Hoja Volante

Soñar Oaxaca

April 13, 2010

— 12:00 am

Parece mentira, pero una de las razones por las que la democracia no se consolida en nuestro país es que los dirigentes y candidatos de los diferentes partidos políticos ni ven ni oyen a la gente de a pie, la misma que necesita comer, educarse, salud, solaz y trabajo, aunque trabaja mucho y la vida no les cambia para más y mejor. Todo es imaginario para esos líderes políticos y así, nada más porque sí, creen y hacen creer que, en efecto, interpretan bien  los estados de ánimo, las necesidades, las aspiraciones y los enojos de la sociedad a la que piden el voto, sin nada a cambio. Quieren el poder por el poder mismo. Es el caso histórico de Oaxaca.

El domingo pasado protestaron como candidatos dos aspirantes a gobernador del estado, los mismos que representan a seis diferentes partidos: Eviel Pérez Magaña (Tuxtepec, Oax. 1963) por el PRI y el PVE; por otro lado Gabino Cué Monteagudo (Oaxaca, Oax. 1966) por el PRD, PAN, Convergencia y PT.

En ambos casos las tomas de protestas se vistieron de luces y color. En el caso del PRI-PVE ocurrió en el centro mismo de la capital del estado a donde llegaron cantidades enormes de gente provenientes de toda la entidad, muchos de ellos dispuestos a la fiesta, muchos otros traídos por el instituto político tricolor. Todos miraban atónitos o hasta con interés a esa mesa de poderosos priístas que estaban “allá arriba” decidiendo quien sería el candidato de sus partidos, aunque no sea el que ellos mismos quisieran.

La forma y el tono de su discurso contrastaron con el de la líder priísta. Un texto casi aprendido en donde predominaron los adjetivos y poco sustantivo; mal discurso, más atento a denostar al contrincante político que a explicar por qué quiere ser gobernador y con qué armas cuenta: “Mediocridad”, “Oportunismo”, “gobierno federal meloso, medroso, mentiroso…” y así. Mal texto y mal dicho. Pérdida de oportunidad del candidato que todavía no puede quitarse de encima la sombra del todavía gobernador, quien le ha impuesto a su gente para trabajar con él en su campaña.

Gabino Cué, por su parte, también rindió protesta en esa coalición partidaria a la que muchos consideran pecaminosa y que en nada contribuye a la democratización del país. Cierto. Esta es una colación que los oaxaqueños nada tontos perciben como una alianza para quitar al PRI del gobierno del estado y gobernar con tintes misteriosamente diferentes en una sola expresión: Cué. Y las preguntas del campesino aquel que entra al teatro en donde ocurrió el evento multitudinario con gente que, asimismo, vino por grado o por fuerza: ¿Y si gana? ¿Cómo va a gobernar: como perredista, como panista, como petista…? Por supuesto, el señor Cué ha dejado claro que gobernará en buenos términos con el presidente Calderón, como si eso fuera una garantía de buen gobierno.

Los oaxaqueños que no tuvieron que ir a estas manifestaciones de adhesión son escépticos. Miran de lado a estas expresiones políticas y dicen que ninguna los va a conducir a solucionar los grandes problemas de la entidad. Están tan acostumbrados al abandono gubernamental que lo mismo les da este o aquel. El día a día es de trabajo, de búsqueda de soluciones individuales y de sobrevivencia.

Encuestas oficiosas dicen que si hoy fueran las elecciones ganaría Cué; las mismas encuestas dicen mañana que sería Eviel. Lo cierto es que mucha gente lamenta el mal gobierno del señor Ulises Ruiz quien siempre estuvo más atento a salvar su propia imagen y su propia identidad como gobernante que como gobernador de uno de los estados más pobres de la República Mexicana. “Los puentes no votan”, le dijo alguna vez a otro gobernador priísta quien, como él, quiere dirigir al PRI una vez concluido su periodo de gobierno.

Oaxaca vive en pobreza. Según datos de CONEVAL en su reporte bianual, tan sólo hasta 2008 había en la entidad 2.2 millones de habitantes en pobreza multidimensional (bajos ingresos, bajos servicios de salud, mala vivienda, bajo nivel educativo…): de éstos, 1.2 millones en situación de pobreza multidimensional moderada (que pueden acceder a la canasta básica pero que no pueden pagar servicios médicos, educativos…) y 980 mil que viven en pobreza extrema: es decir, nada de nada: ni hoy, ni mañana; todo en una población a 2010 de 3.6 millones de habitantes, en una extensión territorial que es la 5ª del país y con 570 municipios, la mayoría de ellos regidos por el sistema de usos y costumbres.

Es ahí el estado de la pobreza, el desempleo, el analfabetismo, la falta de salud, la marginación y el abandono: mucho abandono.

De todo esto hablan ambos candidatos. Resulta extraordinario que ambos coincidan en las mismas categorías de solución a esos grandes problemas: Y hablan de “Un nuevo pacto social oaxaqueño” (¿?); “mayores oportunidades y una más justa relación entre los poderes y la sociedad, así como entre los empresarios y los trabajadores” [Eviel]; “…necesidad de un cambio, alcanzar la paz y el progreso, retomar el camino de la democratización inconclusa, un cambio con sentido social y humanista”; “Impulso a las reformas económicas en el estado, el acercamiento con los jóvenes empresarios, la transparencia, el ejercicio de un gobierno con austeridad, la promoción de turismo, apoyo a las amas de casa y atención al campo” [Cué]: ¿Cuál es la diferencia? ¿Cuál es el compromiso? ¿Cuántas miles de veces se les  ha dicho lo mismo a los oaxaqueños y la situación de pobreza-abandono-marginación-desgobierno sigue igual que hace muchísimos años?

Oaxaca merece más atención de todos. Oaxaca merece candidatos y gobernantes que entiendan que ser gobierno no es ser botín político de unos cuantos y sí  responsabilidad de unos cuantos frente a una mayoría todavía en espera. Oaxaca no sólo es la Guelaguetza, el quesillo, la tlayuda o el jarrito de barro negro y todos los colores que le distinguen: Oaxaca es un sueño, es un estado de ánimo, es una interminable aspiración por solucionar tantísimos problemas.

Soñar a Oaxaca en otras condiciones es responsabilidad de estos candidatos. Pero no serán estos, a fin de cuentas porque ambos están cargados de compromisos con sus patrocinadores políticos. Se requieren candidatos que sí persigan, bajo toda circunstancia, al interés de los oaxaqueños. Mientras tanto lo que se vislumbra para el día de las elecciones es mucha abstención, a menos que operen aquellas viejas costumbres de la suma misteriosa de votos o votos por la fuerza. Y entonces, dentro de seis años volveremos a oír el mismo discurso interminable y triste de otros candidatos que no sueñan a Oaxaca.  jhsantiago@prodigy.net.mx

1 Comentario »

  1. “Oaxaca es un sueño, es un estado de ánimo”

    Comment by Mariana — April 14, 2010 @ 2:14 pm

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