La política mexicana está llena de frases grandilocuentes, metáforas, mentiras y sí, también tonterías. Las figuras públicas juegan con la retórica y la desmemoria para impulsar sus agendas y dirimen sus diferencias mediante discursos y declaraciones. La competencia real, frente la incompetencia de ganar en la política, es vencer en el debate. Manipulan audiencias, polarizan a sus pares, generan confusion. Es como un carrusel que hace tiempo perdió el eje, su ritmo y su destino. Veamos:
Uno. El presidente Felipe Calderón escogió el cónclave de panistas en Puebla donde discutieron su agenda legislativa, para defender su reforma política. Era un acto de partido, que se tiene que subrayar por la naturaleza del mensaje presidencial. “Si la resistencia vence a los aparatos burocráticos partidistas, deben ser los ciudadanos los que rompan tales aparatos”, expuso. “La democracia parte del principio de la capacidad de los ciudadanos para tomar las decisiones que más bien común puedan generar”. La frase es sonora, desafiante, estaba dirigida al coro. Pero ¿qué dijo el Presidente?
Calderón le dio un buen empujón al precipicio al sistema multipartidista. Tiene razón cuando habla de la tosudez de las burocracias partidistas, pero lo que hizo fue erigirse en una especie de “presidente de los ciudadanos”, a quienes convocó a que ¿destruyeran a los partidos? No es su mensaje producto de la confusión, pues la segunda parte de la frase, donde plantea que los ciudadanos tomen la decisiones para alcanzar el mayor bien común -influencia de John Stuart Mill- es un rechazo implícito al sistema de representación, que se apoya en el voto. En una democracia, al votar los ciudadanos depositan un mandato al candidato para que tome decisiones colectivas en nombre suyo. Calderón parece querer una cosa diferente, pero sus palabras, sin mayor asidero que la retórica, se las llevará el viento.
Segundo: En una entrevista televisiva, el dirigente nacional del PRD, Jesús Ortega, hizo una defensa de las alianzas con el PAN, y dijo que no son una unión electoral con un partido, sino en torno a una candidatura ciudadana. Para reforzar su dicho, Ortega mencionó los Pactos de la Moncloa en España y el desarrollo económico que ha tenido esa nación durante las tres últimas décadas, como un ejemplo de lo que este tipo de acuerdos entre partidos políticos rivales, tienen beneficios de largo plazo para los ciudadanos. ¿Qué dijo Ortega?
Una tontería. Eso es lo que dijo Ortega. Los Pactos de la Moncloa fueron esencialmente acuerdos económicos entre partidos que, como consecuencia, destrabaron una serie de compromisos políticos. Para llegar a ello, los partidos y sus líderes, fueron construyendo la confianza mutua a través del armado de un acuerdo general contra el terrorismo. Ninguno de ellos fue electoral. Ninguno pretendía una alianza para derrocar a un partido que consideraran hegemónico. Ortega mezcló peras con manzanas y quiere engañar con cuentas de vidrio. La transición democrática española fue difícil, pero ayudó su necesidad estratégica de entrar a la Unión Europea. Con esa palanca de presión, el entonces presidente francés Valery Giscard D’Estaing obligó al Rey Juan Carlos a detener el golpe de Estado en 1982, organizado por sus tutores en el Ejército que, cuando menos, tuvieron un aval de 11 horas de silencio en los cuales el monarca no intervino en sus acciones golpistas. España entró a la Unión Europea, y todavía le entregan las ayudas económicas negociadas en su ingreso. O sea, nada que ver con lo que dijo Ortega.
Tercero: Metidos en el chapoteadero que se ha convertido el proceso electoral para la gubernatura en Zacatecas, el senador Ricardo Monreal ha mantenido una campaña de crítica a la gobernadora Amalia García, en un largo enfrentamiento que dividió a la izquierda en la entidad, y que aniquiló la posibilidad de una candidatura de unidad entre el PRD y el Partido del Trabajo, al cual pertenece ahora el senador, en la próxima elección para gobernador. Monreal denunció que la insistencia de García de imponer como candidato a Antonio Mejía Haro -que finalmente resultó nominado-, impedía cualquier tipo de acuerdo. ¿Qué hizo Monreal?
Un acto de cinismo a cielo abierto. La acusación contra la gobernadora puede tener todo el sustento que se desee; de hecho, sí impuso a su delfín, Mejía Haro, como candidato a gobernador. Pero lo que produce el ruido es de quién viene la señalización. Monreal fue acompañado en todo este tramo por su hermano Saúl, a quien hizo presidente estatal del PT, y de David, el presidente municipal de Fresnillo. El precandidato del PT era precisamente David. Entonces, si García impuso a Mejía Haro, ¿qué iba a hacer Ricardo con David? Exactamente lo mismo. No le gustó que la gobernadora le ganara la partida. Tampoco podrá alegar que las bases de la izquierda querían a su hermano y no a otro, pues ya está negociando con el PRI que vayan en alianza contra el PRD en Zacatecas, aunque en esta lógica de derrotar al candidato de García, el senador tenga que sacrificar a su hermano en la candidatura. La democracia parece ser un principio que se acaba cuando afecta el interés particular del político.
Estas son apenas tres postales de una inagotable cantera de palabras fáciles que usan los políticos mexicanos en sus debates públicos. Emplean la retórica para engañar a los ciudadanos. Manosean la teoría política y la historia, abusan de la falta de memoria del electorado. Apuestan al sound bite y el flashazo efímero. Se trata de estar, no de perdudar, porque la supervivencia está garantizada. Tiene razón Calderón cuando plantea la iniciativa ciudadana, la reelección y la rendición de cuentas. Serviría para colocar las primeras piedras a un sistema que así como castigue, incentive. El problema es que el Presidente cae en la misma lógica operativa del resto de los políticos, atentos a lo inmediato, desatentos al largo plazo. Son grandes en la táctica, pero pésimos en la estrategia. Pero es la clase política con la que tenemos que arriar. No hay nadie que parezca salvarse. Todavía.
rrivapalacio@ejecentral.com.mx
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Excelente reflexión, gracias por compartir!
Comment by Sergio — January 29, 2010 @ 7:02 am
El discurso político se reduce a inventar razones para que los gobernados no dudemos de lo evidente, y la medida de nuestra ignorancia es la medida del triunfo de ese discurso.
Si yo, que soy universitaria en ejercicio de mi profesión, en pleno uso de la tecnología moderna, consumidora medianamente voraz de conocimientos allende mi profesión: noticias, historia, tecnología, literatura, fiolosofía, etc. desconocía por completo Los Pactos de Moncloa, pero que cuando se lo escuché a Ortega, si bien lo rechazé por instinto al venir de la calaña política, me quedé con la idea “inconsciente” de que la alianza PRDPAN (que bien podría llamarse Rap N donde N podría tener cualquier valor o ninguno, pero de que es rap, es rap) tenía alguna base, entonces ya puedo ir imaginando lo que el televidente (o radioescucha) mediana o escasamentemente informado habrá dado por sentado como verdad irrefutable.
Y sí, yo también estoy de acuerdo en la relección, para que la palabra deje de ser la mejor herramienta para mentir y se convierta en ese hilo de plata que la una con la acción, para que los votantes juzguemos el quehacer político desde la propia mella, que esa, cualquiera la entiende y siente sin necesidad de saber qué diablos es el Tratado de Moncloa.
Gracias por la información, este día amplié mi archivo neuronal
Saludo
Rebeca Valenzuela @boxpouli
Comment by Rebeca — January 29, 2010 @ 7:56 am
una extraordinaria lección de análisis político y de precisión en la contextualización
Comment by ernesto benítez — January 29, 2010 @ 7:57 am
¿Presidente de los ciudadanos?, ¡Es un presidente balín!
Comment by Miguel Ramírez. — January 29, 2010 @ 11:51 am
no sera que el presidente quiere que se hagan las reformas, efectivamente? o estamos tan bien asi, con mas senadores que estados y mas diputados que representados? con partiditos que son verdaderos negocios y diputados y senadores pluris, que no representan a nadie y que son los que como changos brincan de un hueso a otro y no hay forma de quitarselos uno de encima?
tan no representan al electorado que cuando se ‘enojan’ dicen llanamente que no votaran a favor de las iniciativas del Presidente. O sea, que no analizan si son o no buenas para el pais.segun su berrinche, deciden.
pero siguelos apoyando, raymundo.ellos no tienen errores.
Comment by peje — January 29, 2010 @ 12:21 pm
Efectivamente, estimado Raymundo: la retórica es la regla de la política nacional. A cada auditorio se le alimenta con la dosis de palabrería afín a sus necesidades, dejando de lado la profundidad del caso o la consistencia:
1.- Si el señor Calderón deseara que el cambio político sea para bien, ¿se dará cuenta de la nula convocatoria que despierta su arenga, encuadrada ésta en la ilegitimidad que le persigue?. No. Pero a ojos de un número de personas ad hoc y de los medios que le son afines, aparecería como el estadista que, empuñando una espada, pretende descabezar a la hiedra que es el sistema de partidos… tratando de que no sea visto ni el escenario de la arenga (su partido forma parte de esa hiedra) ni el objetivo de fondo (debilitar instituciones políticas, cuyos productos son precisamente regímenes como el suyo, ilegítimos y ampliamente cuestionados).
2.- Si las alianzas consideradas “coyunturales”, como la pretendida entre el PRD chuchista y el PAN mocho, fuesen un verdadero instrumento para expulsar el cacicazgo de ciertas entidades, ¿existe previa plataforma social avalada y consensuada?. No. Porque, como su nombre lo dice, el asunto es coyuntural, nada futurista o constructivo al menos. El objetivo “coyuntural” es parar al PRI, lo cual puede ser un objetivo más que plausible, pero los métodos dejan mucho que desear. No existe sentido de bien común, ni plataforma social ni mucho menos garantía de confianza mutua. Pero para una muy importante parte de la sociedad, harta del maniqueísmo priísta, representaría una opción que estaría dispuesta a comprar con su voto… que encumbraría a un instrumento de ambos partidos para perpetuar la estructura caciquil que antes atacaron con tanto esfuerzo.
3.- Si el senador Monreal, inteligente como es, pretende desequilibrar la balanza a favor de alguno de sus allegados, ¿no rompe eso con la tan cacareada por él “legitimidad”?, ¿pretenderá hacer pensar que el PRI, al menos en Zacatecas, es de avanzada y afín a las causas sociales, lo suficiente para que el candidato del PT (su hermano, todo indica) le otorgue un descalabro al PRD local?, ¿No es mejor usar plataforma social amplia y vertebrada que allegarse de cuestionados apoyos? No. Pero para una sociedad zacatecana dividida, la plataforma es lo de menos. Lo que importaría, según Monreal, sería mostrar músculo y fuerza suficientes para conservar Zacatecas al amparo del poder de grupo… precisamente lo que critica en sus adversarios en el PRD local.
Retórica. Lamparazo sin sustancia. O al menos sin sustancia digerible. Palabras que, sin mayor análisis, proyectarían buenos deseos; pero contextualizadas y analizadas, nos muestran la verdadera madera de quien las vierte.
Comment by Fernando Jiménez Rivera — January 29, 2010 @ 1:14 pm
una muchacha aplaudia en un desfile a su novio, porque era el unico que llevaba bien el paso!
Comment by peje — January 29, 2010 @ 1:40 pm
La clase gobernante habla así porque no representan a los ciudadanos, se representan a sí mismos…
Nada más recuerda las tonterías que decía diariamente Fox cuando presidió este país…
Comment by Beto — January 29, 2010 @ 2:28 pm
Sr. Rivapalacio: Qué joda le acomoda Reporte Indigo en su edición de hoy, tachándalo a usted de estar vendido al senador perredista René Arce Islas, cuando usted trabajaba manipulando la información en El Universal….vergonzoso.
Comment by Juan Martínez — January 29, 2010 @ 2:33 pm
Raymundo, no te rebajes en leer a ese tal Rivapalacio que solo los ignorantes no saben quien y que tipo es. Ni lo peles.
Comment by peje — January 29, 2010 @ 5:15 pm
reporte indigo es un panfleto despreciable.
Comment by peje — January 29, 2010 @ 6:16 pm
Señor Riva Palacio, considero bueno el analisis de su columna sobre la situación en Zacatecas, pero lo que más me convence es la frase de “se trata de estar y no de perdurar” frase que deberían escribir un millón de veces los aspirantes a cualquier puesto político, es decir, en mi opinión aunque lo hicieran bien no deberían ser reelegidos por ningún motivo, sino darles la oportunidad a otros que se vea que van a hacer igualmente bien su trabajo.
Comment by Cristina Cruz Juárez — January 29, 2010 @ 7:01 pm
Así parece que la retórica es un lubricante para que funcione adecuadamente el sistema político. Entre unos discursos elegantes y amigables para grupos empresariales y otros llanos y emotivos para sectores populares, se tiene asegurado un lugar en el escenario político. Sin embargo, considero que no es privativo de los políticos, ha formado parte de nuestra cultura la retórica fluida y la verborrea rimbombante con tintes de saber profundo jaaa. Me refiero que incluso en la vida diaria existen los “rolleros” que nos explican el fin e inicio de las cosas, todo con el afán de mostrar una superioridad intelectual poco común. En el caso de los gobernantes, pretenden mostrar sensibilidad sin precedentes, así hacernos sentir seguros.
Recuerdan a cantinflas? PRecisamente, él es un ejemplo claro del mundo discursivo del mexicano, del ser mexicano.
XD. Ven, ya eché rollo.
Comment by César Palma. — January 30, 2010 @ 7:44 pm