January 29, 2010
— 12:00 am
Qué novedad les resulta a los gobernantes, que los antros no cumplan con los horarios que establecen las disposiciones legales. En casos como el de Salvador Cabañas, los gobernantes de cualquier nivel en este país exhiben su ineficiencia, prepotencia y corrupción.
Para ningún mortal común y corriente como tú o como yo, es novedad que los antros, valet parking, restaurantes, ignoren con total y absoluta impunidad, el cumplimiento de las normas.
Lo increíble es que a nuestras autoridades les tomen por sorpresa tales hechos. Al ex delegado y al actual, de la Benito Juárez, les “sorprendió” que el Bar Bar no cerrara en el horario que debía cerrar, o que, no tuviera control para impedir la entrada de armas en el lugar. Se enredaron en insultos y acusaciones en una entrevista radiofónica, para echarse la culpa uno al otro. Pero… reconocer que no hicieron su trabajo ¡jamás!
Tiene que suceder algo como la desgracia de un famoso como Salvador Cabañas para que las autoridades se pongan a trabajar y se inicie una cacería de brujas pues ¡ahora sí, compatriotas, vamos a hacer cumplir la ley a todos! Y luego, pasada la tormenta, otra vez las cosas al mismo lugar en que estaban.
No es prioridad de nuestros gobernantes el cumplimiento de la ley. Esta nimiedad la recuerdan sólo cuando es estrictamente indispensable, y sólo es así, cuando se pone en evidencia a alguno de ellos. Luego, todos a lo mismo.
January 22, 2010
— 12:00 am
Ahora con la tragedia de Haití volvió a surgir una discusión que se genera cada vez que hay que enviar ayuda a algún lugar de este país o del planeta.
La típica respuesta de quienes no tienen la menor intención de ayudar ni con un clavo retorcido, es que, no confían en que esas ayudas lleguen a su destino.
Es que, me da una terrible desconfianza de que mis latas de atún no lleguen a los necesitados. Ésta es la típica excusa que da el tacaño. Nunca he oído que alguien que exprese esta dizque razón, acuda a la Cruz Roja a ayudar con su tiempo, para no correr el riesgo de que la corrupción lo perjudique en sus finanzas.
Es que, mejor doy ayuda en mi propio país. Esta es la típica respuesta de quien nunca ayuda, ni aquí ni allá ni en ningún lado. Es como cuando pierdes o te roban un billete de 100 pesos y dices con profunda tristeza: ¡Mejor lo hubiera regalado!. ¡Mentiras!, nunca lo habrías regalado.
Que donen los ricos, yo tengo mis propios problemas. Es el argumento de quien se cree de izquierda y además es un egoísta de poca monta.
La gente que dona, dona siempre, sea donde sea que se necesite su ayuda y sea por la cantidad que sea, siempre estará dispuesta aunque sea a donar unos cuantos pesitos o unas cuantas latitas de atún.
En cambio, el que no dona, no dona ni un chicle masticado ni a su propia madre.
¿De qué tipo de persona eres tú, querido lector?
January 8, 2010
— 12:00 am
No estoy haciendo referencias bíblicas de cómo fue que se hizo la luz en el mundo. Hablo de algo mucho más terrenal: se hizo la luz en mi departamento en un plazo de 2 años y dos días.
Desde que mi Cucurucho de maní y yo nos mudamos ahí, intentamos individualizar el consumo de luz, pues por ser un edificio recién construido estábamos obligados a dar de alta nuestro domicilio ante Luz y Fuerza del Centro para realizar el primer contrato de luz de ese departamento.
Después de innumerables idas y filas en la arcaica oficina con máquinas de escribir Olivetti de una tonelada de peso, tiqui taca tiqui taca cliiinnn, tiqui taca tiqui taca clinnnn, ¡el que sigueeeeeee!, dos años después llegamos a la conclusión de que, si queríamos entender al personal de Luz y Fuerza del Centro y comprender cuál era el supuesto problema por el cual no era posible en ninguna de todas esas ocasiones, contratar el servicio, teníamos que poner de nuestra parte y debíamos quizá contratar a algún geniecito de esos que salen del Politécnico para que nos orientara en los temas de tal envergadura como pueden ser los fusibles, las firmas en el contrato, el medidor de luz, la gorda con su torta que no te atiende.
Hace algunos meses como dinosaurio, la pseudo empresa se extinguió. Esta historia ya la conoces querido lector, pero no lo que no sabes es que el 30 de diciembre marqué al 071 y, por teléfono, me dieron mi número de contrato para que el 31 de diciembre acudieran a mi domicilio a individualizar e instalar el medidor de luz. Empezamos el 2010 con luz propia.
Qué mal acostumbrados estamos ya los mexicanos a que se nos trate tan mal. A Luz y Fuerza del Centro le tomó 2 años y a la Comisión Federal de Electricidad dos días para que, nosotros pudiéramos pagarles la luz correctamente.
December 24, 2009
— 12:00 am
El domingo fui al Museo de Antropología e Historia a ver la magnífica exposición de obras de Pompeya.
Me sorprendí al ver que la fila para entrar no era tan larga y lenta como imaginé que sería. Sobre todo, si consideramos que ese día la entrada es gratis.
Ya empezaba a sospechar que no podía ser todo tan maravilloso ni que yo pudiera sentirme tan feliz viendo las fantásticas cosas que ya se hacían en esa época que por lejana me suena a Piedradura, el pueblo de Pedro y Vilma Picapiedra.
No me equivocaba, pues claro que habría algo que terminaría por recordarme que nuestros funcionarios sufren de cerebro reducido y parece que este mal no tiene remedio alguno. Cuando por fin me decidí a salir de ahí, comprendí que, la fila no era para entrar sino para salir. No puede haber cosa más absurda si además consideras que no hay nada que se pueda robar, a menos que alguien piense que puede meter una Venus de mármol de 200 kilos o más.
Al final de la exposición, en medio de algunas obras milenarias, se veía una luz, que no era otra cosa más que una puertita abierta, donde una mujer policía pedía, para permitir la salida –o la libertad- a cada persona, boleto por boleto. Luego, con su manita regordeta colocaba la pistola para leer el código de barras del boleto, y ¡chin, falla, a ver otra vez, ahora sí!, el que sigue, y nuevamente pedía a la siguiente persona, su boleto, leía el código, lo regresaba a su dueño y el que sigueeeeeeeee! Mientras, todos estábamos sudando pues no había aire en ese lugar claustrofóbico y al mismo tiempo la bola de personas se acumulaba con gran velocidad y con peligro de que, gracias al amontonadero de gente, se perdiera el control de no tumbar las obras.
¡Fuego! ¡Fuego! ¿Se imaginan que alguien hubiera gritado eso? La masa se habría movido cual manada de elefantes, queriendo salir por la puerta que es sólo un poco más ancha que las caderas de la mujer policía, quien cumplía cabalmente con su labor burocrática de leer el código de barras para que después, el funcionario encargado pueda gritar a los cuatro vientos, cuánta gente visitó su exposición.
December 4, 2009
— 12:00 am
Primero un perredista alentando a que los electores de Iztapalapa voten por alguien que no se llama Juanito y que no está en el PRD, sino Rafael Acosta y en el PT; luego que cuando gane, el que tome el poder no sea el tal Juanito sino la tal Clara Brugada. Luego, el tal Marcelo Ebrard “convenciendo” al tal Juanito para que pida licencia. Luego el tal Juanito entrando como ladrón a tomar posesión en Iztapalapa.
Cuando el rayito de sol hizo su numerito digno de película de la India María, no me imaginé siquiera que este pedazo de imbécil, o sea Juanito, pudiera ganar las elecciones, aun cuando estuviera apoyado por el populista número uno de este país y vaya que tiene mucha competencia. Menos aún lo pensé, cuando vi que nuestro Hugo Chávez mexicano lo quitó de la publicidad electoral.
Estaba todo tan mal y tan complicado, tan feo y tan oliendo a mierda que nunca pensé que ganaría. Pero ganó.
Ganó contra todos mis deseos y contra todos los vaticinios que hice y ¡vaya que soy bruja! Ganó. Ganó. Ganó y al contrario de lo que hubiera hecho nuestro truenito de lucecita, o sea alegar que hubo fraude porque no me gustó el resultado, acepté con todo mi pesar que la democracia significa aceptar lo que no nos gusta cuando así lo ha decidido la mayoría.
Pues bien, ahora resulta que no importa que el tal Juanito haya ganado las elecciones. Lo van a destituir sin siquiera haber tenido oportunidad para portarse mal. Es decir, qué importa que de esta manera también tan burda como lo fue todo el proceso juanitesco, se le dé la vuelta a la voluntad en las urnas del tan amado pueblo de nuestro destello de claridad. Qué importa, de todas formas lo van a destituir porque simplemente no les gustó para gobernante de la delegación a la que le corresponden más de 3 mil millones de pesos de presupuesto.
Y a todo esto ¿dónde anda el relámpago de la luminiscencia, que por cierto, inició todo este des…barajuste?
November 20, 2009
— 12:00 am
Los mexicanos somos capaces de despotricar en contra de los funcionarios públicos, decir que son unos corruptos e ineficientes, con lo que estoy totalmente de acuerdo, pero jamás decírselos en su cara si los conocemos, si son nuestros vecinos o si son nuestros parientes o amigos.
Basta que seamos uno de ellos o que conozcamos a uno de ellos, para que pensemos que nosotros o nuestros amigos no son esa clase de funcionarios o políticos que tanto aborrecemos. La vara con la que nos medimos a nosotros mismos y a nuestros amigos y conocidos se vuelve muy flexible y se nos olvida que los otros funcionarios o políticos son amigos de otros que también los miden con varas muy flexibles.
No podemos decirle siquiera a un vecino, como los míos, que estacionar su coche en la banqueta es no solo incorrecto y de mal gusto, sino ilegal.
No somos capaces de decirle a nuestros amigos o parientes, si son funcionarios públicos, que si usan su Blackberry para hacer llamadas personales están mal usando nuestro dinero.
Esas críticas las dejamos para el funcionario o político desconocido. En la vida diaria y cotidiana nuestra, no es educado ni políticamente correcto regañar a un amigo porque renta películas piratas, por ejemplo.
Nos quejamos de los políticos cínicos y desvergonzados pero somos iguales en nuestra vida diaria. Nos quejamos de que no hay justicia igual para todos y no somos capaces de reconocer cuando hemos cometido un acto ilegal, o cuando alguno de nuestros conocidos no es otra cosa sino un corrupto.
Como en el bote pateado, un, dos, tres por mí y por todos mis amigos.
November 6, 2009
— 12:00 am
Hasta donde yo me había quedado, nocturno siempre era lo relativo a la noche, pero como dijera mi abuelita, nada es como antes.
Pensando en que las ofertas navideñas están por comenzar y en el terror que las multitudes me causan, acudí de día a una tienda departamental con toda la intención de evitar las ventas nocturnas, para comprar algo que de verdad necesito. Digo de verdad porque no estoy usando el verbo como lo usan muchas personas cuando dicen que necesitan ir a una tienda para ver qué es lo que necesitan.
Nomás al entrar los borbotones de personas me atacaron, y cuando pregunté a un vendedor qué era lo que ocurría, me enteré que, a pesar de ser las 4 de la tarde, se trataba de una venta nocturna de día. Válgame. Salí como de rayo del lugar. Debí suponerlo dado que desde el estacionamiento el problema era notorio e irritante. ¿Por qué ya no puede uno ni siquiera confiar en el vocabulario más básico? ¡Nocturno es nocturno!
Cuando le comenté a una amiga de mi espantosa experiencia, de la que salí por supuesto sin comprar lo que yo sí requería, no como toda esa bola de compradores compulsivos, me dijo que ella pensaba que se había curado ya de su enfermedad de asistir a cuánta venta nocturna se hiciera en la ciudad pero que estaba a punto de tener una recaída. Pensando en ayudarle a pasar la fiebre de la abstinencia, le dije que no había visto ninguna oferta que valiera la pena, lo cual es totalmente cierto, pero ella me contestó que lo que extrañaba no era eso sino el jaloneo y la pelea con otras personas por la misma prenda, zapato o perfume.
O sea, comprar ya no es comprar, sino jalonear y pelearse. Nocturno es diurno y mi abuelita… ¡ahora soy yo!
October 30, 2009
— 12:00 am
En alguna época, los hombres y mujeres franceses usaban pelucas porque la moda así lo dictaba. La realidad era que las pelucas se usaban porque no se lavaban el pelo con frecuencia, y las peinetas que también estaban de moda, en realidad servían para rascarse la cabeza porque estaban llenos de piojos.
Sin embargo, a pesar de que uno podría pensar que eso sucedía en aquella época porque no había casi nada de información sobre la limpieza y el efecto que ésta tiene en la salud de las personas, la realidad es que actualmente sigue habiendo prácticas mugrosas entre la gente que se precia de tener educación.
Comer en la calle, por ejemplo, pareciera ser una costumbre inocente, sin embargo, si pudiéramos ver con unos lentes de gran aumento, lo que anda volando por el aire, nos daríamos cuenta de las porquerías que nos comemos, pues el aire con frecuencia tiene heces fecales, de perro en el mejor de los casos.
Pueden traer el mejor coche, o haber ido a la mejor universidad del país, sin embargo, ni la educación superior ni los doctorados enseñan a la gente a lavarse las manos después de ir al baño. Casi me muero de asco cuando saludo a alguien que recién sale del sanitario y… ¡guácala, tiene la mano calientita!
Y lo que sí es de plano un mugrero, son las uñas largas que les da por usar a las mujeres coquetas, que piensan que traerlas como de águila a punto de agarrar a su presa, es sexy.
No, no es sexy. Las uñas largas además de muy feas, son muy cochinas. No importa quien sea sus uñas tendrán mugre, pues si tiene que maniobrar cuando va al baño, no me quiero imaginar cuántas cosas puede haber en ellas. O se corta las garras o mejor que no salude de mano.
October 23, 2009
— 12:00 am
En un restaurante de lujo, a estas horas, después de haber bebido un vasitito de 200 pesos de un súper whisky, estoy segura que está un amigo hablando muy mal de mí porque se me ocurrió cobrarle unos tristes pesos que le presté. Tan poca lana y portarme tan mal con él. Qué manera de tratar a un amigo de hace tantos años y por tan poquito dinero.
Pagará su bebida con su súper tarjeta American Express que no tiene límites y pedirá al valet del lugar que le traigan su Beetle. Tiene prisa pues debe recoger su maleta Hackett en su loft de la Condesa, para ir al aeropuerto porque tiene un viaje a Los Ángeles. Pedirá un taxi y mientras el conductor lidia con el tráfico de la ciudad, él escuchará su música preferida en su I Pod touch. Quizá me equivoque y ya tenga un I Phone 3G ¿Se puede escuchar música en eso? Yo no puedo saberlo, pues no tengo ni lo uno ni lo otro. Me parecen muy caros y me convenzo de que no los necesito pues todavía puedo disfrutar mis discos compactos en el radio de mi coche también compacto y hablar por mi simple celular que no tiene ni altavoz siquiera.
Hace seis meses que me debe una minucia de dinero dirá él, aunque no era tan poca cosa cuando la prisa le corría por que se lo prestara. Qué poco aguante el mío, si ya me dijo que me lo pagaba el 30 de mayo. Ah perdón, mejor el 30 de junio. Que lo aguante al 30 de julio ¿sale?. La última fue el 20 de octubre. Nada, ni sus luces.
Cada vez que le cobro, me siento terrible. Mi sangre mexicana hace que no me atreva a salpicarle toda la cara gritándole págame hijo de… ¡Al contrario! Fui la gallina más grande del planeta pues hasta le dije que me perdonara por mi insistencia con el tema de mi lana, pretendiendo en forma ladina como mexicana que soy, que él me dijera que no, que al contrario pues él es el que está avergonzado por no haberme pagado aún mi minucia de dinero. Qué tonta yo, pues le puse la cara para que con su bondad infinita, me perdonara, pues tal cual, me contestó “no te preocupes amiga”. ¡Cómo no me voy a preocupar pedazo de inútil, si me debes. Es dinero mío. No es tuyo! ¡Y no es una minucia desgraciado!
October 16, 2009
— 12:00 am
Todos podemos coincidir o no en que Roman Polanski es un gran director de cine. La opinión sobre su obra fílmica puede ser tan variada como seres humanos en el mundo. Pero que debe ser castigado por su crimen, no debiera ser un tema de discusión.
Sin embargo, pareciera no ser tan claro, pues muchos comentarios se hacen acerca de que las autoridades deberían dejarlo libre porque ya ha pasado mucho tiempo desde el día en que tuvo sexo con una niña de trece años. Otros, que aunque Samantha Geimer tenía esa edad, en realidad parecía mayor. Y así, muchos más.
No me importan ahora los comentarios que hacen los colegas del director, sino que me han impresionado los que han hecho gente común, como tú o como yo defendiendo a Roman Polanski, particularmente cuando el argumento es que les resulta injusto que ahora él esté tras las rejas si esa niña estaba muy desarrollada físicamente y muy despierta sexualmente.
Más impresión me causa que además, esas mismas personas se proclaman en contra de la pederastia y odian a Marcial Maciel, a Kamel Nacif y al Góber Precioso.¿No es contradictorio?
El aclamado director tuvo sexo con una niña de trece años. No hay más qué argumentar. Para exculparlo no sirve que incluso su propia madre se la hubiera entregado ni tampoco importa si a esa edad ella era más despierta que otras niñas. Lo que se castiga y así debe ser, es que un hombre de 44 años tenga relaciones sexuales con una niña o niño. Eso es ser pederasta.
Todos debemos proclamarnos porque se castigue a los pederastas, sean directores de cine, fundadores de asociaciones religiosas o sacerdotes, maestros, políticos, personas comunes, etc. Todos ellos merecen pudrirse en la cárcel.