Crónica de Política

Un 'llamado' angustioso

June 30, 2009

— 12:00 am

Carlos Navarrete llamó a conferencia de prensa para este lunes a medio día. Una conferencia en la que hizo “un llamado público” -que más bien pareció un grito angustioso y desesperado– a dirigentes nacionales y figuras emblemáticas del PRD, para alejarse de las descalificaciones y no entregarle al gobierno “el debilitamiento del principal partido que hemos construido los hombres y mujeres de izquierda en los últimos 20 años”.

El senador perredista venía de recorrer  14 estados de la República, en los que acompañó a candidatos del PRD a diputados federales y a cargos locales. Lo que ahí vio, escuchó y percibió, fue lo que llevó a pararse esta vez en el patio de Xicoténcatl para hablar ante los periodistas con un sentimiento que traslucía el dolor en sus entrañas.

“Lo digo con toda responsabilidad -diría– como senador de la República, del PRD, y dirigente nacional: nadie tenemos derecho a despostillar al PRD porque luego no le sirve a nadie así, ni a los mexicanos, ni sus militantes ni a sus aspirantes a algún cargo público.

“Quienes en el PRD aspiran a sentarse en la silla presidencial en 2012 debieran cuidar el principal instrumento que hemos construido entre todos en 20 años, pues un partido lastimado y ninguneado por sus dirigentes y sus principales figuras genera confusiones en su base electoral y un sentimiento de tristeza y abatimiento en sus militantes.

“Quienes tenemos responsabilidades dirigentes debemos elevar la mira y alejarnos de visiones pequeñas y de corto plazo, ninguna candidatura federal o local en 2009 es más importante que mantener de pie a millones de mexicanos que han votado por nosotros.

“Hoy por hoy -subrayaba Navarrete– nuestros verdaderos adversarios están en el PAN y en el PRI; uno de ellos, el primero, pretende guanajuatizar al país con más muertos, más violencia y más incertidumbre entre la gente. El otro, el PRI, con la pretensión de adelantar la elección presidencial con un gobernador vendido como producto chatarra y personaje de telenovela”.

Su “llamado público” a todos los dirigentes del PRD, de todas las corrientes y expresiones internas, a los liderazgos emblemáticos del sol azteca, ¡a todos!,  la hacía Navarrete en su calidad de Senador y dirigente del partido, “para intentar detener esta oleada de descalificaciones que a nadie ayuda, ni a los electores perredistas, ni a los mexicanos ni a los dirigentes y que genera una sensación adversa entre los cuadro intermedios del PRD”.

Iztapalapa, por supuesto, aparecería en su “llamado público”. Éste sería dirigido a sus candidatos, a tomar en cuenta que “ningún triunfo electoral puede basarse en una campaña que termina en violencia; sería dramático y sería una tragedia para la izquierda mexicana, que la elección del domingo 5 de julio terminara en enfrentamientos, en las casillas o en las calles de Iztapalapa”.

A seis días de las elecciones, Navarrete recordaría momentos importantes del PRD, su formación, sus herencias; las distintas luchas y liderazgos que llevaron al Partido de la Revolución Democrática a ser “el partido más importante que la izquierda mexicana ha construido en toda su historia, y lo mejor que tenemos en los últimos 20 años”.

Por su tono, por la manera en que hablaba, parecía que todo ello estaba a punto de derrumbarse. Y las efemérides que citaba de sus mejores momentos dejaban la sensación de un obituario:

“En 1996 impulsando la reforma electoral que permitió un sistema electoral más equitativo. En 1997 con Cuauhtémoc Cárdenas ganando la Jefatura de Gobierno en el DF e impulsando y logrando que el PRI quedara  en minoría en Cámara de Diputados.

“En el 2000 apoyando la candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la Jefatura de Gobierno y la campaña presidencial de Cárdenas. En el 2006 acompañando de arriba a abajo y en todos sus niveles la campaña presidencial de López Obrador, y después de julio en las protestas postelectorales en el Zócalo y en Reforma.

“En esos momentos todo el PRD respondió, todo el PRD cerró filas en esa lucha”.

Llegaron las preguntas.

-Su llamado, ¿lleva dedicatoria a Andrés Manuel López Obrador?

-Lleva dedicatoria a todos los dirigentes nacionales de la diversas expresiones partidarias, y también a sus figuras emblemáticas que tenemos varias, los gobernadores, el jefe de gobierno, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador, los coordinadores parlamentarios, todos somos responsables en esta materia.

-Senador, qué previsión traen ustedes para la elección, porque al parecer el llamado es porque traen un temor de que cayeran en las preferencias electorales.

Navarrete reaccionó. Repuso:

-El futuro de los ocho Partidos está en manos de los mexicanos; que nadie crea que trae ya un caudal electoral en la bolsa de su pantalón o en su portafolio. Los puntos y los diputados que obtenga cada Partido serán producto de la decisión de los mexicanos el 5 de julio, las campañas están terminando, están cerrando, todos han hecho su esfuerzo, unos a la buena y otros con mañoserías y trampas, pero ahí esta la campaña electoral en todo su esplendor y también en todas sus limitaciones.

El porcentaje que el PRD obtenga será producto  de la decisión de mexicanos libres- Y yo hago un llamado a los tradicionales electores perredistas, a los que nos han acompañado desde 88-89 para acá, a los que en las duras y en las maduras han estado con nosotros, a ratificar su  voto por el PRD sin duda alguna.

Otros temas se tocaron después. Pero el “llamado público” del senador Carlos Navarrete no era como cualquier otro pronunciamiento. En sus palabras podía sentirse el dolor, el enojo, la tristeza, la posibilidad de un derrumbe a la vuelta de la esquina.

manaya@ejecentralcom.mx

Soy insobornable y no soy pendejo

June 29, 2009

— 12:00 am

La encuesta de Federico Berrueto era la comidilla en el cierre de campaña de César Nava.

-Ya ven, finalmente nos dieron la razón; nosotros estamos arriba-, soltaba desde el micrófono el candidato delegacional del PAN, Mario Palacios.

En las butacas del Polyforum, uno de los miembros del equipo cercano a César Nava nos confiaba:

-Hablé con Federico Berrueto (director del gabinete de Comunicación Estratégica) y le dije qué cómo era posible que él diera a Bernardo Batiz (candidato del PRD en la delegación Benito Juárez) por arriba de nuestro candidato cuando cuatro encuestas serias que traíamos nos ponían arriba por 28 puntos… Y ya ves, finalmente cambió…, nos dio la razón en su última encuesta.

-Extraño, ¿no?

-Pues haiga sido como haiga sido, ya estamos arriba-, respondió otro de los integrantes del equipo cercano.

Y comenzaron las porras: “¡Un-dos.tres…Cesar Nava!”, y se alzaban las pancartas: “César, eres un bombón”.

Los panistas ahí presentes sonreían como quien va en caballo de hacienda, comenzando por su candidato a diputado federal, César Nava; hasta su proyecto para la Asamblea Legislativa, Fernando Rodríguez; pasando por Santiago Creel, Mariana Gómez del Campo, Rogelio Carvajal, y el secretario del Trabajo, Javier Alarcón.

Todos festejaban su triunfo. Un triunfo rubricado finalmente por la encuesta de Federico Berrueto, quien semanas atrás sostenía que el maestro Bátiz iba arriba en las encuestas en una proporción de dos a uno…, hasta que finalmente “corrigió su error”.

Así, la “confusión” respecto de las cifras en las encuestas quedaba superada para los panistas.

Entonces llegaron los discursos: César Nava habló como si fuera candidato delegacional, Mario Palacios como un híbrido que no entusiasmó ni a la porra blanquiazul y Rogelio Carvajal, secretario del CEN del PAN, como si se tratase de una contienda en el Estado de México.

Entre tanto, le marcamos al hombre de la comidilla panista: Federico Berrueto. ¿Qué paso con las cifras en Benito Juárez? ¿Por qué el cambio?

Federico sabía o cuando menos imaginaba por dónde y por qué venía la pregunta. Así que respondió claro:

-Lo que pasa es que no saben leer encuestas, no las leen completas; leen sólo las preferencias por candidato… Pero te lo digo claro: Soy insobornable y no soy pendejo.

Para entonces los panistas hacían sonar sus matracas y repetían las tres “eses” con las que, según el propio César Nava, había realizado toda su campaña: Suelas, sudor, saliva.

Y Federico Berrueto reiteraba antes de colgar:

-Ganará el PAN en Benito Juárez. Y recuérdalo, soy insobornable y no soy pendejo.

Orgullosamente políticos

June 28, 2009

— 4:19 pm

Pues así como algunos resultan ser “Totalmente Palacio”, hay quien se afirma “orgullosamente político”. Y eso que el horno no está para bollos en estos momentos pues, según las encuestas, siete de cada diez ciudadanos reprueban a los políticos.

La frase surgió durante el Foro de Seguridad organizado por Alejandro Martí, en la mesa en la que participaron Jesús Ortega (PRD), César Nava (PAN) y Jesús Murillo Karam (PRI).  Y adivine quién fue el que se declaró “orgullosamente político”.

Pues sí, el ex gobernador de Hidalgo, actual senador de la República y secretario general del Partido Revolucionario Institucional, Jesús Murillo Karam. Hombre al que se le ubica entre los “duros” del PRI, que sale a fajarse lo mismo con panistas que con perredistas según los tiempos electorales, y que no tiene empacho en llamarle “estúpido” a Germán Martínez.

El hecho es cuando se dijo ante todo el auditorio “orgullosamente político”, no pocos de los asistentes se asombraron, se miraron unos a otros y guardaron silencio.

Ricardo Raphael, moderador de la mesa “Postura de los partidos políticos ante la Reforma Constitucional”, había puesto sobre la mesa el tema del rechazo a los políticos y la necesidad de que la reforma penal no se politizara. Fue así como comenzó el debate.

Pero no sólo fue Murillo Karam quien brincó ante el señalamiento, alegando su creencia en la política “porque es el arte de la conciliación” y donde falla es “en su ejercicio”; también salió al paso el presidente del sol azteca, Jesús Ortega:

“Se invita a tres dirigentes y se le dice: no politicen el tema…¿Cómo no politizar un tema tan importante para la sociedad? ¡Desde luego que tiene que politizarse!, lo que hay que evitar es que se partidice.”

Ortega miró a los concurrente y desafió: “Sin la participación de los partidos políticos, la Reforma Constitucional no hubiera sido realidad.”

El candidato a diputado federal por el PAN, César Nava, tomó otra ruta: “Los partidos no hemos estado a la altura de la expectativa ciudadana, falta que los dirigentes políticos, los legisladores, hablemos de los problemas de la gente en lugar de los de los políticos.”

El académico Emilio Rabasa Gamboa centró el tema. Apuntó hacia la contradicción que percibe la ciudadanía entre el deber ser de la norma y lo que sucede en la realidad. “El ciudadano -dijo en referencia puntual hacia la Reforma Penal-entendió que se había aprobado una ley. Y a un año de distancia no ve más seguridad.”

Entró entonces el siguiente planteamiento del moderador: La implementación de la Reforma ¿ha sido lenta y negligente?

Nava fue el primero en responder: “El PAN está comprometido con su éxito…, es la reforma estructural más importante de este sexenio. El nodo de la eficacia de esta reforma será su implementación.”

Ortega acusó en torno a la lentitud y la negligencia para su aplicación: Aquí hay una principalísima responsabilidad del Ejecutivo, pues es su responsabilidad. Y, por añadidura, ni siquiera la aplica: ¿presunción de inocencia con el comportamiento de la PGR con los arraigos?, preguntó. Sólo eso contrasta y rompe con lo dice la Reforma.

Murillo se sumó a lo dicho por Jesús Ortega: El atraso está en la federación. Tan sólo el Consejo para su aplicación se acaba de formar ahora en junio…

Nava replicó: “Es parcial e injusto” juzgar los avances de la reforma por la instalación de la Comisión.

Ortega le reviró: Claro que es importante la instalación del Consejo. ¿O qué, tampoco se debe pedir permiso? Si no pide permiso, tampoco pide Consejo….

Murillo remató: ¡Es un mandato Constitucional! No instalar el Consejo es tan peligroso como el no pedir permiso para actuar.

Y ya entrados en gastos, volvieron sobre los “ataques” a los políticos y los partidos. El perredista desenfundó así: “De verdad se ha vuelto un deporte nacional atacar al Congreso a la política, y eso no nos lleva mas que a formas dictatoriales. Lo cierto aquí es que el Congreso cumplió con sus responsabilidad.”

El priista alegó: “La política del ‘yo por qué’ es lo que nos tiene en esta situación. No se puede estar haciendo recuento de culpables; hace nueve años que tienen la seguridad en su manos, es tiempo de cada quien asuma sus responsabilidades y culpas”.

El panista refutó: “No era un mandato constitucional (la conformación del Consejo)…”

Emilio Rabasa cerró el debate con una espléndida frase: “La criminalidad es algo demasiado peligroso para dejarlo en manos sólo de uno de uno de los poderes.”

Adame y Ebrard de tu a tu

June 26, 2009

— 12:00 am

Se encontraron en el Foro Nacional “Seguridad con Justicia”. El tema a debate: la implementación de la reforma penal.

Auditorio lleno. Cartel de lujo: los gobernadores de Jalisco, Morelos, Chihuahua, Nuevo León, Estado de México; y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Ahí, el capitalino Marcelo Ebrard y el morelense Marco Antonio Adame cruzaron espadas y se llevaron los reflectores con posicionamientos firmes de uno y otro lado.

Pero algunos de sus compañeros de mesa no se quedaron atrás, o no tan atrás:

-El jalisciense Emilio González estuvo a la altura del foro. Práctico, preciso y con ejemplos claros de lo que se trataba.

-El de Chihuahua, José Baeza, sólido en sus cifras y enfático en su exposición.

-El nuevoleonés Natividad González Parás, con altibajos. Concreto en sus cifras, pero divagando  por momentos innecesariamente.

-El del Estado de México, Enrique Peña Nieto, fue el único que podríamos decir que salió reprobado. No parecía conocer el tema y no dijo nada concreto ni relevante.

La mesa fue moderada por Jorge Fernández Menéndez. Bien, permitió hablar a los invitados -sin interrumpirlos de manera tajante y abrupta, como lo hizo Ricardo Raphael en una mesa previa con otros actores-y obsequió la palabra con sensibilidad periodística.

Ahora bien, ¿cómo estuvo lo de Ebrard y Adame?

En su primera intervención, Adame mencionó que hay quienes argumentan “el costo” económico de la reforma para dilatar su aplicación, “pero es más caro no hacerlo -adujo–; queremos una paz verdadera y duradera y ésta nace de la justicia. Rechazamos una paz barata, acomodaticia, de componendas.”

Marcelo Ebrard siguió en la palabra. Habló sobre lo que pensaba sobre la Reforma Penal. Mencionó en primer término la necesidad de unificar lineamientos y, de manera subrayada, la necesidad de contar con un presupuesto para llevarla a cabo. “¡Pongámonos de acuerdo en los recursos que necesitamos, incluyámoslos en el presupuesto!”

El morelense reviró: No comparto esas apreciaciones, dijo. Es un “falso debate” aducir que la reforma “es cara”. En políticas públicas, ¿cuánto vale la impunidad?, preguntó. Demandó, pues, “no detener el arranque de la reforma.

Marcelo alegó de inmediato: “Nunca dije que fuera cara…”

-Bueno.., -, intentó interrumpirle Adame.

-Yo tengo el uso de la palabra -lo paró el jefe de gobierno del DF–, yo te escuché hasta al final.

Y siguió Ebrard:

“Lo que digo es que no se puede garantizar su éxito (de la reforma) sin la previsión presupuestal que necesitas. ¿Puede plantearse una reforma constitucional de este tamaño sin una previsión presupuestal? No es una coartada para no hacer los cambios, ¡al contrario!, es un requisito para su éxito.”

Y ya encarrerado, agregó otro elemento:

“Hagamos las cosas con visión de Estado, alejemos las decisiones de las posiciones partidistas y de los procesos electorales…¡cosa que no está ocurriendo!”

Adame brincó en su asiento. Marcelo lo miró e insistió: “¡Es la verdad!, para eso nos invitaron ¿no?, para decir las cosas. Alejemos el tema de la tentación del corto plazo.” Y narró incluso lo que se dijo en la reunión de Seguridad Pública en Palacio Nacional, en la que  se planteó claramente al Presidente de la República que si había “alguna duda fundada” en torno a alguno de los mandatarios estatales, “que se aclare aquí”.

Marco Antonio Adame ya no respondió.

Pero el que siguió en la misma línea de Ebrard fue el jalisciense Emilio González:

La coordinación es fundamental para el éxito de la Reforma y ésta no es un mero acto burocrático de firma de papeles, ¡es mucho más que eso! Se construye cada día en base a los resultados y a la confianza que se logra entre las personas, las policías y las distintas autoridades. “Si no hay confianza, la coordinación es un discurso”, remató.

-¿Se ha politizado la reforma penal?-, planteó el moderador.

Reyes Baeza no dudó:

” ¡Sin duda hay politización! Es lo que tratamos de superar para que no nos rebasen las coyunturas. Uno de los retos es que veamos la reforma con visión de estado y que con ello vengan recursos. Sería demagogo decir que no importan los recursos, cuando a nosotros nos ha costado mil 600 millones de pesos implementarla en estos dos años que llevamos.”

González Parás le siguió:

“El tema de la inseguridad debe ser prioridad de Estado y debe haber presupuesto proyectado para implementarla porque es una prioridad y es una guerra.”

Entonces, Marco Antonio Adame volvió a rebatir:

-La politización puede ser una táctica dilatoria…

Sus compañeros de mesa se volvieron a mirarlo y negaron con la cabeza.

Ebrard cerró el debate señalando que todos estaban implementando, dentro de sus posibilidades, la reforma penal. Por lo que toca al DF, dijo, calculamos que para el 2012 la tengamos ya en su totalidad. Pero insisto -reiteró-es grave no haberla presupuestado, y hay que evitar la excesiva partidización que estamos teniendo. Hay que hacerlo con responsabilidad política.

Ahí concluyó la mesa.

Curiosamente, unos minutos después, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, diría ante el mismo micrófono: Para implementar una buena reforma en el sistema de justicia es indispensable contar con el consenso político y social, y el presupuesto económico…”

Ese tono altanero

June 25, 2009

— 12:00 am

-¡Lo que no le acepté ni le acepto al gobernador (de Sonora) es el tono altanero hacia el Presidente de la República!

La voz del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, rubricaba lo que momentos antes anunció el Procurador General de la República: que la PGR atraía las investigaciones del incendio de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora.

Ambos estaban en el Hotel Nikko. Eduardo Medina Mora, quien se notaba incómodo en esa conferencia de prensa, sería escueto en su anuncio. Si bien a él correspondió dar a conocer el manotazo de las autoridades federales ante el “altanero” gobernador, lo hizo muy a su estilo: con voz rápida y sin mayores comentarios.

No así Gómez Mont, quien un par de horas atrás había aplaudido a rabiar el discurso del Presidente Felipe Calderón en la inauguración del Foro Nacional “Seguridad con justicia”.

El hombre de Bucareli estaba echado para adelante. De viva voz y por escrito -recién había enviado un comunicado– exigía de Eduardo Bours la rectificación de su tono altanero, calificaba sus declaraciones de “falsas e injustas”, lo convocaba a “cumplir con las normas básicas de respeto”, sentenciaba que este no eran el momento para “lanzar acusaciones infundadas para eludir responsabilidades”.

-Que no se falte el respeto a las instituciones… Al señor gobernador yo no le falté al respeto, y lo convoqué a él…

¿Todo se debía al tono altanero de Bours?

No, según dijo Gómez Mont. Mencionó que en un principio él aceptó realizar una investigación conjunta, pero ya que no se ha podido evitar la disputa entre el gobierno local y federal y, “para que ya no haya dudas, la PGR ha atraído la investigación” y “asume la responsabilidad para procurar verdad y justicia a los afectados”.

Gomez Mont lucía exultante. El tono de su voz se escuchaba duro, enérgico; aunque el propio funcionario subrayaría que, a pesar de ello, sus dichos cumplían “con las normas básicas de respeto”.

Ese parecía ser el tema central en la conferencia: respeto, respeto, respeto. Respeto al Presidente. Respeto a las instituciones. Respeto para él.

Luego salió a colación la filtración en la que se involucra con el narcotráfico al gobernador de Michoacán, Leonel Godoy. Ahí cambió el tono:

“No aceptamos responsabilidad alguna y exigimos una investigación respetuosa de la libertad de información y expresión, para que se determine cuáles fueron los intereses servidos con la denostación a Godoy…; no fueron los del gobierno federal ni lo son”,

Todo esto ocurrió luego de que el  Presidente de la República abandonó el Foro  de Seguridad. Foro que inauguró Felipe Calderón al medio día, y en el que soltó un discurso que también sorprendió a sus asistentes al demandarles su participación en la política y no ser solamente parte de un conglomerado de 105 millones de personas.

Aquella frase -les dijo-de que los ciudadanos tienen los gobiernos que se merecen, tiene que ver con la participación política. Es hora de preguntarnos cuál ha sido la causa de la ausencia de los ciudadanos en los partidos , en los cargos y en las decisiones.

Y agregó:

-¿Queremos mejores representantes?

-Que haya mejores ciudadanos postulándose como representantes.

-¿Queremos mejores partidos?

-Participemos en los partidos. Y si no nos convencen estos, ¡hagamos otros!

La política es tan importante -concluyó el Presidente–, que no puede dejarse sólo a los políticos. Hagamos que la ciudadanía sea la protagonista de la política misma.

Esa sería la manera como respondería a los señalamientos de Fernando Martí (director de México SOS) y de Ana Laura Magaloni (académica del CIDE).

En suma, la mañana estaba caliente. Y el tonito, también.

Desconfianza

June 24, 2009

— 12:00 am

Desconfianza… La palabra misma saltó y alzó los brazos en el salón Luis Donaldo Colosio para explicar por qué los legisladores habían sobre-regulado y sobre-constitucionalizado la reforma electoral.

Pero no sólo eso, también giró en torno al por qué el Senado había organizado en este momento, a unos días de las elecciones, un foro para evaluar la Reforma Electoral.

¿Por qué no se esperan a que concluya el proceso electoral?, preguntábamos.

La suspicacia crecía con las declaraciones del panista Ricardo García Cervantes en el sentido de que esta revisión a la Reforma era para congraciarse con los medios electrónicos en vísperas de las elecciones.

A ello se sumó el hecho de que, a la instalación de la primera mesa -a la que asistieron como invitados Carina Perelli, Vice presidenta de Desarrollo y Cooperación de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales, y Don Nguyen, Coordinador General de los Proyectos de Asistencia Electoral y Cultura Democrática de las Naciones Unidas en México–, ni siquiera se envió invitación a los medios sino hasta un par de horas antes del encuentro.

Hecho raro, si se toma en cuenta que el anuncio de los foros, hace una semana, se hizo con bombo y platillo por parte de los coordinadores de todos los partidos, y que ellos mismos — nada menos que la Junta de Coordinación Política–, llevarían las riendas de estas mesas de análisis.

El caso es que así, en medio de la desconfianza sobre la verdadera intención de estos foros, a los que coloquialmente se les ha bautizado como “la reforma de la Reforma”, arrancaron el medio día de este martes.

Y, dadas las circunstancias de desconfianza que se percibían en el ambiente, varios senadores salieron al paso del tema durante sus intervenciones. El más enfático, el que puso los puntos sobre íes fue el perredista Carlos Navarrete:

“Esta evaluación no es para construir una contrarreforma electoral en México, esa posibilidad está cerrada categóricamente. Lo logrado hasta ahora no tiene regreso en los aspectos fundamentales.., ¡que nadie se engañe al respecto! No se trata de ceder a presiones de nadie para echar por tierra las partes más avanzadas de la reforma constitucional lograda en los últimos años, la reforma electoral. Segundo, no se trata de tirar a hachazos el régimen democrático mexicano, que es un régimen con partidos políticos”.

Se, agregó, que en México se usa y se abusa de un adjetivo que pretende descalificar la partidocracia. No me engaño, esa descalificación viene de la mediocracia, que también existe en México y la disputa está abierta desde hace un buen rato, cuando el régimen de partido hegemónico se desmoronó en el país, el poder concentrado en el jefe del Estado, el jefe de Gobierno, el jefe de su partido, el Presidente de la República, el hombre todo poderoso que concentraba un poder constitucional y metaconstitucional, ese poder se diluyó. Pero también, parte de ese poder pasó a otras manos, los poderes fácticos, que hoy por hoy insisten en ejercer facultades que la Constitución no les otorgan y disputan a los poderes públicos la conducción de decisiones fundamentales.

Lo entendemos bien, no rehuimos el debate, es un tema abierto -siguió Navarrete–, pero es preferible colocarlo encima de la mesa de una evaluación del Senado.

El tono de Navarrete no dejó de sorprender. De por sí se le notaba tenso desde que llegó a la reunión. (Explicable, si tomamos en cuenta lo que está ocurriendo al interior de su partido).

Por si quedaba alguna duda, Manlio Fabio Beltrones precisó:

Se trata, en síntesis, de avanzar y profundizar en la reforma, no de retroceder. Y, “el principio de anteponer los recursos públicos sobre los privados en la competencia política, y de disminuir los tiempos y costos de los procesos electorales, me parece que están fuera de la discusión, con el acuerdo de todos”.

¿Entonces? Pues entonces estarán a discusión temas que la reforma anterior no consideró, como son las candidaturas independientes y ciudadanas, la propaganda electoral en infomerciales, la contabilidad de votos distintos a las opciones políticas contenidas en las boletas electorales, entre otros.

En Junta de Coordinación Política, indicó su presidente, acordamos que esta Mesa de Evaluación se restrinja al ámbito estrictamente electoral y su relación con el sistema de partidos.

A partir de aquí, el fantasma de la desconfianza tomó otro giro. Se trasladó a la desconfianza en nuestras elecciones. Y fue el coordinador panista Gustavo Madero quien lo situó:

“A pesar de los logros que hemos alcanzado con estas reformas, para todos los actores políticos es claro que es necesario adecuar permanentemente nuestras leyes para mejorar las campañas electorales y restaurar la confianza en las elecciones.

La democracia mexicana se encuentra en proceso de consolidación, los legisladores no podemos permitir que los mexicanos pierdan la confianza en las instituciones y las reglas de nuestra democracia”.

Arturo Núñez iría más allá, en respuesta a las observaciones que hicieron Carina Perelli y Don Nguyen acerca de una sobre-legislación y sobre-constitucionalización en la reforma actual:

“Lo que no hemos dicho -indicó–pero bien lo saben nuestros amigos aquí presentes es que el principio de los principios rectores de las elecciones mexicanas es la desconfianza. Y a partir de ahí, se pueden entender que sobre-regulemos, que sobre-constitucionalicemos y que sobrecarguemos a la autoridad electoral imparcial de tareas”.

Y mientras aquí se hablaba de la desconfianza, de la tensión en la implementación de la Reforma, de la búsqueda de equidad a través de un reglamento a los medios de comunicación y de los poderes fácticos, en otro espacio de la ciudad se manifestaba un ejemplo ya no sólo de desconfianza sino de ese enfrentamiento entre políticos y medios de comunicación que dio origen a la actual Reforma Electoral.

¿Qué ocurría? Andrés Manuel López Obrador enviaba una carta a Emilio Azcárraga y otros integrantes del Consejo de Administración de Televisa, en la que les decía:

“Televisa ha hecho a un lado la objetividad y el profesionalismo. Ustedes deciden de acuerdo a sus intereses qué informan y qué no informan, a quién promueven y a quién destruyen. En lo que a nosotros corresponde, Televisa se ha dedicado a atacarnos de manera vil. Tal como sucedió recientemente en el caso de Iztapalapa, que manipularon  imágenes para mostrarnos como “intolerantes y autoritarios”, sin darnos la oportunidad de explicar
nuestras razones y sin abordar el fondo del asunto: la anulación de la candidatura de Clara Brugada a Jefa Delegacional por consigna del poder oligárquico, con la intención de cancelar el derecho del pueblo a elegir libremente a sus autoridades.

“De modo que les invito a reflexionar sobre la forma en que Televisa maneja la información, porque es inmoral lo que están haciendo. También les expreso que aunque insistan en destruirnos políticamente, habemos millones de mexicanos dispuestos a hacer valer nuestros derechos ciudadanos y a continuar nuestro movimiento por la vía pacífica y electoral para la transformación del país”.

Parecía que habíamos retrocedido en el tiempo.

Colima, Manlio Fabio y los periodistas

June 23, 2009

— 12:00 am

Manlio Fabio Beltrones se plantó ante los periodistas colimenses. Acompañaba al candidato del PRI al gobierno de Colima, Mario Anguiano, y a Roberto Chapule, quien juega para la diputación federal.

Con ellos al lado, el coordinador de la bancada priísta en el Senado habría de enfrentar cuestionamientos que reflejaban, más que otra cosa, el abandono y el desdén del Partido Revolucionario Institucional (léase Beatriz Paredes) hacia sus candidatos en esa entidad.

Beltrones alzó la ceja y, huelga decirlo, intentó respuestas que reacomodaran la percepción de los periodistas. Pero lo que plantearon los reporteros en la conferencia de prensa reflejaba en buena medida el sentir de la sociedad colimense, particularmente de aquella que simpatiza con el PRI.

¿Qué le preguntaron a Manlio Fabio y cómo respondió?

Aquí van algunas de los planteamientos. El primero fue en tono general:

-¿Cómo ven desde el centro del país las elecciones en el estado de Colima, puesto que no es un secreto a voces que el candidato del PAN llega con todo el apoyo del Presidente Felipe Calderón y de su esposa?

Este fue el momento en que el sonorense aprovechó para soltar que el Presidente de la República debía gobernar para el país y no intentar ser Presidente de su partido en esta ocasión. “Eso lo pondría en una ruta de grandeza, no sectaria como la que parece estar recorriendo”.

Otra pregunta:

-Hemos tenido la visita de panistas distinguidos del Comité Ejecutivo Nacional, últimamente se ha visto la necesidad de impulsar o fortalecer la campaña de Martha Sosa, porque según las encuestas y el sentir de la población no levantan; pero, no hemos visto lo mismo por parte de priístas distinguidos… Solamente usted y el senador Gamboa, que vino la semana pasada, han estado aquí. ¿No hay el apoyo y respaldo del Comité Ejecutivo Nacional o no necesita Mario Anguiano la presencia de priístas distinguidos?

El tono del cuestionamiento, como se ve, oscilaba entre la sorna y el reclamo.

De ésta salió Beltrones explicando que el Comité Ejecutivo Nacional se encontraba visitando otras entidades “porque parecen requerir de mayor apoyo”, debido al proceso electoral que se está viviendo más competido.

En cambio en Colima, se burló a su vez, hemos encontrado  señalamientos muy importantes de que mientras el principal partido que compite contra el PRI se encuentra en grandes problemas debido al actuar de buena parte de sus candidatos: si no los encuentran en un súper mercado robando, los encuentran en you tube haciendo algunas declaraciones (en contra) de Felipe Calderón…

Otra pregunta más:

-El fin de semana estuvo en Colima el secretario de Agricultura, el señor Alberto Cárdenas, participando abierta y claramente en eventos de apoyo a la candidata Martha Sosa. Hay un acuerdo establecido por parte del Instituto Federal Electoral que cohíbe este tipo de manifestaciones y al parecer no fue tomada en cuenta. ¿Quisiera su opinión en este tema y qué se va a hacer por parte del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, del cual usted forma parte?

Beltrones advirtió el ánimo de los reporteros ahí presentes. Desenfundó de nuevo y soltó que se le ha exigido al Presidente de la República que remueva al secretario de Agricultura de su cargo por sus magros resultados, pues bien saben los agricultores que “ha sido el pero secretario de Agricultura que ha tenido este país”.

Por lo que -sonrió esta vez–, que venga a Colima un hombre de tal fracaso a intentar apoyar a la candidata del PAN no nos preocupa, lo que verdaderamente nos ocupa es que se trate de un delito electoral, y que en lugar de estar utilizando su tiempo, poniéndolo a disposición de manera total a un campo tan atribulado y con tantos problemas, lo dedique a venir a apoyar a la que fue su coordinadora de campaña cuando intentó ser candidato a la Presidencia de la República y fracasó.

“Un buen signo del fracaso de la candidata del PAN a gobernadora del estado, es que le esté pagando con la misma moneda el señor secretario de Agricultura en este momento. Pero el delito electoral está cometido y habremos de promover el recurso legal adecuado para que se le haga pagar con sus consecuencias”.

Y una más de muestra:

-La semana pasada en Colima se hizo pública una fotografía en los medios de comunicación en donde se daba cuenta que el coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en el Congreso del Estado, Luis Gaytán Cabrera, le estaba entregando a usted un expediente con la participación de su colega panista Luis Fernando Rodríguez Lomelí, senador de la República, que fue detenido en Tecomán repartiendo panfletos en la madrugada.

No hemos sabido que haya alguna respuesta por parte del Senado de la República, ni que el tema llegue a la Comisión Permanente.

En este caso, el dardo fue directo para Beltrones. Lo toreó apenas:

“El procesamiento de una queja de esa dimensión lo haremos dentro de la Junta de Coordinación Política, en un exhorto y también planteamiento de recriminación hacia el senador que no está cumpliendo con su deber de grandeza”

Ahí se paró la conferencia de prensa. Mario Anguiano guardó prudente silencio. Manlio Fabio Beltrones tomó nota.

Si yo fuera presidente

June 22, 2009

— 12:00 am

Acabo de recibir el libro de Genaro Villamil, Si yo fuera Presidente. Leo en su introducción:  “Los seis capítulos de este libro configuran la radiografía del proceso de decadencia de una de las dinastías políticas más importantes, complejas y antiguas de México.”

Se refiere al Grupo Atlacomulco -del que fue artífice Isidro Fabela–, cuyo eje articulador es hoy en día el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, el golden boy que podría ganar la presidencia de la República en el 2012.

Sí, Peña Nieto es la apuesta de una dinastía- Pero es, ante todo y al mismo tiempo, la apuesta del poder mediático (de Televisa particularmente), acompañada de “afanes restauradores de una modernidad salinista que se quedó atrapada entre las ambiciones transexenales y la corrupción”.

Contra lo que muchos pudieran pensar, Genaro Villamil sostiene – e intenta demostrar con hechos a lo largo del libro–, que el liderazgo de Peña Nieto “es endeble”, el más vulnerable y maleable de cuantos han existido en el Grupo Atlacomulco, incluidos aquellos otros que también soñaron alguna vez sentarse en la silla del águila: Carlos Hank González, Alfredo del Mazo, Emilio Chuayffet, Arturo Montiel.

El reportero de Proceso ve y pinta a Peña Nieto como un híbrido político que combina una aparente modernidad mediática de los líderes de la nueva generación con los métodos más arcaicos para el ejercicio del poder. Lo muestra -sin necesidad de adjetivarlo mayormente–en sus desfiguros, dispendios, confusiones; relata sus actitudes represivas, muestra su alianza con el clero católico al grado de ponerlo al nivel de los yunques.

Lo singular del caso Peña Nieto respecto de sus antecesores, dice Genaro, es la sustitución de las viejas reglas del PRI por unas nuevas dependientes del poder mediático: “la suplantación de la política por la mercadotecnia, la construcción de un liderazgo aparente cuyo afianzamiento depende más del raiting que de la eficacia y la credibilidad.”

Le ha apostado todo a la inversión publicitaria, a la compra intensiva de tiempo y apoyos en la televisión mexicana, especialmente en Televisa. Es el resultado de una realidad virtual.

En esa medida, explica, él y su gobierno responden a los patrones de un reality show: guión oculto, espectacularidad sin sustancia, entretenimiento en lugar de información que encubre un dispendio escandaloso: por lo menos tres mil 500 millones de pesos en cuatro años de exhaustiva autopromoción mediática.

Televisa, por su parte, “promueve a Peña Nieto a cambio de jugosos contratos que no pasan por el escrutinio público. Para ese monopolio televisivo, es una inversión de poder. Así, los dueños de las concesiones mediáticas -que coinciden con los grandes beneficiarios del modelo inaugurado por Carlos Salinas de Gortari-vislumbra la posibilidad de un segundo fenómeno Fox, con el distintivo de ser mucho más dócil y manejable.”

En suma, afirma Genaro Villamil en su libro editado por Grijalbo, este negocio representa para las televisoras el instrumento ideal para defender sus privilegios y acrecentar la influencia ganada ante lo errático de la transición: “Tener un presidente sumiso y secuestrado por la pantalla”.

Hecho, por cierto, que no parece desagradarle a los tecnobebesaurios del PRI. Con Peña Nieto van en esta aventura del abismo telecrático, los mandatarios de Quintana Roo, Yucatán, Durango, Hidalgo, y los candidatos a gobernador en Nuevo León, Campeche y San Luis Potosí.

De esto trata Si yo fuera Presidente. Título irónico, por cierto, pues si Peña Nieto llegara a ser Presidente de la República sólo lo sería en términos formales. El poder real estaría en otro lado.

Iztapalapa, resolución irresponsable

June 19, 2009

— 12:00 am

Para Eduardo Huchim no cabe duda. La resolución que tomó el Tribunal Electoral Federal sobre Iztapalapa fue irresponsable. No sólo tardía sino que además generó incertidumbre en lugar de ofrecer certeza en la elección, y privilegió un asunto técnico menor frente al voto ciudadano.

Platicamos del tema a medio día. Huchim tenía muy claro el manejo del Tribunal en relación con la revocación del triunfo de Clara Brugada a cambio de otorgárselo a Silvia Oliva.  Y no era para menos, después de todo, fue miembro del Consejo del Instituto Electoral de Distrito Federal de 1999 a 2006, y es autor y conocedor a fondo (y en vivo) del sistema político mexicano.

Huchim lo explicó así:

Yo creo que la sentencia del tribunal que revocó el sentido de la elección en Iztapalapa tiene un importante grado de irresponsabilidad, fundamentalmente porque se tardaron demasiado en resolver.

El Tribunal afirma que resolvió en nueve días pero desde mi perspectiva no es así porque el asunto llegó al Tribunal el 22 de mayo. Se tardó diez días en decidir la atracción porque había llegado a la sala del Distrito Federal, luego la Sala Superior decidió atraerla pero, para decidir atraerla, se toma diez días. De tal manera que hasta el 2 de junio que resuelven la atracción. Y el Tribunal se toma otros diez días en resolver.

En términos llanos -agregó– yo diría que se tardaron tres semanas en resolver este asunto, en situación en que el proceso electoral está en su etapa final. Y esto llegó al absurdo de que en la delegación de Iztapalapa se va a votar por una candidata pero, en realidad, se estará votando ¡por la adversaria de esa candidata cuyo nombre está en la boleta y junto al emblema del Partido de la Revolución Democrática!.

Esto, desde mi punto de vista, es quizás lo más criticable de esta sentencia.

-¿Y la razón de fondo?

-El Tribunal entró a revisar la votación y decidió anular 47 casillas, con lo cual provocó que el sentido del resultado cambie de ganadora y de ese modo se revoca el registro de Clara Brugada y se dispone que se haga lo necesario para registrar a Silvia Olivia.

Esto es un asunto muy discutible porque la razón fundamental que da lugar a esta anulación de las casillas es un hecho relativamente menor.

-¿Por qué menor?

-Porque el argumento es que, quienes recibieron la votación de esas casillas no eran militantes del PRD. Ciertamente, el reglamento del partido ordena que solamente puede recibir las votaciones militantes del PRD; pero el hecho es que esa era la única motivación para anular esas casillas. No es que hubieran sido impugnados sus resultados. De ese modo, desde mi punto de vista, el Tribunal dejó de proteger el voto de los ciudadanos que habían sufragado en un sentido a favor de Clara Brugada en la mayoría de esas casillas anuladas.

Entonces resulta que, por una parte, el Tribunal se tarda; por la otra, a pesar de que tiene el deber de generar certeza, genera una gran incertidumbre por el asunto de las boletas; y por la otra, crea un elemento que debió considerar si eso era el bien jurídico a tutelar – el hecho de que el reglamento interno del partido dispusiera un cosa–, o bien privilegiar el voto ciudadano.

Y se llegó a esta situación que yo diría que introduce un elemento de confrontación, un elemento riesgoso, dentro del proceso local del Distrito Federal que iba relativamente terso y tranquilo.

-La razón que se tomó para anular las casilla ¿es válido aún cuando se trate de una elección ciudadana?

-Efectivamente, ahí es lo que, desde mi punto de vista, el Tribunal debió considerar. Era una elección abierta a la sociedad, a todo el electorado, no sólo a los militantes. Pero además, esas casillas no habían sido cuestionadas por que hubiera habido irregularidades en la recepción de la votación. Solamente era un asunto técnico…; que digo, efectivamente está previsto en el reglamento partidario, pero que desde mi perspectiva el Tribunal debió valorar. Debía privilegiar el voto de los ciudadanos, el derecho de los ciudadanos a votar en una elección interna.

-¿Le parece que hubo manejo político por parte del Tribunal?

-Yo veo que ante esta actuación polémica del Tribunal hay elementos a la suspicacia porque, en efecto, las sentencias del Tribunal -porque hay un conjunto de sentencias-agudiza la confrontación de las corrientes predominantes en el PRD, pero sobre todo genera esta situación de incertidumbre, muy distante de su deber del Tribunal de dar certeza.

-¿Se puede confiar e el Tribunal?

-Esta sentencia polémica, para decirlo eufemísticamente, se une a otras sentencias que desde mi perspectiva son escandalosas, como la del Partido Verde. Sentencias como éstas me parece que hace muy cuestionable la actuación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

El destino los alcanzó

June 18, 2009

— 12:00 am

Desde temprana hora comenzó el desgarriate: declaraciones virulentas, advertencias, comunicados, conferencias de prensa, repliegues, cartas, notificaciones… De uno a otro lado de la ciudad -y hasta fuera del Distrito Federal- saltaban las voces de los grupos antagónicos.

“¡Traición!”, clamaba a los cuatro vientos Jesús Ortega, sin atreverse a mencionar el nombre de Andrés Manuel López Obrador.

“Mandilón”, calificaban los Chuchos burlonamente a Marcelo Ebrard.

“Nadie me consultó nada”, se defendía el Jefe de Gobierno.

“Pediré licencia en cuanto gane”, reiteraba humildemente Juanito.

“¡Dictador!”, llamaban al Peje conductores de medios de comunicación.

“Decisiones perversas del Tribunal”, apuntaba el dedo flamígero el “Güero” González Garza.

“¡Serenidad!”, pedía desde Veracruz el senador Carlos Navarrete.

“¡De la que nos libramos en 2006!”, se regocijaba el senador panista Gustavo Madero.

La resolución de revocar el triunfo de Clara Brugada sobre Silvia Oliva en Iztapalapa, más la decisión de López Obrador de apoyar al partido del Trabajo para ganar la delegación a través de Juanito (Rafael Acosta) para luego instalar a Clara en su lugar, destapó finalmente la caja de Pandora.

El enfrentamiento público, abierto, que tanto habían evadido los perredistas con vistas a elección, los alcanzó antes del 5 de julio.

Y si bien las determinaciones al grado de expulsiones se tomarán después de la elección, el enfrentamiento entre Chuchos y Lopezobradoristas les estalló cuando menos hubieran querido -a unos días de la jornada electoral- y donde menos lo hubiesen deseado -su principal bastión, Iztapalapa.

Lo primero que recibimos, antes de las seis y media de la mañana, fue una carta de López Obrador dirigida a los “amigos” de Iztapalapa, en la que les explicaba que el Tribunal Electoral estaba “al servicio de la mafia” y por ello desconoció a Clara Brugada como candidata a jefa delegacional.

Se trata, les dice, “de un golpe artero”, de “una agresión más a nuestro movimiento”. Ante ello, “enfrentaremos esta acción inmoral y antidemocrática haciendo campaña entre todos, casa por casa, para pedir el voto por el PT, porque al ganar el PT en la delegación, hay el compromiso público de su candidato Rafael Acosta, de renunciar, y se le pedirá al Jefe de Gobierno de la Ciudad que, en uso de sus facultades, proponga a la Asamblea Legislativa que sea Clara Brugada quien lo sustituya y ejerza el cargo de Jefa delegacional de Iztapalapa”.

Una hora después, desde  la Jefatura de Gobierno, Marcelo Ebrard hacía malabares para no quedar como un títere de López Obrador y, al mismo tiempo, apoyar al tabasqueño en su decisión:

“No, (AMLO) no me consultó”, respondería a los periodistas, “pero tampoco René Arce nos consultó que estaba promoviendo una resolución del Tribunal a tomarse casi el último día del proceso electoral, en donde se iba a resolver sobre casillas no impugnadas y se iba a dar la orden sin precedentes de que la señora Silvia Oliva sería la candidata impuesta por dicho Tribunal a estas fechas”.

Para las once de la mañana, René Arce (esposo de Silvia Oliva) y Javier González Garza se pararon ante los micrófonos del patio del Senado de la República. El diputado perredista, con cierta prudencia,  marcó su desacuerdo con la decisión de López Obrador de apoyar al PT en Iztapalapa pero enfiló las baterías contra el “gran fraude”  y  “las decisiones perversas” del Tribunal Electoral, que “lo único que quería era designar a una candidata”.

Arce dejaría en claro que pasadas las elecciones llegaría el momento de ajustar cuentas con López Obrador. Pero, por lo pronto, procuró cuidar el ambiente para su esposa, la nueva candidata de Iztapalapa. Aventuró no muy convencido:

“El perredismo de la capital es un perredismo muy convencido, es muy fuerte, y seguramente habrá alguna afectación en cuanto a que haya dudas o incertidumbre en algunos sectores. Pero en general me parece que el PRD en la capital es lo suficientemente fuerte para poder soportar este tipo de diferendos.”

Una hora más tarde, el coordinador del PAN en el Senado  gozaría ante las cámaras:

“Lo que presenciamos el día de ayer nos da muchos elementos para confirmar la convicción antidemocrática e incluso autoritaria, profunda, que tiene el señor Andrés Manuel López Obrador, al querer disponer de los puestos de elección popular a voluntad y capricho propio. Creo que esto pone en evidencia desencarnada esa expresión que tuvo de ‘al diablo las instituciones’, ‘al diablo la democracia’, y aquí sólo mis chicharrones truenan. Creo que es algo que lo pinta a todo color”.

De paso, sonriente y satisfecho, agregó: “Ayuda a tener mucha claridad de lo que nos libramos los mexicanos el pasado julio de 2006, cuando se tomó la decisión de sacar adelante la presidencia de Felipe Calderón por una persona convencida de respetar los procesos y no alguien que los utiliza como si fueran estampitas de un juego de lotería”.

Entre tanto, los perredistas seguían en lo suyo: pegándose con la cubeta.

Sólo faltaba la voz del Chucho mayor, Jesús Ortega. Lo haría después de presentar él mismo, de propia mano (ya que el PRI-DF se negó a hacerlo), la papelería para el registro de su candidata para Iztapalapa, la misma a la que dio el triunfo el Tribunal, Silvia Oliva.

De ahí, salió Ortega a declarar que quienes llaman a votar por otro partido, siendo perredistas, “traicionan los principios del partido, actúan con incongruencia y pretenden engañar a los ciudadanos” que apoyan al PRD.

“Con esa actitud -añadió-, al margen de sus intenciones, le hacen el favor a la derecha, a la derecha priísta y panista. Esa es nuestra verdadera adversaria”

Y advirtió: “Las consecuencias políticas y estatutarias de un comportamiento de esa naturaleza las evaluará y las resolverá el partido posterior a la elección”.

A esas alturas no faltó el humor negro: Si es que les queda partido…

Siguiente »