Doce de 31 políticos que fueron arrestados en Michoacán a un mes antes de las elecciones federales el año pasado, recuperaron su libertad. El juez los liberó, “con las reservas de ley”, por no encontrar pruebas suficientes que respaldaran la acusación que formaban parte de la red de protección de La Familia Michoacana. Una vez más, un caso de la PGR sobre narcotráfico, se cae. El responsable de haberlos metidos a la cárcel injustamente está muy lejos para rendir cuentas, a nueve mil kilómetros, despachando como embajador en Londres. Es Eduardo Medina Mora, el procurador general que traicionó a la ley y a sus jefes, salió impune.
Cuando Medina Mora arrestó a funcionarios del gobierno de Leonel Godoy y a presidentes municipales michoacanos, el PRD protestó. Afirmó que era un montaje político para lastimar al partido y favorecer al PAN en las elecciones venideras. El procurador respondió que la PGR contaba con suficiente evidencia para acusarlos de asociación delictuosa y delitos contra la salud, tras haberlos investigado ocho meses. Pero cuando los detuvo, y los arraigó por 90 días, para fincarles cargos, lo que dijo a muchos que esa investigación no era lo que Medina Mora aseguraba.
Entre las condenas del PRD surgió la voz de Cuauhtémoc Cárdenas, quien dijo: “Pensando que puede haber condiciones similares en otros lugares, (por lo que) uno puede pensar por el momento que hay un ingrediente político-electoral”. Cárdenas tenía razón. El gobierno federal quería ir también tras el PRI, pero cuando le pidieron a Medina Mora que actuara contra los gobiernos de Tamaulipas, Durango, Chihuahua y Nuevo León, no procedió. Argumentó que no se iba a prestar a tal despropósito. Su doble rasero tenía una razón.
Medina Mora no actuó en contra de priistas porque un gobernador de ese partido lo convenció de ello. Si rechazaba las instrucciones, él le garantizaba que en 2012, cuando el PRI regresara al poder, tendría inmunidad política y trabajo. Es decir, le ofreció un salvavidas a la represión calderonista, y el compromiso de que se olvidaría todo el desaseo que hizo al frente de la PGR al politizar la justicia sin pudor o freno alguno, durante la primera parte del sexenio de Felipe Calderón.
El gobierno no sabía de este acuerdo cuando lo designó el Presidente embajador en el Reino Unido. No se sabe si lo sabría después, cuando ya era muy tarde para retirarle el nombramiento, pero en las preparaciones del viaje, la Secretaría de Relaciones Exteriores –donde la canciller Patricia Espinosa es muy amiga de él-, le negó todas las plazas de confianza que había solicitado. Medina Mora fue tan castigado por el gobierno en su salida a Londres, que ni siquiera le autorizaron una escolta, como debía haber procedido por haber sido el procurador general de la guerra contra el narcotráfico.
Medina Mora, que tiene una enorme cachaza, ha continuado su vida política, más alejado de los panistas que de los priistas. La Embajada de México en Londres ha abierto sus puertas a un insigne priista que suele ir a tomar café –por la mañana, no el té por la tarde- de manera regular con él. Se trata del ex presidente Carlos Salinas, que vive en Londres –sus hijos más pequeños estudian ahí-, y que viene cada dos meses a México. Salinas no sólo va a conversar sobre la agenda mexicana, de la cual busca estar muy al tanto, sino para el cabildeo empresarial.
Salinas, de acuerdo con personas que conocen su trabajo, está involucrado con empresas británicas que quieren invertir en México –el Reino Unido es el tercer inversionista más importante-, y a las que les presta servicio, tanto para facilitar sus trámites, como para transferirles conocimiento –know how- y abrirles las puertas. El ex presidente no había tenido mejor aliado en Londres, hasta que llegó Medina Mora, a quien conoce previamente, y con quien lo unen vasos comunicantes e intereses comunes con, por ejemplo, Televisa. En él encontró la puerta abierta para un cabildero de lujo, por parte de otro experimentado cabildero.
Medina Mora debe sentirse bastante arropado por los priistas. Tiene el apoyo de gobernadores que son viejos amigos, como el del estado de México, Enrique Peña Nieto, o de poderosos dirigentes, como el senador Manlio Fabio Beltrones. Ahora procura la cercanía de Salinas –con quien tenía contacto desde México-, y su trabajo en México como publirrelacionista le da un blindaje mediático ante la opinión pública.
Qué debe saber Medina Mora de los más altos funcionarios federales, es un enigma porque no lo tocan. Su traición al partido en el poder, y al Presidente en particular el año pasado, fue una consecuencia más de su relación con ese grupo. Desde que arrancó la precampaña presidencial en 2005, el equipo cercano de Calderón lo consideraba un traidor. Medina Mora nunca estuvo del lado de Calderón, sino que se la jugó con el ex secretario de Gobernación Santiago Creel. Perdió pero no cayó.
Buscó repetir en el gobierno de Calderón como secretario de Seguridad Pública, cargo que ocupó en la última parte del sexenio de Vicente Fox, pero durante los problemas que tuvo el equipo de transición calderonista para integrar el gabinete de Seguridad, Medina Mora se salvó. Aunque la cartera de Seguridad Pública nunca iba a ser para él, se quedó en la PGR porque el abogado Julio Esponda, muy cercano a la primera dama Margarita Zavala, no pudo darle la vuelta a los conflictos de interés derivados de sus relaciones con los ministerios públicos federales.
Medina Mora entró por la puerta de atrás al gabinete y ni así aprendió. Jugó a favor de la entonces secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota, y en contra del ex secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Cuando se alargaba el placet británico a su nombramiento, dejó correr la voz que el Presidente parecía estar arrepintiéndose de que saliera del gabinete. Hasta el final jugó a espaldas del calderonismo. El michoacanazo fue su responsabilidad, pero la factura va para el gobierno. Es un embajador tolerado, jugando del lado del enemigo.

La semana pasada un lector comentó en Eje Central sobre la referencia que Reporte Indigo hacía del Sr. Riva Palacio por un artículo que escribió sobre René Arce Islas, cuyo verdadero nombre es Oscar Nahúm Círigo Vázquez. Otro lector descalificó a la revista electrónica. El reportaje en cuestión fue escrito por Anabel Hernández, una de las periodistas más prestigiosas y valientes de nuestro país. Es evidente que lo escrito por Don Raymundo estaba totalmente equivocado. Sus lectores le agradeceríamos un comentario sobre de este asunto.
Comment by Miguel Ramírez. — February 1, 2010 @ 7:12 am
Medina Mora, efectivamente, ha sido un buen aliado de la cúpula del priísmo. No obstante, a Felipe Calderón le dio resultados en la guerra contra el Narco. En cambio el procurador actual, es un perfecto inútil. Es suficiente con observar lo que ha hecho en materia de combate al narco desde que fue designado como tal. Sus ‘logros’, se suscriben a la ratería que la PGR ha desencadenado en contra de los pequeños y medianos importadores a quienes se les ha decomisado (robado) mercancía para después ser subastada en tepito por ellos mismos. Y si no se ha denunciado, es porque amenazan con arraigos y acusaciones de delincuencia organizada. En suma la PGR ha pasado a formar parte de un aparato de delincuencia organizada que plantado en las aduanas del país está cometiendo un sinfín de atrocidades. Ojalá alguien investigue esto, porque el procurador actual tal parece que lo fomenta.
Comment by Pablo — February 1, 2010 @ 11:14 am
El reportaje escrito por Anabel Hernández decía que René Arce era Óscar Nahúm Círigo Vázquez. Pero también decía que era uno de los jefes del EPR. Arce nunca fue miembro del EPR. El reportaje confudió a René Arce con su hermano, quien usa el mismo nombre, a quien identifican en los reportes de inteligencia como “El Avión”, presunto jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias del Pueblo, que es una rama del EPR. “El Avión”. Este Óscar Nahum fue el jefe del comando que atacó un descatamento militar en Huatulco en 1996, el primer ataque militar del EPR, que nació en ese año. Arce, quien participó en acciones guerrilleras en Oaxaca, como varios de sus hermanos, huyó a la ciudad de México hace más de 30 años, en donde cambió el nombre para evitar las represalias y comenzar otra vida en tareas sindicales. Es decir, nunca formó parte del EPR, como decía el reportaje. Quien entregó ese documento a la reportera, jamás le aclaró que había dos Óscar Nahúm, uno dirigente de izquierda con el nombre de René Arce, y otro, su hermano, quien aún vive en la clandestinidad. Cuando no prendió -porque era imposible que prendiera- la supuesta jefatura de Arce en el EPR, entonces se volvió en un tema moral: el haber usado otro nombre en su carrera. Hasta ahora, a nadie le interesó como una información relevante, como usted mismo se habrá podido dar cuenta, y no recuerdo si la revista documentó, que el nombre de René Arce fuera registrado legalmente. De no ser así, cabría el alegato de una irregularidad y quizás hasta un delto. Pero la revista nunca lo enfocó por ahí. Se equivocó de principio a fin. Lo siento.
P.D. La revista nunca rectificó, que yo recuerde, su afirmación de que era dirigente del EPR.
Comment by rrp — February 1, 2010 @ 2:23 pm
Ramon Alberto Garza tal vez es un buen CEO pero no se le compara como periodista a Raymundo Riva Palacio; Anabel Hernandez lamentablemente no es capaz de sacar reportajes de otros niveles de gobierno mas que del federal,cuando el problema mas significativo de México se encuentra en cada uno de los estados en temas como el manejo de los diputados federales, policias estatales, presupuestos, etc… Anabel Hernandez = Abogada del diablo alineada a Andrés Manuel López Obrador.
Comment by Cesar Esponda — February 1, 2010 @ 4:41 pm
Raymond: es buenísimo lo que escribiste de Medina Mora…y asociados…vous etez a vrai maitre…chipocludo…como siempre…
Comment by María Teresa Priego — February 1, 2010 @ 6:38 pm
Terrible como se encuentra la justicia en nuestro pais. Y gente como Medina Mora viviendo aun de nuestros impuestos (su sueldo y viaticos corren por nuestra cuenta). No creo que ni siquiera se pare por el Foreign Office a tratar algun asunto.
Y el actual procurador no esta tan lejos. Una masacre en Juarez, menores de edad ejecutados y no se toma ninguna medida. Que espera nuestra clase politica? Estamos en ruta al Estado fallido.
Comment by Benicola — February 1, 2010 @ 8:51 pm
Una muestra más del maridaje entre élites políticas que devienen en traición. El señor Medina Mora no aceptó usar a la PGR como ariete electoral contra el PRI, y ello le reditúa dividendos. En tanto, el “michoacanazo” comienza a tambalearse, debido al trasfondo político que lo motivó. El uso faccioso que se hace del aparato de justicia nos muestra que se tiene deferencias con los aliados o amigos y no lo mismo para los adversarios. ¿Dónde está el supuesto “federalismo” que tanto invocan desde Los Pinos?. Casi desde el principio diversas voces comentaban acerca del golpe político que se estaba asestando al gobierno de Michoacán (y la timorata respuesta de su gobernador, suplicando que le hicieran saber de los operativos), con toda la carga autoritaria que supone pasar por alto la constitución y los tratados de colaboración. Y todo ello fue realizado con la venia del ocupante de Los Pinos y sus subalternos Medina Mora y García Luna. Pero no así para el PRI, quienes tiene la sartén por el mango (o tiene a Calderón bien afianzado). Recordemos que el crimen organizado floreció en los años del priato, y se extendió en estos 10 años de desgobierno panista. ¿Y el señor Medina Mora, responsable de una buena parte de la administración de justicia? bien, gracias; cobrando como representante de un gobierno ilegítimo al cual, por no haber usado el mismo rasero que con los perredistas, ha traicionado.
¿Traición de Medina Mora?, no lo pareciera. Si analizamos sus acercamientos recientes, no es una traición: es un reacomodo que le brindará impunidad en un eventual gobierno federal priísta. Con oportunidades de regresar por sus fueros.
Pobre señor Calderón, cada vez más solo… y menos respetado.
Comment by Fernando Jiménez Rivera — February 2, 2010 @ 10:30 am