“No pongas todos los huevos en la misma canasta”, dice la sabiduría popular. Y nosotros, como todo lo que la voz del pueblo indica, queremos seguirlo al pie de la letra, sin preguntarnos ¿qué son huevos? ¿donde están las canastas? y ¿cuáles son las excepciones que confirman la regla?
Cuando hablamos de emprender, muchos, solamente por este proverbio, deciden no arriesgarlo todo (en términos de dinero y de tiempo), y prefieren siempre guardar un segundo frente. Mantengo mi empleo y con eso aseguro un ingreso mientras arranco. Dejo un guardadito, o lo invierto en algo que me de un ingreso seguro.
Si embargo en estos casos podemos sacar a colación otro proverbio de la sabiduría milenaria: Quien a dos amos atiende con uno (seguramente) queda mal. Tarde o temprano aquel negocio atendido a tiempo parcial sufrirá las consecuencias, o en su defecto será en su empleo fijo donde tarde o temprano falle por estar atendiendo su negocio.
El emprendedor, en lo que se refiere a su empresa, debe, sin condición, poner todos los huevos en la misma canasta, empezando por los propios (y vaya que el emprendedor necesita huevos), pues de otra forma postergará el éxito, poniendo en grave riesgo su permanencia en el mundo empresarial.
Debe dedicar todo su tiempo y su esfuerzo a la empresa, sin distraer su atención en otros objetivos. Toda iniciativa que desarrolle debe estar orientada a los objetivos de su empresa. Pero esto no quiere decir que en todo lo que haga se debe cumplir siempre la misma condición.
¿A qué me refiero? Por ejemplo, al hecho de aplicar el mismo principio de “Todos los huevos en la misma canasta” cuando se refiere a los clientes. En este caso mientras más diversificado esté, menos riesgo correrá. De otra forma, si tiene un sólo cliente, este tendrá todas las de ganar al momento de cualquier negociación, logrando mejores precios, mejores plazos, mejores condiciones en general y poniendo con cada una de estas negociaciones en mayor desventaja financiera a nuestra empresa.
En la otra cara de la moneda, cuando buscamos proveedores, un factor muy importante es su tamaño con respecto a nuestras compras, ya que si logramos representar un porcentaje alto de los ingresos de uno de nuestros proveedores (y mientras más estratégico para nuestra empresa, mejor), seremos nosotros quienes llevaremos la ventaja al momento de negociar, generando cada vez mejores opciones financieras. Esto siempre con el cuidado de evitar que nuestro proveedor esté en riesgo de existir, porque nos obligaría a desarrollar un nuevo proveedor con todas las ventajas que ya teníamos con esto. Y desarrollar buenos proveedores no es tarea fácil.
Entonces, en general habrá que cuidar de no poner nuestros huevos donde puedan ser oprimidos, y habremos de buscar que los demás pongan sus huevos a nuestro alcance para tenerlos literalmente agarrados de los mismos. Es simplemente buscar estar mejor parados al momento de una negociación para evitar ser la parte que ceda a voluntad. Porque finalmente en el mundo empresarial somos lo que negociamos.

Difiero de lo que dices, no tiene que ver donde este parado para que puedas hacer una buena negociacion. El que es bueno y tiene ese perfil, no importa donde este parado, puede obtener su objetivo. Hay cursos de negociacion que para los que no tienen el perfil les enseñan a practicar y practicar hasta que se les vuelve natural.
Pero si coincido en que hay que buscar muchos clientes y no vivir de unos cuantos, ya que cuando estos se van, quiebran o tienen deudas, a ti te pasa lo mismo. Hay que buscar mas canastas para los huevos de los que tanto hablas, o gallinas que pongan esos huevos.
Comment by Aida Barcenas — September 1, 2009 @ 12:08 am
Carlos:
Acabo de permitirme opinar sobre tu columna anterior. En el tercer pàrrafo de la del dìa de hoy con ese viejo proverbio me das sustento importante. Espero con gran interès el pròximo martes para ver nuestras coincidencias.
Un abrazo.
Comment by Ignacio Sepùlveda Ortiz — September 1, 2009 @ 12:32 am
Interesante punto de vista
Comment by Martin Jose Trujano — September 1, 2009 @ 8:38 am