Crónica de Política

Mujeres enojadas

January 29, 2010

— 12:00 am

Las reunió su “enojo”.

Enojo, según expondría Alejandra Latapí, provocado por los recientes eventos de agresiones a las mujeres desde distintas instancias del Estado, y un enojo por ser excluidas de la Reforma Política.

Quienes allí se encontraban –en el Sheraton de la Alameda– para manifestar de viva voz su enojo, eran Rosario Robles, Ruth Zavaleta, Patricia Olamendi, Clara Scherer, Alejandra Latapí, Martha Tagle, Angélica de la Peña, Margarita Guillén y Elsa Conde. (parte del grupo, pero ausentes en ese momento, Patricia Mercado y Dulce María Sauri)

Ante una larga mesa –chocolate caliente y conchas con nata para endulzar un poco el momento—las doñas indicaban que no se iban a quedar calladas ni con los brazos cruzados con lo que estaba ocurriendo. Cada una tenía algo qué decir sobre los distintos temas y no eran precisamente flores lo que salía de sus labios.

La ex perredista y ex jefa de Gobierno del Distrito Federal, Rosario Robles, era una de las que mayor indignación mostraba. Su malestar provenía de la advertencia emitida por la lideresa del PRI, Beatriz Paredes, sobre a las candidaturas independientes. Su combativo “¡no pasarán!”

Robles espetaba:

-¿Acaso nos cree (Beatriz) menores de edad, que los partidos fácticos nos van a manipular? ¡Ese era el argumento para no darle el voto a la mujer a principios del siglo pasado…!, que nos iba a manipular la Iglesia, por eso no nos daban el voto a las mujeres!

Más aún, acusó: “¿Acaso no lo hicieron ya al interior de los partidos?”

Vean quiénes ejercen el poder –pedía–, un poderosos senador, el Presidente de la República, el secretario de Gobernación. Vean las fotos, ahí se ven sentados con sus corbatas… Sólo falta que pidan: derecho de admisión, corbata….”

Calificó a los partidos y a la clase gobernante como “patriarcales”, “misóginos” –los derechos de las mujeres no aparecen en la iniciativa de Reforma Política de Felipe Calderón–, por lo que anunció que irán al Senado para “exigirle un debate con nosotras”.

Patricia Olamendi, quien representó  a México ante el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), lamentaba que los principales actores en esta iniciativa de reforma “tengan una enorme ignorancia en cuanto a libertades democráticas”, pues en lugar de ampliarlas las están reduciendo.

La reforma política que ha propuesto Calderón, sostuvo, “no está encaminada a lograr la participación ciudadana”. Exigía que se incorporara el referéndum y pedía además que la reforma fuera encaminada a “dignificar la política”, que considerara eliminar la corrupción y se establecieran auditorías al manejo de los recursos públicos.

Y, por supuesto, lo que todas las presentes enarbolarían: “La paridad política”.

Clara Scherer, especialista en cuestiones de género, recordó a viejos maestros que bien decían: “ninguna reforma política afecta de la misma manera a hombres y mujeres”. Por ello, comentaba, “la reforma política debió haberse presentado en clave de género…, y ninguno de los diez planteamientos fue visto bajo esta perspectiva.”

La ex perredista y ex Presidenta de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, llamó a su vez a rescatar las conclusiones que sobre la reforma del Estado realizó el Cenca, así como aquellas iniciativas congeladas en el Senado y en la Cámara de Diputados.

Pidió suscribir en todas las propuestas la perspectiva de género, y se integre un proyecto para combatir la pobreza dada la “femenización de la pobreza”

Elsa Conde, de la Red Nacional de Refugios para Mujeres Violentadas, demandó “transitar del tema de las cuotas al tema de la paridad”, así como el derecho a la elegibilidad. Puso como ejemplo que en 20 años no se ha movido el índice –entre 3 y 4%– de participación de las mujeres en los municipios, el espacio cotidiano por excelencia.

Margarita Guillén de plano concluiría: ésta ha sido una “década perdida para los derechos políticos de las mujeres” pues éstos no han funcionado…”¡no nos ven!”.

A estas alturas, el chocolate caliente se había terminado; pero aún así, había un sabor amargo en sus bocas. Las mujeres estaban enojadas.

Elemental, señor Presidente

January 28, 2010

— 12:00 am

-¡Me extraña mucho que se sorprendan del debate áspero!-, rebatía el senador Carlos Navarrete.

Y sus observaciones no las dirigía a militantes de otros partidos distintos al suyo, sino a los propios periodistas. Claro, en referencia al toma y daca entre el Presidente de la República y los participantes en el seminario sobre la Reforma Política que se organizó en el Senado.

Si no hubiera un debate así de áspero…, pues estarían muy planos los periódicos y los noticieros de radio y televisión, bromeaba.

Pero también sostenía: “El debate político en México –decía– tiene muchas tonalidades, incluyendo la aspereza. Yo ayer en la noche escuché aquí discursos contundentes, descalificadores de la propuesta del Presidente, de acuerdo con la valoración de cada quién”.

-¿Qué de raro tiene que el Presidente responda en términos semejantes?-, preguntó entonces el senador perredista a los propios reporteros.

Todo ello venía a cuento porque le preguntaron si no comenzaba mal el debate de la reforma política con las descalificaciones que había hecho el Presidente Felipe Calderón al análisis que organizó el Senado donde se escucharon opiniones divergentes a sus propuestas.

Y Navarrete, cuyas palabras denotaban su buen humor este día, escuchaba las preguntas de los reporteros. Ellos insistían en la acusación de Calderón de que lo que pretendían era una “estafa”. Ahí, el Presidente del Senado acusó el golpe y dio la nota:

Mira, solamente te puedo decir una cosa: entre más enérgico y descalificador sea el discurso del Presidente, eleva el grado de dificultad en el Congreso para que sean aceptadas sus propuestas, me parece que es de elemental lógica política…, pero esos son asuntos del Presidente, no soy yo el que le va a dictar el tono de sus declaraciones o reconvenirlo por las opiniones que de…”

¿Elemental?

Pues sí, elemental en política. Al menos en estos nuevos tiempos donde la palabra del Jefe del Ejecutivo en turno ya no es ley, ni implica el fin de la carrera política o la congeladora para aquellos que se oponen a sus intereses.

Pero Felipe Calderón se formó en otros tiempos y no parece estar muy contento con la avalancha de críticas que le lanzaron a su iniciativa, durante dos días consecutivos, especialistas en la materia, líderes de partidos y gobernadores.

Por añadidura, sus correligionarios defendieron tibiamente sus propuestas, sin argumentos sólidos, apelando tan sólo al planteamiento vago de la ciudadanización. Así que el propio Presidente salió a defenderse y a defender su propuesta.

¿Qué lo hizo en un tono áspero y descalificador? Pues sí, pero como dice Navarrete, allá él.


Pregunta (P). Senador, buenas tardes. Sólo dos cuestiones. La primera, me gustaría tener su lectura acerca de las declaraciones del presidente Calderón en torno a la crítica severa que hace a los opositores de su propuesta de Reforma Política y dice que lo quieren es conservar la aplanadora partidista por encima de los ciudadanos. Y la otra, acerca de estas alianzas que en el caso específico de Durango se concretó entre su partido y el PAN. ¿Se puede ser aliados en las urnas y totalmente dispares en la ideología, por lo menos eso es lo que vimos el día de ayer? Gracias.

Carlos Navarrete Ruiz (CNR). En el primer caso, dije que y lo reitero, lo dije ayer en la noche, que el presidente Calderón tiene todo el derecho de defender con los argumentos que crea convenientes su iniciativa de reforma que envió al Senado, y el Senado tiene todo el derecho de evaluar, de debatir y de aprobar lo que considere que es conveniente y rechazar lo que crea que no es conveniente.

Hay legitimidad en ambas partes, por lo tanto, la opinión del Presidente la escucho, la valoro, no entro en polémica por ello porque a partir de ahora la discusión estará fundamentalmente en las comisiones del Senado de la República.

Y en el segundo tema, mira, lo reitero como lo señalé anoche aquí. Hice un llamado a todos los grupos parlamentarios y a los senadores de todos los grupos a que no contaminemos en estos meses de febrero, marzo y abril el tema de las alianzas o de las campañas por las gubernaturas con el debate parlamentario.

El tema de las alianzas está en manos de las dirigencias partidarias, y quién gane o quién pierda está en manos de los electores de cada estado, no tiene  ningún sentido desgastarnos en un debate sobre alianzas aquí cuando aquí lo nuestro es debatir y acordar los términos de la reforma política que el país requiere. Por lo tanto, vamos a separar los temas y que cada asunto se tome en el espacio correspondiente.

P. Senador, pero abona este discurso que trae el Ejecutivo que pretenden una estafa cuando han expresado ya sus puntos de vista en contra de algunos temas como reelección, como segunda vuelta, ¿él también tendría esta obligación de respetar lo que están planteando ya los partidos, anticipando como posturas?

CNR. Mira, solamente te puedo decir una cosa, entre más enérgico y descalificador sea el discurso del Presidente, eleva el grado de dificultad en el Congreso para que sean aceptadas sus propuestas, me parece que es de elemental lógica política, pero esos son asuntos del Presidente, no soy yo el que le va a dictar el tono de sus declaraciones o reconvenirlo por las opiniones que dé, eso le corresponde al ámbito del Presidente Calderón, a  nosotros nos corresponde escuchar las opiniones de los especialistas y de la sociedad, debatir, acordar, construir las mayorías parlamentarias y aprobar lo que consideremos que es bueno para el país y rechazar lo que no compartamos.

P. Inaudible.

CNR. Reitero que mi percepción del debate antier y ayer, mi consulta con los grupos parlamentarios, mi opinión que yo he expresado con los demás coordinadores me muestra que habrá una reforma, que no será la misma que el Presidente envió, que tendrá modificaciones, se aceptarán unas partes de su propuesta, se rechazarán otras y se adicionarán otros temas que el Presidente no contempló en su iniciativa.

Va a ser enriquecido con lo que escuchamos antier y ayer porque hubo una muy buena rica participación de especialistas con propuestas, y también va a ser enriquecido, sin duda alguna, con las iniciativas que se presentarán en la primera y la segunda semana de febrero.

Adelanto, que los partidos que integran el DIA, el Partido de la Revolución Democrática, el Partido del Trabajo y el Partido de Convergencia, están a punto de culminar la elaboración de su iniciativa que conjuntamente presentaremos aquí en el Senado, y ayer el PRI me ha informado oficialmente que prepara también una iniciativa que seguramente presentará en la segunda semana de febrero, por lo tanto, habrá materia de nuevos temas que ayer y antier no se discutió pero que estarán en el terreno legislativo.

P. Senador buenas tardes. ¿No comienza mal este debate de la reforma política con estas descalificaciones que hace el presidente Calderón a este análisis que se tuvo durante dos días, a las opiniones divergentes sobre la reforma que presentó el Presidente? ¿Qué tanto va a enrarecer la discusión si el Ejecutivo sigue golpeando al Congreso?

CNR. Me extraña mucho que se sorprendan del debate áspero, si aquí le dijeron cosas peores al Presidente de la República durante el debate y nadie se espantó, y nadie dijo que eso dificultaba la Reforma, y Calderón contesta también de manera áspera, así es el debate muchachos, materia por cierto de sus notas periodísticas eh.

Si no hubiera un debate así de áspero pues estarían muy planos los periódicos y los noticieros de radio y televisión. El debate político en México tiene muchas tonalidades, incluyendo la aspereza. Yo ayer en la noche escuché aquí discursos contundentes descalificadotes de la propuesta del Presidente, de acuerdo con la valoración de cada quien.

Qué de raro tiene  que el Presidente responda en términos semejantes, es el debate político pero insisto, el Presidente tiene derecho de iniciativa, ya la presentó; derecho de defender su propuesta, ya lo hizo; y el Congreso tiene derecho de evaluar la iniciativa, lo está haciendo, y de aprobar lo que considere conveniente y desechar lo que considere inconveniente.

La voz de los gobernadores

January 27, 2010

— 12:00 am

Once y media de la mañana, los gobernadores van llegando al Senado. El seminario sobre la Reforma Política sigue su curso ante un auditorio que llena el patio central de Xicoténcatl.

Aguardan de pie en el patio para tomar sus lugares en la mesa. Dos semicírculos se formaban entre los del sol azteca: en uno, Carlos Navarrete, Amalia García y Arturo Núñez; en otro, Marcelo Ebrard, Silvano Aureoles y Graco Ramírez. Parecían jugar en dos equipos diferentes.

La zacatecana ha rechazado dar entrevistas a su ingreso al lugar. La persiguen los líos por la designación del candidato a gobernador de su partido  y la posible alianza entre el PRI y el PT. Ni Tomás Torres (suspirante a la gubernatura), ni el ex gobernador de Zacatecas, Ricardo Monreal están presentes en el evento.

Nos acercamos a Amalia. Niega que existan problemas para el PRD en su estado con esta frase: “Noooo, puro humo….”

Sonríe y añade: “Yo siento que la gente está muy contenta y las encuestas son muy sólidas”.

Navarrete enfila hacia Jorge Alcocer y le bromea: “¡Estoy frente a un clásico al que todo mundo cita!” ríen y se abrazan.

El veracruzano Fidel Herrera sigue asediado por los periodistas. Aún no logra llegar al patio. En cambio el sonorense  Guillermo Padrés y el morelense Marco Antonio Adame llegan si mayor problema.

Algunos de los asistentes que colman el sillerío en el patio de Xicoténcatl hojean la síntesis de prensa sobre lo acontecido el lunes. Los calificativos a la iniciativa enviada por Felipe Calderón –expresados por parte de la mayoría de los especialistas el día previo– iban y venían entre página y página:

Radical”, “excesiva”, “contradictoria”, “promueve la concentración del poder”; “diseño para reforzar el autoritarismo”, “hecha a la ligera”, “parte de diagnósticos equivocados”; trae propuestas “parciales”, “autoritarias”, “excluyentes”, “convenencieras”; se pretende “un salto al legislativo”, “legislar a sus espaldas”.

Pero tocaba la hora de escuchar a los gobernadores, lo que pensaban sobre las iniciativas de reforma política –especialmente la de Calderón– y su impacto en el federalismo.

Los panistas, como era de esperarse, salieron a defender la propuesta del Presidente de la República. El sonorense, de manera muy general y sin mayor chiste,  apelaría a la ciudadanización, “a reencontrarnos con el hilo conductor que es el ciudadano”.

Adame lo haría mejor y llamó, más que a los estudios de gabinete, a “la voluntad política” para lograr esta reforma. “No tengamos miedo a perder controles”, demandó.

Por el lado del PRI, Fidel Herrera hizo sonreír con algunos de sus dichos — “¡Nadie quiere una república de virreyes, pero tampoco de reyes!–, pero más bien se fue por las ramas.

En cambio, el sinaloense Aguilar Padilla bien que hizo su tarea. Habló de las vías en que ha corrido el federalismo en los últimos tiempos: la de los textos –muy bonita—y la de la realidad –con gran vocación centralista–. Y de ahí se siguió, puntualizando su opinión en algunas de las propuestas de la iniciativa presidencial.

Y por lo que toca al PRD, Amalia García se perdió en generalidades, que si la política, la antipolítica y la cuestión de géneros.

Marcelo Ebrard fue lo opuesto a su correligionaria. Preciso, directo y claro en lo que quería plantear: Que en la reforma política se incluya al Distrito Federal y se resuelva su estatus restituyéndole a los ciudadanos del DF sus derechos plenos: “Llama la atención que en una reforma política de gran envergadura no esté el Distrito federal”, apuntaría.

Manlio Fabio Beltrones, quien le escuchaba en primera fila, asentiría con la cabeza.

Pero el jefe de gobierno del DF añadiría otro calificativo a la iniciativa enviada por Calderón: “Inconexa” Y de ahí desmenuzaría punto por punto el por qué la consideraba así, además de señalar las inconsistencias argumentales que padecía. Por ejemplo, planteó:

-¿Por qué serían los argumentos a favor de la reelección válidos en el nivel de los municipios y no a nivel del titular del Ejecutivo? O planteado de otro modo, ¿se quieren llegar en algún punto a la reelección del Ejecutivo Federal? ¿Por qué los argumentos de una cosa son distintos en otra?

-Si el argumento para reducir el Congreso es que son muy caros los diputados, ¡que se haga un ajuste del Presupuesto de la Cámara, si ese fuera el caso!.

No vengo a abogar porque no se haga nada –remataría Ebrard– , pero sí que reflexionen estos elementos.

Tal fue la voz de los gobernadores.

¡No pasarán!

January 26, 2010

— 12:00 am

La advertencia, marcada significativamente con un tono de voz duro y contundente, hizo respingar a no pocos de los asistentes en el patio de Xicoténcatl. Desde los coordinadores parlamentarios Francisco Madero y Francisco Ramírez Acuña, hasta el presidente nacional del PAN, César Nava.

Ese “¡no pasarán!” provenía de Beatriz Paredes. De pie ante el atril, acompañando sus palabras lanzaba su mano izquierda hacia los asistentes. La lideresa del PRI respondía así a la petición de candidaturas independientes.

Las candidaturas independiente, indicaría, no deben mirarse desde el ideal democrático sino desde una realidad en la que fuertes intereses quieren hacerse del poder a través del “activismo de grupos de ultraderecha”.

Pausa de por medio, les espetó:“¡No pasarán!”

Y los aplausos resonaron entre los muros del Senado. Únicos aplausos que irrumpieron frente a orador alguno durante la inauguración del seminario de análisis sobre la Reforma Política. Ni siquiera Jesús Ortega –cuyo discurso también fue fuerte y bueno–, logró las palmas, como en ese momento los recibía la tlaxcalteca.

El discurso de Beatriz –iniciado con un extraño preámbulo que marcaba puntualmente los espacios de poder dentro del PRI, como diciendo que en ese partido no existía un solo mandón– respondía en buena medida a algunas de las propuestas que aparecen en la iniciativa que envió el Presidente Felipe Calderón al Senado.

Pero no sólo hubo respuestas de su parte, también mensajes. Los centrales fueron éstos:

-El tufo del autoritarismo se deja sentir en algunas de las iniciativas presentadas, que pretenden debilitar al sistema legislativo con el pretexto de mayor agilidad para legislar.

-Vemos con enorme preocupación una tendencia del partido en el gobierno de partidizar la función pública.

-Se desacredita la trascendencia del pacto federal confundiendo antipatías o prejuicios en relación con gobernadores con debilitamiento de los estados y municipios.

-Los Estados democráticos modernos son laicos, modernidad y laicidad van de la mano.

-El PRI considera inoportuna la decisión de establecer la cédula de identidad.

Temas y frases que seguramente darán de qué hablar pero que, por lo pronto, ayer en el Senado dejaron patidifusos a los panistas.

Cascabeles al gato a los cuales sumó el perredista Jesús Ortega con su propio decálogo, incorporando también la demanda de su partido por un Estado laico y de rechazar el debilitamiento del legislativo :  Debe desaparecer la idea de un poder supremo. Queremos construir un Ejecutivo fuerte, pero también un legislativo fuerte y un poder judicial independiente.

Ortega llamó a “un nuevo pacto nacional”  en el que “no se cancelen las diferencias y tampoco las coincidencias”. Apoyó, por supuesto, las alianzas. Y le lanzó su buen dardo al PRI: Expuso que el país ha transitado del viejo presidencialismo autoritario hacia un sistema político más viejo: “retrocedemos al sistema de caciques estatales”.

Fue lo más destacado de esta ceremonia inaugural que convocó a numerosos personajes –por ahí veíamos a Manuel Bartlett codo a codo con Dulce María Sauri, a Jorge Alcocer, Lorenzo Córdova,  Aranud Peral, el doctor Pedro Salazar, Luis Maldonado, Ricardo Cantú, Arturo Escobar,  Francisco Rojas, Pedro Joaquín Coldwell, prácticamente el senado en pleno—y cuyo ambiente tenía el sabor de una reunión de la República.

Manlio Fabio Beltrones, coordinador del seminario como presidente del Instituto Belisario Domínguez, recibiría por ello la felicitación del Presidente del Senado, Carlos Navarrete.

Era, sí, toda una reunión. Apabullado, el panista César Nava apenas si se atrevería a medio defender la iniciativa de su Presidente y a solicitar “no dejar que la agenda electoral obstaculice o condicione la reforma política”.

¡Sueños guajiros! Bastaba con mirar lo que ahí acontecía para darse cuenta que el calendario electoral estaba presente.

Desmantelar el viejo régimen

January 25, 2010

— 12:00 am

Cuando Vicente Fox llegó al gobierno en el año 2000, varios de sus colaboradores más cercanos –entre ellos el fallecido Adolfo Aguilar Zínser–  le dijeron que era el momento de desmantelar por completo al PRI, ir detrás de algunos ex funcionarios sobre los que se presumían malos manejos públicos y darle la puntilla al tricolor.

El hombre de las botas no se atrevió, prefirió llevar la fiesta en paz con los priistas durante la transición y rechazó la propuesta.

Hoy que el PRI está de vuelta y amenaza con volver a sentarse en la silla presidencial, Santiago Creel vuelve sobre el punto que dejó de lado el primer panista en llegar a Los Pinos y habla de construir un proyecto dentro del Partido Acción Nacional “para que podamos acabar por desmantelar el viejo régimen”.

De ahí, afirma, que apoye las alianzas electorales en Oaxaca e Hidalgo, entidades en las que el PRI ha gobernado durante 80 años.

La alianza con Gabino Cué en Oaxaca es para eso: para romper con el gobierno caciquil y de viejo estilo que se ha dado en Oaxaca por muchas décadas. Lo mismo ocurre en Hidalgo, y por eso estoy de acuerdo con la candidatura de Xóchitl Gálvez”.

La hidalguense, palabras más-menos, dice otro tanto: Es hora de que el PRI asuma su pasado caciquil que tiene a Hidalgo postrado en la pobreza y en el primer lugar de alcoholismo.

Ayer su candidatura fue aprobada por el PAN. Falta ahora ver lo que deciden las huestes perredistas. El próximo fin de semana aplicarán una encuesta y, según han dicho, postularán a quien esté mejor posicionado. Xóchitl Gálvez aguarda la decisión. Ella quiere ir también con el apoyo del PRD, PT y Convergencia.

¿Conflicto de intereses, de principios, de doctrina?

Ella responde a ello así: “¡Para nada! No siento ningún conflicto porque por encima de cualquier ideología deben ponerse los intereses de los ciudadanos!”

Y todavía agrega: “No es mi culpa que no existan candidaturas ciudadanas”.

¿Le pesa haber colaborado en un gobierno (el de Fox) que no entregó cuentas claras?

Responde:

En ningún momento. Yo no era amiga de Fox, no me pidió nada de lo que me pueda avergonzar; en el gobierno de Fox hay cosas buenas y malas. En mi área (el sector indígena) hay resultados específicos concretos. Cada quien tiene que responder por sus actos y yo por eso hoy puedo salir a buscar la gubernatura tranquilamente… ¡que me esculquen!”

¿Qué haría Xóchitl de llegar a gobernar?

Se llevaría a trabajar con ella “a un equipo de profesionales”, gente capaz; llamar a las cosas por su nombre y gobernar con transparencia: “pondría en línea la cuenta pública”.

Va en camino. Intentará desmantelar el cacicazgo del viejo Jorge Rojo Gómez, cuyos nietos aspiran mantener Hidalgo entre sus manos. Sólo el PRD puede evitarlo…, y quien sabe.

Se mofan de Beltrones

January 21, 2010

— 12:00 am

Eso dijo César Nava con una buena dosis de sarcasmo: que los priistas “ya se relamían los bigotes anticipadamente” pensando que arrasarían en todas la gubernaturas que se disputarán este año, particularmente aquellas donde ya gobierna.

Pero insistió. Es más, advirtió el líder del PAN con la sonrisa en el rostro: “del plato a la boca se cae la sopa”.

Esto ocurrió en una conferencia de prensa que ofreció Nava en la que respondió al senador priista Manlio Fabio Beltrones por haber calificado de “contranatura” la alianza que perfilan panistas y perredistas en Oaxaca.

Y es que Oaxaca, entidad que hoy gobierna Ulises Ruiz, bien podría estar en riesgo de ser perdida por el PRI, si se llegase a cristalizar la coalición entre el blanquiazul y las fuerzas de izquierda y llevasen como candidato a Gabino Cué.

Desde la dirigencia del PRD, Jesús Ortega también respondió a Beltrones con el mismo dejo de mofa: “¡Puro miedo!, eso es lo que tienen…”.

El diputado panista Javier Corral fue aún más allá. Para él, que Manlio Fabio se hubiera manifestado contra la alianza es una “alabanza” a la coalición porque “ese vituperio en su boca se constituye en el mejor aliciente de la coalición oaxaqueña”.

Es más, situó  al sonorense entre “los principales impulsores del autoritarismo priista” y por ello alegó que no les extrañaba que “las fuerzas más anticuadas, más anquilosadas en términos de democratización del país” descalifiquen la coalición que esperan lograr en la tierra de Benito Juárez.

Están viendo cómo se les escapa Oaxaca de las manos –reiteró Corral–, porque el PRI no se va a salvar de Oaxaca. Vamos a constituir ahí una de las coaliciones políticas más importantes de los últimos tiempos en la vida política del país”.

Y mientras del lado del blanquiazul y del sol azteca continuaban sus burlas a la actitud y el dicho de Beltrones, del lado del PRI los legisladores oaxaqueños, encabezados por Eviel Pérez Magaña –el predilecto de Ulises Ruiz para sucederlo–, respondían con el mismo talante: “¡uy sí, estamos temblaaando…!” y movían sus manos como gelatinas.

-¡Escuchen a Manuel Espino!-, soltaban entre risas. (El ex presidente del PAN se manifestó en contra de la coalición y demandó a los perredistas que primero reconocieran a Felipe Calderón como Presidente legítimo y “entonces podemos sentarnos a hablar”)

Desde la sede panista, César Nava esquivaba las declaraciones de Espino con un mero “todas las voces son bienvenidas”.

En suma, barullo por todas partes con esta historia de la coalición y la declaración de Beltrones.

Y a lo que se ve hasta ahora, bien podría quedar simplemente en eso: puro barullo. Porque si no es Gabino Cué el candidato –como se desprende de la demanda panista de que el candidato común no sea afín a Andrés Manuel López Obrador–, todo lo demás sale sobrando.

Entonces sí, los priistas seguirán relamiéndose los bigotes.

El Cardenal y los perredistas

January 20, 2010

— 12:00 am

Más tardaron los perredistas en celebrar su encuentro conciliatorio del lunes pasado con la jerarquía católica –los 22 arzobispos y obispos del Consejo Permanente del Episcopado Mexicano—que el cardenal Norberto Rivera en lanzarles una cubetada de agua fría.

Sí, la mañana de este martes se difundió, desde la oficina del senador Carlos Navarrete, un boletín titulado “Legisladores del PRD y el Consejo Permanente del Episcopado Mexicano acuerdan establecer diálogo para dirimir diferencias”.

Dicho texto anunciaba que a partir de este nuevo entendimiento entre el Partido de la Revolución Democrática y la Iglesia Católica, cualquier diferendo sería resuelto mediante “un diálogo directo, sin intermediarios, no mediático, sino en los espacios que juntos acordemos”.

Confío  –apuntaba Navarrete en uno de los párrafos– en que todo ello “de serenidad a esta relación”.

El panorama apuntaba promisorio para solventar los conflictos suscitados entre ambas partes, ya que el propio presidente de la Conferencia del Episcopado, Carlos Aguiar, confirmó que había ya diálogo entre los perredistas y los obispos.

Pero unas horas después de ambas informaciones, el cardenal Norberto Rivera saltó a la palestra y declaró al periódico Milenio que las paces no estaban hechas, ni los agravios subsanados.

Que él no había sostenido ningún tipo de diálogo con la dirigencia del PRD (en el encuentro con los obispos estuvieron, además de Navarrete, el senador Silvano Aureoles y el diputado Guadalupe Acosta Naranjo) y que no estaría dispuesto a dialogar en tanto los perredistas no cumplan con dos condiciones “innegociables”:

-Una disculpa pública del diputado local Víctor Hugo Romo por la calumnia proferida contra la memoria de quien fuera Venerable Arzobispo Primado de México y dos veces presidentes de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el finado Cardenal Ernesto Corripio Ahumada.

-El retiro de las dos demandas interpuestas -una ante la Secretaría de Gobernación y otra en un juzgado del Distrito Federal- en contra del Cardenal Norberto Rivera Carrera, Arzobispo Primado de México.

Como se ve, la respuesta del purpurado en nada se ajustó a los acuerdos logrados en la reunión del lunes por la tarde en la sede del episcopado, pues lo primero que hizo Norberto fue salir a los medios a declarar que aún no existía tal ánimo de conciliación. No al menos por su parte.

Así que si Carlos Navarrete pensaba que ahora sí se estaba iniciando una nueva etapa en la relación entre el sol azteca y la dirigencia católica, aún le falta un trecho por recorrer. Y es que, señores perredistas, con Norberto habéis topado.

Discutamos México

January 19, 2010

— 12:00 am

Miguel León Portilla sonreía. Hablaba improvisando, como buen maestro que es.

Contaba que sus alumnos le preguntaban cómo es que con tanta riqueza natural en nuestro país estábamos tan mal. Entonces él les respondía: “Me da pena decirlo, andamos mal a veces por corruptos o por flojos.”

El presidente Felipe Calderón lo escuchaba. Lo mismo el secretario de Educación, Alonso Lujambio; la presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Consuelo Sáizar; el director del Canal 22, Jorge Volpi y poco más de un centenar de invitados congregados en el Museo Nacional de Antropología.

El motivo era el lanzamiento del proyecto “Discutamos México”. Se trata de 147 programas en total, en el que alrededor de 500 mexicanos “entablarán un vasto ejercicio de libertad crítica”, según palabras de la directora de Conaculta; y cuyas transmisiones iniciarán el próximo lunes 25 de enero por Canal 11 y a partir del miércoles 27 por Canal 22.

Y sí,  Miguel León Portilla –el historiador, antropólogo, máxima autoridad en la filosofía náhuatl, autor de “La visión de los vencidos”- era la figura elegida fuera del aparato gubernamental de entre los historiadores, escritores y artistas, para el lanzamiento de “Discutamos México”.

-¿No es extraño que se elija a un especialista en el mundo indígena para estas conmemoraciones de la Independencia y la Revolución?-, pregunté a Miguel Limón Rojas, que ocupaba un lugar en la primera fila.

El ex secretario de Educación Pública rechazó la duda. Desde su perspectiva, los indígenas son el elemento fundamental de nuestra historia: “Es con quienes estamos en deuda”.

Desde el estrado, León Portilla –quien fue invitado a participar en el primer programa de la serie– se preguntaba si los programas sobre la historia de México serían “light”. Pero, según le había dicho la propia Consuelo Sáizar, no era el caso.

Varios de los asistentes sonrieron y se codearon al escuchar esto.

De cualquier modo, el antropólogo –hombre al que se ubica en el equipo de Enrique Krauze– pidió: “también critiquemos ¿eh?”

Felipe Calderón tomó  la palabra. Y soltó:  “México ya no es por fortuna un país donde impere como verdad única la verdad oficial ni donde las decisiones sean las del presidente únicamente.”

Era clara la referencia a lo que se conoce como “la verdad oficial”; es decir, la que creó el PRI.

Comentó asimismo que la intención de estos programas eran no sólo recordar las fechas del bicentenario del inicio de la lucha de independencia y de la Revolución, sino “de todo lo que hemos hecho”.

Advirtió que habrá  posturas divergentes, que los diálogos serán intensos y apasionados. Pero que todo, todos, serían escuchados.

México, remató Calderón, “necesita de un debate abierto y franco”.

Eso es lo que se anunció. Ahora sólo falta ver si trata o no de una versión “light” de nuestra historia.

Déjenme soñar

January 18, 2010

— 12:00 am

David Ibarra –el ex director de Banamex, ex secretario de Hacienda, colaborador de José López Portillo durante su gobierno y uno de los presidenciables de aquel tiempo—llevaba ya cuatro, cinco, seis cuartillas refiriendo el camino de la crisis y el desencanto que nos trajo hasta este día, cuando de pronto hizo un punto y aparte en su lectura.

Tomó un sorbo de agua y pidió: “Déjenme soñar…, déjenme soñar un poco”.

Él estaba de pié al fondo del salmón del hotel Geneve, frente a más de doscientos amigos y compañeros suyos que celebraban sus ochenta años. Se veía sano, entero, ¡mejor que Jesús Silva Herzog!, como lanzaría uno de los asistentes a grito pelón desde su mesa. Comentario, al que el propio Jesús, cinco años menor que Ibarra, reviraría con otro grito no menos potente que arrancaría carcajadas: “¡es que él es el homenajeado…!”

Muchos, muchísimos priistas y colaboradores de los gobierno del tricolor en el área económica durante la segunda mitad del siglo, eran la mayoría de los asistentes. Cabelleras blancas o que pintaban canas sobresalían en ese convivio en el que el ánimo que prevalecía era la camaradería. La propia lideresa del PRI, Beatriz Paredes, dejaba ya ver en su cabellera recogida, rayones blancos que –afirma—no piensa pintar.

No pocos se asombraban de la cantidad de asistentes, de la capacidad de convocatoria. Alfredo del Mazo le llamaría a Heriberto Galindo –organizador del homenaje– al día siguiente para comentarle “qué hermosa reunión, una reunión llena de amor”.

Y sí, efectivamente, eso era lo que se respiraba en esa comida patrocinada por Carlos Slim, ahí  presente, en la que se sirvió de entrada una ensalada de pepinos, luego salón a la pimienta y terminó con un delicioso helado  manera de durazno, ¡exquisito!. Y, por supuesto, buen vino, además de lo que cada quien solicitase de alcohol.

Pero también se comentaban en diversas mesas planes muy próximos, como el que está organizando Rodolfo Echeverría Ruiz para llevar a la Constitución la laicidad del Estado. Su propuesta ganó rápidos adeptos y pronto habrá noticias sobre el tema.

Silva Herzog pedía a su vez “ser menos dogmáticos en el manejo del déficit en las finanzas públicas, defender con nacionalismo la soberanía acotada que aún nos queda”. Pero él mismo advertiría: “No creo que el gobierno actual lo haga… Habrá que esperar, ahora sí, la alternancia.”

En fin, ese era el marco en el que David Ibarra Muñoz leía ante los asistentes sus propias reflexiones. Y pedía para finalizar: “Déjenme soñar un poco…”

Esas, las últimas palabras de su discurso, cerrarían así:

“Déjenme soñar un poco. Hay salidas: con una izquierda progresista, modernizada, y una derecha inteligente, tolerante, el país podría unirse, levantarse, enderezar el rumbo, salir de la crisis y abrir las puertas a una prosperidad que se nos niega.

“Hay otra razón, quizás ingenua, donde guarecer mi optimismo. Es la solidaridad mexicana, que celebra al débil y a la amistad, que a la postre, lentamente, acaba por abrazar las mejores causas al conservar viva, actual, la memoria de un pasado terrible por dividido. A escala más amplia se vislumbran indicios internacionales esperanzadores. En todas las latitudes, se vive la desintegración paulatina del neoliberalismo polarizador mientras toma cuerpo la idea de unir, hoy o mañana, pero pronto, a las naciones en la defensa de la ecología planetaria, experiencia que luego pudiera llevarse a favorecer la vigencia de derechos humanos verdaderamente universales y un orden internacional más equitativo.

“Ciertamente los sueños engendran frustraciones, pero por igual, marcan el arranque de utopías con fuerza a la postre transformadora.”

Éste era el otro rostro del férreo y sarcástico David Ibarra Muñoz.

David Ibarra y la legión del 2012

January 15, 2010

— 12:00 am

¡Qué fiestón le organizaron a David Ibarra!

Este jueves cumplió 80 años de edad y sus amigos le organizaron un homenaje que reunió a priistas, expriistas, empresarios, economistas, diplomáticos, universitarios, periodistas, de todos colores y sabores.

Según cálculos de Alfredo Phillips Olmedo,  Pedro Ojeda Paullada, Eugenio Anguiano y Roque Villanueva, estaban ahí presentes –en el hotel Geneve—personajes de siete regímenes priistas para acá, “del 50 para acá”.

“L’Ancien Régime” ahí reunido, en opinión de Alfredo del Mazo. Un encuentro de  “Dinosaurios neoclásicos”, para Alejandro Carrillo Castro.

O como diría Carlos Monsiváis: estaba ahí congregada “la legión del 2012”. O más bien, “la maltrecha legión del 2012”.

Véase como vea, fue una agradabilísima reunión. (Los priistas fuera del poder son más cálidos, interesantes y divertidos). Con más de 250 asistentes repartidos en torno a mesas redondas a lo largo del salón.

En la mesa del homenajeado –la del ex secretario de Hacienda, David Ibarra Muñoz–, se encontraban Carlos Slim, Beatriz Paredes, Jesús Silva Herzog, Ifigenia Martínez, Jaime Chico Pardo, Nacho Cobo.

A uno y otro lado veíamos a Carlos Tello, José Woldenberg, Rolando Cordera, Leopoldo Solís, Ernesto Fernández Hurtado, Francisco Suárez Dávila, Irma Cué, Manuel Bartlett, José Andrés de Oteyza, Francisco Javier Alejo, Miguel Angel Granados Chapa, el general Tomás Ángeles, Pedro Joaquín Coldwell, Francisco Labastida, David Colmenares, Rodolfo Echeverría, Enrique del Val.

Más allá departían Enrique González Pedrero, Lorenzo Meyer, Eliseo Mendoza Berrueto, Alfonso Cebreros, León García Soler, Agustín Acosta Lagunes, Augusto Gómez Villanueva, Fernando Rafful, María de los Ángeles Moreno, David Penchina, Gustavo Varela, Miguel González Avelar, Luis Orcí Gándara, Enrique Loaeza, Mauricio de María y Campos, Roberto Rock, Antonio Tenorio Adame…

La lista es larga. Todos ellos convocados por Heriberto Galindo para homenajear a quienes los priistas de hoy consideran uno de sus ex funcionarios más talentosos. A quien el propio Silva Herzog calificó ahí, ante todos y micrófono en mano, como “el mejor economista de México en los últimos años”.

David Ibarra, fiel a su estilo, apenas y sonreía. Enfundando en elegante traje gris plateado, el economista cepalino agradecía los homenajes que le rendían sus amigos. Pero donde cayó redondito y todo él emanó ternura, fue cuando escuchó las palabras que otorgó su hija “Tusita”.

Ella habló del hombre detrás del nombre. Del padre. Contó que para su papá, la inteligencia y la educación eran los valores supremos en casa. Que, curiosamente, acostumbraba poner apodos a todos mundo, incluidos sus propios hijos. Apodos incomprensibles en ocasiones, como “canario cetrino”, o “gorrión goteado” . Y que, aunque conocía sus nombres, solía llamarlos a chiflidos y que cada uno tenía un tono distinto. Al cual, por supuesto, había que responder de inmediato.

Cuando su padre se enojaba, refirió, le cambiaba el tono de voz y asomaba una leve mueca en la boca. Pero si las cejas se le erizaban, entonces sí que más valía desaparecer.

Contó una anécdota de cuando se estableció el IVA: Fueron a comer a un restorán y vio que a la cuenta le habían puesto el 15% de IVA. Llamó al gerente y le preguntó por qué le cobraban ese 15 por ciento. El gerente le dijo que eso era porque los políticos abusivos e insaciables habían fijado un nuevo impuesto.

Don David Ibarra, con la boca torcida y las cejas erizadas le contestó que él era el abusivo e insaciable que había dispuesto el IVA, pero que no era de 15 por ciento sino de diez por ciento.

El gerente, aterrado, ofreció  invitarles la comida. El entonces secretario de Hacienda lo rechazó  y pagó incluso el 15%. Claro, añadiría su hija al contar la anécdota, seguramente después recibieron la visita de “Dolores”.

Otra anécdota sabrosísima que contó fue sobre la manera en que solía manejar la economía familiar. Si bien en las finanzas públicas del país su padre era de la idea de mantener un déficit razonable, en la casa ¡imposible!. Y ni hablar de endeudamiento. La norma en casa era “un superávit presupuestal y poder ahorrar”.

Historias hermosas y amenas las que contó “Tusita” durante el homenaje a su padre. Relato en el que bien se notaba que había heredado el sarcasmo de su progenitor.

El propio David Ibarra cerró  el homenaje –en el que además se presentó el libro “Pensando a David Ibarra”, organizado por Joel Hernández–  con unas palabras: “Ahora me toca aburrirlos, ni modo”, diría para empezar. Y es que él haría lo suyo: daría su opinión sobre los problemas del país.

Haría un análisis claro y directo –del que hablaremos en otro momento–. Todos le escucharían en silencio y veríamos al propio Carlos Slim tomar nota de aquellas palabras en distintos momentos. ¡Dos cuartillas completas llenaría con su caligrafía para cuando David Ibarra concluyó!

Sonrisas y abrazos al final. Y el desfile de la Legión del 2012.

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