Echando a perder

...se emprende

La Casa de María Chávez. Caso de fracaso

October 20, 2009

— 12:00 am

Cuenta la leyenda que allá por fines del siglo pasado (que interesante se oye eso, le da un toque añejo a la historia) existía un restaurante con un nombre rimbombante: La casa de MaríaChávez (eso también le da un aire anticuado). Este restaurante se especializaba en platillos hechos con queso y carne. Carne de primerísima calidad, por cierto, y nada más de acordarme ya me está dando hambre.

La calidad de la comida y el servicio cordial de manos directas de su dueño, hicieron que este restaurante se mantuviera en el gusto de la gente a pesar de no tener mucha publicidad. Lograba lo que toda empresa, sea del giro que sea, deseafervientemente: la recompra. Algunos de sus clientes podían comer tres días de la semana ahí sin ningún problema.

El restaurante tenía menos de veinte mesas en su salón. Un salón bastante modesto, pero montado con buen gusto. El techo era abovedado, lo que le daba un toque (ya adivinaron) antiguo. Las sillas en madera pintadas de azul hacían el contraste moderno. Manteles largos de tela en cada mesa. Buena iluminación y limpieza distinguían el lugar. Servicio rápido, personal atento. Todo con estilomexicano, la decoración, la vajilla, la carta.

Pasaron unos tres años, y la fama del lugar creció y creció, sin parar. A tal grado que las veinte mesas del salón llegaron a ser pocas para atender la demanda creciente. Demanda que generaba colas a la entrada del lugar, donde la gente estaba dispuesta a esperar treinta minutos en promedio por una mesa sin ningún problema.

Y así pasaban los días, y el dueño de La casa de María Chávez se relamía los bigotes de pensar que las colas de espera no bajaban, y que él tenía que aprovechar esa sobre demanda a como diera lugar. Y así lo hizo.

Colindaba con el local del restaurante un jardín. Sin más gracia ni belleza. El dueño del restaurante convenció al dueño del jardín que le rentara la mitad de este terreno, y que le permitiera dividir con una malla ciclónica. Abrió un paso del salón al jardín, y sin más arreglos colocó unas mesas y sillas de plástico en el jardín,directamente sobre el pasto, ampliando su capacidad en ocho mesas más.

La cola de espera desapareció. Todo el que llegaba encontraba un lugar adentro para ser atendido. Eso pintaba que sería el negocio del siglo. Pero no fue así.

Pronto los clientes comenzaron a ausentarse, no querían volver más a vivir la desagradable experiencia de sentarse en una mesa a esperar eternamente a ser atendidos y, en el mejor de los casos, comer algo.

El servicio decayó, los meseros no se daban abasto, la cocina no lograba sacar los platos en tiempo. Por si fuera poco, el pasto del jardín se acabó rápidamente con el paso de la gente, dejando la tierra descubierta, y cuando las lluvias llegaron, aquello se convirtió en el caos total.

La imagen de limpieza y buen servicio pronto desapareció, y fue sustituida por la imagen del desorden absoluto y el mal gusto. Aquel jardín era un parche que no concordaba en nada con el concepto original del lugar.

Cuando el dueño quiso dar marcha atrás, cerró el paso al jardín, pero no había vuelta de hoja. La clientela que con tanto cuidado había ganado durante tres años de constante servicio, en pocas semanas desapareció y nunca más se recuperó, obligando alrestaurantero a cerrar sus puertas de forma definitiva.

Moraleja: ¿Quién te dijo que tu empresa debe ser más grande? Si no estás listo para crecer, más te vale mantenerte pequeño pero controlado. No vaya a ser que tanto crecimiento te lleve directo a la quiebra.

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2 Comentarios »

  1. Yo conocì ese restaurante y soy un comensal de los que iban no sòlo tres veces a la semana, iba los cinco dìas.
    A mì me afectò su cierre.

    Tienes toda la razòn, primero hay que “afianzar” la primera etapa del negocio y ya despuès piensas en la segunda, màs vale paso que dure y no trote que canse. Aquì lo que perjudicò fue la improvisaciòn del lugar, te aseguro que a la gente le molestaba menos esperar que salir con los zapatos sucios para regresar a la oficina. Cuantos y cuantos detalles se tienen que cuidar para que un negocio salga adelante.

    En fin me sigue dando tristeza y sigo extrañando aquel lindo lugar llamado “Marìa Chàvez”

    Comment by Ana Marìa Montes de Oca — October 22, 2009 @ 3:02 pm

  2. YO TAMBIEN FUI COMENSAL DE LA CASA DE MARIA CHAVEZ, SIEMPRE ME GUSTO LA COMIDA Y EL SERVICIO Y NUNCA ME DI CUENTA DE LAS MESAS DEL JARDIN.
    SIEMPRE TUVE LA IDEA QUE ESE RESTAURANTE CERRO SUS PUERTAS PORQUE LA PROPIEDAD FUE VENDIDA Y SE EDIFICO UN CONDOMINIO. PERO SI MARIA CHAVEZ VOLVIERA A ABRIR YO VOLVERIA A SER SU CLIENTAZO.

    Comment by Ricardo Cornejo Aldama — October 22, 2009 @ 8:21 pm

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