La Amarga

Marcial Maciel y sus secuaces

March 12, 2010

— 12:00 am

Parece película policíaca la de Marcial Maciel, de ésas en las que hay enredos de dinero, mujeres e hijos, amantes y muchas identificaciones falsas.

Pero desgraciadamente no es película y no fue solamente un viejo fraudulento y mentiroso. El tal Marcialito ése era aún mucho peor: era un pederasta. Comparado con éste, todos sus demás pecados conocidos hasta el momento, son minucias.

Marcial Maciel debe estar ardiendo en los confines del infierno si las cosas allá  no son como aquí, porque aquí casi lo hacen santo.

En 1956 se presentaron las primeras noticias ante el Vaticano sobre las malas conductas de ese hombre con los niños y adolescentes que tenía a su alrededor. Parece increíble que fuera hasta 2006, es decir, 50 años más tarde y una vez que tuvo que morirse su cuate el Papa Juan Pablo II, cuando prosperaron las acusaciones en su contra y llevaron al Papa Benedicto XVI a pedirle que se retirara a una vida de penitencia y oración. Castigo por cierto, muy duro y ejemplar para un pederasta, supongo.

Y ni qué  decir de la gran labor que nuestras autoridades hicieron en su contra: nada.

Mugroso viejo horrendo el tal Marcial ése. Qué fácil le resultó todo. Sólo nos debe quedar de consuelo el pensar que él ya está pudriéndose lleno de gusanos no sé qué tantos metros bajo tierra.

No tenemos otro consuelo que ése porque contra él ya no pasó nada gracias a que lo protegieron y encubrieron un montón de hombres poderosos, curas y no curas, que se taparon los oídos y los ojos para no meterse “en lo que no les incumbe”.

Ahora lo único que queda es buscar el castigo para todos esos hombres que no son más que cómplices de sus fechorías. Claro que no debemos hacernos ilusiones, pues si al pederasta lo castigaron con mandarlo a su casa a ver la tele, me imagino que a éstos los pondrán a hacer las palomitas.

P.D. Por cierto, al lado de esta historia de terror, la forma en que el también ya finado ex abad de la Basílica de Guadalupe Guillermo Schulemburg llegó a amasar una fortuna de 15 millones de dólares, no tiene la menor importancia, ¿o sí?

Estamos fritos. Ni modo, es la verdad

February 26, 2010

— 12:00 am

¿Por qué hacemos tanto escándalo porque Aguirre dijo que estamos jodidos, que no va a ganar la selección un mejor lugar que el 10 y que México es un país inseguro?

Llevamos casi una semana dándole vueltas a sus declaraciones y, aunque no queremos admitirlo, lo que dijo Javier Aguirre, pésele a quien le pese, no es más que la puritita verdad.

O es que ¿acaso de verdad hay un mexicano que confíe realmente en que ahora sí, en este mundial, el equipo nacional va a ser campeón? Nadie en su sano juicio puede pensar que esto suceda. No sucederá jamás.

Y sí, estamos jodidos, somos un país corrupto, con malos gobernantes y malos gobernados también. Somos corruptos en lo poco y en lo mucho.  No nos gusta respetar leyes ni autoridades, ni las reglas ni los compromisos, ni horarios ni nada. Todo nos vale.

La responsabilidad no es lo nuestro. A los mexicanos no nos gusta ser responsables de nada. Igual criticamos a las autoridades de corruptas e ineficientes pero en nuestra vida diaria y cotidiana, robamos la luz o nos estacionamos en las banquetas, tiramos la basura, damos mordida, no cuidamos el agua, ni el ambiente. O bien, en el mejor de los casos simplemente somos apáticos a lo que sucede a nuestro alrededor porque además, pensamos que no nos afectará.

Así  que, de una vez por todas entendamos que no vamos a ganar un mundial jamás, ni nunca seremos famosos por ganar el primer lugar más allá de ser el país con la mayor obesidad infantil y el mayor número de diabetes por el mayor consumo de refrescos en el mundo.

Ojalá la culpa fuera de Lex Luthor o Calderón

February 19, 2010

— 12:00 am

Como ya les he contado, en contra de mi voluntad, recibo correos de los tipos forwards que además de ser horrendos son siempre simplistas y aburridos.

Particularmente los recibo de un ex compañero de la universidad, que lo único que logra en mí es incubar una enorme duda pues siempre me hace preguntarme cuándo o a qué horas trabaja, pues me envía al menos dos diarios.

Tiene particular interés por los forwards en los que se ridiculiza o denigra a Calderón, pues a su juicio, él es nuestro mal encarnado y por tanto el culpable de todo, hasta de la dictadura de Porfirio Díaz o de que el PRI hubiera permanecido en el gobierno casi 70 años. Me parece de una inocencia tan grande su forma de ver los problemas de la vida, sin que por ello sea inocua o inofensiva, pues como dije, el malo, verdaderamente malo de la historia en México, para él, es Lex Luthor Calderón.

No es digno de un universitario simplificar los males de un país en un Lex Luthor o un Gargamel. ¿Qué no se pone a pensar que si así fuera, bastaría con atraparlo para que se acabaran los problemas de Ciudad Gótica?

Según yo creo, el mal está en la gente que habita la ciudad. Unos por acciones y otros por omisiones, entre ellos por supuesto, que también está Calderón y muchos, casi todos diría yo, políticos y funcionarios públicos de cualquier nivel. No olvido que la culpa es del mismo tamaño que la responsabilidad de cada quién.

Pero no voy a hablar de Calderón ni de los políticos porque de ellos se encargan otros que le saben más, y sobre todo, de ellos siempre se encargarán muchos lectores de los blogs y columnas como ésta, que aun cuando se hable de mariposas monarcas siempre encontrarán la relación de estos insectos lepidópteros con Calderón o con López Obrador, según sea a quien odien.

Más bien hablo de que este país no va a cambiar en la medida en que la gente que habita Ciudad Gótica piense que sus males son culpa de otros, es decir, hasta en tanto no se responsabilice de sus propias acciones, como por ejemplo mi compañero, que debería entender que primero debe trabajar y ser honesto con su empleador antes que dedicarse a enviar forwards en horarios de trabajo, aunque sea por la buena causa de desprestigiar a su tan odiado Calderón.  En una de ésas y trabajando hasta aprendería a escribir sin faltas de ortografía y de sintaxis, a pesar de ser maestro normalista también.

O por ejemplo, si mi vecino además de quejarse del gobierno, no estacionara su coche en la banqueta sino en la calle, como debe ser, o si la gente pagara los impuestos y respetara los semáforos y los sentidos contrarios, o si los consumidores dejaran de comprar droga.

¿No crees que si todos nos responsabilizáramos de lo que nos toca, en nuestro mundito, tendríamos un país mejor aunque nos gobernara López Obrador o Calderón o Lex Luthor?

¿Tú qué piensas querido lector?

Qué novedad la de hacer cumplir la ley

January 29, 2010

— 12:00 am

Qué  novedad les resulta a los gobernantes, que los antros no cumplan con los horarios que establecen las disposiciones legales. En casos como el de Salvador Cabañas, los gobernantes de cualquier nivel en este país exhiben su ineficiencia, prepotencia y corrupción. 

Para ningún mortal común y corriente como tú o como yo, es novedad que los antros, valet parking, restaurantes, ignoren con total y absoluta impunidad, el cumplimiento de las normas. 

Lo increíble es que a nuestras autoridades les tomen por sorpresa tales hechos. Al ex delegado y al actual, de la Benito Juárez, les “sorprendió” que el Bar Bar no cerrara en el horario que debía cerrar, o que, no tuviera control para impedir la entrada de armas en el lugar. Se enredaron en insultos y acusaciones en una entrevista radiofónica, para echarse la culpa uno al otro. Pero… reconocer que no hicieron su trabajo ¡jamás!
 
Tiene que suceder algo como la desgracia de un famoso como Salvador Cabañas para que las autoridades se pongan a trabajar y se inicie una cacería de brujas pues ¡ahora sí, compatriotas, vamos a hacer cumplir la ley a todos! Y luego, pasada la tormenta, otra vez las cosas al mismo lugar en que estaban.  

No es prioridad de nuestros gobernantes el cumplimiento de la ley. Esta nimiedad la recuerdan sólo cuando es estrictamente indispensable, y sólo es así, cuando se pone en evidencia a alguno de ellos. Luego, todos a lo mismo.

¡Cállate y dona algo!

January 22, 2010

— 12:00 am

Ahora con la tragedia de Haití volvió a surgir una discusión que se genera cada vez que hay que enviar ayuda a algún lugar de este país o del planeta.

La típica respuesta de quienes no tienen la menor intención de ayudar ni con un clavo retorcido, es que, no confían en que esas ayudas lleguen a su destino.

Es que, me da una terrible desconfianza de que mis latas de atún no lleguen a los necesitados. Ésta es la típica excusa que da el tacaño. Nunca he oído que alguien que exprese esta dizque razón, acuda a la Cruz Roja a ayudar con su tiempo, para no correr el riesgo de que la corrupción lo perjudique en sus finanzas.

Es que, mejor doy ayuda en mi propio país. Esta es la típica respuesta de quien nunca ayuda, ni aquí ni allá ni en ningún lado. Es como cuando pierdes o te roban un billete de 100 pesos y dices con profunda tristeza: ¡Mejor lo hubiera regalado!. ¡Mentiras!, nunca lo habrías regalado.

Que donen los ricos, yo tengo mis propios problemas. Es el argumento de quien se cree de izquierda y además es un egoísta de poca monta.

La gente que dona, dona siempre, sea donde sea que se necesite su ayuda y sea por la cantidad que sea, siempre estará dispuesta aunque sea a donar unos cuantos pesitos o unas cuantas latitas de atún.

En cambio, el que no dona, no dona ni un chicle masticado ni a su propia madre.

¿De qué tipo de persona eres tú, querido lector?

¡Y se hizo la luz en 2 años y 2 días!

January 8, 2010

— 12:00 am

No estoy haciendo referencias bíblicas de cómo fue que se hizo la luz en el mundo. Hablo de algo mucho más terrenal: se hizo la luz en mi departamento en un plazo de 2 años y dos días.

Desde que mi Cucurucho de maní y yo nos mudamos ahí, intentamos individualizar el consumo de luz, pues por ser un edificio recién construido estábamos obligados a dar de alta nuestro domicilio ante Luz y Fuerza del Centro para realizar el primer contrato de luz de ese departamento.

Después de innumerables idas y filas en la arcaica oficina con máquinas de escribir Olivetti de una tonelada de peso, tiqui taca tiqui taca cliiinnn, tiqui taca tiqui taca clinnnn, ¡el que sigueeeeeee!, dos años después llegamos a la conclusión de que, si queríamos entender al personal de Luz y Fuerza del Centro y comprender cuál era el supuesto problema por el cual no era posible en ninguna de todas esas ocasiones, contratar el servicio, teníamos que poner de nuestra parte y debíamos quizá contratar a algún geniecito de esos que salen del Politécnico para que nos orientara en los temas de tal envergadura como pueden ser los fusibles, las firmas en el contrato, el medidor de luz, la gorda con su torta que no te atiende.

Hace algunos meses como dinosaurio, la pseudo empresa se extinguió. Esta historia ya la conoces querido lector, pero no lo que no sabes es que el 30 de diciembre marqué al 071 y, por teléfono, me dieron mi número de contrato para que el 31 de diciembre acudieran a mi domicilio a individualizar e instalar el medidor de luz.  Empezamos el 2010 con luz propia.

Qué  mal acostumbrados estamos ya los mexicanos a que se nos trate tan mal. A Luz y Fuerza del Centro le tomó 2 años y a la Comisión Federal de Electricidad dos días para que, nosotros pudiéramos pagarles la luz correctamente.

Cómo salir de Pompeya

December 24, 2009

— 12:00 am

El domingo fui al Museo de Antropología e Historia a ver la magnífica exposición de obras de Pompeya.

Me sorprendí  al ver que la fila para entrar no era tan larga y lenta como imaginé  que sería. Sobre todo, si consideramos que ese día la entrada es gratis.

Ya empezaba a sospechar que no podía ser todo tan maravilloso ni que yo pudiera sentirme tan feliz viendo las fantásticas cosas que ya se hacían en esa época que por lejana me suena a Piedradura, el pueblo de Pedro y Vilma Picapiedra.

No me equivocaba, pues claro que habría algo que terminaría por recordarme que nuestros funcionarios sufren de cerebro reducido y parece que este mal no tiene remedio alguno. Cuando por fin me decidí a salir de ahí, comprendí que, la fila no era para entrar sino para salir.  No puede haber cosa más absurda si además consideras que no hay nada que se pueda robar, a menos que alguien piense que puede meter una Venus de mármol de 200 kilos o más.

Al final de la exposición, en medio de algunas obras milenarias, se veía una luz, que no era otra cosa más que una puertita abierta, donde una mujer policía pedía, para permitir la salida –o la libertad- a cada persona, boleto por boleto. Luego, con su manita regordeta colocaba la pistola para leer el código de barras del boleto, y ¡chin, falla, a ver otra vez, ahora sí!, el que sigue, y nuevamente pedía a la siguiente persona, su boleto, leía el código, lo regresaba a su dueño y el que sigueeeeeeeee! Mientras, todos estábamos sudando pues no había aire en ese lugar claustrofóbico y al mismo tiempo la bola de personas se acumulaba con gran velocidad y con peligro de que, gracias al amontonadero de gente, se perdiera el control de no tumbar las obras.

¡Fuego! ¡Fuego! ¿Se imaginan que alguien hubiera gritado eso? La masa se habría movido cual manada de elefantes, queriendo salir por la puerta que es sólo un poco más ancha que las caderas de la mujer policía, quien cumplía cabalmente con su labor burocrática de leer el código de barras para que después, el funcionario encargado pueda gritar a los cuatro vientos, cuánta gente visitó su exposición.

Y que los votos del pueblo valgan cacahuate

December 4, 2009

— 12:00 am

Primero un perredista alentando a que los electores de Iztapalapa voten por alguien que no se llama Juanito y que no está en el PRD, sino Rafael Acosta y en el PT; luego que cuando gane, el que tome el poder no sea el tal Juanito sino la tal Clara Brugada. Luego, el tal Marcelo Ebrard “convenciendo” al tal Juanito para que pida licencia. Luego el tal Juanito entrando como ladrón a tomar posesión en Iztapalapa.

Cuando el rayito de sol hizo su numerito digno de película de la India María, no me imaginé siquiera que este pedazo de imbécil, o sea Juanito, pudiera ganar las elecciones, aun cuando estuviera apoyado por el populista número uno de este país y vaya que tiene mucha competencia. Menos aún lo pensé, cuando vi que nuestro Hugo Chávez mexicano lo quitó de la publicidad electoral.

Estaba todo tan mal y tan complicado, tan feo y tan oliendo a mierda que nunca pensé  que ganaría. Pero ganó.

Ganó  contra todos mis deseos y contra todos los vaticinios que hice y ¡vaya que soy bruja! Ganó. Ganó. Ganó y al contrario de lo que hubiera hecho nuestro truenito de lucecita, o sea alegar que hubo fraude porque no me gustó el resultado, acepté con todo mi pesar que la democracia significa aceptar lo que no nos gusta cuando así lo ha decidido la mayoría.

Pues bien, ahora resulta que no importa que el tal Juanito haya ganado las elecciones. Lo van a destituir sin siquiera haber tenido oportunidad para portarse mal. Es decir, qué importa que de esta manera también tan burda como lo fue todo el proceso juanitesco, se le dé la vuelta a la voluntad en las urnas del tan amado pueblo de nuestro destello de claridad. Qué importa, de todas formas lo van a destituir porque simplemente no les gustó para gobernante de la delegación a la que le corresponden más de 3 mil millones de pesos de presupuesto.

Y a todo esto ¿dónde anda el relámpago de la luminiscencia, que por cierto, inició  todo este des…barajuste?

Un, dos, tres por mí y por todos mis amigos

November 20, 2009

— 12:00 am

Los mexicanos somos capaces de despotricar en contra de los funcionarios públicos, decir que son unos corruptos e ineficientes, con lo que estoy totalmente de acuerdo, pero jamás decírselos en su cara si los conocemos, si son nuestros vecinos o si son nuestros parientes o amigos.

Basta que seamos uno de ellos o que conozcamos a uno de ellos, para que pensemos que nosotros o nuestros amigos no son esa clase de funcionarios o políticos que tanto aborrecemos. La vara con la que nos medimos a nosotros mismos y a nuestros amigos y conocidos se vuelve muy flexible y se nos olvida que los otros funcionarios o políticos son amigos de otros que también los miden con varas muy flexibles.

No podemos decirle siquiera a un vecino, como los míos, que estacionar su coche en la banqueta es no solo incorrecto y de mal gusto, sino ilegal.

No somos capaces de decirle a nuestros amigos o parientes, si son funcionarios públicos, que si usan su Blackberry para hacer llamadas personales están mal usando nuestro dinero.

Esas críticas las dejamos para el funcionario o político desconocido. En la vida diaria y cotidiana nuestra, no es educado ni políticamente correcto regañar a un amigo porque renta películas piratas, por ejemplo.

Nos quejamos de los políticos cínicos y desvergonzados pero somos iguales en nuestra vida diaria. Nos quejamos de que no hay justicia igual para todos y no somos capaces de  reconocer cuando hemos cometido un acto ilegal, o cuando alguno de nuestros conocidos no es otra cosa sino un corrupto.

Como en el bote pateado, un, dos, tres por mí y por todos mis amigos.

Las ventas nocturnas de día

November 6, 2009

— 12:00 am

Hasta donde yo me había quedado, nocturno siempre era lo relativo a la noche, pero como dijera mi abuelita, nada es como antes.

Pensando en que las ofertas navideñas están por comenzar y en el terror que las multitudes me causan, acudí de día a una tienda departamental con toda la intención de evitar las ventas nocturnas, para comprar algo que de verdad necesito. Digo de verdad porque no estoy usando el verbo como lo usan muchas personas cuando dicen que necesitan ir a una tienda para ver qué es lo que necesitan.

Nomás al entrar los borbotones de personas me atacaron, y cuando pregunté a un vendedor qué era lo que ocurría, me enteré que, a pesar de ser las 4 de la tarde, se trataba de una venta nocturna de día. Válgame. Salí como de rayo del lugar. Debí suponerlo dado que desde el estacionamiento el problema era notorio e irritante. ¿Por qué ya no puede uno ni siquiera confiar en el vocabulario más básico? ¡Nocturno es nocturno!

Cuando le comenté a una amiga de mi espantosa experiencia, de la que salí por supuesto sin comprar lo que yo sí requería, no como toda esa bola de compradores compulsivos, me dijo que ella pensaba que se había curado ya de su enfermedad de asistir a cuánta venta nocturna se hiciera en la ciudad pero que estaba a punto de tener una recaída. Pensando en ayudarle a pasar la fiebre de la abstinencia, le dije que no había visto ninguna oferta que valiera la pena, lo cual es totalmente cierto, pero ella me contestó que lo que extrañaba no era eso sino el jaloneo y la pelea con otras personas por la misma prenda, zapato o perfume.

O sea, comprar ya no es comprar, sino jalonear y pelearse. Nocturno es diurno y mi abuelita… ¡ahora soy yo!

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