Estrictamente Personal

Haití, el (otro) error

January 18, 2010

— 12:00 am

Hace más de tres décadas, la selección mexicana participó en un hexagonal en Haití para clasificarse a la Copa del Mundo de Alemania en 1974. Los juegos se llevaron a cabo en el Estadio Nacional de Puerto Príncipe, donde arrancó México arrollando 8-0 a  Curazao y, sin explicación alguna, se desplomó. Perdió 1-4 ante Trinidad y Tobago, y apenas superó 1-0 al país anfitrión. Los cronistas de la época narraban cómo se habían paralizado los jugadores, como si estuvieran muertos de miedo. Fue una noche para no olvidarse que muchos no comprendieron. El terror sí fue inyectado en la escuadra nacional, pero no por enfrentar a sus rivales, sino –recordaron algunos años después-, porque parecía como si fuerzas extrañas que nunca antes habían sentido, intangibles e invisibles, los habían sometido. Lo que los apabulló fue una cultura para la cual no estaban preparados.

Para empezar a comprender lo que pudo haber sucedido a los seleccionados aquellas noches de Puerto Príncipe de 1973, un visitante tuvo que pasar la experiencia de estar en Haití y entrar en un choque sicológico con una realidad prácticamente desde que aterrizó en el aeropuerto. No era la pobreza y sus legiones de miserables, ni la sanguinaria policía política de los Tonton Macoutes, sino la propia gente que sin ser necesariamente agresiva inundaban el entorno con una violencia que volaba en el ambiente, con un acoso permanente de jóvenes que gritaban, manoteaban, mostraban sus gallos y hacían señales para que uno los siguiera. La persuasión para sumergirse en el mundo del vudú era hostil, acosadora y sobretodo intimidante.

Hoy, cuando en Haití hay una tragedia y el mundo se ha volcado para asistir en la emergencia, hay códigos que se manejan por fuera de las estructuras convencionales que están buscando explicar lo que sucedió en aquella parte de la isla de La Española. Las explicaciones no son lógicas. Sí hubo un terremoto, fuerte y devastador. Pero hay algo más. Es el conjunto de creencias que rigen la vida en Haití, construido a partir del sincretismo de la religión que llevaron a esa isla los esclavos que los franceses llevaron de África Occidental ya mezclada con el catolicismo, y que se cruzó con las religiones nativas.

Habrá quien descalifique esta variable, pero es indispensable en medir el alcance para la reconstrucción y organización de lo que será el nuevo Haití. El vudú –que se exportó idéntico a Nueva Orléans y Miami, como santería a Cuba, República Dominicana y México, o como umbanda a Brasil-, ha sido el eje del control político y social en esa nación. No hubo líder alguno, dictador, autoritario o incipiente demócrata que no lo usara para gobernar. Para muchos ha pasado desapercibido, pero al abandonar sus propiedades los haitianos tras el terremoto, lo único que no dejaron atrás fueron sus gallos, el animal que es protagonista central en las ceremonias de vudú que tienen el sacrificio del animal como momento climático.

Para entender la lógica haitiana hay que deshacerse de todo referente. No hay forma de entender, con las categorías de análisis que tienen quienes no conozcan esa religión mágica que utiliza símbolos y santos cristianos, lo que está sucediendo hoy en día en las entrañas de esa nación. Para tratar de poner en su dimensión la magnitud de lo que se avecina en la reconstrucción de Haití, simplemente hay que asumir que no se va a comprender nada y que no se va a creer en lo que se ve, pero que definitivamente hay algo más allá de lo que la preparación, educación y marcos de referencia nos puedan permitir a la mayoría que existe, sin explicación racional, médica o científica alguna, pero que sí está.

La vida haitiana está empapada por sus ritos salvajes paganos, con tamborazos frenéticos y danzas convulsivas donde se sacrifican gallos cuya sangre baña a todos y se invocan a los dioses. Había muchas misas vudú para turistas –que se conocen coloquialmente como magia blanca, que es cuando el destinatario de ella acepta que se la hagan- y misas de magia negra –donde el receptor no sabe que será su víctima-, donde el turista no llegaba tan fácilmente. Hay comunidades fuera de Puerto Príncipe con centros ceremoniales importantes, como Jacmel, a dos horas de la capital, donde se encuentran las más reputadas mambos –sacerdotisas-, o Hinche, a lo largo de la carretera que conecta a República Dominicana con la devastada ciudad. En la primera se practican los ritos para embrujar; en la segunda abundan los zombis.

Nadie puede reírse. Se puede no creer, pero no burlarse. Quien ha visitado el Museo de la Santería en La Habana, siente cómo un hilo helado le recorre el cuerpo cuando observa el cuerpo de una persona que fue víctima del vudú reducido a un tamaño de escasos 10 centímetros. No es un proceso taxidérmico y químico como lo es la reducción de cabezas que hacen los jíbaros en el Amazonas, sino resultado de una pócima donde se mezclan polvos, con cabello con pedazos de hueso, que también es utilizado en el caso de los zombis, muertos vivientes que son uno de los grandes misterios científicos. Así como en instituciones tan reputadas como Harvard se han documentado casos de personas muertas que han aparecido vivas años después –sin tener explicación racional para ello-, hay quien, sin creer en esa magia, ha sido víctima de fenómenos en su cuerpo que lo llevan a la muerte hasta que lo enfrenta de la misma manera paranormal.

El vudú no es sólo la religión que cimenta y articula a la sociedad en Haití. Es el principal poder. Lo que se vive ahora en aquella nación no toca ese conjunto de valores y creencias. Están en el rescate, la emergencia sanitaria y humana, y en establecer el orden. Luego vendrá la reconstrucción. En algunas capitales se está hablando de encontrar la oportunidad a esta crisis e inventar una nación modelo. La viabilidad no va a depender del tipo de diseño y recursos que se necesitarán, sino de cómo hacer viable un futuro diferente en una sociedad tan mágica. Las metrópolis siempre han incurrido en el error de no voltear a ver el factor cultural, y los resultados han sido más devastadores que un terremoto. Si el futuro de Haití va a transitar por el mismo camino, incorporar esa variable deberá ser indispensable.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

www.twitter.com.mx

25 Comentarios »

  1. Me gusta tu artículo Riva Palacio, me recordó esa etapa de la pubertad-adolescencia cuando leía sobre santeros y de todo…y sí, el factor cultural es algo que siempre se miimiza, la magia de las sociedades y su transformación está en su cultura…

    Abrazos…

    por cierto, en el ritual vudú usan la sal,no?para hacer el zombie,jejeje…

    Comment by hercilia — January 18, 2010 @ 1:52 am

  2. UY, olvidé decir, me encantó el artículo que hiciste sobre mi estado, INFIERNO EN GUERRERO…Aunque creo esto ya es peor qe el infierno…

    http://twitter.com/herziliagato

    Comment by hercilia — January 18, 2010 @ 1:54 am

  3. Inteligente y atinado. Habra quien se burle de esto, pero la mayoria de las sociedades tienen una parte “magica” como la de Haiti. Mexico la tiene, el Sureste de Asia que es en donde vivo ahora, la tiene tambien. Incluso en sociedades “avanzadas como Inglaterra y NZ las tienen tambien, mas discretas, mas “underground” pero ahi estan (solia vivir alli tambien muchos anos)
    Felicidades y un abrazo.

    Comment by Tlahui — January 18, 2010 @ 4:05 am

  4. Me queda claro que hay una diferencia muy grande entre este sismo y el del 19 de septiembre de 1985, y no son los gobiernos la diferencia, es la sociedad civil: en Mexico se crearon grupos de ayuda autoorganizandose, mucho voluntariado, surgieron lideres que con valores de humanitarismo, solidaridad y caridad por su projimo (congeneres, conciudadanos o como gusten decirle) pusieron una nota de milagro en los medios informativos. Lo que provoco el incremento gubernamental en Proteccion civil que tuvo un gran reconocimiento con los ciclones que azotaron el sureste mexicano por su eficiencia. Esa misma sociedad civil paro la guerra contra el EZLN. Nuestra sociedad tiene una tendencia a la paz y a cuidar de la gente. Ojala y estas acciones se aplicaran a la politica y a la economia, para que podamos crecer com pais. Un saludo.

    Comment by HUGO GONZALEZ — January 18, 2010 @ 8:15 am

  5. Bravo, Raymundo. Esperaba con ansias el momento en el que un analista serio tocara este interesantísimo tema: el vudú. Ojalá vayas aportando más datos al respecto en tu página de twitter. Te sigo siempre con el mayor interés.

    Comment by Patricia — January 18, 2010 @ 8:27 am

  6. Debo reconocer, estimado Raymundo, que esto de la “magia” es para mí algo menos claro que el futuro de Haití como nación. La verdad estoy conmovido por la desgracia que aqueja a esa nación, pero el sistema cultural fuertemente enraizado en la creencia y no en la razón es un extrañamente pasado por alto. Quizás se deba a que, estrictamente hablando, no se ha logrado construir una base humana alejada del rigor espiritista (recordemos que absolutamente todos los gobernantes, inclusive los Duvalier, echaron mano de la magia para control político). Un haitiano es, antes que nada, un ser humano, y ello es lo que mueve a la comunidad internacional a la ayuda, tan urgente como lo es empalmar una nueva nación. El famélico estado ha sido rebasado con creces (no hay más que ver que ahora la violencia y la rapiña se enseñorean), lo que agrega el elemneto más volátil y peligroso a este coctel explosivo. Es una verdadera bomba de tiempo que, de no actuar rápidamente, amenaza con explotarnos en la cara.

    Déjeme agradecerle que en su columna de hoy haya tocado un tema tan ´polémico y que tiene un profundo significado en la cultura haitiana: el vudú. Estudios sociológicos acerca de este fenómeno cultural son fascinantes en sí, porque despiertan el sincero motivo de información. Guardaddas las comparaciones, el mito guadalupano y el vudú parecen dos caras de la misma moneda: el control de las mentes por motivos más allá de lo normal.

    Excelente columna, Raymundo.

    Comment by Fernando Jiménez Rivera — January 18, 2010 @ 9:43 am

  7. En lo que hace a los zombies no hay nada magico, se ha documentado plenamente la existencia de la “hierba del zombi” que produce en quien la recibe un estado de “coma profundo” que se confunde con la muerte, siendo consecuentemente la victima enterrada, los sacerdotes vudu la rescatan en la noche antes que recupere la consiencia. Como produce daño cerebral esos zombies tiene el comportamiento erratico que se ha visto

    Comment by rafale toro — January 18, 2010 @ 9:45 am

  8. “Nadie puede reírse. Se puede no creer, pero no burlarse. …cuando observa el cuerpo de una persona que fue víctima del vudú reducido a un tamaño de escasos 10 centímetros” Permitame reirme; eso es imposible. Seguramente vio un muñeco y creyó que era una victima de vudú.

    Comment by Mikoy — January 18, 2010 @ 10:17 am

  9. Raymundo, creo que se necesita que comentes mas ese tema del vudu, porque es increible.

    Comment by peje — January 18, 2010 @ 11:44 am

  10. Al final, Haiti es una sociedad que ha sido formada por una cultura muy antigua, y el vudú les sirve como medio de explicación de lo que les ocurrió, y además les marca el rumbo que van a seguir.

    Comment by Clionautica — January 18, 2010 @ 12:02 pm

  11. A mí también me gustaría saber que más se sabe realmente sobre ese tema.
    Es muy interesante.

    Comment by Fernando — January 18, 2010 @ 12:08 pm

  12. Por cierto, un tema muy interesante es el de la relación entre el vudú y los cultos en internet. Esto viene en el libro de Mark Dery, Velocidad de Escape, un clásico sobre la cibercultura.

    Comment by Fernando — January 18, 2010 @ 12:11 pm

  13. Interesante artículo. Sin embargo, difiero del mismo. La civilización ha transitado por tres etapas en su evolución para entender su entorno: magia, religión, ciencia. ha sido la ciencia que a través de métodos y teorías ha reproducido fenómenos bajo condiciones controladas.

    no se trata de creer o no, se trata de demostrar que el vudú es real, existe.

    de aceptar el respetable que el vudú existe, entonces aceptemos que la neoetica también es real.

    no creo que nadie difiera de mi comentario. al fin de que ni me leen, ni ven.

    como siempre, con las mejores intenciones.

    Comment by César A. Espinosa Ledesma — January 18, 2010 @ 12:18 pm

  14. Muy respetable Don Raymundo, al leer su artículo queda claro que no somos pocos los que estamos convencidos de que existen fuerzas ocultas, todas ellas muy poderosas, la gente se burla y dice que son tonterías; sin embargo, es una realidad que se afronta en esos países, aún así, méxico no es la excepción de que hay gente que usa esas “fuerzas” para lograr lo que desea. Ojalá se puedan hacer más reportajes e investigaciones al respecto. Apenas escribí un texto en un portal, si no lo molesto me gustaría que lo leyera. Reciba mi admiración.http://www.politicayestilo.com/?p=249

    Comment by Luis Enrique Rocha — January 18, 2010 @ 12:19 pm

  15. Saludos Raymundo
    Pero 35 años no es un cuarto de siglo. Creo.

    Comment by Ivan Vázquez — January 18, 2010 @ 3:29 pm

  16. Nuestra mente y nuestra educación, tan alejada de ese mundo, no nos permite entender lo que planteas en estas líneas.
    Me viene a la cabeza, un par de días después del terremoto, David Aponte reportaba desde Puerto Príncipe que en la noche, lo que se escuchaba, además del silencio, eran los cantos provenientes del estadio. El vudú estaba presente en la desgracia del pueblo haitíano.
    ¿Por qué los cientos de cuerpos amortajados, pero no levantados? El vudú de nuevo.
    Pensar que la reconstrucción de esta nación estará alejada de sus creencias y ritos, es como pensar que los gringos nunca más comerán hamburguesas de McDonald’s, valga la bizarra comparación.
    Lo cierto es que la brujería está tan metida en las raíces de este pueblo, que levantarlo no será fácil si no se consensua con estos misteriosos seres que rigen la vida de Haití.

    Comment by Alicia Guzmán — January 18, 2010 @ 5:31 pm

  17. Un enfoque novedoso del horror de nuestros pueblos. Aquí en Catemaco y anexas también hace aire. Incluso personajes de la izquierda solicitan atención de estos señores que dicen desfacer entuertos. Felicidades.

    Comment by Jorge Meléndez Preciado — January 18, 2010 @ 5:55 pm

  18. Hoy si no estoy de acuerdo con usted, señor Riva Palacio, en el sentido de que el terremoto en Haití, puede tener explicación en las costumbres hatianas basadas en el vudú, o al menos así interpreté la explicación que usted trata de dar. En lo personal, y aclaro que no me burlo, pero -como usted también dice- igualmente se vale no creer en las añejas creencias que conforman la cultura de los haitianos; lo que desde mi muy particular y humilde punto de vista considero que sucedió en la isla de haití es muy probablemente un reacomodo en el fondo del mar, lo que conllevó la tremenda sacudida/terremoto del pequenísimo país.

    Comment by Cristina Cruz Juárez — January 18, 2010 @ 6:11 pm

  19. Raymundo, sinceramente me parece interesante el punto que tocas acerca de la religión en Haití, yo he tenido la oportunidad de viajar un par de veces a la bella Cuba y conozco a varios santos y santeros y eso de la religión es de cuidado; yo soy un católico extremadamente creyente y prefiero ni siquiera opinar al respecto, se me hace muy peligroso.
    Espero que los haitianos tengan la fotaleza y el apoyo para salir adelante (yo voy a mandar mi lanita a través del Ing. Slim).
    Una felicitación muy amplia por tu columna, muy interesante la mayoría de las veces, alucinada a veces.

    Comment by Vicente — January 18, 2010 @ 7:12 pm

  20. Totalmente de acuerdo contigo, si esas explicaciones se dejan de lado se comete un grave error, con consecuencias difícilmente cuantificables en la calidad de vida, en este caso de esa castigada población haitiana y de un proceso de reconstrucción que despertará muchas incognitas.Se te agradece que aportes este punto de vista a la ya de por si compleja situación de la tragedia.

    Comment by nieves — January 18, 2010 @ 8:02 pm

  21. Raymundo,
    En verdad lo felicito por su articulo.. La sutileza de la que echa mano es elocuente.

    Comment by Ernesto Soriano — January 18, 2010 @ 9:09 pm

  22. Estimado Raymundo, me gustó tu columna y es verdad lo que dices, incorporar esta cultura a la globalizada aldea occidental será el reto. ¿Dónde puedo informarme más sobre los estudios científicos que han intentado desentrañar a través de la razón la magia de la que hablas? ¡Saludos!

    Comment by J. Pablo — January 19, 2010 @ 12:10 am

  23. Buen comentario y oportuno. Habría que seguir conociendo esa otra cara del haitiano.

    Comment by edgar gonzalez martinez — January 19, 2010 @ 9:54 am

  24. Hola Raymundo, como siempre super interesante tu artículo pero…. ay mamita hasta pesadillas tuve en la noche con eso de los zombies, ya con las pesadillas de saber en manos de quien estamos con nuestro gobiernos , estaba yo helada. GULP !!!!!!!!

    Comment by lucia elizondo — January 19, 2010 @ 11:15 pm

  25. Me encantaria ver ese supuesto ser humano minimizado con vudu.

    Pero mientras tanto si voy a tener que burlarme de esa religion y de cualquier otra, incluyendo la catolica, en la que fui educado.

    Los brujos vudu, se llamen como se llamen pueden maldecirme y hacerme todo el vuvu que se les antoje, si quieren les mando mi foto. Nunca personalmente porque me envenenarian con sus polvos. Y esque sus dioses son tan debiles que necesitan valerse de esos polvos para dominar a las personas.

    Otra cosa, la ciencia no tiene la obligación de andar refutando a cada loco que sale con un invento disque espiritual o paranormal, El que afirma, que pruebe.

    Comment by josealvarezgato — January 20, 2010 @ 12:19 pm

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