La Amarga

Tengo un vecino defraudador

July 17, 2009

— 12:00 am

Tengo un vecino que es uno de los tres socios de la inmobiliaria a la que yo compré  un departamento. Todo hasta aquí sería normal si no fuera porque la inmobiliaria… entregó todo mal y defectuoso y porque por supuesto, no responde por ello.

En diversas asambleas de vecinos, le hemos echado en cara su responsabilidad por los vicios, ocultos y evidentes y su única respuesta, por demás cínica, es que él no es la inmobiliaria. Es como tener un perro y no responder por él si muerde a alguien, pues… en cierto y estricto sentido, el dueño no es el perro.

Nomás para poner un ejemplo sencillo y burdo, te cuento que en mi caso, al venderme el desarrollo, los defraudadores esos prometían grandes y hermosos jardines en los interiores comunes de los edificios. Al entregarlos, para acceder a ellos, los vecinos tenemos que treparnos en un auto, pasar por una escotilla y, si la fuerza de los brazos y el estómago de alguno de los vecinos lo permiten, porque por supuesto en la trepadera quedan descalificados la mayoría, se encontrará con un dizque jardín que no es otra cosa que un pedazo con humedad de 1.5 por 2 metros, absolutamente rodeado de concreto. Por obvias razones yo he desistido de ir a entrenar ahí para el maratón de la Ciudad de México.

Este vecino defraudador y sus socios, se amparan totalmente en la falta de Estado de Derecho de este país. En la ausencia de autoridad y de gobierno. Ellos saben que un juicio en tribunales lleva mucho tiempo y que, de perderlo -si es que esto sucediera- sería muy difícil que un juez pudiera hacer efectiva una sentencia en su contra, ya que lo más seguro es que, como defraudadores profesionales que son, no tengan ni un solo bien a su nombre con el que pudieran responder por sus tropelías y delitos.

Las inmobiliarias se han convertido en un nicho de delincuentes. Son muchos los ahora propietarios de inmuebles que, en el mejor de los casos, los recibieron con innumerables defectos y vicios ocultos.  Los socios de esas inmobiliarias, se pasean en los eventos de la alta sociedad: se han vuelto más ricos aún con nuestro dinero.

1 Comentario »

  1. Un problema real en nuestra sociedad, -quizá el problema de problemas-, es precisamente que un buen porcentaje está dispuesto a verle la cara al prójimo si se da la oportunidad a fin de sacar un provecho ilegítimo, hasta el de la tiendita de la esquina, el taxista, el bolero, y aún más los grandes empresarios, es en todos los niveles, existe demasiada codicia hoy en día. Y por supuesto que la impunidad permanece si nosotros no hacemos nada al respecto.

    Lo correcto aquí, es ocurrir primero a Profeco y exponer nuestra queja, y en caso de no obtener resultados positivos, promover una demanda civil por incumplimiento de contrato (depende de lo estipulado en él), además de daños y perjuicios por los vicios ocultos (necesitará un peritaje), y agotar todas las instancias legales hasta el amparo.

    Debemos estar conscientes de que estos trámites requieren de tiempo, pues no somos a) ni los primeros, y b) ni los unicos en la fila de espera, pero si no hacemos nada es porque queremos permanecer en nuestro nicho de comodidad, y así, al dejarnos “agandallar”, pues es la razón por la cual existe la impunidad, y no es de hoy, sino de siempre.

    Comment by Mario E. — July 21, 2009 @ 10:23 am

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