En alguna época, los hombres y mujeres franceses usaban pelucas porque la moda así lo dictaba. La realidad era que las pelucas se usaban porque no se lavaban el pelo con frecuencia, y las peinetas que también estaban de moda, en realidad servían para rascarse la cabeza porque estaban llenos de piojos.
Sin embargo, a pesar de que uno podría pensar que eso sucedía en aquella época porque no había casi nada de información sobre la limpieza y el efecto que ésta tiene en la salud de las personas, la realidad es que actualmente sigue habiendo prácticas mugrosas entre la gente que se precia de tener educación.
Comer en la calle, por ejemplo, pareciera ser una costumbre inocente, sin embargo, si pudiéramos ver con unos lentes de gran aumento, lo que anda volando por el aire, nos daríamos cuenta de las porquerías que nos comemos, pues el aire con frecuencia tiene heces fecales, de perro en el mejor de los casos.
Pueden traer el mejor coche, o haber ido a la mejor universidad del país, sin embargo, ni la educación superior ni los doctorados enseñan a la gente a lavarse las manos después de ir al baño. Casi me muero de asco cuando saludo a alguien que recién sale del sanitario y… ¡guácala, tiene la mano calientita!
Y lo que sí es de plano un mugrero, son las uñas largas que les da por usar a las mujeres coquetas, que piensan que traerlas como de águila a punto de agarrar a su presa, es sexy.
No, no es sexy. Las uñas largas además de muy feas, son muy cochinas. No importa quien sea sus uñas tendrán mugre, pues si tiene que maniobrar cuando va al baño, no me quiero imaginar cuántas cosas puede haber en ellas. O se corta las garras o mejor que no salude de mano.
