El día de hoy se llevará a cabo el Foro Nacional “Seguridad con Justicia” organizado por importantes Universidades, Sociedades Civiles, Medios de Comunicación y Asociaciones sin fines de lucro, quienes han seguido muy de cerca lo relacionado al tema de la Seguridad en nuestro país. Pareciera que este Foro tiene la doble finalidad de, por una parte, llevar a revisión el modelo de procurar Justicia y Seguridad Pública y, por otra parte, hacer propuestas para que se pueda perfeccionar el sistema de Justicia en nuestro país.
Como lo decía Aristóteles, Justicia es dar a cada uno lo que es suyo, o lo que le corresponde. Por su parte, Ulpiano definía a la Justicia como la constante y perpetúa voluntad de darle a cada quién lo que le corresponde. Así pues, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala que la justicia en nuestro país debe ser imparcial, expedita, gratuita y pronta y que debe impartirse dentro de plazos y términos considerables. Sin embargo, la realidad se opone a la aspiración consagrada en nuestra norma suprema. Por un lado, tenemos a jueces cuyos vínculos familiares, amistosos, políticos o meramente económicos los llevan en ocasiones a pronunciar sentencias en perjuicio de los que cuentan con menos recursos económicos. Por otro lado, tenemos un sistema judicial que exige que para activar los mecanismos institucionales de procuración e impartición de justicia sea ineludiblemente necesaria la realización de erogaciones que permitan el “adecuado” funcionamiento de las etapas en cualquier proceso. Ello pues es inexcusable contar: con una adecuada defensa que sepa encaminar los procesos hacia un resultado positivo; con una buena relación con los Policías y Agentes del Ministerio Público para que “faciliten” el desarrollo de los mencionados procesos; y con incentivos que permitan al personal agilizar los trabajos de procuración e impartición de justicia.
Mención especial merece el tema de la compurgación de las sentencias en nuestro país. Mucho se ha debatido acerca de que si el aumento de penas inhibe la comisión de delitos o que si aumentando el catálogo de los tipos penales se logrará una vida en comunidad más ordenada, pero poco se ha hablado de una verdadera rehabilitación y de su correspondiente reinserción en la sociedad. Sería pertinente revisar, primeramente, nuestros esquemas de readaptación social para poder disminuir la comisión de delitos en nuestro país, pues es conocido que un considerable número de reclusos son reincidentes, lo que exhibe la ineficiencia de los programas de tratamiento a los sentenciados.
Con todo ello, no es posible incentivar la cultura de la denuncia ciudadana pues es muy claro que los mexicanos no creemos en este modelo de impartición de justicia por ser ineficiente.
Todo esto nos lleva a pensar en el tema de la Legalidad en nuestro país, pues no obstante que la teoría asegura que este principio brindará a la ciudadanía Seguridad, la práctica exhibe lo contrario. Bajo el argumento de actuaciones con estricto apego a la ley se cometen una seria de arbitrariedades y de injusticias en nuestro país. Y es que para todos es bien conocido que nuestras leyes no son justas e incluso no son del todo lógicas. La Justicia no es un una condición sine qua non del Derecho y con ello de la Seguridad. Por lo tanto, para poder hablar de “Seguridad con Justicia” será necesario primeramente hablar de Derecho y Legalidad con Justicia.
Confiamos en que de este Foro surjan propuestas que puedan convertirse en Leyes que posibiliten un sistema de Justicia verdaderamente eficaz, que sirva para que los ciudadanos vivamos con Seguridad. Tengamos en cuenta que el primer requisito que establecen los inversionistas es precisamente que en el lugar que se vaya a generar la inversión se cuente con Seguridad y con un sistema eficiente de acceso a la justicia.
Ya bien lo establece la pirámide de Maslow quién sitúa a la Seguridad en el segundo nivel de necesidades de déficit del hombre, solo seguidas de las necesidades básicas del ser humano.
