Estrictamente Personal

Policías en bancarrota

November 9, 2009

— 12:00 am

La lengua locuaz, florida y provocadora del presidente municipal de San Pedro Garza García, Mauricio Fernández, es la de un político irresponsable, mentiroso y charlatán. Su bravata de “limpiar” de criminales su municipio va rumbo al fracaso, a menos que contrate una guardia pretoriana privada para esos fines, violando todas las leyes. La derrota anticipada no es culpa de él. Muchos más municipios que San Pedro Garza García, con muchos menos recursos y atención, están a merced de los criminales. El Estado Mexicano está derrotado por su propia ineficiencia frente a los delincuentes, pues lo que asoma en la crisis de seguridad pública nacional es la bancarrota moral, operativa y económica de las policías mexicanas.

Son 30 años, de acuerdo con los estudios de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, los que resumen el rezago de las policías municipales en México y sintetizan el alegato del secretario Genaro García Luna para que se cree una policía nacional. García Luna ha encontrado fuerte oposición en los estados y los municipios. Cuando hace unos dos años propuso que fuera su dependencia quien designara un secretario de Seguridad Pública local porque los alcaldes no podrían solos contra los criminales y necesitaban ayuda federal, decenas de presidentes municipales se negaron. Sin mayor discusión, ese intento parecía más que otra cosa, crear la policía nacional de facto y por la puerta de atrás. No avanzó nada.

La idea que prevaleció en el gobierno ante el rechazo, fue que había alcaldes involucrados con la delincuencia, lo cual también puede ser una visión corta. Muchos municipios que no aceptaron el ojo de las policías federales le pidieron al secretario de la Defensa, Guillermo Galván, que nombrara a un militar en ese cargo. Es decir, lo que mostraron no fue temor a los ojos externos, sino desconfianza hacia la policía federal. Lo que existe hoy es un círculo vicioso permeado por desconfianzas recíprocas, que debilitan al Estado y fortalece a los delincuentes.

El alegato del rezago se sustenta en las transformaciones sociales y culturales que se dieron en el país, que mientras la delincuencia organizada se adecuó a ellas, el esquema de las policías municipales se mantuvo sin modificación. La sociedad mexicana ha evolucionado a un ritmo superior a la capacidad de sus gobernantes, incapaces de formular políticas que estimulen crecimiento y empleo o desarrollar un sistema educativo que eleve los niveles del país, y sin talento y creatividad para construir una nación con orgullo de pertenencia. Ha contribuido, en cambio, al encono, al odio y la polarización. Las élites gobernantes no están al margen: No hay acuerdos políticos sino estancamiento; los capitanes de la industria cuidan sus márgenes de ganancia sin importar sobre quiénes avanzan las utilidades. La delincuencia, más estratégica, se ha aprovechado de la torpeza de todo el aparato conductor del Estado.

En el caso de las policías municipales, ha sido un día de campo para los jefes criminales. La inseguridad es el fenómeno más lacerante en la sociedad. El 92% de los delitos son del fuero común -78.8% de ese total son robos, 0.5% secuestros, el resto delitos como homicidios, extorsiones o delitos sexuales-, cuya responsabilidad recae en las policías locales. Pero poco más de 400 municipios de los 2 mil 500 en el país, carecen de un cuerpo de seguridad propio. O sea, no tienen policía; se las prestan. Esto sucede en más de la mitad del país, pues sólo 12 de los 31 estados tienen una cobertura policial en cada municipio. De las policías que sí existen, el 88.5% tienen menos de 100 elementos cada una. Si la policía tiene que trabajar 24 horas al día y se dividen en tres turnos, esto significa que en operación activa se encuentran un promedio de 33 policías por turno, el número de miembros que puede tener una pandilla de segundo nivel que se dedique al robo y al secuestro exprés.

La delincuencia es más fuerte que las policías y, además, mejor armada. Pueden matarlos sin problema, pero los policías no pueden tener la mano suelta porque pagan con su libertad los excesos. No está mal, pero sólo demuestra la asimetría de lucha.  Por ejemplo, a policías locales y federales les cuentan las balas que utilizaron en un enfrentamiento y tienen que dar cuenta exacta de cómo y porqué las emplearon, pues de otra manera les levantan cargos sus jefes. Si ponen en la línea su vida y los jefes criminales les ofrecen más dinero de lo que ganan, ¿no es mejor, bajo cualquier supuesto, trabajar para el lado del mal? El 70% de los policías municipales no llegó a la preparatoria y más del 50% superan los 35 años –por encima de la medida nacional-. ¿Quién los va a emplear en el mercado laboral? Tres de cada cinco policías municipales reciben menos de cuatro mil pesos mensuales. ¿Cómo pueden vivir?

Las deficiencias estructurales proveen los mejores incentivos para que trabajen para criminales, que aprovechan todas las ventajas que les da el Estado Mexicano. Sin en el lado del bien no ha habido transformaciones en las tres últimas décadas, el lado del mal si ha tenido capacidad para evolucionar, como la sociedad. En fenómeno más grave es que la delincuencia organizada ha incorporado a su estructura a delincuentes del fuero común, creando dos externalidades: extienden sus brazos operativos –los atentados contra jefes policiales han sido ejecutado por ese tipo de delincuentes-, y transfieren capacidad de fuego y respaldo a gavilleros que previamente tenían que vérselas solos con la autoridad. Para la delincuencia organizada, este enjambre les permite también insertarse en el lumpen de los cinturones de miseria de las ciudades, para reclutar sicarios, como lo han hecho Los Zetas en Ciudad Victoria, el Cártel de Sinaloa en Los Mochis, y los Hermanos Beltrán Leyva y otros en Tepito.

La frustración de gobernantes como Fernández no se resuelve con sus amenazas de escuadrones de muerte o con gritos y majaderías. Es un problema estructural que tiene discapacitado al Estado Mexicano. Pero la sociedad va corriendo sin esperarlo. Los criminales, también. Ya lo estamos viendo.

rrivapalacio@ejecentral.com.mx

www.twitter.com/rivapa

14 Comentarios »

  1. Por eso hay que reestructurar el diseño constitucional de la seguridad pública. Actualizar la distribución de responsabilidades de mando y operación de la policia para la sociedad contemporánea, es el imperativo. Los conceptos nodales de prevención, persecución y readaptación deben replantearse solo con el fin de que el Estado no pierda su capacidad de sancionar conductas antisociales, hay demasiados formalismos y laxitud en su interpretación y aplicación. Las conductas parecieran tener tantas expresiones como tipos penales se han creado en innumerables ordenamientos legales, cuando delinquir es un solo hecho. Solo ayuda a tener litigios interminables y delincuentes sin sanción, pareciera intencional. Los recursos para la seguridad deben, no incrementarse sino distribuirse mejor (la lógica del gobernante común es dame más para hacer más, cosa que no pasa). Por lo general, los policias municipales lo son porque no quieren realizar verdaderas actividades productivas, se convierten en chambistas y no se asumen. servidores públicos. Saludos.

    Comment by Raúl Nieto — November 9, 2009 @ 8:26 am

  2. Tienes toda la razon Raymundo! mientras los reaccionarios siguen gritando “estado policial” y pidiendo que se le amarren mas las manos a los policias, los narcos no tienen ninguna limitante y eso termina con la muerte de quien nos defiende. Dejas muy claro que el poder ejecutivo trabaja con las manos amarradas por un poder legislativo que hace lo imposible por quitarle atribuciones, aunque el pueblo pague las consecuencias

    Comment by Sergio Martinez Herrera — November 9, 2009 @ 11:37 am

  3. Tus números son muy claros: la verdad es que los asesinatos los vemos solo en la tele (o al menos la gran gran mayor parte de los mexicanos) pero los robos a nuestras casas y asaltos todos los hemos vivido en carne propia o tenemos alguna amigo o conocido cercano que los ha vivido. Y a pesar de todo, le reclamamos a Calderon y a Garcia Luna por la chamba que todos creíamos que era de ellos pero que en realidad le toca a nuestro gobernador o nuestro presidente municipal

    Comment by Rocio Lugo Jaramillo — November 9, 2009 @ 11:45 am

  4. Es tan fácil sacar de la manga una idea absurda y hacerla pública como lo hizo este presidente municipal y no ver la realidad de la situación para cada estado, por que siempre decirle a la ciudadanía que la culpa es de otros y no de ellos, muy acertado lo que dices Raymundo.

    Comment by Roberto Gutierrez Ramos — November 9, 2009 @ 11:55 am

  5. No sé si reír o llorar, muy buena tu columna de hoy pero creo que no te costó demasiado trabajo escribir los que a diario vemos y sufrimos, ineptitud de los gobiernos estatales que cada vez quieren más dinero pero cada vez están menos dispuestos a hacer su trabajo, si algo sale bien se cuelgan la medalla, pero si sale mal lanzan la piedra a papá gobierno federal, postura muy fácil pero irresponsable. En cuestión de seguridad deberían apoyar al secretario García Luna que tiene a su cargo la única policía que trabaja por todos nosotros.

    Comment by Antelmo Montenegro Medina — November 9, 2009 @ 12:01 pm

  6. Las policías se encuentran rezagadas es porque los legisladores no se han preocupado por hacer reformas en materia de seguridad (ni en ninguna otra materia), y si alguien hace alguna propuesta, ellos se encargan de descalificarlas y echarlas para atrás, es decir que no solo no proponen, sino que son un estorbo

    Comment by Jose de Jesus Gonzalez Contreras — November 9, 2009 @ 12:14 pm

  7. Pues deberían de hacerle caso a García Luna en cuanto a fortalecer a las policías municipales, integrándolas en 32 estatales, ya que son las más endebles

    Comment by Moises Aguirre Sanchez — November 9, 2009 @ 12:17 pm

  8. bien valdria la pena tomar como modelo a la policia federal en todos y cada uno de los estados, ya que es la unica policia de respeto en nuestro pais

    Comment by Juan Miguel Gabriel Patron — November 9, 2009 @ 12:20 pm

  9. Ridícula la actuación del Mauricio Fernández, si de verdad quiere y tiene la capacidad de desmantelar la delincuencia en el municipio, podría hacerlo por la vía legal y en coordinación con instituciones de seguridad como la policía federal que han dado buenos resultados pero que requieren del apoyo de los gobiernos estatales y de los ciudadanos, ojalá que Genaro García consiga poner en práctica su propuesta de las 32 policías y dejen fuera las municipales.

    Comment by Ramón Castrellón Herrera — November 9, 2009 @ 12:40 pm

  10. A mi gusto el Sr. Fernandez tiene un problema de visión, es limitada. Sería sin duda un gran aciero que en poco tiempo y con los recursos con los que cuenta le de certea a los cidadanos, a mi me parece un aposñtura de protagonista con una mira económica, basada en premisas falsas sin estrategias y con miras a la bonanza electoral

    Comment by Nohemi Camacho Dominguez — November 9, 2009 @ 12:45 pm

  11. Un problema con tal historia y arrailgo no sólo en ese estado si no en México requiere mas que discurso y el compromiso real de los que trabajan para los ciudadanos, la Idea de Genaro Luna de unificar la policia me parece lo más razonable, más se expresan en contra sin analizar.

    Comment by Miguel Acuña Cordero — November 9, 2009 @ 12:49 pm

  12. Protagonismo ácefalo y Mauricio es un eufemismo, si a este señor no se le ocurre acciones salvo discursos que le preparan sus asistentes y colaboradores que entenfieron que son hombres públicos y se prostituyen en la oferta y la demanda de dinero de las “obras públicas” que ejeucutan

    Comment by Maria del Rosario Campos Barrera — November 9, 2009 @ 12:54 pm

  13. Pero si se juntára una policia por estado, no serán mas vulnerables a ser amenasadas y controladas por los criminales? ya que al amenasar a un solo jefe policiaco, tendrian a todo el estado a su merced, no?

    Comment by Ivan Gonzalez — November 9, 2009 @ 1:06 pm

  14. La situación que expone hoy en su columna, señor Riva Palacio, es efectivamente como para llorar; sin embargo hay que reconocer que aunque de cierta manera nos sobren los dedos de las manos, como se dice popularmente, para ennumerar los policías honestos, también los hay, pero son personas que no sé de qué manera y cuándo les inculcaron digamos una conciencia social de su trabajo y por ello sí se dedican a ejercerlo, pero son más los malos policías y pues ellos son los que han llevado al país a la situación que en esta columna narra el señor Riva Palacio.

    Comment by Cristina Cruz Juárez — November 9, 2009 @ 8:04 pm

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