Datos, datos y más datos sorprendentes, salen a relucir en medio de la lluvia de diálogos, congresos y conferencias relacionados con la criminalidad y la violencia que vivimos actualmente.
Los que dio a conocer ayer el subsecretario de Seguridad Pública, Monte Alejandro Rubido –en el Congreso Internacional Sobre Uso de la Fuerza Pública en un Estado Democrático de Derecho–, entraron en ese rubro.
Uno de ellos, el decomiso de armas:
-Según sus cifras, en lo que va del sexenio se han asegurado a los delincuentes alrededor de 83 mil armas de fuego, 8 millones de cartuchos y 6 mil granadas.
Para darnos una idea de lo que estos números significan, valgámonos de la comparación que el propio Rubidio mencionó: tal cantidad de decomisos supera el número de armas que ocupan los ejércitos de los países centroamericanos.
Otro dato:
-En todo el país hay 427 mil policías. El 91 por ciento de ellos está adscrito a corporaciones estatales y municipales; de ellos el 38.73 por ciento, o sea 165 mil 510 son policías municipales.
Traducido en términos territoriales, significa –indicó Rubidio– que hay 2 mil 22 municipios que tienen corporaciones policiacas locales y 417 ayuntamientos no.
Además, aclaró, la mitad de estas agrupaciones tienen menos de 20 agentes en activo, y entre ellos deben cubrir los tres turnos de vigilancia.
De ahí que no extrañe que la mayor parte de las policías municipales sean débiles en términos institucionales y, por lo tanto, vulnerables a la corrupción.
A lo anterior agregó que las corporaciones policiacas, especialmente a nivel municipal, están concebidas básicamente como policías reactivas, sin acciones de prevención ni de Inteligencia, lo que las hace más vulnerables: su preparación se limita a hacer cumplir las disposiciones reglamentarias de policía y buen gobierno
A partir de estos datos, Monte Alejandro Rubidio insistió en la necesidad –urgente– de desaparecer las policías municipales y crear 32 corporaciones estatales con mando único para lograr una mayor eficiencia y estén en condiciones de hacer frente a la delincuencia organizada de manera eficaz.
En tanto eso no se logre, como lo dijo el Presidente Felipe Calderón en su Diálogo con los legisladores en otro foro, el ejército permanecerá en las calles. Por lo pronto, según declaró, hasta que termine su sexenio.
Y si dimensionamos los datos que ofreció Monte Alejandro Rubidio –y es ésta, la del enfrentamiento, la única o la más preponderante estrategia que se mantendrá en la lucha contra los criminales–, difícilmente podríamos decir que se ve la luz al final del túnel. ¡Al contrario!.
