COPENHAGEN.- Todo aquí está marcado por territorios. En las calles, luchan los pendones que celebran la cumbre del cambio climático en la capital danesa, y las pancartas de protesta de repudio a los líderes del mundo. “No cambien el clima”, dice una, “cambien la política”. En los hoteles, las negociaciones a puerta cerrada no alcanzan el acuerdo prometido como maní. No saldrá de aquí un consenso sobre reducción de emisiones durante los 40 próximos años y cómo se va a financiar el esfuerzo salvo, esperan, el compromiso para volver a intentarlo el próximo año, en México. Hay ejércitos de diplomáticos en su Torre de Babel forcejeando, y ejércitos de manifestantes de 62 países que cayeron aquí para protestar contra los gobiernos y, también, para causar problemas a la policía.
La Cumbre del Medio Ambiente de las Naciones Unidas arrancó su tercera semana, la última y la más crítica. La primera pasó casi desapercibida. En la segunda, las delegaciones gubernamentales lucharon cuerpo a cuerpo en dos bandos bien marcados: los países ricos, con Estados Unidos a la cabeza, y el mundo en desarrollo, concentrado en el Grupo de los 77, herencia de los grandes líderes del Tercer Mundo en los 70 –que ahora son 130 naciones- y China, mientras centenares de ONGs pronosticaban un Armagedón por el calentamiento de la tierra. En esta tratan de forjar los acuerdos, cuando menos aquél que reconozca que hay desacuerdos y que alcance el compromiso para resolverlos en 2010.
Más de 90 jefes de Estado y de Gobierno comenzaron a llegar a esta capital que está totalmente desbordada –esta noche ya había 40-, para definir posiciones y el futuro inmediato el jueves y viernes. Este lunes arrancó una cumbre paralela de alcaldes –en la que participa el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard-, y el miércoles, en representación de la Conferencia de Gobernadores, Fidel Herrera de Veracruz, presentará en un panel un alegato provocador: lo global, como el cambio climático, tiene impacto en lo local. Después de todo, si se calientan los grandes lagos en el norte de Estados Unidos, como se prevé, el nivel del agua subirá varios centímetros e impactará en el Golfo de México, que inundará Coatzacoalcos.
De todo hay aquí. Reuniones de legisladores de todo el mundo, y encuentros de artistas, conferencias paralelas en toda la ciudad y contingentes de activistas que no dejan de llegar a un Copenhagen convertido en lata de sardinas. Los daneses se sobrestimaron. Junto con las Naciones Unidas organizaron una cumbre climática el doble de grande de Kioto en 1997, sin la infraestructura japonesa. No hay una sola habitación de hotel en 50 kilómetros a la redonda, por lo que tuvieron que extender la zona de huéspedes a Malmo, Suecia, a 18 kilómetros de distancia, cruzando por túnel y puente el Mar Báltico, y llevar a su costa a tres cruceros para servir de alojamiento.
El Bella Center, corazón de la cumbre, tiene capacidad para 15 mil personas, pero los daneses acreditaron a 40 mil, con lo que el lunes provocaron colas de cinco horas –uno de los afectados fue el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard-, y no fueron pocos quienes nunca pudieron entrar. No hay autos disponibles para rentar, pues el gobierno tomó todo lo que había. Hay bicicletas –una tercera parte de los daneses se transportan de esa forma-, pero con lluvias de agua-nieve –las condiciones climatológicas más miserables que se puede encontrar-, ese medio de transporte, aún a los tolerables menos dos grados centígrados, es un desafío que pocos aceptan.
Por alguna razón, Copenhagen es una especie de déja vú. Los mismos grupos con banderas diferentes. La organización de la protesta es similar a las que se ven en las cumbres de la Organización Mundial de Comercio y en las reuniones anuales del G-8, las naciones más industrializadas del orbe. Siempre hay una discusión profunda e insalvable entre los que son ricos y los que son pobres, entre los opresores y los oprimidos. Al final la discusión es la misma: económica.
La cumbre climática se trata de eso. Los países ricos, que se han hecho ricos al mismo tiempo que han contaminado al mundo durante más de 150 años, quieren que los países pobres reduzcan las emisiones de dióxido de carbono en los mismos porcentajes que ellos. Pero los países pobres dicen que porqué van a pagar el costo, a costa de su desarrollo. Los chinos piden que el recorte de las emisiones se mida en términos de población, con lo cual, al tener una sexta parte de la población mundial, la fórmula les resultaría benéfica. Estados Unidos dice que mejor que se establezca en función del ingreso per cápita, con los cual los países ricos vuelven a tener la mano. Estos dos países tienen mucho que ganar y perder, pues suman el 40% de la emisión de dióxido de carbono en el mundo.
La tercera vía, que propone un grupo mediador presidido por las Naciones Unidas, del que forman parte los anfitriones, México y Australia, es que el recorte de las emisiones se realice en función de la responsabilidad que tienen en la contaminación del medio ambiente. Pero eso no basta. Se necesita una fuerte inyección de recursos para que las economías emergentes y las más pobres vayan cambiando su tecnología hacia una menos contaminante. El Banco Mundial dice que se necesitan 30 mil millones de dólares anuales durante los tres próximos años. La Unión Europea está dispuesta a dar 10 mil, y el presidente Barack Obama pidió al Congreso –sin respuesta aún-, mil 200 millones. Si no hay dinero, dicen los países en desarrollo, los ajustes para adaptar y mitigar el impacto del cambio climático, será en sus tiempos. Que paguen los ricos, que se hicieron ricos contaminando el mundo. Parece muy justo, pero no para ellos.

Está visto que la retórica ambientalista también comenzará a dar dividendos, tanto para los grupos sociales como para los políticos. Es cierto que enfrentaríamos momentos muy difíciles de aquí al futuro medio si no logramos establecer guías efectivas de acción inmediata, pero también es cierto que cumbres como esta son sólo pasarela y un enorme lavamanos. Soy de los que quieren desarrollar una conciencia ambientalista, pero al ver que cumbres van y vienen y nada de acciones de fondo se toman, no me queda más remedio que cultivar la autocomplacencia: separo mi basura, utilizo menos el auto, en fin…
Me gustaría ser optimista acerca de Copenhagen, pero creoq ue no pasará de ser una cumbre más.
Saludos, y por favor respetemos nuestro planeta.
Comment by Fernando Jiménez Rivera — December 16, 2009 @ 8:58 am
Es innegable que la actual contaminación fue generada, en su gran mayoría por países industrializados, y que lógicamente los paises pobres y en desarrollo no tiene porqué correr con sus costes. En razón de ello pregunto ¿cual es la razón por la que Calderón insiste tanto en la reducción si ello conlleva un alto coste para México?. Es ridículo que sus propuestas sean impulsadas por países desarrollados, cuando la realidad nacional es completamente diferente. El señalado presidente debería estar del lado de China y Brasil, y no pretender crearse una imagen de “estadista ecológico” cuando México no está en las mismas posibilidades de reducir los contaminantes como Australia o Noruega.
Comment by Antonio Hernandz — December 16, 2009 @ 11:23 am
Al igual que el comentario hecho a la columna titulada “Solución ´Juanito´” coincido con el señor Fernando Jiménez de que sin necesidad de ir a cumbres como la de Copenhagen, los ciudadanos podemos hacer mucho desde nuestras humildes posiciones individuales para tratar de mejorar el ambiente, aparte de las señaladas por el señor Jiménez, también se puede tratar de economizar el uso del agua, caminar más en lukgar de utilizar el transporte público o privado (sin que con esto quiera decir que quisiera que se desaparecieran ambos tipos de transporte, pues son también un mal necesario) y tantas otras acciones que podemos llevar a cabo desde suelo mexicano nosotros los mexicanos.
Comment by Cristina Cruz Juárez — December 16, 2009 @ 4:26 pm
Buenas tardes don Raymundo:
Interesante su artículo, más que entretenido lo considero de grande aprendizaje.
Considero que el problema de la contaminación ambiental no se suscribe si los países ricos lo han sido porque abusaron y abusarán de los países pobres, que son pobres, porque los ricos siguen siendo ricos. El verdadero problema lo representa las diferentes naves industriales que todos los países utilizan para producir su riqueza, la cual es la piedra angular de este sistema economico.
El sustancial avance sería si logran todos, países pobres y ricos, verdaderos concensos que se materialicen en acuerdos para facilitar la tranferencias de tecnología vanguardista a las naciones menos desarrolladas, así como comprometerse a que fluya el comercio mundial del conocimiento técnico. A su vez, Las naciones desarrolladas deben de comprometerse a buscar nuevas tecnologías menos contaminantes. No se trata de señalar quiénes son los que contaminan en mayor medida.
Sin embargo, mientras el desarrollo científico le permita a las naciones poseedoras del mismo tener ventaja en el mercado, no habrá avance sustancial.
Diversos científicos han puesto la prueba de que sí es posible una colaboración internacional para abatir los flagelos que azotan a la humanidad. Los encógolos hoy pusieron la prueba.
Comment by César A. Espinosa Ledesma — December 16, 2009 @ 4:46 pm
En la sociedad global, como en la local hay una lucha de clases en la que los poderosos imponen sus condiciones, .Los ricos solo quieren que los países pobres disminuyan el consumo energético mientras ellos siguen consumiendo energia (EUA 25% munial). IGualmente el foro sirve para que gobernantes pusilánimes como Calderón digan que están a favor de proteger el medio ambiente mientras su gobierno permite el funcionamiento de Minera San Xavier, que impunemente viola las normas ambientales a costa de la salud de los moradores de San Luis, pura hipocresía.
Comment by Carlos Oseguera — December 16, 2009 @ 7:09 pm