Estoy perdida en la historia de Sammy, Galilea Montijo y Rafael Inclán. ¿Quién de ellos es el discapacitado intelectual? No logro distinguirlo.
En sus asquerosos programas televisivos, ni Galilea, ni la tal Roxana, ni el propio Inclán denotan otra cosa más que la de ser simples seres vivientes a los que nunca les han invertido para convertirlos en personas. Son cuasi animalitos -sin la ternura y hermosura de las criaturas salvajes- que apenas balbucean palabras. Ésa es la constante de los programas de televisión en México. Y vamos de mal en peor, porque ni siquiera le puedo echar toda la culpa a los programas de Televisa, ya que los de Tv Azteca están igual de horrendos.
¿Qué capacidad intelectual puede tener una persona cuyo trabajo es gritar y hacer vulgaridades enfrente de una cámara de televisión para un público que no tiene la capacidad intelectual tampoco de ver otra cosa que no sean esas porquerías? Galilea, con voz nasal como tantos otros conductores de televisión, lo único que denota es su ignorancia extrema. Su incapacidad intelectual.
¿Qué capacidad intelectual tiene Rafael Inclán, como tantos otros actores y personajes del espectáculo de la televisión? Ninguna tampoco. A lo mejor, habría que agradecerle a que pudo, al menos, en lo más recóndito de su cerebro en telarañas, detectar que algo andaba mal con la broma a Sammy. Sin embargo, también como Galilea, lo único que demostró Rafael Inclán es su extrema incapacidad intelectual para defender algo que era evidente a los ojos de cualquier ser pensante: discriminar, denigrar y hacer objeto de burla de otros, a una persona, cualquiera que sea ésta.
El curso que la Comisión de Derechos Humanos pueda darles a este tipo de conductores y actorcillos, no servirá de nada. Será como darles margaritas a los cerdos.

Vean el jurado: Consuelo Duval que personifica a una “naca” (ese sector pobre, jodido, sin cultura, pero que vé este tipo de progamas), Rafael Inclán, cuya carrera de porquería está a la vista ahora que personifica a un homosexual en Alma de Hierro; a Fredy Ortega, el mismo Igor que para lograr risas personifica a un monje jorobado, alburero, misógino y cojo; y al tal Manuel Ibañes, de carrera infumable. ¿Alguien se acuerda de una buena película de todos ellos? Discriminan en todo y hasta se dan el lujo de que Inclán es una “institución” (??)
Comment by Héctor — May 29, 2009 @ 9:57 am
Lamentablemente los comicos mexicanos solo se dedican a tener patiños o burlarse de las personas del publico, por favor tengan mas creatividad
Comment by Miriam — May 29, 2009 @ 2:16 pm