Estrictamente Personal

Leonel, Leonel

May 31, 2009

— 12:00 am

Del susto pasó rápidamente a la indignación, y de esta a la furia. Cuando estaba en la cima de la ira, transitó a la protesta. Y cuando se esperaba una escalada contra el gobierno federal porque no le avisó que harían la redada por todo Michoacán que lo exhibió como un gobernador que no sabía que pasaba en su estado, Leonel Godoy dio muchos pasos para atrás, se guardó todos sus sentimientos y le dio la razón al gobierno federal. “El operativo -dijo-, era necesario“.

Qué le dijeron al gobernador Godoy cuando engallado acudió a las instancias federales a reclamar porque lo mantuvieron en las tinieblas y sólo se enteró de la gran redada cuando lo despertaron para avisarle que la tropa y la policía federal estaban cargando con presidentes municipales en toda la entidad, no se va a saber por algún tiempo. Pero, por su bipolar actitud, en abierta esquizofrenia política, le deben haber leído la cartilla. Godoy tuvo que apretar el cuerpo.

Cuando tuvo tiempo para ajustar el rumbo que iba tomando Michoacán, prefirió cerrar los ojos. Le dijeron que su asesora y vieja compañera de lucha política, Citlalli Fernández, estaba directa o indirectamente involucrada con el narcotráfico, no lo creyó. Cuando le tiraron bombas en el centro de Morelia durante la ceremonia de El Grito de la Independencia el 15 de septiembre pasado, no leyó la dedicatoria. Cuando se la hicieron más explícita en un mensaje que Los Zetas le enviaron por conducto de El Sol de Morelia 10 después, advirtiendo que su muerte estaba cerca, siguió como si no hubiera pasado nada.

Leonel Godoy fue el político mexicano al cual le tocó estar la semana pasada en el banquillo de los acusados. Extraño para un político tan fogueado como él, particularmente en las áreas de seguridad y procuración de justicia, donde encabezó procuradurías y secretarias de seguridad pública en Michoacán y el Distrito Federal, y fue el responsable del manejo de política interior de varios gobiernos locales en las dos entidades. Él sabía del problema del narcotráfico en el estado desde antes de asumir la gubernatura a principios del año pasado, pero no hizo nada.

Durante todo ese tiempo, “La Familia Michoacana”, que había sido fundada en Michoacán por Los Zetas y el Cártel del Golfo, sufrió su metamorfosis. Pensada para luchar por la plaza contra el Cártel de Sinaloa, comenzó a tener fuerza propia al tiempo que una diáspora las reagrupaba en cuatro grupos. Estaba “La Familia” histórica que surgió en Apatzingán, la de Morelia -vinculada a empresarios, en particular del sector agropecuario-, la de Lázaro Cárdenas -que se alió con los cárteles que manejaban las metanfetaminas y crearon un corredor por la costa bordeando al estado-, y la del suroriente, que se dedicó a la piratería de CDs.

Extendieron sus dominios más allá de Michoacán, y comenzaron a disputar territorios a Ismael “El Mayo” Zambada y Joaquín “El Chapo” Guzmán, en el estado de México. Pero también se pelearon dentro de Michoacán, creando en los municipios de Apatzingán Morelia, Uruapan, Turicato y Carácuaro, sus propios campos fraternales de batalla. Los bombazos en Morelia el 15 de septiembre mostraron qué tan grave estaba esa guerra. “La Familia” de Apaztingán contra la de Morelia. Reclamaban los del sur el apoyo institucional de la capital. Godoy no hizo nada, y esta semana, además de Fernández, fue detenido Ricardo Rubí Bustamante, director de Fomento Industrial de su gobierno, quien había sido el presidente de la cúpula empresarial michoacana, que abreva su fuerza de los capitales morelianos.

La respuesta de “La Familia” de Morelia fue detener a tres personas, meterlas en una casa en Apatzingán, amarrarlas y llamar a la PGR para decirles que los responsables de las bombas se encontraban ahí. La PGR, que ofrecía varios millones de pesos por la información que condujera a los autores de los bombazos, nunca tuvo que pagar la recompensa porque nadie la reclamó. Pero fue por ellos a Apatzingán, les abrió una averiguación previa, los acusó del atentado y los encerró, pese a que la familia de los tres documentaron que la noche de El Grito, se encontraban cenando con varios amigos en Lázaro Cárdenas, bastante lejos de la capital.

Nuevamente, Godoy fue testigo ciego de todo.

Michoacán fue uno de los primeros estados donde se inició el Operativo Conjunto, como originalmente se llamó a lo que se ha convertido en la guerra contra el narcotráfico. Desde antes de asumir la gubernatura, Godoy sabía lo que se enfrentaba. Sus correligionarios perredistas dicen que dio aviso a las autoridades sobre lo que estaba sucediendo con el narcotráfico y las presidencias municipales, pero como sucede normalmente con los gobernadores, escudados en que el tema del narcotráfico es del ámbito federal, se hizo a un lado. O cerró los ojos. O hizo caso omiso de todas las llamadas de atención.

El Operativo Conjunto en Michoacán produjo la primera realidad sobre la penetración del narcotráfico en las instituciones. “Sólo entre Michoacán y Tamaulipas”, dijo en su momento un alto funcionario del gobierno federal, “encontramos 120 municipios controlados por el narcotráfico”. Godoy, como un gobernador que recibió grandes atenciones del presidente Felipe Calderón, y que fue uno de los primeros perredistas de calibre que lo legitimó en la Presidencia, tuvo que haber sabido, cuando menos en rasgos generales, lo que sucedía en su estado.

¿Es lo que le recordó el secretario de Gobernación Fernando Gómez Mont cuando dialogaron a fines de la semana y Godoy cambió su discurso contestatario por uno de resignación? Nuevamente, la respuesta es desconocida. Pero muchas veces, como en este caso, cambios radicales de posición en periodos de tiempo tan cortos, hablan de que las cosas no son como parecían. Y en este caso, peor de lo que podemos imaginarnos.

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El narcopato

May 29, 2009

— 1:00 am

Si camina como pato, huele a pato, grazna como pato y tiene el color del pato, ¿es un pato? Si los gobiernos estatales que están siendo exhibidos por la penetración que tienen del narcotráfico son perredistas -Michoacán y Zacatecas-, mientras que a los panistas -Morelos- se les otorga la gracia juarista, ¿es una acción dentro del contexto electoral, a 40 días -el tiempo que puede durar un arraigo- de la fecha del 5 de julio? Nadie va a decir que sí, ni en el gobierno ni en el PAN, pero el escenario que tenemos, cuando menos, es narcopatos.

En Morelos, todo el gabinete de seguridad del gobernador Marco Antonio Adame, fue arrestado por la Procuraduría General de la República, por su presunta vinculación en la red de protección del sanguinario cártel de los hermanos Beltrán Leyva. Adame fue rápidamente cobijado por el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y el dirigente del PAN, Germán Martínez, tendiendo un cordón político sanitario en torno a él. Inclusive, el ex gobernador morelense y ex panista también, Sergio Estrada Cajigal, quien aprovechó la oportunidad para saldar cuentas con su sucesor, comenzó a ser perseguido con acusaciones judiciales que pretenden revivirle viejas irregularidades durante su gestión.

En Zacatecas, la PGR ayudó a la gobernadora Amalia García a tender una cortina de humo sobre la fuga de 53 delincuentes -incluida una célula de Los Zetas- al iniciar una averiguación previa por un caso superado de utilización de una bodega por parte del narcotráfico en contra de Cándido Monreal, hermano de Ricardo, senador del PT, desviando la atención hacia un conflicto político contra el también ex gobernador. Cuando esta puesta en escena se empezó a caer y la autoridad quedó exhibida, la misma PGR, que había filtrado informaciones parciales a la prensa sobre Cándido Monreal, entregó más información confidencial a los medios donde crucificaba a Amalia García, su aliada de días atrás, al mostrar las penurias de su aparato de seguridad. Martínez, que en el principio de la operación contra Monreal apoyó públicamente a la gobernadora, guardó silencio con la evolución posterior.

Michoacán es el último caso. Este martes, el Ejército, la Policía Federal Preventiva y la PGR, realizaron un operativo quirúrgico donde detuvieron a 10 alcaldes de varios partidos y a 17 funcionarios del gobierno de Leonel Godoy, en el golpe más espectacular contra el cuerpo político de un estado, en la lucha contra el narcotráfico. El vocero de la PGR dijo que todos ellos formaban la red de protección institucional de “La Familia Michoacana”, el cártel que nació del Cártel del Golfo y Los Zetas, y que hoy está fragmentada en cuatro divisiones que responden a diferentes organizaciones criminales.

La PGR dijo que se trataba de una investigación de “seis meses“. Pero el cimiento  de esa investigación es en un informe confidencial del CISEN de junio de 2007. Desde hace casi dos años se tiene documentada la protección institucional no sólo en los 10 municipios donde se tomaron acciones este martes, sino en un total de 37 municipios. Lo único que cambió con la información de hace casi dos años, son los nombres de los ediles, salvo el caso de Uriel Farías Ávila, de Tepalcatepec, quien también aparece en el expediente del empresario sino-mexicano Zhenli Ye Gon. En el informe de inteligencia figuran 19 funcionarios y legisladores del PRD y del PRI, presuntamente involucrados con el narcotráfico, de cuya lista sólo se detuvo a Mario Bautista Ramírez, director del Instituto de Seguridad Pública Estatal y ex subprocurador, y a Juan Antonio Ixtlahua Orihuela, alcalde de Zitácuaro.

En la lógica del escenario del narcopato, la entidad donde sería la siguiente operación contra la protección institucional al narcotráfico es Nuevo León, donde el PAN libra su principal batalla electoral este 5 de julio, con el propósito de arrebatarle al PRI el gobierno estatal. Tan simbólico como Michoacán, la tierra del presidente Felipe Calderón, el expediente de Nuevo León está integrado en el mismo paquete del de Michoacán de hace dos junios, y toca la protección de las instituciones estatales y locales a los cárteles de Sinaloa y del Golfo. Hoy en día, debido a la recomposición de las organizaciones delictivas desde diciembre de 2007, sería la protección al Golfo, Los Zetas y los Hermanos Beltrán Leyva, que se encuentran temporalmente en el mismo barco.

La penetración institucional del narcotráfico en Nuevo León se extiende por 12 municipios, de acuerdo con ese informe confidencial, focalizados en la zona metropolitana de Monterrey, la zona que comprende la carretera que va hacia Nuevo Laredo, y el sur del estado. Las autoridades federales tienen puesta la mesa. Como en el caso de Michoacán, el detonante de la operación de este martes fue la detención de Rafael Cedeño Hernández, “El Cede“, a mediados de abril, en el caso de Nuevo León hay una analogía: la detención de “El Gori“, a fines de abril, aunque hay una discrepancia en el nombre. El documento lo identifica como Silvestre Bocanegra Gómez, que operaba desde Linares, mientras que a quien detuvieron en Monterrey lo identificaron como Raymundo Almazán Morales.

El gobierno federal está caminando sobre una línea de fuego. Se puede pensar, con la mejor voluntad del mundo, que los tiempos de la guerra contra el narco no se encuentran en el reloj político-electoral. Pero cuesta trabajo creer que el pato no es un pato, dado el notorio trato diferenciado entre el gobernador del PAN y aquellos de los otros partidos, y la activación judicial de investigaciones previas, sacadas a la luz pública precisamente en estos tiempos de contienda electoral ratonera, donde manchar y desprestigiar a los adversarios por sus presuntos vínculos con el narcotráfico, ha sido una constante de la batalla política del PAN en los últimos meses.

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Paquidermo tricolor

May 27, 2009

— 1:00 am

El PAN, partido en el poder, y el PRI, que quiere regresar al poder, tienen una diferencia tan grande, que está haciendo la diferencia. Se resume en sus dos líderes, Germán Martínez, que actúa como si estuviera en la oposición, y Beatriz Paredes, magnánimamente imperial, que lo hace como si no estuviera en la oposición. Martínez parece un peso pluma que tira golpes de peso completo, y Paredes, que se comporta como un peso completo sin agilidad en las piernas y sin reflejos, está contra las cuerdas respondiendo con golpes sin fuerza. Una liebre azul enfrenta a un paquidermo tricolor en una lucha electoral. La actitud de Martínez le permitió recuperar el liderazgo dentro de su partido, cohesionarlo, y activar la movilización. La de Paredes provocó la división interna y la rebeldía. Si ese fuera el paradigma de la mejor estrategia, el panista la arrolla.

Ella dice que no, y resistió presiones de diversos grupos priistas que desde la semana le exigieron actuar de manera más beligerante. Paredes comenzó a responder a su manera. Desde este lunes, con spots preparados por el publicista Augusto Elías, comenzó su contraofensiva. A quienes nos critican, dijo, les respondemos con iniciativas. Ante los ataques, propuestas, agregó. ¿De qué habla? Las campañas son claras: negativas las del PAN, retóricas las del PRI. Los dos únicos partidos que se caracterizan por propuestas, gusten o no, son el Verde, con su peligrosa pero popular campaña por la pena de muerte, y el Social Demócrata, con su apelación a los votantes progresistas con la legalización de las drogas y el aborto.

Según el consejo de sus expertos, dijo Paredes al cónclave del partido la semana pasada, el PRI saca mejor raja política con la posición actual. Cuando le pidieron mayor belicosidad, respondió con un promedio total de las principales encuestas donde PRI aventaja al PAN en la contienda por la Cámara de Diputados. Les dijo que para qué se movían si iban bien, y que recordaran que los ataques de Andrés Manuel López Obrador al presidente Vicente Fox durante la campaña presidencial en 2006, provocó su derrota.

La realidad es que Paredes timó a todos los gobernadores y líderes camarales presentes en la reunión. Les mintió cuando hizo la referencia de Fox, pues a López Obrador le costó únicamente 2 de los 20 puntos que llevaba sobre su adversario Felipe Calderón. Los engatusó cuando les mostró el aglutinado de encuestas. Si bien es cierto que al 11 de mayo, fecha del corte de los estudios, la ventaja del PRI sobre el PAN era de casi 6 puntos, hay un ligero declive. En esa misma gráfica, en enero aventajaban por 7 puntos, en febrero por 9, en marzo se achicó a 3, y abril y mayo se mantienen igual. Es decir, la estrategia beligerante de Martínez frenó la ventaja del PRI, mientras que la prudencia de Paredes no les dio más clientelas electorales. Más aún, en la última encuesta posterior a esa fecha, realizada por Buendía Laredo y Asociados, la ventaja del PRI sobre el PAN es de dos puntos, que con el margen de error, da un empate técnico.

En ese cónclave no les entregó el dato de votantes probables, que cuando se añaden a los reales, en prácticamente todas las encuestas quedan técnicamente empatados PRI y PAN. Tampoco les dio el dato de cuántas opiniones negativas tienen los partidos y omitió que los negativos del PRI son de una tercera parte del electorado, similar a los que tiene el PAN. O sea, los negativos del PRI no se han reducido por la posición conciliatoria de Paredes, ni han aumentado por la belicosidad de Martínez. Lo que sí ha logrado el panista, a diferencia de la priista, es que su beligerancia cohesionó al PAN, a diferencia de la división en el PRI desatada por la pasividad de Paredes.

Este aspecto es de altísima relevancia, porque los estrategas del PRI están calculando que si prolifera la apatía y se traduce en abstencionismo, a ellos les irá mejor en la elección. Este es un pensamiento antiguo, sustentado en la fuerza territorial del PRI. Pero como se vio en la anterior campaña presidencial, un PRI dividido no moviliza, y ese es el tipo de partido que tiene Paredes. Un partido estimulado sale a votar, como está sucediendo con el PAN, con la guía estratégica impuesta por Martínez de convertir la elección intermedia no sólo en un referendo para el gobierno de Calderón, sino en un juicio sumario para los regímenes del PRI.

De ahí viene la lógica de los spots del PAN. Martínez ha lanzado una veloz embestida  contra el PRI, a un ritmo de casi uno por semana por medio de internet y YouTube, donde el mensaje ya no es meramente agresivo, sino contiene altas dosis de humor. El PRI institucional, ajeno de esos nuevos vehículos de comunicación política, sólo está recibiendo impactos demoledores. Paredes piensa otra cosa. Este martes, en una reunión en el Centro Woodrow Wilson en Washington, dijo que ella se mantiene sin agredir a nadie porque sus encuestas señalan que los mexicanos están hartos de las peleas entre políticos.

Pero olvida que las elecciones intermedias son fundamentalmente de aparatos políticos, donde esos datos salen sobrando. Es un asunto de lectura de la realidad y diseño estratégico. Martínez se está sacrificando por su partido, a costa de su propio futuro, mientras Paredes está sacrificando a su partido en beneficio de su propio futuro. Martínez ve como meta el 2009, pero Paredes sueña con el 2012. El balance definitivo tendrá que ser hecho después de las elecciones del 5 de julio, pero hasta este momento, dentro y fuera del PRI, el consenso es que Paredes es la líder derrotada.

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Narcomorelos

May 25, 2009

— 1:00 am

El secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, se veía muy contento y satisfecho en las fotografías del sábado pasado durante un acto en Cuernavaca en compañía del gobernador Marco Antonio Adame. El gobernador necesitaba tanto este espaldarazo como el PAN en estos tiempos electorales y precisamente en estos días, cuando tanto estruendo en los territorios del PRI y del PRD había minimizado el impacto de lo que está sucediendo en Morelos. ¿Qué sucedió que nos pasó tan desapercibido? Lo tomó el narcotráfico.

Como si hubiera caído del cielo, hace dos semanas el gobernador tuvo que salir a dar la cara y reconocer que todo su gabinete de seguridad colaboraba o estaba presuntamente involucrado con el cártel de los hermanos Beltrán Leyva. Cuando la sociedad política se encontraba inmersa en el affaire De la Madrid-Salinas, Adame ofreció una conferencia en la Casa de Gobierno en Cuernavaca para informar de las renuncias de su procurador general de Justicia, Francisco Coronato, y del secretario de Seguridad Pública, Luis Ángel Cabeza de Vaca, detenidos poco después por agentes federales, a fin de que declararan sobre la presunta red de protección policiaca a Arturo Beltrán Leyva, jefe del cártel más sanguinario, y a su operador Alberto Pineda.

Las renuncias y remociones vinieron en cadena. Francisco Sánchez González, jefe de Tránsito Metropolitano de Cuernavaca, dejó su cargo y fue puesto en arraigo de 40 días, junto con Cabeza de Vaca y Salvador Pintado, agente de la policía ministerial. El pánico entre los jefes policiacos de Morelos fue viral. Coronato solicitó un amparo para evitar ser arrestado, y otro funcionario que no figuraba dentro de la primera lista de los sospechosos de estar vinculados con el narcotráfico, Ramiro Lobato, director operativo de la Secretaría de Seguridad Pública del estado, también.

Es decir, toda, absolutamente toda la estructura de seguridad que tenía el gobernador Adame, está manchada por la protección del cártel de los Hermanos Leyva. El problema para el gobernador es que esta depuración no fue por iniciativa propia, sino resultado de la detención de los hermanos Alberto y Mauricio Pineda hace casi 20 días, en un rancho en Alpuyeca, cerca de Tequesquitengo, que suponen las autoridades federales, eran los responsables de las operaciones del cártel en Morelos y Guerrero. El nombre de Alberto figura en los expedientes de la “Operación Limpieza”, como uno de los narcotraficantes que pagaban protección a los jefes de la SIEDO.

Adame está metido en el hoyo del narcotráfico. Su gobierno infiltrado por el cártel y, bajo sus narices, circulando la protección a los Beltrán Leyva. El problema en el estado, es añejo. Ahí sentó sus reales “El Señor de los Cielos”, Amado Carrillo, cuando era el jefe del Cártel de Juárez, y gradualmente, la plaza fue trasladada al Cártel de Sinaloa, que hace año y medio explotó y provocó la recomposición de las alianzas entre los cárteles de la droga. Desde ese momento, quedó en poder exclusivo de quien la había trabajado, Arturo Beltrán Leyva.

Investigadores federales le han seguido puntualmente la pista a los Beltrán Leyva en Morelos, y han documentado que la protección tenía un tejido que alcanza a empresarios y algunos miembros de la iglesia, sobre los cuales aún no se ha procedido. Esta red no comenzó con el gobierno de Adame, sino que viene desde el gobierno de Sergio Estrada Cajigal, cuya administración nunca fue tocada con la hoja de una averiguación previa en el gobierno de Vicente Fox. No obstante, de acuerdo con las investigaciones federales, la protección se extendió en el gobierno de Adame, llegando al nivel actual de escándalo.

La penetración en el gobierno de Morelos es el caso más grave de corrupción dentro de los cuerpos de seguridad desde que la “Operación Limpieza”, reveló en octubre que los más altos mandos de la SIEDO protegían a los Beltrán Leyva. Al igual que en aquella ocasión con el procurador Eduardo Medina Mora, el gobernador Adame salió impoluto de todo este caso de corrupción, y como el primero, nunca supo qué hizo su mano derecha o su mano izquierda, ni el resto de la estructura de seguridad. Le pasó de noche y nada se le había hecho raro.

Gómez Mont, que salió en apoyo de Adame, dijo que desde el primer momento estuvo al tanto de la investigación. Es muy improbable que eso haya sido, dado que debido a la infiltración del crimen organizado en los cuerpos de seguridad, la información es muy compartamentalizada y, cada vez más frecuente, las operaciones son secretas. La operación de apoyo es antagónica a la embestida que han hecho en contra de la familia Monreal por el caso de la deshidratadora que fue utilizada por Los Zetas en Zacatecas, y con el destino del ex gobernador de Morelos, Jorge Carrillo Olea, a quien vincularon con Amado Carrillo, “El Señor de los Cielos” y jefe del Cártel de Juárez, sin que le probaran nunca nada, pero donde la movilización social en su contra por una espiral de secuestros coordinados por sus policías, terminó por tirarlo.

La protección de Adame tiene mucho sentido. Si la campaña electoral del PAN busca identificar al PRI con el narcotráfico, y se les presentó la oportunidad de hacer lo mismo con el PRD, en mala hora apareció un gobierno panista penetrado por criminales hasta el corazón del cuerpo. Desde el punto de vista electoral, Gómez Mont no era quien tenía que salir en su defensa, sino el presidente del PAN, Germán Martínez, como ya lo hizo. La acción de Gómez Mont es políticamente inmoral, pero muestra cuáles son las reglas del juego: a los adversarios, todo el peso político de la ley; a los correligionarios, la gracia.

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El higadito

May 24, 2009

— 1:00 am

 

 

Marcelo Ebrard debe ser, si no el más, sí uno de los políticos más sofisticados que hoy en día tienen un cargo de elección popular y manejan cotidianamente el destino de millones de personas. Pupilo preferido de Manuel Camacho, es culto, leído, inteligente, sagaz y astuto. Un diamante que se fue puliendo desde el gobierno de Miguel de la Madrid, forjado en las buenas, las malas y las muy malas, sobreviviente en la jungla de la política y estrella reluciente en el firmamento mexicano.

Político moderno, algo que no todos en esa clase puede presumir, el jefe de Gobierno del Distrito Federal tiene enormes cualidades políticas. No pierde el tiempo; va directo al grano de los asuntos. No es de florituras retóricas, sino de dialéctica sólida. A lo que se compromete cumple.

Ha cultivado viejas lealtades -la de Camacho y Juan Enríquez Cabot, su ex colega en el servicio público y uno de sus grandes apoyos en Estados Unidos y el mundo-, mantenido alianzas -como con la maestra Elba Esther Gordillo, que lo ubica como uno de sus cuatro grandes amores platónicos-, y evitado dinamitar la que le puede ser su  trampolín al 2012 -con Andrés Manuel López Obrador-.

Camina firme hacia la candidatura presidencial -imposible prever en este momento si será por el PRD, por Nueva Alianza o por algún otro-, pero la pregunta es si llegará a salvo a su destino. Pese a todas esas cualidades, en la dimensión de su eventual candidatura presidencial, Marcelo Ebrard está muy lejos de ser un político perfecto. Así como tiene esas fortalezas, tiene debilidades. Por ejemplo, es mediáticamente repulsivo.

Siempre habla con la ceja arqueada, que baila de uno a otro lado de la cara. Tiene un tono que pretende ser didáctico, pero que a muchos agrede porque se siente como si cada oración fuera acompañada por doble mensaje invisible que dice “eres un tonto y sé que estoy perdiendo el tiempo contigo”. Arrogante y solemne, parece que le es muy difícil sonreír y tratar con terrícolas. No es cálido, sino distante. Siempre da la impresión de ser clasista. A su favor, hay que decir que Ebrard no ha cambiado con el poder.

Debe haber nacido con el aura de petulante, pues desde sus años de universitario sus compañeros lo consideraban socialmente insoportable. Cuando Camacho se convirtió en la bujía del proyecto que llevó a Carlos Salinas a la Presidencia, el antiguo profesor de El Colegio de México ofreció a varios de sus alumnos que se fueran a trabajar con él. “¿Va a estar Marcelo?”, preguntaban como si fuera un prefijo. “Entonces no vamos”. Vivió en el Colegio de México momentos importantes de su vida. Luchó por purgas contra todos los que pertenecían al Partido Comunista -siempre ha estado cargado a la derecha-, y peleó con Enrique Berruga, que muchos años después fue embajador de México en Naciones Unidas, por el amor de Francesca.

El episodio personal no sería relevante fuera de las revistas del corazón, pero Francesca, que se convirtió en su esposa y de la cual se divorció hace años, nunca dejó de estar cerca de Ebrard. Ya como jefe de Gobierno, siempre aparecía en la jefatura de Gobierno en momentos importantes, por lo que a sus cercanos no les pareció extraño -aunque sí políticamente inexplicable-, que recientemente la nombrara como una especie de canciller para los asuntos del gobierno local con el mundo.

La designación de Francesca toca el límite del nepotismo. Pero eso no le importa a él, que al ser un sobreviviente de la jungla, debe creer que todo lo puede. La parte más crítica en su carrera debe ser el linchamiento de tres agentes federales en Tláhuac -dos de ellos murieron quemados en la calle-, cuando él era el secretario de Seguridad Pública en el gobierno de López Obrador. Su policía pudo haberlos rescatado, pero nunca les dio la orden de hacerlo. Vieron el asesinato desde una esquina, mientras se fumaban un cigarrillo.

El entonces presidente Vicente Fox, que tenía la responsabilidad máxima sobre ese cargo, lo destituyó, pero López Obrador lo sacó de lo que hubiera sido su pozo y lo nombró secretario de Desarrollo Social, desde donde lo impulsó a la jefatura del gobierno capitalino. Pero nunca fue su aliado ideológico; meramente táctico. Cuando llegó al poder y el de López Obrador comenzó a desvanecerse, empezó a alejarse de él. Lo llegó a despreciar en privado, pero cuidó las formas en público. Cada dos meses lo busca para reunirse con él; la última vez, durante la contingencia por la influenza, donde le anticipó las medidas que tomaría.

Su fuerza no estriba en las bases sociales o los grupos políticos, sino en el dinero del presupuesto del Distrito Federal. Con ese poder logra controlar a medios, como hace unos días, cuando con una llamada telefónica logró que un periódico aniquilara la información que era el único gobernante en el país que no quería dar a conocer su salario. Finalmente, tuvo que revelarlo. Pero no sólo de dinero vive el político, ni sólo de inteligencia. Si quiere llegar en condiciones políticas para 2012, requerirá de algo más que salir todos los días dando declaraciones de cualquier cosa o cocinando galletitas ante las cámaras de televisión.

Tiene que ganarse a la gente y ser más popular. O sea, no ser Marcelo Ebrard. Los necesita como instrumento de presión contra los grupos políticos que no lo quieren pero que, en el pragmatismo político, lo respaldarían por su arraigo. Le urgen las alianzas reales, no las que le preste López Obrador. Tendría que aplicar la inteligencia para forjar nuevas alianzas y dejar de ir alienando a la gente por la vida, porque cuando necesite de ellos, si no cambia, lo más seguro es que le voltearán la espalda, y entonces no podría decir que no se lo ganó a pulso.

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Un elefante en Zacatecas

May 22, 2009

— 1:00 am

La decisión de Ricardo Monreal de pedir licencia temporal en el Senado y acompañarla de una solicitud de retiro de fuero y de permitir a las autoridades que revisen todos los movimientos financieros que ha tenido durante la última década, la tomó a la medianoche del martes, después de ver El Noticiero de Joaquín López Dóriga, al observar en fila, en embate directo contra su familia por una investigación por el decomiso de 14 toneladas de mariguana en una bodega de su hermano Cándido en Zacatecas, a la gobernadora Amalia García, al presidente del PRD, Jesús Ortega, al coordinador perredista en el Senado, Carlos Navarrete, al presidente del PAN, Germán Martínez, y al secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont. Si tenía dudas, ahí las aclaró. Se trataba de un ataque de Estado.

Su jugada fue táctica, al emplazar al procurador general, Eduardo Medina Mora, a informar sobre la existencia o no, de una averiguación previa en su contra. No fue sólo una ocurrencia. En días pasados, según allegados a Monreal, Gómez Mont había dicho que tenían listo el expediente contra el senador, pero no podrían hacer nada porque tenía fuero. La lógica de Monreal era que vendría toda una campaña mediática en su contra en torno al tema de impunidad, por lo que salió a atajar la estrategia. El ataque político-judicial a su familia en Zacatecas tiene la cara pintada de narcotráfico, pero la piel es política. La investigación a Cándido la ve como pretexto. David Monreal, el popular alcalde de Fresnillo, pre candidato del PT a la gubernatura de Zacatecas, y él mismo, en el proyecto lópezobradorista de largo plazo, son los verdaderos objetivos.

En Zacatecas, ciertamente parece haber un laboratorio político-electoral. Para 2010 -la elección para gobernador-, y para 2012 -la elección  presidencial y del Gobierno del Distrito Federal-. En juego, a corto, mediano y largo plazo, está la gobernabilidad del régimen, que pasa por el achicamiento del activo más eficiente del movimiento de Andrés Manuel López Obrador -y la alianza con un sector de la izquierda menos radical y más parlamentario que social. García, que entiende el nexo de Monreal con López Obrador, llamó a éste por teléfono  esta semana para buscar un control de daños, pero el tabasqueño no respondió. Navarrete fue más allá. Le dijo a Monreal que no provocara al presidente Felipe Calderón y que negociara con el gobierno federal. También lo rechazó.

La operación de García y Navarrete, como representante de la facción en control del aparato del PRD, que se conoce como la corriente de Los Chuchos, tiene mucho que ver con la inauguración del Centro de Convenciones de Zacatecas el 28 de abril pasado con el concierto de Plácido Domingo, y en donde el invitado de honor era  el presidente Calderón. La gobernadora convocó también a la dirigencia de su partido, que acudió al evento, y que junto con los asistentes al espectáculo, aplaudió de pie a Calderón cuando llegó. Dos testigos informaron a Monreal que el presidente habló con la gobernadora de cinco temas, y uno de ellos era que se activara a nivel federal el caso de la deshidratadora de chiles secos de Cándido Monreal, que había sido incautada por el Ejército a fines de enero, donde encontraron 14 toneladas de mariguana, presuntamente propiedad de Los Zetas.

Monreal pensó que sería utilizada por el gobierno previo a la elección para la gubernatura el próximo año, pero cuando se dio la fuga de 53 reos, incluida una célula de Los Zetas, de la cárcel de Cieneguillas el fin de semana pasado, especuló que podrían emplearla para la elección federal. El senador Monreal acusó desde ese mismo día al gobierno de Zacatecas de complicidad con el narcotráfico, que era una imputación que ya había hecho. El 11 de mayo acusó a Sonia Villarreal, la coordinadora de giras de García, de haber permitido la llegada del narcotráfico a Zacatecas, lo que pareció respuesta a la publicación en el mensuario, “La Verdad de los Hechos”, de la información del operativo de fines de enero en la bodega de Cándido, que reprodujo una fotografía del inmueble–la misma foto  que tres semanas después empleó Reforma para ilustrar su nota sobre la investigación de la PGR sobre los hermanos Monreal el lunes pasado.

La noticia que publicó Reforma abrió una línea de discusión política donde la fuga de Cieneguillas pasó a segundo término, mientras que el conflicto entre García y Monreal se convertía en el eje del debate. Allegados a la gobernadora enviaron el mensaje a Monreal de que ella no había filtrado nada a la prensa, sino el gobierno federal. En todo caso, un elefante había aparecido en Zacatecas, y provocó la distracción del  problema de fondo: los problemas de gobernabilidad de García, y la estrategia política de largo plazo.

Golpeando a Monreal le quitan un brazo a López Obrador para 2012. Golpeando a la familia Monreal, lastiman a David y reducen  la posibilidad de que el lópezobradorismo conquiste la gubernatura en 2010 y crear en Zacatecas un bastión del radicalismo de izquierda. Golpeando a David, abren la posibilidad de que sea el PAN quien aspire a tomar el control del estado en 2010. Golpeando a ese grupo, esconden las deficiencias de García y le abren el camino para su aspiración tras Zacatecas, la jefatura de Gobierno del Distrito Federal en 2012, y la negociación política con Los Chuchos, más dóciles ante el poder federal y, como se ha visto, más proclives a la transacción.

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Lucha de virreyes

May 20, 2009

— 1:00 am

¿Alguien duda que lo que está sucediendo en Zacatecas tiene que ver única y exclusivamente con la lucha por el control del estado? El último episodio que desató la confrontación pública y mediática entre la gobernadora Amalia García y el ex gobernador Ricardo Monreal, es sólo un pretexto, pero el mejor que ha habido hasta la fecha, y se lo regaló Monreal en bandeja de plata a García por un error de cálculo imperdonable. Empezó con la fuga de 53 reos de una cárcel en Zacatecas, donde la gobernadora atajó denunciando públicamente la presunta complicidad de funcionarios penitenciarios, que quiso aprovechar Monreal para, en una pura lógica electorera, afirmar que eso pasaba por andar pensando ¡sólo en elecciones!

Monreal no pudo quedarse callado por su odio contra García y su inagotable cruzada para minarla. La respuesta se vio inmediatamente. Este lunes, en la primera plana del periódico Reforma y de sus diarios en el país, aparecieron detalles de la  averiguación previa contra los hermanos del senador, David y Cándido, porque en una granja deshidratadora de chiles que compraron cuando Ricardo era gobernador, la PGR y la Subprocuraduría de Investigaciones Especializadas Contra la Delincuencia Organizada (SIEDO), encontraron en enero pasado toneladas de mariguana.

Todo esto se habría mantenido en el contexto local, pero Monreal se disparó en el pie. Ahora se queja de una “guerra de lodo” en contra de su familia, en particular contra David, presidente municipal de Fresnillo, y aspirante por el PT a la gubernatura del estado. El propio David acusó al gobierno de García de haber sembrado la droga, aunque no pudo explicar cómo es que ni su hermano ni él se dieron cuenta de ese volumen de droga que, por cierto, representan el 91% de lo decomisado en la entidad.

La respuesta política a la embestida política de Monreal -ambas disfrazadas debajo de la lucha contra el narcotráfico-, es monumental. La familia Monreal queda expuesta como nunca antes, aunque no es la primera vez que los relacionan con el narcotráfico. Cuando Ricardo Monreal aspiró a fines de los 90 a la candidatura del gobierno del estado por el PRI, sus enemigos en ese partido difundieron versiones de que estaba respaldado por la delincuencia organizada. Nunca le probaron nada, pero tampoco ganó la candidatura. El PRD se la ofreció el PRD, y gobernó el estado por seis años. Desde el poder estatal, construyó un enclave que parecía que iba a convertir a Zacatecas en su patrimonio político, pero comenzó a tener problemas serios son su sucesora y vieja aliada, Amalia García.

Cuando García llegó al poder, incurrió en los mismos vicios de Monreal. El actual senador por el PT se excedió en el nepotismo y colocó a casi la mitad de sus 14 hermanos en puestos de gobierno y de elección popular. Su hermano Rodolfo fue el antecesor de David en la alcaldía de Fresnillo, mientras su hermano Saúl es líder del PT en el estado, y Susana, su hermana, es senadora por el PRD. Demasiado para García, quien hizo lo suyo en el terreno del nepotismo, erigiendo a su hija, Claudia Corichi, en una especie de gobernadora adjunta, responsable del control de recursos a través del sistema de Desarrollo Integral Familiar, y apropiándose de la red de financiamiento que había construido Monreal durante sus años de gobierno.

La manzana de la discordia se llama Humberto Godoy, el Carlos Ahumada del PRD zacatecano, quien encabeza a los constructores del estado, que de estar antes con Monreal, cruzaron la línea hacia el bando de García, por medio de Corichi, quien los fue seduciendo y convenciéndolos de que el futuro eran ellas, y no los Monreal. Como había hecho Monreal en su gobierno, a los constructores que lo apoyaron con recursos en sus luchas políticas, los premió con obras. García-Corichi repitieron la dosis: a quienes las respaldaron sus luchas políticas, les entregaron la obra pública del estado.

Este punto, que es el de fondo porque tiene que ver con el dinero para controlar al estado, es el que no se encuentra sobre la mesa de la discusión. Monreal no lo toca, y menos aún García. De qué tamaño será el compromiso con los constructores para preferir golpearse con acusaciones mutuas de narcotráfico. De qué tamaño serán la corrupción de ambas familias -que también se cruzan acusaciones veladas de corrupción-, que prefieren imputarse recíprocamente vínculos con la delincuencia organizada. Monreal y García, parece quedar claro, han hecho de Zacatecas un feudo virreinal donde no caben las dos familias.

Monreal escogió dar la batalla en el campo del narcotráfico, pero la cola familiar en esa materia es más larga que la lengua. Los Zetas comenzaron a llegar a Zacatecas cuando el gobierno federal les empezó a cerrar plazas y tuvieron que buscar nuevos territorios, durante la gestión de García. Pero los vínculos con el narcotráfico, hasta este momento, se encuentran presuntamente del lado de la familia Monreal. Con la investigación en curso sobre la empresa de sus hermanos, el senador cometió el error táctico que desató la furia de García en su contra. En esta batalla, la gobernadora tiene todas las de ganar. Pero en la batalla política final, que es por el control del estado, ni ella ni los Monreal saldrán bien parados. El PAN, que ayudó a García empujando la filtración de la averiguación a Reforma, está celebrando. Todo lo que caiga será para ellos en el corto plazo, y si lo administran bien, en el mediano también. 
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Otra traición de Beatriz

May 18, 2009

— 1:00 am

Gobernadores, senadores, diputados y dirigentes priistas van subiendo su nivel de molestia en contra de la dirigente nacional, Beatriz Paredes. En un principio, empezó con un rechazo generalizado cuando habló con varios líderes del partido para expresar su deseo de ser la siguiente coordinadora de la fracción priista en la Cámara de Diputados sin dejar de ser, al mismo tiempo, presidente del PRI. Luego, decían varios no sin indignación, que su reacción tardía o silencios profundos sobre los ataques de sus oponentes, obedecían al interés de mantener su relación con el presidente Felipe Calderón. El punto máximo de esa secuencia de actitudes se dio la semana pasada, cuando ante los obuses del ex presidente Miguel de la Madrid contra el ex presidente Carlos Salinas, declaró que era “una polémica entre particulares”, y que no metía las manos al fuego por nadie.

En el análisis de sus actitudes y las consecuencias de sus actos, está comenzando a emerger la estrategia real de la señora Paredes, que es la de ganar la candidatura del PRI a la Presidencia en 2012. La primera señal la detectaron algunos líderes, cuando le dijeron que pretender ser la líder del partido y en el Congreso al mismo tiempo, era lo mismo que hizo Roberto Madrazo cuando lanzó su candidatura presidencial sin dejar la dirigencia nacional del partido. Es decir, no iban a permitir que construyera su candidatura presidencial, a costa de todos. Aunque el rechazo a Paredes fue unánime, no ha cejado en sus intentos. Su apuesta sería colocar un títere como líder en el Congreso, para que ella lo pueda manejar.

La lucha contra ella se va a enconar, una vez que queden claramente expuestas sus intenciones presidenciales, que explican el porqué de sus reacciones políticas. Dos son ejemplares. La primera fue cuando el líder nacional del PAN, Germán Martínez, denunció que habían sido gobiernos priistas quienes negociaron con los cárteles de la droga, que no encontró ninguna respuesta articulada por parte de la dirigencia nacional del PRI. Cuando ante las presiones internas Paredes tuvo que empezar a dar la cara y enviar a sus subalternos a responderle a Martínez, la forma como escogió la réplica fue el ataque personal a su personalidad.

Esa táctica tuvo consecuencias. Paredes le regaló al PAN una nueva estrategia de spots polémicos, que incluyó el famoso, llamado “Sopa de Letras”, que provocó la intervención del IFE, y de la consolidación del mensaje electoral que ha impulsado Martínez para las elecciones federales de julio próximo, donde apela a los electores a no votar por los méritos de los candidatos, sino por los méritos del PAN-gobierno. Es decir, el planteamiento es hacer del proceso una elección de régimen, no de individuos. La polémica desatada por el affair De la Madrid-Salinas, dibujó claramente la estrategia de Martínez, quien declaró que a quien debía de juzgarse era a los pasados gobiernos. “El juicio debe ser al PRI, no a Salinas“, aseguró.

La lógica de Martínez de sepultar al PRI al tratar de evitar a toda costa que la gente olvide lo que hicieron sus gobiernos, cierto o falso, en detrimento de los mexicanos está teniendo resultados, con la fortuna para él que los últimos escándalos entre priistas le han regalado nuevas oportunidades para profundizar la demolición. Las reacciones públicas de Paredes bailan al mismo ritmo del líder panista. En este otro ejemplo, la dirigente del PRI no está defendiendo al viejo régimen priista, del cual es uno de sus últimos productos en el poder, sino que con su deslinde está buscando el control de daños personal, para tener futuro sin importarle que lo construya sobre las ruinas del partido que encabeza.

No haber frenado los dichos de Martínez que vinculaban a gobiernos priistas con el narcotráfico, y lanzarle insultos en cambio, sólo vino a incrementar la percepción de que el PRI no tenía cómo defenderse de la imputación. Tenía Paredes muchos recursos a su favor para la respuesta, en el mismo tono, pero no los utilizó. Intentó hablar con su viejo amigo de legislatura, el ahora Presidente, para solicitarle que frenara a Martínez, pero las informaciones públicas de esa intentona dicen que ni siquiera le tomó la llamada telefónica. Aún así. Paredes no rectificó el rumbo.

En realidad, ¿para qué rectificarlo? Lo que está sucediendo hoy en día juega perfectamente para sus intereses. El ex presidente Salinas estaba diciendo desde hace unas semanas que su principal objetivo hoy en día en la política era evitar que Paredes, el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, y el senador Manlio Fabio Beltrones, las tres cabezas visibles para 2012, se pelearan. De los últimos episodios, estos dos salen mal librados, pero Paredes camina sin lastre. Beltrones no ha podido transmitir convincentemente el mensaje de que ninguna autoridad en Estados Unidos lo investigó por narcotráfico, y que el diario The New York Times, que lo publicó, tuvo que retractarse públicamente. Peña Nieto es relacionado ampliamente con Salinas, de quien alegan es su delfín para la Presidencia.

La estrategia de avestruz de Paredes le funciona muy mal al partido, pero le está funcionando muy bien a ella. Sus primeros adversarios se encuentran lastimados, y en el horizonte no se ven pesos de su estatura. Su único problema es que ya vieron dentro del PRI cuál es su intención final. La traición que está haciendo al partido para ganar políticamente, no es algo nuevo en Paredes. Lo hizo en Tlaxcala cuando impulsó a un gobernador panista aliado suyo sobre el candidato del PRI, y lo quiere repetir ahora, consigo misma. En Tlaxcala salió impune. Pero una carrera presidencial es diferente y aún faltan dos años para las candidaturas. Ahora, a diferencia de Tlaxcala, sus enemigos son más en número, y más en poder.

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Salinas

May 17, 2009

— 1:00 am

 

¿Quién es realmente? ¿Un dinosaurio salvaje? ¿Un político florentino que nunca muere? ¿Una división Panzer enfundada en traje y con voz chillona? ¿La identidad real del chupacabras? ¿Quién es realmente Carlos Salinas?

Su nombre llena el imaginario colectivo mexicano. Cuando se para en el escenario, no existe nadie más sobre él. Generador de pasiones, desatador de odios, inspirador de pasiones mezquinas. Es todo eso y más. Un mexicano puede colocarle cualquier calificativo que le plazca antes o después del nombre, y encontrará mil razones que justifiquen su aprecio o repudio. Hasta decían que temblaba cuando llegaba a México, porque un par de veces coincidieron las noticias de su arribo con movimientos telúricos.

Dejó el poder hace 15 años, dos sexenios completos, el de Ernesto Zedillo y el de Vicente Fox, y la mitad del de Felipe Calderón, y sin embargo la aureola de poder lo acompaña, como si el poder fuera indivisible a su personalidad. Tanto, como lo polarizante de su persona. Con él no hay término medio. Enciende. Tiene defensores y vengadores. 

Esta semana fue una de esas donde se probó que Carlos Salinas sigue enterrado por debajo de la epidermis mexicana. Primero el libro de Carlos Ahumada, “Derecho de Réplica”, donde confirma lo que parecía un lugar común, que Salinas fue el ingeniero de la carretera que buscaba llevar al precipicio a Andrés Manuel López Obrador. Cosa rara, de este superhombre político, nadie cuestionó su gran fracaso. López Obrador no cayó y, por poco, se hace de la Presidencia.

Después vino la entrevista de Carmen Aristegui en MVS radio con el ex presidente Miguel de la Madrid, quien lamentó haber dejado a Salinas como su sucesor, afirmó que su gobierno fue malo, sostuvo que la corrupción fue lo peor de todo, y que su hermano Raúl tuvo vínculos con el narcotráfico, como lo decía la fiscalía suiza. ¿A alguien le importó que no aportara prueba alguna? Cuatro meses antes declaró a  El Financiero que había dejado a Salinas por su honestidad y que su gobierno había sido bueno. No pudo explicar porqué se había robado “la mitad” de la partida secreta porque, aclaró, es secreta. Menos aún recordó que la fiscalía suiza no pudo probar nada que el dinero de Raúl Salinas en sus bancos venía del narcotráfico, por lo que regresó su dinero a México que, por cierto, no pertenecía a los capos de la droga sino a cinco connotados empresarios mexicanos.

Aunque De la Madrid se retractó, de poco sirvió. Guadalupe Loaeza, la taquillera escritora, escribió en su artículo semanal en Reforma que aunque reculara en lo que había afirmado, ella se quedaba con sus dichos. O sea, qué importa la verdad. Lo que cuenta es la verosimilitud, ese fenómeno social cultural mexicano que se aplica a todos.  Pero cuando se trata de Salinas, el efecto es viral. Salinas es la sangre que corre por nuestras venas; para unos es oxígeno, y para otros es leucemia. 

Salinas le dijo una vez al entonces embajador de Estados Unidos en México, John D. Negroponte, que su principal ambición era pasar a la historia como el mejor presidente que jamás hubiera tenido el país. Se asumía como el gran modernizador de la patria, el que impulsó los relevos generacionales en el poder, el que reconstruyó la economía y nos llevó a todos a la mismísima puerta del Primer Mundo, pero se le olvidó darnos la llave.

Peor aún, le estalló la primera guerrilla posmoderna, le asesinaron primero a su candidato presidencial -y proyecto político personal-, Luis Donaldo Colosio -el principio del fin del viejo sistema político que arrancó también con un asesinato, el de Álvaro Obregón-, y luego a su cuñado, el siguiente presidente del proyecto salinista: José Francisco Ruiz Massieu. Sí quedó para siempre en la historia de México, pero no por las mejores razones. Pero, ¿realmente todo eso lo pudo convertir más en verdugo que en víctima? Por la evolución de las cosas, debería de haber sido al revés, pero no lo fue.

Y sin embargo, será un gran capítulo en la historia nacional, porque con él se rompió el viejo pacto político dentro del sistema, aquél de la regla no escrita: tú, el nuevo presidente, te consolidarás sobre las ruinas de mi gobierno, pero no tocarás a mi familia. Ese pacto mafioso se acabó en febrero de 1995, cuando para desviar la atención de la gran crisis económica de fin de siglo, el presidente Zedillo rompió la regla de oro y metió a la cárcel a Raúl. Carlos se puso en huelga de hambre en un barrio proletario de Monterrey, en una escena patética de infame memoria.

En todos estos años, le construyeron la imagen pública de corrupto y ladrón, le echaron en cara relaciones con el narcotráfico, le dibujaron en la cara el grafiti del peor presidente que hubiera tenido México, y todas esas cosas que De la Madrid, senil como lo que fue, un Jefe de Estado, pero suficientemente lúcido como mexicano ordinario que hace sobremesas, le estampó líricamente. Salinas no se podrá quitar este golpe, como tampoco ha podido hacer con ninguno otro, porque hasta ahora, este político florentino, tan inteligente y tan hábil, como dice la fama pública, sigue tratándonos como tontos.

Hasta ahora, Salinas no ha explicado de manera didáctica, contundente, sin soliloquios autocomplacientes, lo que realmente pasó en su sexenio, con su hermano Raúl, con la partida secreta, con Colosio, con Ruiz Massieu, con el EZLN, con lo que llamó “la nomenklatura priista”, y con tantos otros episodios de sus años en el poder público, y en el poder en la sombra. No ha aclarado el origen de los fondos que le permiten tener casas en México, Londres y La Habana, o cómo financia su eterno trotar por el mundo. No nos ha dicho qué es lo que realmente hace para que los priistas le rindan tributo y  ellos y el resto le tengan respeto. 

¿Quién es Carlos Salinas? No lo sabemos. ¿Lo sabrá él? Quién sabe. A lo mejor, tampoco se ha autoananalizado.

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Pleitos de familia (III y último)

May 15, 2009

— 1:00 am

Raymundo Riva Palacio

Desde octubre de 2005, cuando el entonces gobernador de Yucatán, Patricio Patrón Laviada, encabezó las tropas que le dieron a Felipe Calderón una victoria determinante de casi tres por uno sobre Santiago Creel en el estado por la candidatura presidencial, la lucha interna en el PAN entre la extrema derecha del partido y el equipo calderonista ha sido campal, disputada ante los ojos de los mexicanos que, sin embargo, no la hemos visto. Ha sido una guerra de traiciones y realineamientos, que tiene como botín político la Presidencia en 2012.

Desde entonces, Calderón tiene como enemigo público al ex líder del PAN, Manuel Espino, cabeza de playa de la extrema derecha panista que buscó que perdiera la elección presidencial, saboteando la campaña. No pudo descarrilarlo, pero no dejó de hostigarlo. Sus aliados eran poderosos: Tenía a un ex presidente, Vicente Fox,  a Héctor Larios, coordinador de los panistas en la Cámara de Diputados, y Humberto Aguilar Coronado, el poder oculto en la Cámara de Senadores -donde se aniquiló al hombre que Calderón había puesto ahí para defender los intereses de su proyecto, José Guillermo Anaya-. Detrás de ellos, un importante grupo de empresarios de vieja cepa.

La lucha entre los dos bandos fue como un juego de ajedrez. Desde la campaña, la responsable de la estrategia, Josefina Vázquez Mota, estaba llevando a la derrota a Calderón. Su trabajo lo tenía casi 20 puntos abajo del perredista Andrés Manuel López Obrador, a cuatro meses de la elección, por lo que Calderón la relevó por Juan Camilo Mouriño, quien modificó la estrategia y empezó a construir el apoyo económico con grups de jóvenes empresarios, muchos de ellos con fortunas hechas como contratistas de Pemex, que respaldaran la campaña ante las escases de fondos en las fuentes históricas del PAN. La difícil victoria en 2006, paradójicamente, dio el espacio necesario a Calderón para poder armar un gabinete sin demasiada injerencia.

La dio a la extrema derecha Agricultura (Alberto Cárdenas), y Educación Pública a su futuro proyecto (Vázquez Mota). Pero a cambio, les quitó un puesto clave, al relevar a José Luis Luege en la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, que tiene policía y recursos políticos inhibitorios, para colocar ahí a Patrón Laviada. Sin poder golpear directamente a Calderón se centraron en Mouriño, su asesor en Los Pinos, y más adelante secretario de Gobernación. La guerra mediática contra él motivó un discurso que ilustra ese enfrentamiento, el 9 de noviembre del año pasado, cinco días después de su fallecimiento, cuando Calderón denunció la campaña: “Hay que dejar atrás y de una vez las mezquindades que nos impiden servir, que nos impiden hacer el bien y que nos atrapan en pleitos, en envidias, en ruindades sin fin”. La extrema derecha tomó nota.

Para entonces ya tenía un nuevo aliado, Germán Martínez, presidente del PAN, quien se acercó durante 2008 tras ser desplazado por Mouriño en la operación política. Pero también había perdido una pieza, César Nava, quien dejó la secretaría particular del Presidente para ir a contender por una diputación. Nava se fue con la creencia de que iba a ser el coordinador panista, pero lo congelaron. Leal a Calderón, se había comprometido a impulsar a Mouriño. Ahora quieren que pierda en la elección, y trabajan para lograrlo. De acuerdo con personas que conocen el epílogo de Vázquez Mota en Educación, una de sus últimas acciones fue entregar fondos a un grupo muy cercano al adversario perredista de Nava en su distrito capitalino a través de una fundación, para que tuvieran recursos para su campaña. Vázquez Mota, quien no iba a ser coordinadora de la fracción panista, está en condiciones de revertir ese destino. La extrema derecha la está impulsando sobre Francisco Ramírez Acuña para ese liderazgo, y de esa manera proyectarla para el 2012, de acuerdo con personas que han seguido la evolución de este conflicto palaciego.

Las últimas batallas han sido sordas. Cárdenas, a quien despojaron de posiciones en Jalisco cuando le entregaron a Ramírez Acuña la decisión sobre las candidaturas, ha recuperado fuerza. Ernesto Cordero, secretario de Desarrollo Social , intentó que lo destituyeran tras el conflicto que sostuvieron por el aumento en el precio de la leche, que Cárdenas se oponía en apoyo a los ganaderos, pero no lo logró. En Educación, la extrema derecha presionó intensamente al Presidente para imponer a Juan Carlos Romero Hicks. En cuatro ocasiones Calderón mandó preguntar a la maestra Elba Esther Gordillo si lo aceptaría, y las cuatro veces se opuso. El rechazo de la maestra le abrió un espacio a Calderón, quien pudo colocar a uno de sus leales, Alonso Lujambio.

Pero el capital de Calderón se está agotando en el PAN. Cuando se discutían las diputaciones, envió una lista con sus siete candidatos. Martínez vetó a todos, incluido a su colaborador y cuñado del Presidente, Juan Ignacio Zavala, y a su prima y dirigente del PAN en el Distrito Federal, Mariana Gómez del Campo. La mayoría de los gobernadores del PAN están alineados ya con la extrema derecha, y su equipo leal cada vez está más acotado y disminuido. Cuando ganó la candidatura, Calderón tenía al 70% del panismo nacional; hoy, la extrema derecha logró relegarlo al 30%. ¿Podrá recuperarse? En este momento no hay muchas posibilidades. De mantenerse la tendencia actual, Calderón tiene pocas posibilidades de remontar. La extrema derecha, en este momento, está caminando firmemente hacia el 2012.

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