La Amarga

La música de los 80’s

August 21, 2009

— 12:00 am

¿Quién dijo que los ochentas fueron buenos en algo? Basta con recordar esos horribles peinados de pistola o los calentadores que todo mundo usaba aún cuando el calor llegara a hervir los sesos. Pues, mi pesadilla es que los ochentas ¡nunca se han ido por completo!

Me había emocionado el domingo pasado con la idea de tomar un café y desayunar algo rico en un lugar que se antojaba encantador.  Conforme iba acercándome, algo me decía que retrocediera y buscara otro sitio.

Nomás al llegar, me recibieron con Wake Me Up Before You Go-Go. Pensé que sería casualidad que se había atravesado esa linda melodía a esas horas de la mañana en domingo. Pero, ¡horror!, la siguiente fue Girls Just Want To Have Fun. Sentí que me daban un latigazo en los oídos. ¡Cómo puede ser que 30 años después alguien siga escuchando esa música! ¡Y a esa hora!

Le siguieron otras miles de melodías ochenteras, y entre sorbo y sorbo de café, mi cerebro iba maquinando la posibilidad de destruir las bocinas del lugar o al menos gritarle a la mesera que cambiara esa horrenda selección de música, pero cuando me disponía a hacerlo, me contuve. Debí suponer que, si aún seguía usando su peinado de pistola, no lograría yo lo que 30 años no lograron jamás.

Obviamente no volveré a ese encantador paraje de la música y del tiempo. Y debo decir que me retiré de ahí con un Totally eclipse of my heart.

¡Basta con el Facebook!

August 14, 2009

— 12:00 am

Empiezo a odiar al Facebook. Odio entrar al mío y leer si uno de mis “amigos” está esperando a que lo atiendan en el banco, o si están atorados en el tráfico. ¡Qué más me da!

Me parece que no hay un mejor aparador para demostrar qué tanto ego tienes o cuántas cosas quieres demostrarle a las personas, que el Facebook. Pienso que en un futuro no habrá psicólogo que no entre a leer qué cosas escriben sus pacientes, pues así se darán una idea muy cercana, del pie del que cojean. Egolatría, inseguridad, ociosidad, simpleza.

Por ejemplo, no faltan los que, han dado rienda suelta a su amor por sí mismos y se embelesan enseñándonos sus fotografías de cuando fueron al antro en Acapulco, al antro en Vallarta, al antro en Cancún…Muy interesantes sus viajes.

O, como uno de mi listado, que acá entre nos, es más antipático que Hugo Chávez, pero que en su Facebook tiene más amigos que los que quería tener Roberto Carlos… ¿se acuerdan? Él quería tener un millón de amigos y así más fuerte poder cantar. ¡Por favor!

Ah, y además, no puedo soportar la nueva moda: ahora hay los que son luchadores sociales, ecologistas, activistas de causas políticamente correctas, con solo mover un dedo, literalmente. Nada de ensuciarse las manos o asolearse en las manifestaciones, no señor. Ahora se trata de impulsar las causas desde la comodidad de tu hogar, y con un simple clic.

Sí soy amarga. Y sí, me molesta el Facebook.

El arte conceptual y yo

August 7, 2009

— 5:07 pm

¿Qué diablos es el arte conceptual? De verdad que sufro mucho, cuando voy a exposiciones de esto, intentando desentrañar el gran significado artístico de un gansito encerrado en una caja de acrílico. Supongo que, en el mundo de los artistas conceptuales, llegar a concebir semejante idea, debe ser grandemente aplaudido.

Hace poco, fui a un nuevo museo en esta ciudad de México, de arte contemporáneo. Después de hacer las debidas largas filas en pleno sol, logré entrar al lugar.

Con una tentación enorme de visitar primero la tiendita, resistí lo suficiente como para llegar a las particulares obras contemporáneas. Cuadrados quedaron mis ojos cuando vieron un gigantesco moño negro, de huelga, colgado en una de las paredes del museo. El letrerito decía, que dicha maravillosa obra era parte de la colección de un personaje de apellido rimbombante.

También, hace poco, me invitaron a la gran exposición de otro artista conceptual. Dejé estacionado mi coche a unas cuadras del lugar de la galería, y muy contenta iba yo caminando por la banqueta cuando de repente, encuentro la galería cuyo muro había sido derribado por dos albañiles, y que dentro de la habitación, estaba mi amigo el artista junto con todos sus invitados, brindando por semejante obra de arte. ¡Por favor, ni siquiera el propio artista había derribado el muro, o su obra de arte!

Me resulta tan incomprensible este mundo del arte conceptual, que frecuentemente pienso que, no puede ser otra cosa sino la de que, todos esos artistas conceptuales, hacen sus obras para después, mofarse divertidísimos de quienes asistimos y hacemos un gran esfuerzo por encontrarle el significado a un puño de basura tirado en medio de una sala de cualquier galería.