La Amarga

¡Viva la India María!

June 19, 2009

— 12:00 am

Ayer vi, contra mi voluntad, una película de la India María, que para mi desgracia y la de este país completito, era una película de la vida real.

La escena de ayer, en el noticiero, fue ésta: un ex candidato a Presidente de la República, haciéndola de India María, sosteniendo el brazo de otro animal peor de despatarrajado que apenas podía balbucear dos palabras, celebrando juntos un pacto digno de película cómica corriente y vulgar. Enfrente de esto, la masa aplaudiendo el espectáculo digno de país bananero.

Ayer tuve el recuerdo vívido de un México que pensé, había cambiado. Presidentes todopoderosos, con guayaberas y chamarras de piel, con amantes que eran vedettes o bailarinas encueradas que llegaban a ser señoras de alta sociedad gracias a los regalos que les obsequiaban nuestros libidinosos políticos, en nuestro nombre y por nuestra cuenta.

Ésa es nuestra película de ayer. Un candidatucho ignorante, cuasi animal, para gobernar una delegación de más de 3 millones de habitantes, apoyado por el rayito de esperanza en su papel de India María.

Ahora lo veo con claridad, la India María era en realidad una intelectual que en sus películas, retrataba lo que es nuestro país aún ahora: un país bananero. Un México de vergüenza ajena, mostrando sus más viles defectos, su más recóndita ignorancia, su ridiculez hecha política.

Lamento mucho tener que decir ahora, que hubiera preferido ver las películas de la India María a presenciar la escena de ayer en la televisión.

¡Viva la India María!

¿Y qué creen que fue?

June 12, 2009

— 12:00 am

Fue el resultado de que nadie hace su trabajo en este país. ¿A qué me refiero? Pues a lo sucedido en esa dizque guardería que no era otra cosa que un changarro puesto gracias a que nadie hace su trabajo. Gracias al tráfico de influencias y gracias a que en este país, nunca sabemos decir “no violaré la ley aunque me des lana”, “no, aunque seas mi mejor amigo o pariente”, “no, aunque seas poderoso”.

En este país, casi todos piensan que  no es grave violar la ley y menos aún si les deja algún beneficio. Lo que nunca reflexionan, o les tiene sin cuidado, es que violar la ley en cualquiera de sus formas, abre boquetes que permean en el bien común y terminan por perjudicarnos a todos, incluso al que se benefició. Por ejemplo, si alguien se estaciona en la banqueta, los peatones tienen que bajarse a la calle y al hacer esto, se exponen a que un coche, que también viola la ley viajando a exceso de velocidad, los mate. Si la gente pudiera caminar de corridito en las banquetas estaría segura de que nada le pasará y solamente se arriesgaría a que le cayera un piano del cielo, como en las caricaturas. Sin embargo, caminar de corridito en una banqueta en esta ciudad no sucede ni siquiera en las Lomas de Chapultepec, en donde tampoco las autoridades de vialidad hacen su trabajo, pues permiten que violando la ley, los hombres y mujeres influyentes y sus guaruras mal educados estacionen las camionetotas contaminantes en las aceras.

Muy seguramente, la oportunidad de haber sido una guardería subrogada por el IMSS no les fue autorizada a estas personas “muy bien relacionadas” en cumplimiento a las normas establecidas para ello. Lo más probable es que les fue otorgada la autorización gracias a su relación con la gente de poder, gracias a que algunos o todos dejaron de hacer su trabajo: verificar que el changarro cumpliera con las reglas de seguridad y protección, verificar que esas personas “bien relacionadas” fueran capaces profesional y moralmente para cuidar el mayor tesoro de las personas: sus hijos.

El caso es que, por corrupción, por omisión o por sumisión, alguien otorgó un permiso, alguien más otorgó un visto bueno, otro más avaló las condiciones de seguridad de ese changarro-guardería. Y así fue que actuaron irresponsablemente todas las personas que participaron para que ese changarro pudiera fungir como una guardería. A ninguna le importó si esa porquería de guardería que estaban autorizando tenía puertas de emergencia aptas ni si podía estar al lado de un taller compartiendo el techo altamente flamable o enfrente de una gasolinera. A nadie.

En toda esa mugrosa cadena no fue posible encontrar a una sola persona que hiciera su trabajo y dijera: “no, esto no está bien y no lo autorizaré, aunque me den lana, aunque sean poderosos, aunque sean mis amigos o mis parientes”.

¿Por qué se inventaron los vecinos?

June 5, 2009

— 12:00 am

Estoy convencida de que el invento más absurdo del humano ha sido el de los vecinos.

Normalmente son personas con las que vas a tener algún tipo de complicación. No falta el mal educado que no respetará tu lugar de estacionamiento, o que no pagará su cuota o que pondrá música a todo volumen cada miércoles por la noche, hasta la madrugada. Y lo peor es que te los encontrarás en el elevador o en el pasillo cada dos por tres y tendrás que sonreírles.

Hace un tiempo, en una junta de condóminos, se acordó que los vecinos podíamos estacionar nuestro coche momentáneamente sobre la banqueta exactamente enfrente de la puerta peatonal de nuestro edificio. Me opuse terminantemente porque en primer lugar, los peatones se tienen que bajar de la banqueta ya que no son canguros ni changos para brincar el coche que esté ahí. Además, me opuse porque no está permitido en la ley que los coches se estacionen sobre las banquetas, nuevamente insisto, porque alguna vez el legislador con sentido común consideró que las banquetas son para los peatones. Sin embargo, el acuerdo se hizo firme y algún día un vecino me gritó que esa banqueta, por dar exactamente enfrente de nuestro edificio, es propiedad de los condóminos. Válgame Dios con la ignorancia de la gente.

Así ya sin dirigirle la palabra a ninguno de mis ignorantes vecinos, un día fui a Xochimilco y decidí comprar unas pocas plantas y un árbol en macetas de barro, sencillas y de color natural, para ponerlas en la azotea vacía de más de 100 metros cuadrados y así, hacer algo por el clima de esta ciudad.

¿Y qué creen? Que mis adorables vecinos a quienes quisiera freír en aceite, decidieron que en la azotea a la que nunca van porque consideran que es lugar para sirvientas y ellos no se revuelven con esa gente, no debía haber plantas ni nada pues la junta de esos obtusos y mequetrefes vecinos no ha considerado necesario que así sea.

¿Sabes lector, qué hay al día de hoy en la azotea? Nada, pero enfrente de la puerta de entrada hay siempre un coche ocupando toda la banqueta.