recuerda hay que buscar el sabor de la vida.
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San Angel Inn
Diego Rivera No. 50
Col. San Angel Inn
Tel. 5616-14-02
Astrid y Gastón
Tennyson 117
Col. Polanco
Tel. 5282-2666
(Aceptan reservaciones en línea en Open Table)
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Ceviche Peruano “La Mar”
Gastón Acurio prepara primero una leche de tigre, que luego le agrega al ceviche. Esta receta la compartió conmigo Diego Oka, Chef de la Mar, también propiedad de este famoso chef.
Leche de tigre :
½ taza caldo de pescado previamente preparado (Huesos de pescado, cebolla, apio, jengibre, poro, dientes ajo, previamente colado)
1/3 taza Jugo de limón
1 Apio
½ Ajo
1 trozo Cebolla
1 trozo Jengibre pelado
1 poco Chile Habanero
1 trocito de pescado
Pizca de ajinomoto
Preparación :
Incorporar todos los ingredientes en la licuadora y después colar. Debería quedar un líquido con color blanco.
Ceviche :
1 lonja de extraviado o pescado blanco
½ cebolla cortada en rodajas
Sal
Ajinomoto
Sal
Chile Rocotto (o chile rojo)
Cilantro
Lechuga
Camote previamente cocinado
Leche de Tigre
Preparación :
Corta la lonja de pescado en cubos, agrégale ajinomoto, sal, chile rocotto, rodajas de cilantro y una cucharada de leche de tigre. Dejar que penetre la leche por un minuto y sírvelo acompañado de lechuga camote y cilantro.
