La Amarga

Las ventas nocturnas de día

November 6, 2009

— 12:00 am

Hasta donde yo me había quedado, nocturno siempre era lo relativo a la noche, pero como dijera mi abuelita, nada es como antes.

Pensando en que las ofertas navideñas están por comenzar y en el terror que las multitudes me causan, acudí de día a una tienda departamental con toda la intención de evitar las ventas nocturnas, para comprar algo que de verdad necesito. Digo de verdad porque no estoy usando el verbo como lo usan muchas personas cuando dicen que necesitan ir a una tienda para ver qué es lo que necesitan.

Nomás al entrar los borbotones de personas me atacaron, y cuando pregunté a un vendedor qué era lo que ocurría, me enteré que, a pesar de ser las 4 de la tarde, se trataba de una venta nocturna de día. Válgame. Salí como de rayo del lugar. Debí suponerlo dado que desde el estacionamiento el problema era notorio e irritante. ¿Por qué ya no puede uno ni siquiera confiar en el vocabulario más básico? ¡Nocturno es nocturno!

Cuando le comenté a una amiga de mi espantosa experiencia, de la que salí por supuesto sin comprar lo que yo sí requería, no como toda esa bola de compradores compulsivos, me dijo que ella pensaba que se había curado ya de su enfermedad de asistir a cuánta venta nocturna se hiciera en la ciudad pero que estaba a punto de tener una recaída. Pensando en ayudarle a pasar la fiebre de la abstinencia, le dije que no había visto ninguna oferta que valiera la pena, lo cual es totalmente cierto, pero ella me contestó que lo que extrañaba no era eso sino el jaloneo y la pelea con otras personas por la misma prenda, zapato o perfume.

O sea, comprar ya no es comprar, sino jalonear y pelearse. Nocturno es diurno y mi abuelita… ¡ahora soy yo!

1 Comentario »

  1. Amarga,

    Tienes toda la razón por un lado… fui a una de esas ventas nocturnas (diurnas) para comprar específicamente un centro de lavado. Creo saber (cuando leas estás líneas) que pensarás! (está loca la mujer, cómo es posible qué compre un centro de lavado en una tienda departamental). La respuesta es: Los cómodos y patéticos abonos chiquitos, desafotunadamente no tenía el efectivo para liquidar el susodicho aparato, hice la evaluación (scouting en varias tiendas, opciones, etc) y al final era mi mejor opción.
    Cabe mencionar, que llegué a las 11:00 AM, entré directo al departamento en cuestión, pagué y me fui… como conejo- señuelo, seguí la zanahoria sin voltear a ningún otro lado.

    Comment by maria — November 18, 2009 @ 2:08 pm

Sigue esta columna en RSS. TrackBack URL

Deja un comentario