Ayer vi, contra mi voluntad, una película de la India María, que para mi desgracia y la de este país completito, era una película de la vida real.
La escena de ayer, en el noticiero, fue ésta: un ex candidato a Presidente de la República, haciéndola de India María, sosteniendo el brazo de otro animal peor de despatarrajado que apenas podía balbucear dos palabras, celebrando juntos un pacto digno de película cómica corriente y vulgar. Enfrente de esto, la masa aplaudiendo el espectáculo digno de país bananero.
Ayer tuve el recuerdo vívido de un México que pensé, había cambiado. Presidentes todopoderosos, con guayaberas y chamarras de piel, con amantes que eran vedettes o bailarinas encueradas que llegaban a ser señoras de alta sociedad gracias a los regalos que les obsequiaban nuestros libidinosos políticos, en nuestro nombre y por nuestra cuenta.
Ésa es nuestra película de ayer. Un candidatucho ignorante, cuasi animal, para gobernar una delegación de más de 3 millones de habitantes, apoyado por el rayito de esperanza en su papel de India María.
Ahora lo veo con claridad, la India María era en realidad una intelectual que en sus películas, retrataba lo que es nuestro país aún ahora: un país bananero. Un México de vergüenza ajena, mostrando sus más viles defectos, su más recóndita ignorancia, su ridiculez hecha política.
Lamento mucho tener que decir ahora, que hubiera preferido ver las películas de la India María a presenciar la escena de ayer en la televisión.
¡Viva la India María!
