¡Eso mero! ¿Quién se cree que es alguien que consume drogas y dice, con toda su supuesta intelectualidad y sabiduría, que no hace daño a nadie y que no somos infantes como para que el gobierno nos diga qué consumir y qué no consumir? Ya basta de hacerse tontos. ¡Claro que hay una gran responsabilidad de parte de los consumidores! O qué se piensan, ¿que la droga que consumen llega a sus manos libre de injusticias, corrupción, dolor, sangre, muerte? Y que conste que no estoy hablando de los pobres teporochos, ni de aquellos drogadictos de colonias pobres, que sufren su drogadicción como sufren la miseria y la marginación de la sociedad. No señor, yo estoy hablando de personas como tú y como yo que han tenido el privilegio de estudiar una carrera universitaria y hasta más. Son éstos un problema mayor que aquéllos. Cobijados con una supuesta ideología liberal, totalmente malentendida, o sin ella pero deleznando al Estado de derecho, violan las leyes, pues aunque digan que no y digan misa, participan activamente en el negocio ilícito del narcotráfico, simplemente porque no se les da la gana dejar de consumir y para ello, se justifican con argumentos ideológicos. Si no les gusta la prohibición del consumo de drogas, entonces apoyen su legalización a través de los mecanismos legales. ¿Por qué siempre demuestran su oposición a través de la ilegalidad? Quiero verlos a todos apoyando la legalización de las drogas porque los que no consumen ya están hartos de pagar impuestos para sostener una guerra contra el narcotráfico. Los parientes de las víctimas que han muerto por luchar en contra de los narcotraficantes no merecen ese tipo de compatriotas irresponsables. Ya estamos hartos de oír noticias de un estado fallido, de descabezados, de corruptos y de terror. No seamos mentirosos y llamemos a estos consumidores intelectualoides por su nombre: narcotraficantes.
