Carlos Navarrete llamó a conferencia de prensa para este lunes a medio día. Una conferencia en la que hizo “un llamado público” -que más bien pareció un grito angustioso y desesperado– a dirigentes nacionales y figuras emblemáticas del PRD, para alejarse de las descalificaciones y no entregarle al gobierno “el debilitamiento del principal partido que hemos construido los hombres y mujeres de izquierda en los últimos 20 años”.
El senador perredista venía de recorrer 14 estados de la República, en los que acompañó a candidatos del PRD a diputados federales y a cargos locales. Lo que ahí vio, escuchó y percibió, fue lo que llevó a pararse esta vez en el patio de Xicoténcatl para hablar ante los periodistas con un sentimiento que traslucía el dolor en sus entrañas.
“Lo digo con toda responsabilidad -diría– como senador de la República, del PRD, y dirigente nacional: nadie tenemos derecho a despostillar al PRD porque luego no le sirve a nadie así, ni a los mexicanos, ni sus militantes ni a sus aspirantes a algún cargo público.
“Quienes en el PRD aspiran a sentarse en la silla presidencial en 2012 debieran cuidar el principal instrumento que hemos construido entre todos en 20 años, pues un partido lastimado y ninguneado por sus dirigentes y sus principales figuras genera confusiones en su base electoral y un sentimiento de tristeza y abatimiento en sus militantes.
“Quienes tenemos responsabilidades dirigentes debemos elevar la mira y alejarnos de visiones pequeñas y de corto plazo, ninguna candidatura federal o local en 2009 es más importante que mantener de pie a millones de mexicanos que han votado por nosotros.
“Hoy por hoy -subrayaba Navarrete– nuestros verdaderos adversarios están en el PAN y en el PRI; uno de ellos, el primero, pretende guanajuatizar al país con más muertos, más violencia y más incertidumbre entre la gente. El otro, el PRI, con la pretensión de adelantar la elección presidencial con un gobernador vendido como producto chatarra y personaje de telenovela”.
Su “llamado público” a todos los dirigentes del PRD, de todas las corrientes y expresiones internas, a los liderazgos emblemáticos del sol azteca, ¡a todos!, la hacía Navarrete en su calidad de Senador y dirigente del partido, “para intentar detener esta oleada de descalificaciones que a nadie ayuda, ni a los electores perredistas, ni a los mexicanos ni a los dirigentes y que genera una sensación adversa entre los cuadro intermedios del PRD”.
Iztapalapa, por supuesto, aparecería en su “llamado público”. Éste sería dirigido a sus candidatos, a tomar en cuenta que “ningún triunfo electoral puede basarse en una campaña que termina en violencia; sería dramático y sería una tragedia para la izquierda mexicana, que la elección del domingo 5 de julio terminara en enfrentamientos, en las casillas o en las calles de Iztapalapa”.
A seis días de las elecciones, Navarrete recordaría momentos importantes del PRD, su formación, sus herencias; las distintas luchas y liderazgos que llevaron al Partido de la Revolución Democrática a ser “el partido más importante que la izquierda mexicana ha construido en toda su historia, y lo mejor que tenemos en los últimos 20 años”.
Por su tono, por la manera en que hablaba, parecía que todo ello estaba a punto de derrumbarse. Y las efemérides que citaba de sus mejores momentos dejaban la sensación de un obituario:
“En 1996 impulsando la reforma electoral que permitió un sistema electoral más equitativo. En 1997 con Cuauhtémoc Cárdenas ganando la Jefatura de Gobierno en el DF e impulsando y logrando que el PRI quedara en minoría en Cámara de Diputados.
“En el 2000 apoyando la candidatura de Andrés Manuel López Obrador a la Jefatura de Gobierno y la campaña presidencial de Cárdenas. En el 2006 acompañando de arriba a abajo y en todos sus niveles la campaña presidencial de López Obrador, y después de julio en las protestas postelectorales en el Zócalo y en Reforma.
“En esos momentos todo el PRD respondió, todo el PRD cerró filas en esa lucha”.
Llegaron las preguntas.
-Su llamado, ¿lleva dedicatoria a Andrés Manuel López Obrador?
-Lleva dedicatoria a todos los dirigentes nacionales de la diversas expresiones partidarias, y también a sus figuras emblemáticas que tenemos varias, los gobernadores, el jefe de gobierno, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, López Obrador, los coordinadores parlamentarios, todos somos responsables en esta materia.
-Senador, qué previsión traen ustedes para la elección, porque al parecer el llamado es porque traen un temor de que cayeran en las preferencias electorales.
Navarrete reaccionó. Repuso:
-El futuro de los ocho Partidos está en manos de los mexicanos; que nadie crea que trae ya un caudal electoral en la bolsa de su pantalón o en su portafolio. Los puntos y los diputados que obtenga cada Partido serán producto de la decisión de los mexicanos el 5 de julio, las campañas están terminando, están cerrando, todos han hecho su esfuerzo, unos a la buena y otros con mañoserías y trampas, pero ahí esta la campaña electoral en todo su esplendor y también en todas sus limitaciones.
El porcentaje que el PRD obtenga será producto de la decisión de mexicanos libres- Y yo hago un llamado a los tradicionales electores perredistas, a los que nos han acompañado desde 88-89 para acá, a los que en las duras y en las maduras han estado con nosotros, a ratificar su voto por el PRD sin duda alguna.
Otros temas se tocaron después. Pero el “llamado público” del senador Carlos Navarrete no era como cualquier otro pronunciamiento. En sus palabras podía sentirse el dolor, el enojo, la tristeza, la posibilidad de un derrumbe a la vuelta de la esquina.
