En Amores con Eugenia

Los gays tienen la vara alta

April 27, 2010

— 5:15 pm

Mi amiga Eva está en busca del trago perfecto en el lugar ideal. A veces yo la acompaño en esa aventura. Así fue que hace un par de semanas fuimos a un antro gay muy famoso en la colonia Cuauhtémoc.

La verdad que ni el lugar era ideal ni el trago perfecto. Es más, pensamos que las bebidas estaban adulteradas y a los dos nos dolía el hígado al día siguiente y nos enfermamos del estómago.

Ahora que los representantes de la Asamblea del D.F. discuten sobre si van a permitir o no que los antros y centros nocturnos abran hasta las cinco de la madrugada me vino a la memoria esa salida, porque en ese lugar estuvimos casi hasta casi las cinco de la mañana y no parecía que fueran a cerrar pronto.

Así que de facto si hay lugares que abren hasta que les da la gana.

Unos días antes habíamos ido a cenar al restaurante Nobu, del famoso chef japonés, en Bosques de las Lomas. Es un lugar elegante y caro ubicado en un centro comercial de lo más chic y en donde hay gran cantidad de antros. Tantos que es difícil llegar y dejar el coche en el valet parking. Pues bien, a las dos de la mañana es todavía más difícil recoger el auto, porque los juniors acuden en masa a recoger los suyos luego de que los echaron de los centros nocturnos. Estamos hablando de lugares que mueven mucho dinero y a los que acude gente poderosa, pero a los que se les aplica la normatividad a rajatabla.

Pocos días después de nuestra correría en el antro gay de la Cuauhtémoc fuimos al Artic Bar, en la Condesa, en donde hay una cámara frigorífica con una barra, asientos y estatuas de hielo, todo a quince grados bajo cero. De ahí nos echaron a las dos de la madrugada.

Al salir vimos un conocido bar after hours y preguntamos a qué hora cerraban y nos dijeron que a las 6 de la mañana, así que pagamos el cover y decidimos entrar. No pasó ni media copa cuando nos corrieron con el pretexto de que les habían dado el pitazo de que iba a haber una redada. Reclamamos y, tras una acalorada discusión, nos regresaron lo que habíamos pagado de entrada.

El caso es que antes de que los honorables representantes dedicaran días a debatir sobre si los antros pueden abrir después de las dos de la madrugada y hasta las cinco de la mañana, ya existen lugares que lo hacen y tienen informantes que les avisan cuándo van a tener lugar operativos para que cierren y santas pascuas.

Y además está en antro gay que, como tiene la vara alta, cierra a la hora que se le pega la gana.

¿Por qué mejor los diputaretes y funcionarillos  no abren los ojos y cierran sus bolsillos? Porque se les acabaría el negocio. ¡Nada más!