Crónica de Política

Trato indigno de un senador

December 14, 2009

— 12:00 am

El director del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), Rogelio Pérez Padilla, está angustiado. No duerme. Deambula de aquí para allá tocando puertas en busca de apoyo, de acuerdos, de medicamentos, para poder enfrentar el AH1N1.

En su instituto, el INER, reciben a los pacientes más graves afectados por la pandemia del virus. Consecuentemente, los medicamentos se consume a niveles mayores que en otros hospitales y su carga de trabajo se ha duplicado y triplicado. Mas sin embargo, a ellos que les toca mirar el rostro más severo de la influenza, no sólo no se le aumentó su presupuesto para el año entrante, sino que les fue recortado y, aunado a ello, deberán prescindir de 173 colaboradores que trabajan por honorarios a partir de enero.

La seguridad del INER ya fue relevada desde hace unos meses por falta de dinero. De entonces para acá sufrió dos robos importantes: uno, el de la caja del instituto; otro, el del cajero que ahí se encuentra. Y el robo hormiga ha aumentado dado ya no hay quien revise los bolsos de los trabajadores.

A ello súmele la falta de educación, sensibilidad y profesionalismo del presidente de la Comisión de Salud del Senado de la República, el panista Ernesto Saro Boardman quien ante el panorama que le expone el doctor Pérez Padilla responde con un “¿qué quiere que haga?”

Pérez Padilla –especialista en fisiología celular del pulmón, cocandidato al Premio Nobel en dos ocasiones, y cuyo trato es de lo más educado—le explica que el número de contagios se ha duplicado, que viene la etapa invernal, los meses crudos con los niños en las escuelas y que la situación es preocupante.

Saro le responde: “Nos pudo haber ido mucho peor…”

El doctor intenta sensibilizarlo, explicarle que para un infectólogo el hecho de que el contagio de una enfermedad se duplique es algo grave. Saro no le hace el mayor caso.

Están en la oficina del senador en Xicoténcatl. Un escribano al lado del senador coahuilense toma notas; detrás de él, un hombre –a manera de jefe de Estado Mayor— está de pie detrás de él cuidándole la espalda.

Ernesto Saro reitera ante el hombre que tiene la responsabilidad de atender a los pacientes más graves afectados por el virus en la metrópoli: “Nos pudo haber ido mucho peor…”

Tuvo al director del INER esperándolo afuera del Senado, en la calle, durante hora y media. (Ahí fue donde lo encontré, parado ante la puerta lateral, esperando que alguien lo fuera a recoger para permitirle el paso para su cita con el senador). Saro ni siquiera ofrece una disculpa por ello.

El doctor Pérez Padilla le cuenta que les envían muchos pacientes graves del IMSS y del ISSSTE al Instituto de Enfermedades Respiratorias y que quisieran que, al menos, los medicamentos que utilizan con ellos les fueran repuestos, pero que no lo hacen porque no hay convenios de coordinación ni ley que los obligue.

Saro está impaciente. Le responde: “Bueno, ¿qué quiere que haga?”

Interviene entonces el presidente del patronato del INER, José Newman (que es quien ha llevado prácticamente de la mano al director de la Instituto para tratar de encontrar una solución al problema económico que enfrentan). Le dice al senador Saro que precisamente vienen a verlo a él para que les indique cuáles vías de solución podría indicarles, que ese es su trabajo, no el doctor, quien tiene que atender a los enfermos entubados, a los pacientes que llegan y hablar con los familiares de los pacientes que han muerto.

Saro parece hallar la solución: va a hablar con el secretario de Salud.

Newman le contesta que no fueron por un servicio de DHL, que el doctor Pérez Padilla se reúne todos los lunes con el secretario de Salud y habla con él; que han ido con él, presidente de la Comisión de Salud del Senado de la República, para ver qué otras opciones de solución les pudieran dar para enfrentar la situación.

El senador no tiene ninguna solución. Vuelve sobre lo mismo: “Voy a platicar con el secretario a ver qué podemos hacer…”

Cuando salen de ahí, el doctor Rogelio Pérez Padilla va aún más angustiado. Este no es su mundo. Mucho menos, ante un trato tan insensible e indigno.

2 Comentarios »

  1. mi estimada Martha te imaginas si eso le hacen al Dr. Rogelio Padilla, ni te cuento como están las cosas en los sótanos del centro médico donde se aplican los tratamientos a personas con cáncer: llega una señora con su hijo de 11 años, que padece leucemia, regresan después de tres semanas porque el aparato para aplicar la quimio al pequeño está descompuesto. Exige hablar con el médico, el seudo galeno sale sólo para gritonearle a la señora: ¡y qué quiere que haga! .Luis, su hijo, suelta en llanto al ver a su madre pelear, ella, impotente, sólo lo abraza, y se van….No les importa nada..Un abrazo

    Comment by edith gómez — December 14, 2009 @ 10:44 am

  2. ¿Que podemos esperar de semejante monigote en el cargo de senador? ¿Y así quieren reelección?

    Comment by Hervey Rivera — December 17, 2009 @ 11:06 pm

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