Empiezo a odiar al Facebook. Odio entrar al mío y leer si uno de mis “amigos” está esperando a que lo atiendan en el banco, o si están atorados en el tráfico. ¡Qué más me da!
Me parece que no hay un mejor aparador para demostrar qué tanto ego tienes o cuántas cosas quieres demostrarle a las personas, que el Facebook. Pienso que en un futuro no habrá psicólogo que no entre a leer qué cosas escriben sus pacientes, pues así se darán una idea muy cercana, del pie del que cojean. Egolatría, inseguridad, ociosidad, simpleza.
Por ejemplo, no faltan los que, han dado rienda suelta a su amor por sí mismos y se embelesan enseñándonos sus fotografías de cuando fueron al antro en Acapulco, al antro en Vallarta, al antro en Cancún…Muy interesantes sus viajes.
O, como uno de mi listado, que acá entre nos, es más antipático que Hugo Chávez, pero que en su Facebook tiene más amigos que los que quería tener Roberto Carlos… ¿se acuerdan? Él quería tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar. ¡Por favor!
Ah, y además, no puedo soportar la nueva moda: ahora hay los que son luchadores sociales, ecologistas, activistas de causas políticamente correctas, con solo mover un dedo, literalmente. Nada de ensuciarse las manos o asolearse en las manifestaciones, no señor. Ahora se trata de impulsar las causas desde la comodidad de tu hogar, y con un simple clic.
Sí soy amarga. Y sí, me molesta el Facebook.

Tiene usted razón, darse cuenta que a través de un sitio web suplimos nuestra necesidad de recibir atención, de ser notados, y peor aún, pretender que esa realidad alterna supere a la nuestra, amarga en serio.
No dejen de visitar mi micrositio: “La vida se vive en mejor en Facebook” en….
Comment by sidiromero — August 16, 2009 @ 11:37 am