Erase una vez una modesta taquería que abrió sus puertas en un pequeño local ubicado en una esquinita de Ejército Nacional, en Polanco.
Sin más adornos ni elegancias, como suele suceder con las taquerías que pronto se colocan en el gusto del público conocedor, Tacosteable Polanco comenzó a tener cada vez más éxito, sin más publicidad que la generada de boca en boca. Es decir, aquella boca que probaba los tacos, iba y recomendaba, en su casa u oficina, a otras bocas que acudieran al lugar, y así sucesivamente.
El éxito constante e imparable de esta modesta taquería se debía, sobre todo, a su concepto: Te daban la tortilla, recién hechecita en el comal, y tú te servías a placer de las diez cazuelas de guisados que tenías en un baño María. Te daban tu vaso, e igualmente te servías a placer de la máquina de refrescos. Te comías todo paradito junto a una minúscula barra de madera que rodeaba el local y al final pagabas los tacos y el refresco. Todo en menos de 20 minutos.
Es decir, bueno y barato. Bonito, precisamente lo que se dice bonito, pues no era, aunque con lo bueno y barato, hasta bonito se veía.
Tan bonito se llegaba a ver que, el dueño de aquel exitoso Tacosteable, decidió abrir una sucursal a los seis meses de inaugurar en Polanco. Y sin mucho complicarse fue a encontrar un local ubicado en la calle de Campeche en la colonia Roma, a 50 metros de Insurgentes.
Así se abrió entonces un segundo Tacosteable, pero, claro está, como todo lo que en esta vida va bien, esta vez se le invirtió una mayor cantidad de dinero a la decoración del lugar. Imagínate, si aquel mugriento lugar de Polanco tenía tal éxito, cuantimás lo tendría este si su decoración invitaba a los comensales con un mensaje de higiene.
Estaba el dueño de Tacosteable muy contento por la expansión de su negocio cuando se enfrentó con la tristísima realidad: La nueva sucursal de la Roma no vendía lo suficiente, ni para cubrir los gastos fijos del local.
Ocurriósele al ingenioso empresario que lo que le faltaba era publicidad, y diose a la tarea de imprimir y repartir miles de volantes para captar más clientela. Pero ¿cual va siendo su decepción? Por más esfuerzos que metía y más dinero que gastaba, las condenadas ventas no levantaban ni un tantito siquiera.
Hasta que ocurrió lo esperado. Un buen día, después de varios meses de lidiar con la situación, el dueño de Tacosteable se armó de valor y cerró su sucursal de la Roma para no abrirla nunca más.
Triste y derrotado se regresó a su esquinita de Polanco y atendió con esmero a su fiel, y cada día más numerosa clientela con el mismo concepto simple, su local sin decoración y sus tortillas hechas a mano. Y vivió feliz para siempre… Bueno, no para siempre. Hoy en día, en esa misma esquina, en lugar de Tacosteable hay un edificio de departamentos en el que, dicen sus habitantes, por las noches aparece flotando una señora vestida con un rebozo blanco que está echando tortillas al comal.
Moraleja: Si tú crees que el problema estuvo en que la sucursal de la Roma estaba mejor decorada que la de Polanco, generando en el cliente un aire de desconfianza, puedo decirte con seguridad que ese no fue el problema principal. El gasto en decoración solamente incrementó el tamaño de la pérdida en el proyecto, pues ese dinero bien se lo pudo haber ahorrado y el problema no cambiaba en nada.
Si por otro lado crees que el problema estuvo en gastar mucho dinero en volantear la zona, estás equivocado. No hay mejor gasto que el dirigido a la promoción del negocio, siempre y cuando esa promoción esté dirigida a los clientes potenciales, ya que de otra forma es, absolutamente, dinero tirado a la basura.
La verdadera moraleja de esta historia es que no puedes creer que, porque algo funcionó en determinadas condiciones, funcionará en todas las condiciones.
Ejército Nacional, a la altura de Tacosteable Polanco, es una zona de muy alta concentración de oficinas, todas llenas de gente trabajando y con un nivel de ingresos medianamente bueno.
En contraste, la calle de Campeche, a 50 metros de Insurgentes, no tiene ni por mucho el flujo de gente a la hora de la comida que tiene Ejército Nacional. No hay tantos edificios, los edificios no están llenos (algunos son muy viejos y aparecen señoras flotando con rebozos blancos), y la gente no tiene el mismo nivel de ingresos que en Polanco.
Es decir, son dos mercados completamente diferentes, y por lo tanto los resultados fueron completamente diferentes.
Así es que hay que poner mucha atención al momento de elegir la ubicación de nuestro negocio, sobre todo si este depende del flujo de gente que acude a él.
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Alguna vez tuve que ir a Nestle a hacer una serie de trabajos durante una temporada, como proveedor externo y de ahi nos fuimos a comer al lugar mencionado. Despues regrese por mi cuenta y vi la construccion de estos departamentos, lo cual me dio mucha tristeza porque ahi probe el mejor guisado de mi vida: champiñones con queso! eran la cosa mas deliciosa que jamas haya probado, por mas que lo intento, no me saben igual, lastima que hayan cerrado!
Comment by Abel Tolentino — August 11, 2009 @ 8:03 am
Interesante nota, sobretodo por la conclusion que es muy cierta. Un mismo negocio puede funcionar en una ciudad, pero no necesariamente en otra, sino preguntenle a Mc Donalds, ellos tambien han cerrado sucursales. Lo interesante es levantarse del fracaso.
Comment by Alex Covelli — August 11, 2009 @ 11:04 am
Muchas gracias por tu columna, verdaderamente sabes transmitir experiencias y nos ahorras mucho camino por andar.
Comment by Fabrizio Rosales — August 11, 2009 @ 11:33 am
Por lo menos al leer esta nota, uno se deja de sentir mal, al haber cerrado algun negocio, lo interesante seria saber que paso con estas personas, despues del cierre, no? Uno de los negocios, completamente quebrado y el otro porque cerro? y que es de los dueños? a lo mejor se ubicaron en otro lugar, o trabajan a domicilio. He escuchado casos en los que les va mejor, e incrementan sus ventas, en cambios. Seria interesante saber mas casos de este tipo, no?
Comment by Triana — August 11, 2009 @ 5:15 pm
Me gusto tu columna. Es importante que asi como nos presentan la parte romantica en las historias, tambien conozcamos el lado obscuro.
Comment by Jimena Mayoral — August 11, 2009 @ 11:21 pm
Buen tema, coincido con los demas, es interesante ver la otra cara de la moneda.
Comment by Pedro Escobedo — August 12, 2009 @ 11:26 pm
Hola Carlos mira, los pequeños negocios nunca se ponen a considerar los factores del mercado, y menos elaboraran un estudio de factibilidad antes de abrir un negocio o una sucursal; seria absurdo pensar que lo hicieran, ya que su primera premisa es vender como sea, mas sin embargo las tiendas de Walmart por poner un ejemplo, antes de abrir una tienda en una nueva plaza, hacen un estudio de mercado de la población, demanda potencial y analizan el costo de la tienda. Así como el impacto de productos, la tienda que esta en Acapulco en la entrada pone trajes de baño, tablas de surf, bloqueadores solares, etc. y la tienda que esta en toreo se enfoca más a prendas más calidas y aparatos electrodomésticos así como abarrotes. A que voy con este comentario, que el análisis de los gustos y preferencias de nuestros consumidores cambia según la geografía económica, por lo tanto las empresas las PYMES deben de cambiar, existen negocios que tienen un auge en sus inicios y después como por arte de magia disminuye la venta, y uno se pregunta ¿que paso? Si los tacos siguen siendo de la misma calidad, pues simplemente la gente no siempre compra lo mismo, los gustos y preferencias cambian con el estado de animo de la gente, tienes una demanda potencial de tus productos y cuando llegan al limite el cliente cambia sus gustos y preferencias, por eso es que en la economía el factor humano que finalmente es el consumo, es una variable muy difícil de calcular, ya que como dices los factores cambian dependiendo de la zona geográfica. Como resumen para no alargarme mas, creo que identificas muy bien el problema, y es que los negocios no tienen planeación, no tienen bases sobre las cuales tomar decisiones, mas sin embargo me gustaría que según tu experiencia no solo pusieras las cartas sobre la mesas, sino dieras posibles soluciones según tu criterio. Gracias y cuídate mucho.
Comment by Gabriel L. — August 13, 2009 @ 10:21 am
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Comment by tacos en mexico DF — December 3, 2009 @ 4:45 pm
Excelente columna, una realidad en las pymes, no tomarle importancia a la factibilidad de nuestro negocio, podran ser los tacos mas deliciosos del mundo, pero sin mercado nada mas no hay negocio!
Comment by Luz — June 24, 2010 @ 11:53 pm