Crónica de Política

¿Pruebas? De la SIEDO

May 29, 2009

— 12:00 am

Los tienen a todos juntos en el auditorio de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). Ahí, los 29 funcionarios públicos detenidos por el operativo en Michoacán -a quienes ayer se les permitió recibir un cambio de ropa–, han ido escuchando a lo largo de la madrugada, día y noche, de qué se les acusa.

Van pasando uno a uno. La acusación general es vinculación y protección al crimen organizado. Concretamente, al grupo conocido como La Familia michoacana.

Según narró Ismael Jiménez –asesor jurídico de José Cortés Ramos, presidente municipal de Aquila–, la SIEDO presentó dos “pruebas” en su contra:

1.- Copia fotostática de una hoja elaborada en Excel en la que aparece señalado con marcador amarillo el nombre del munícipe, José Cortés; luego se lee su cargo, presidente municipal; y después aparece esta cantidad: 50,000 (sin indicar si se trata de pesos o dólares).

Dice el abogado que no les permitieron ver el resto de la hoja. Únicamente vieron el renglón en el que aparece su nombre, por lo que tampoco conocen el encabezado de la página ni quién firma o algo parecido.

Según les indicaron las autoridades, esa hoja se la atribuyen a La Familia michoacana,  de acuerdo al dicho de las autoridades federales, la encontraron en una camioneta, durante una investigación.

¿Qué camioneta, de quién, en qué investigación? No hay, señala Jiménez, acta circunstanciada de tal hoja. O, al menos, no se las mostraron, indica.

2.-Que de acuerdo a una denuncia anónima, la campaña del presidente municipal de Aquila fue financiada por un tal Cervando Gómez.

En este punto el abogado afirma que eso es totalmente falso. Que los ciento treinta y cinco mil trescientos treinta y tres pesos que costó la campaña del priista fue financiada en su mayoría por el propio aspirante y la otra parte la puso el Comité Ejecutivo del PRI.

Y agrega una tercera, cuenta el abogado, que se hace de viva voz: “Usted está brindando protección a los narcos, les está avisando que el ejército va a venir…”

La conferencia de prensa transcurre en un salón del Cencos. Al lado del abogado se encuentra Juan Sapien, tesorero de Aquila. Lleva consigo tanto la comprobación de los gastos de campaña revisados y aprobados por Instituto Electoral de Michoacán, como las distintas declaraciones patrimoniales del alcalde de Aquila, un hombre que fue regidor del lugar del 96 al 98, regidor propietario del 99 al 2001; y que en 2006 fue Presidente del Comisariado.

Esas serán, por su parte, las pruebas que ellos llevarían a la SIEDO unas horas después para defender a su presidente municipal, explican.

Aquila (palabra de origen náhuatl que significa “aplanadores” o “bruñidores”) es el más grande de los municipios michoacanos (del tamaño de Colima, para darse una idea) y de los más marginados del estado. Está conformado por cuatro comunidades nahuas, dos ejidos y una pequeña propiedad.

Y ahí, comentan a los periodistas, se asienta un destacamento militar. “Nosotros siempre les ayudamos, hasta les damos gasolina para que puedan moverse dentro del municipio… ¡Es incongruente lo que está pasando!”

Según refieren Ismael Jiménez y Juan Sapien, ellos (el gobierno de Aquila) no han tenido “amenazas ni encuentros” con grupos delictivos. Reconocen en cambio que la zona serrana es de difícil acceso.

El caso es que “metemos las manos al fuego”, por José Cortés. Y sostienen que las “pruebas” de la SIEDO que supuestamente vinculan a su presidente municipal con La Familia son “inaceptables” para cualquier juez.

Bofetón a la Maestra

May 28, 2009

— 12:00 am

Lo que le ocurrió ayer en la Comisión Permanente del Congreso a Benjamín González Roaro -el que se impugnara y terminara retirándose su solicitud de licencia como diputado–, no era un golpe propiamente hacia su persona; fue más bien un bofetón al rostro de Elba Esther Gordillo.

Para que no quedara duda, así de clarito lo expresaron distintos legisladores en la tribuna de Xicoténcatl:

Comenzó el priista yucateco Cleominio Zepeda. Inició su discurso con esta frase: ¡Miguel Ángel Jiménez (ex director de la Lotería Nacional) donde debiera estar es en la cárcel! Y ahora resulta que alguien del mismito grupo es el que va a sustituirlo…

Ese fue el punto que echó por la borda la solicitud para separarse del cargo del diputado panista González Roaro. Las columnas del día mencionaban que el ex director del ISSSTE, hombre muy-muy allegado a la maestra, sería designado por el Presidente de la República nuevo director de la Lotenal.

Es decir, le mantendría así a Elba Esther su cuota de poder en el gobierno…. ¡Y se armó! O, más bien, priistas y perredistas se armaron en contra, mientras los panistas intentaban negociar con ellos.

¡No hubo manera! De pie en el recinto unos y otros, enviaban y enviaban oradores a la tribuna. El PAN echó mano de Juan José Rodríguez Pratts quien convocó a que “en respeto a la ley, a un políticos de carrera, a los principios y a la ética” se aprobara la licencia.

Francisco Arroyo Vieira le respondió que no estaba a discusión la personalidad de González Roaro, sino el destino de la Lotería. Y agregó el priista que lo que hacía falta era una clase política con visión de Estado, que se alejara “del sentimiento patrimonialista de pagar compromisos de campaña”.

La panista Beatriz Zavala entró en defensa de la solicitud de su compañero de partido remitiéndose también a la ley, pero más bien terminó cuestionando a Miguel Ángel Jiménez y declarando abiertamente que “debe ser juzgado en términos de ministerio público” porque lo que hizo, al intentar sobornar al Diario de Yucatán, “es un acto bochornoso”.

Por el PRD, Juan Guerra fue más allá de los priistas. Preguntó directamente a la panista:

-¿En qué oficina de Los Pinos se escrituró la pertenencia a Elba Esther de la Lotería Nacional?. ¿Como justifica esa alianza de corrupción de que puede quitar y poner al que sea? ¿Tiene la señora la propiedad escriturada en algún lado sobre la Lotería Nacional?

Rodríguez Pratts no volvió a responder. Beatriz Zavala lo intentaba, pero abajo, en las curules, Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y Juan Guerra conversaban animadamente y reían.

Cleominio Zoreda volvió al micrófono. Declaró a su vez: “la Lotería Nacional ha sido convertida en un rehén político que ha servido de apoyo para el pago de facturas y distribución de cuotas de poder”.

Le siguió el perredista Tomás Torres. Respondió a los panistas de manera concreta: Ustedes apelan a la ley. Pues bien, el legislador tiene derecho a pedir licencia, pero de igual manera nosotros tenemos derecho a otorgarlo o no. Esto, de acuerdo a la ley. Y pido que sea lea el Artículo 62 de la Constitución.

Se dio lectura. Ahí se indicó que ningún diputado o senador podía ocupar puesto alguno aparte en el que devengase sueldo. De ser así, sería cesado y castigado con la pérdida de su cargo.

Propongo, concluyó, que la solicitud de licencia sea turnada a la comisión respectiva.

Apenas concluyó el perredista su propuesta, el panista Francisco Madero anunció molesto: Se retira la solicitud de licencia…

Una enorme sonrisa se desplegó en la mayoría de los legisladores asistentes.

Godoy, ¡furioso!

May 27, 2009

— 12:00 am

Leonel Godoy estaba furioso. Entre más pasaban las horas, mayor era su rabia. Y la razón de ello era el no haber sido notificado previamente por las autoridades federales del operativo que llevarían a cabo en Michoacán, la entidad que gobierna. Era tal su enojo que sus colaboradores, sus compañeros de partido, la propia Comisión Política del PRD, tuvo que intervenir para calmarlo.

Pero Godoy, dolido, reiteraba: ¡He colaborado en todo con ellos! Desde que era gobernador electo trabajamos juntos! Puse a su disposición toda la información que teníamos. Les señalé los puntos rojos del estado, los peligros que había… ¡Trabajamos juntos todo este tiempo y no fueron para avisarme!

Lo habían exhibido desde el gobierno. Esa era, ciertamente, la conclusión de sus compañeros de partido reunidos en el Hotel Sheraton Alameda ayer por la tarde.

Los principales del PRD, entre los que se encontraban Jesús Ortega, el senador Carlos Navarrete y el diputado Javier González Garza, señalaban además las diferencias entre el operativo que se llevó a cabo en Morelos (entidad gobernada por el PAN) y el de Michoacán. Allá, sostenían, “le pusieron algodones” al gobernador; le avisaron mucho antes de lo que iba a suceder, le dieron tiempo de solicitar la renuncia de sus colaboradores, del procurador de Justicia, del secretario de Seguridad Pública estatal y del secretario de Seguridad Pública de la zona metropolitana…, ¡y en Michoacán no!

También estaban ciertos de que se trataba, en estos momentos, de un golpe para sacar raja electoral por parte del partido en el gobierno, aún y cuando entre la decena de alcaldes detenidos hay afiliados a los distintos partidos. Felipe Calderón, comentaban, se está agarrando de la única tabla que puede: la lucha contra el narcotráfico, pues es el púnico rubro en el que sale bien calificado, con un 7.9.

La verdad es que todos estaban molestos por las formas de lo acontecido. “¡Fue un acto hostil”, calificaba Navarrete; “inadmisible” en sus formas, añadía Ortega; “selectivo”, agregaba González Garza.

Todos estaban de acuerdo en que había que combatir el narcotráfico, hacerlo a fondo; perseguir y sancionar conforme a las leyes, pero -advertían- la persecución de los delincuentes no puede ni debe violentar la Constitución , ni afectar las garantías individuales, los derechos humanos y el pacto federal.

Determinaron entonces, durante su reunión de la Comisión Política, hacer un posicionamiento, sacar una resolución. Llamaron a conferencia de prensa a las seis y media de la tarde y ahí la dieron a conocer. Entre otras cosas apuntaron:

-El Gobierno federal no debe utilizar la necesidad del combate al crimen para obtener ventajas de carácter electoral.

-El combate al narcotráfico no puede ser selectivo; debe extenderse a todas las entidades y hacerse con imparcialidad y justicia.

-El PRD respalda al gobernador Leonel Godoy y le refrenda su apoyo para que continúe con las acciones de su gobierno en el combate a la delincuencia y por la equidad social.

El resolutivo de la Comisión Política del PRD lo leyó Jesús Ortega. A sus costados se encontraban Navarrete y González Garza. En los rostros de los tres se notaba preocupación, molestia. Y cada uno, a su manera, hacía hincapié en el hecho de que nadie le notificó a Leonel Godoy lo que iba a acontecer.

Respondiendo a preguntas, Carlos Navarrete insistió: Godoy estableció mecanismos de colaboración con las instituciones de combate al narcotráfico, toda la información se compartía, se tomaron acciones conjuntas aún con riesgo personal del propio Gobernador, ¡por eso es una acción hostil! Lo que han hecho, el que se haya tomado una decisión unilateral.

González Garza agregó: Esta mañana pensábamos que se trataba de “levantones”, porque nadie sabía nada. Así no se hacen las cosas desde la ley.

Dicho esto, volvieron a encerrarse otra vez.

De ministros y diputados

May 26, 2009

— 12:00 am

Estaban en la sesión del pleno. Su discusión giraba en torno de si era válido o no que los legisladores abandonaran su fracción parlamentaria o su partido durante el periodo para el que fueron electos. Y la discusión se puso sabrosa:

Inicialmente, José Ramón Cossío insistía en saber si los señores diputados tienen de verdad un derecho fundamental para formar un grupo parlamentario, y no en saber si éstos se portaban bien o mal.

Mariano Azuela reconocía que dado que no había de otra más que someterse al sistema de partidos para contender por una curul, pues no se valía mandar “¡al diablo!” al partido que lo postuló, importándoles muy poco los programas, los ideales, etc.

Pero en tanto avanzaba en su argumentación, entró lo que pondría el cascabel a la discusión. Puso sobre la mesa un acertijo: ¿por quién vota la gente?, ¿por las características personales del sujeto, o por las del partido que los postuló?

Y de entrada, él mismo puso en ejemplo: “si uno ve las campañas que se están dando, pues el peso es en los partidos políticos. ¿Tiene usted idea de quiénes son los candidatos de su distrito electoral, a la jefatura de delegaciones, a las diputaciones de la Asamblea…, ¡no! Uno dirá: bueno, pues yo sé que hay este partido que tiene estos anuncios, pero no tengo la menor idea de quiénes sean las personas…”

Salvador Aguirre Anguiano se sumó entonces. Contó lo que había visto por la tele en los días de asueto:

“Yo vi, al prender la televisión, mucha lucha libre no programada (los escándalos suscitados por el libro de Ahumada y las declaraciones de Miguel de la Madrid, entre otros) y pocas campañas sí programadas. Y sí, coincido en sostener que hay muy poca promoción personal de los candidatos. Es correcto.”

Sus compañeros de toga y birrete escuchaban en silencio. Apenas unas miradas de soslayo. ¿Y el fondo del asunto?, parecían preguntar.

Bueno, pues también sobre eso hablaría Aguirre con su singular estilo: La permanencia en el partido político “¡no son cadenas de esclavitud!, ni siquiera temporales!”. No dejo de ver, agregaría, que es un acto de la más elemental decencia ser adicto a los lineamientos de un partido político, pero habrá casos de conciencia, alguna razón ética que así aprecia que lo lleve a desafiliarse.

El ministro Presidente Guillermo Ortiz Mayagoitia, preocupado por el giro que tomaban las posiciones, intervino entonces:

“Es tan grave que un diputado electo se separe de su fracción parlamentaria que en algunos casos podría dar lugar a la cancelación de esa fracción parlamentaria”. Una fracción parlamentaria, subrayó con el perdón de la expresión, “es un subórgano”.

Su argumentación no resultó muy convincente que digamos, pues José Fernando Franco le inquirió: ¿Cómo se hace para que a un diputado se le haga forzosamente estar en un grupo parlamentario determinado?, ¿realmente el Legislador puede obligar a un diputado a formar parte del grupo parlamentario?

En todo caso, agregó, aquí se han argumentado conductas que todos reprochamos de personas que, aprovechándose de las circunstancias políticas, salen de un grupo parlamentario, se pasan a otro, o se van a otro partido político. Pero ése es un problema que compete a los partidos políticos y a la vida nacional.

Genaro Góngora Pimentel se guardó sus comentarios. Sólo hizo un apunte a la hora de emitir su voto:

“Estimo que la calificación sobre si la conducta de quien separa es correcta o ética, no debe mover nuestro juicio, pues contrario a lo que se mencionó no creo que el triunfo (de un candidato) se deba a un partido político sino a los votantes.”

Eso por un lado, y luego esta otra idea: el hecho de haber sido postulado no es “hasta que la muerte nos separe”, puede darse el caso de la separación de la fracción parlamentaria como propuesta por una política que se considera inaceptable.

En ese tono estuvo la discusión, originada por el Artículo 13 del Código Electoral del Estado de Coahuila, cuya norma establece que “ningún diputado electo podrá separarse de su fracción parlamentaria, salvo en el caso de candidaturas comunes.”

La norma finalmente se derogó por nueve votos contra dos.

Campañas distantes

May 25, 2009

— 12:00 am

Este domingo estuvieron en campaña los tres juntos: Ana Gabriela Guevara, Guadalupe Loaeza y Andrés Manuel López Obrador. Su público: de cuatrocientas a quinientas personas reunidas en la alameda de Tacubaya, bajo un toldo y un rústico templete rodeado de globos negros y amarillos.

Nada que ver, ciertamente, con la audiencia que se llevó el candidato del PAN a la jefatura delegacional de la Miguel Hidalgo, Demetrio Sodi de la Tijera con su “entrevista” que le hizo televisa durante el partido Puebla-Pumas el sábado. Campañas tan distintas y tan distantes como sus candidatos mismos.

Pero ahí estaban los perredistas, haciendo su lucha a ras de tierra; repartiendo volantes, carteles, pegotes; y de viva voz.

La más animosa y divertida en el mitin era la autora de Las niñas bien, Guadalupe Loaeza. Encantada estaba de hacer corear su nombre: ¡Lu-pi-ta! ¡Lu-pi-ta! Ella reía, Andrés Manuel la seguía y entre que se apenaba y no, se encogía de hombros; mientras Ana Gabriela mostraba abiertamente sus largos incisivos.

La lucha por la delegación Miguel Hidalgo era sin embargo el punto central del encuentro. Los perredistas quieren arrebatarle al PAN este bastión. La velocista sonorense es su carta y ella -en pantalones de mezclilla, camiseta a rayas de colores y suéter anudado sobre los hombros–, soltó sin más:

“No soy una política convencional. Pero soy una política y lo llevo en la sangre. Mi pasión la traigo en el corazón…”

Habla de gobernar con honradez, de fortalecer los programas de salud, de trabajar con una delegación con las puertas abiertas. “Quiero hacer un equipo con ustedes…; un  gran equipo ¡y vamos a ganar!”, les dice. Y su público le responde con ánimo.

Inicia su intervención con una pregunta que no a poco desconcierta:

-¿Quién tiene duda de que el PRD está unido?

Ella misma responde:

-¡Nadie! ¡Nadie, porque estamos con el líder natural del PRD, Andrés Manuel López Obrador!

La gente aplaude. Los que conocen del tema, de lo que ocurre dentro de las filas del PRD, simplemente sonríen. Andrés Manuel levanta los brazos.

La Loaeza toma el micrófono. Es la candidata del PRD a diputada federal por el Distrito X. Su sonrisa luce tanto como su rubia cabellera. Ella reitera: “No somos políticos tradicionales, somos candidatos ciudadanos y no somos como esos políticos viejos que cambian de partido según les conviene… ,saben a quién me refiero ¿verdad?

Se lanza contra la corrupción, contra la impunidad. Se dice ¡harta! de tantos chismes, dimes y diretes. Y, sobre todo, que luego no ocurra nada, que queden en la impunidad. Hace un alto y le explica a la gente lo que significa esa palabra: no recibir castigo.

Entonces apunta hacia su lo que será su lucha de llegar a una curul en San Lázaro: intentar que la figura de juicio político contenga sanciones penales y revocación del mandato.

¡Lu-pi-ta! ¡Lu-pi-ta!, corea su porra, que ahí está presente portando camisetas blancas con su nombre grabado y esta leyenda: “ciudadana de bien”

La escritora sigue con el despertar ciudadano. Afirma que mucho de este despertar de le debe a López Obrador. La gente responde con el grito clásico: ¡Pre-si-dente! ¡Pre-si-dente! Guadalupe Loaeza añade: “Él sí se preocupa por nosotros y sí quiere salvar a México, ¡y va a salvar a México!”

Los asistentes siguen con sus porras, sus gritos, hasta que toca el turno al propio Andrés Manuel. Será su discurso el que cierre el acto proselitista y en él pide a la gente “no perder la fe” en que por la vía electoral se pueden cambiar las cosas. Es, dice, “como la carrera de Ana Gabriela, pero con obstáculos…”

Y cuando todo ello concluyó y quedaron tan sólo las sillas vacías, se hizo aún más patente la comparación entre lo que significó la llamada “entrevista” a Demetrio Sodi por Televisa, y el austero mitin de este medio día.

Madrazo y sus rencores

May 22, 2009

— 12:00 am

Si el reciente libro de Roberto Madrazo, El Despojo, tuviese un índice onomástico negro (de aquellos a los que califica negativamente), el nombre de Ernesto Zedillo arrasaría. Incluso por encima de los adjetivos que les endilga a Elba Esther Gordillo y a Vicente Fox.

Tan sólo en cuarenta páginas -de la 225 a la 265–, el último presidente emanado de las filas del PRI aparece no menos de cincuenta veces (eso sólo contando lo que de Zedillo escribe el propio Madrazo y no las citas de otros autores y articulistas) y, merecida o inmerecidamente, lo trata peor que a trapeador.

Vaya, con decir que uno de sus capítulos lo titula así: “Patología presidencial y destino nacional”; Dedicado, por supuesto, a Ernesto Zedillo. Y se arranca asentando que su gobierno (1994-2000) estuvo dominado por un afán desmesurado de blindaje personal que lo llevó “a una conducción errática del país, fundada en la revancha y el rencor, el castigo y el perdón”.

Según Madrazo, dos hechos fundados en el encono y la revancha fueron:

1.- “Deslegitimar” a su antecesor, Carlos Salinas de Gortari.

2.-Jugar solapadamente contra el PRI y su candidato en la elección del 2000 para montar el escenario de una alternancia de tramoya.

Más allá de las razones o sin razones del escrito publicado por Planeta, lo interesante del libro  es cómo Roberto Madrazo despliega a lo largo de sus páginas su propio encono hacia Zedillo y hace hincapié en lo que él llama: “sus emociones perturbadas”. Emociones que, acaso podrán notar ustedes también, parecen atrapar al propio Roberto.

Van algunas citas para que se den una idea:

Se refiere a él como un hombre “con una muy baja autoestima personal a quien el poder le despertó emociones a tal grado destructivas” que llegó al extremo de “violar la ley, debilitar las instituciones, fabricar escenarios, comprar testigos, introducir brujas y esoterismos, inducir campañas, encontrar culpables e inventar excusas”.

Sostiene que fue “de tal magnitud el encono y el peso de las pasiones en el ánimo presidencial”  que con ello no sólo se deslegitimaron las reformas democráticas iniciadas por Salinas sino que además crecieron los obstáculos para la construcción de acuerdos para la promoción del crecimiento y la productividad.

Se burla de la capacidad de Zedillo cuando habla de la sui generis transición. Ahí Madrazo asienta que era imposible que por la cabeza del Presidente Zedillo pasara que el reto era desmontar una maquinaria y no destruir o eliminar personas. Imposible, dice, “que advirtiera algo tan fino” como que la amenaza para México no era el régimen político “sino la desnudez en la que quedaría el país” si no tenía con qué sustituirlo.

Así, agrega, en lugar de privilegiar el diálogo, “desató un ajuste de cuentas desde el poder absoluto, el encono, la revancha, el castigo y el perdón.”

La transición, afirma Madrazo, fue “inventada en Los Pinos” y lleva “la marca de la casa del autoritarismo bajo el neoliberalismo, más la impronta de un mandatario resentido y ávido de venganza”.

Le atribuye también el inicio del desbordamiento de la inseguridad y de la paz interna, la explosión del narcotráfico, el narcomenudeo y los secuestros, debido a que Zedillo estuvo “ocupado o distraído en las tareas de la revancha política”.

De su entorno apunta: “una camarilla obediente ante el desafío que el imponía el llamado ‘error de diciembre’ a su talante resentido y rencoroso”.

Acusa que Zedillo “no estaba hecho para la gran tarea de la política, sino más bien para el escarnio, la burla y la revancha. En pocas palabras, le faltó grandeza y le sobró rencor existencial y mediocridad política”.

Para Roberto Madrazo, la personalidad de Ernesto Zedillo en el poder “fue fatal para el país, fatal para la democracia, para la gobernabilidad, para el crecimiento con estabilidad”. Ello, añade, “aunado a una lamentable falta de visión y sentido histórico”.

Y su conclusión final acerca del gobierno zedillista: Fue “un gobierno anclado en la venganza, desde el temor propio y la falta de serenidad del presidente, cuyas acciones y decisiones a favor del PAN y Vicente Fox constituyeron el principio de la debacle actual”.

Procuré en esta selección evitar las reiteraciones. Pero de por seguro que esas páginas están plagas de estas palabras: rencor, venganza, encono…

Atrapados por Monreal

May 21, 2009

— 12:00 am

Cuando Ricardo Monreal subió al medio día a la tribuna de la Comisión Permanente, pocos sabían que solicitaría licencia temporal como senador de la república; que haría a un lado su fuero constitucional para abrir paso cualquier investigación sobre vínculos con el narcotráfico.

Boquiabiertos, senadores y diputados escucharon bajo un pesado silencio sus palabras. Las dos cuartillas que leyó con voz intensa, pausada, conmocionaban a los ahí presentes. Pero los más sorprendidos eran, sin duda, los perredistas. Sólo había que ver al diputado Javier González Garza hundirse más y más en su curul.

Pero eso no fue lo peor para los perredistas. Su pesadilla comenzó cuando uno a uno, de las distintas fracciones parlamentarias -incluido el PAN–, comenzaron a subir a la tribuna diputados y senadores para felicitar al ex gobernador de Zacatecas por su actitud, por su valor, por ese gesto que evadía -según decían-la impunidad que otorga el fuero en que muchos suelen escudarse.

La situación evidenciaba tanto el silencio perredista, que entró rápidamente al recinto el senador Carlos Navarrete. Él mismo operaba para controlar a los suyos, para contenerlos y evitar que alguno de ellos subiera a defender o apoyar a su ex compañero perredista, Ricardo Monreal en su pleito con Amalia García. Hablaba con el Güero Garza, con Tomás Torres, mientras seguía la pasarela de apoyos al coordinador de la fracción parlamentaria del partido del Trabajo en el senado.

El PRD estaba atrapado. No podían apoyar a Monreal porque significaría, comentaban, ponerse en contra de Amalia García, pieza fundamental de la corriente que encabeza Jesús Ortega y que la mayoría de los ahí presentes siguen.

No sabían cómo salir del problema. Su silencio frente a un gesto sin precedentes, un gesto que ellos mismos hubiesen aplaudido en cualquier otro momento, les azotaba el rostro como una bofetada.

La “solución” para los perredistas provino del diputado Humberto Zazueta. Él, a título personal -que no en nombre de la fracción del PRD–, felicitó a Monreal por haber solicitado licencia para enfrentar su situación, y contrapuso su actitud  a los escándalos que se han suscitado en las últimas semanas en torno a la clase política, “que demuestran el grado de descomposición en que se encuentra la política mexicana”.

Sí, el perredista manifestó incluso su seguridad de que Monreal saldría delante de esta situación. Pero su intervención, a título personal, no fue suficiente para borrar o hacer olvidar el silencio de las fracciones del PRD en la Cámara y en el Senado. Del mutis de un partido que se vio incapaz de superar sus rivalidades.

El PAN, en cambio, aún cuando Monreal señaló a una fracción del PAN e incluso al propio secretario de Gobernación de lanzarle acusaciones, subió a la palestra para “saludar el gesto” del zacatecano. Su posición, en nombre tanto de diputados como senadores del PAN, la presentaría Ricardo García Cervantes.

Dos reflexiones haría García Cervantes sobre el despojo temporal del fuero de Monreal (de aquí al 10 de junio, para dar tiempo a que se integre la averiguación, si es que ésta se va a hacer):

-La primera: ¡nadie por encima de la ley! Por tanto, dijo, no se puede evitar reconocer y ponderar la actitud personal de someterse al imperio de la ley al margen del fuero.

-Segunda: Desgraciadamente, la denigración y la maledicencia se han apoderado del clima político de nuestro país. Se hacen acusaciones fáciles y sin sustento… Confiamos en que, con el esclarecimiento de hechos, será la política la que pueda reivindicarse y separe del debate cotidiano los espacios de la honra y el honor.

El propio Monreal no daba crédito a lo que sucedía en el recinto de Xicoténcatl. Su esposa y su hija se encontraban filas atrás, escuchando. Su separación del fuero fue el mejor golpe político que pudo haber encontrado y salió de ahí con una sonrisa en el rostro.

Mezquindad priista hacia Ling Altamirano

May 20, 2009

— 12:00 am

Intentó convencer a los legisladores priistas de que le otorgaran su voto. Les solicitó -incluso como un favor– que le tuvieran cuando menos una consideración: que se abstuvieran, tal y como lo haría el PRD. Pero ni siquiera eso le otorgaron.

Federico Ling Altamirano llegó al Senado con una suave sonrisa en los labios. Con sus setenta años a cuestas, una larga trayectoria política y humanística, acomodó su portafolio de cuero café sobre la mesa y tomó asiento ante los legisladores de la Segunda Comisión de la Permanente que habrían de evaluar su designación como embajador de México ante el Vaticano.

-Voy lleno de ilusiones…No soy embajador de carrera, pero espero suplir eso a base de la experiencia que da la vida y que da el trato político: a veces sencillo, a veces complicado. Sobre todo, si pongo mi corazón…

Su voz cascada fluía tranquila bajo el ralo bigote entrecano. Apenas unas pinceladas de lo que sería su misión en caso de ser ratificado, y dejó el espacio para las intervenciones de los legisladores.

Recibió de entrada palabras de afecto y reconocimiento de sus compañeros panistas: Beatriz Zavala, Rocío Morgan y Ricardo García Cervantes. “Amistad, respeto, admiración hacia un político humanista que cree en la tolerancia y la libertad religiosa”, fueron algunas de las expresiones que otorgaron al duranguense.

¿Qué no es diplomático de carrera? García Cervantes respondería así: “La diplomacia no es más que una política refinada”.

Tomó entonces la palabra el senador priista Adolfo Toledo. Según dijo, reconocía “la trayectoria, la calidad humanística, el desempeño que ha tenido durante décadas en este país en diferentes circunstancias”. Pero en su nombramiento como embajador ante la Santa Sede, “estamos en total desacuerdo” porque “privilegiamos” que la propuesta sea para un embajador de carrera.

Así que, anticipó el priista, “nuestro voto va a ser en contra”. Además advirtió que dejaban esto como precedente para el resto de los nombramientos y propuestas que se hagan en torno al Servicio Exterior.

El tono arisco de Toledo heló la calidez del ambiente. Su postura era incongruente ya que varios de los embajadores designados ante el vaticano en la etapa priista fueron nombramientos políticos, no de carrera. Sonaba más a una revancha ajena a lo que aquí se valoraba.

Habló entonces el diputado Juan Guerra por el PRD. Se sumó al respeto y admiración hacia Ling Altamirano, hacia su trayectoria. Y si bien compartimos el que no sea un embajador de carrera, precisó, por el respeto que le tenemos nos vamos a abstener. En otros casos, los vamos a ver con más cuidado.

Pidió entonces la palabra el propio Ling Altamirano. Se dijo de acuerdo, en general, en la necesidad de nombrar gente de carrera. Sin embargo, subrayó, la Constitución abre la posibilidad en determinados casos de “ir abriendo la baraja”.

Vale la pena recordar, agregó, que el Vaticano tiene una diplomacia sui géneris y el nombramiento es casi necesariamente político en ese caso. Y lo prueba el hecho de que Don Enrique Olivares Santana, distinguidísimo, diría yo, militante priísta no era de carrera y fue el primer Embajador. Tampoco lo fue Guillermo Jiménez Morales, tampoco lo fue Horacio Sánchez Unzueta, tampoco lo fue Fernando Estrada Sámano, tampoco Javier Moctezuma Barragán, y mire que le estoy mencionando cuatro del PRI y solamente dos emanados del PAN.

De manera que estando de acuerdo que es muy difícil de sustituir la experiencia diplomática, agregó, es bueno mostrarnos en estas ocasiones un poco más abiertos a la pluralidad. Y pues no voy a pedir ningún favor, pero me gustaría que cuando se firme el dictamen, me gustaría mucho recibir si no la aprobación de todos los miembros que son del PRI, de la Comisión, pues por lo menos alguna consideración, como la he recibido aquí del diputado Guerra… Pero ya basta de hablar en legítima defensa.

Lo que siguió fue increíble. Pidió la palabra el senador priista Mario López Valdés y llenó de elogios a Ling Altamirano por su capacidad, por ser un hombre inteligente, buen amigo, preparado, experimentado; manifestó que no tenía duda alguna de que tuviera las herramientas para representar a nuestro país en la Santa Sede. Pero…, “pero sí es importante que nosotros fijemos una posición, porque esa posición era algo que Acción Nacional siempre peleó”.

O sea, se trataba de un cobro de facturas.

El autor del libro “A trasluz, apuntes de una biografía de Carlos Castillo Peraza”, guardó silencio.

Federico Ling Altamirano todavía respondió alguna preguntas con el ánimo de conquistar el voto de los priistas. Incluso ofreció tiempo para que se hicieran consultas por celular o algún otro medio para cambiar su voto. El propio Presidente de la Comisión, Cristian Castaño anunció que dejaría circular el dictamen unas horas antes de ser firmado para que se realizaran las consultas necesarias.

Nada de eso sirvió. Los priistas, mezquinos, estamparon su voto en contra.

Hoy miércoles, el dictamen se votará en el pleno de la Comisión Permanente. Pero aún con el voto del PRI en contra, Federico Ling Altamirano se convertirá en el séptimo embajador de México en el Vaticano.

Campañas, campañas y más campañas

May 19, 2009

— 12:00 am

Arrancaron desde el primer minuto de este día. Es más, contaron la cuenta regresiva de los últimos diez segundos del domingo para iniciar sus campañas y, a partir de ahí, desplegaron mantas, soltaron discursos, comenzaron a tocar puertas, se hicieron exámenes toxicológicos, presentaron portales en internet y hasta incursionaron en la residencia oficial de Los Pinos a depositar una ofrenda floral al pie del monumento de Francisco I Madero.

No, no fueron los panistas quienes tocaron las puertas de Los Pinos para hacer campaña. Fueron ¡los priistas! Es más, le pidieron permiso al Estado Mayor Presidencial para ello y se los dieron. Así, el diputado local con licencia, Martín Olavarrieta Maldonado -quien busca ser delegado en la Miguel Hidalgo–, montó guardia junto con una treintena de acompañantes ante el apóstol de la democracia.

De paso, el candidato priista aprovechó para entregar una carta dirigida al presidente Felipe Calderón invitándole a intercambiar puntos de vista, dado que es “vecino de la delegación”.

Un toque de humor en este arranque de campañas.

Sin embargo, el primerísimo en realizar un acto público este lunes 18 de mayo fue el maestro Bernardo Bátiz, quien busca arrancarle al panismo la delegación Benito Juárez. Él y un medio centenar de asistentes se plantaron desde las 11:30 de la noche del domingo en un jardín de la unidad habitacional SCOP y, como quien aguarda la entrada del año nuevo, corearon los últimos segundos del día y festejaron el inicio de su campaña.

Postulado por el PRD, PT y Convergencia, el ex procurador capitalino -cuyo compromiso fue acabar con la corrupción– aguantó el frío de la noche y le ganó así el arranque a la velocista Ana Gabriela Guevara, quien compite por otra delegación en manos del blanquiazul, la Miguel Hidalgo, bajo el paraguas del sol azteca.

Pero la porra que acompañó a Ana Gabriela sí que se hizo notar en la explanada de la delegación. Baste anotar que a su lado, entre los más de doscientos participantes en el mitin, se encontraba nada menos que la escritora Guadalupe Loaeza. Ambas enarbolaron el llamado a iniciar “la ruta del cambio”.

Del lado del PAN, quien más ruido hizo en las primeras horas del día, fue el candidato por la jefatura delegacional en Coyoacán, Obdulio Ávila Mayo. Otro estilo por completo: una conferencia de prensa en la que presentó su sitio web interactivo, en el que transmitirá en vivo sus actos de campaña.

Su principal planteamiento: que Marcelo Ebrard no caiga en la tentación de intervenir en el proceso electoral y evite “operar una elección de Estado”.

Pero quien se llevó la nota desde el blanquiazul fue César Nava, candidato a diputado federal quien, según cuenta en su página, se encontró en su recorrido matutino con un taller en donde se preparaba propaganda negra contra el PAN.

Esto ocurrió, según el video que muestra en su página, en la esquina de Aragón y Segovia. Ahí, los encargados le muestran una placa con logotipos del PAN en la que se lee: “Con el gobierno del PAN notas la diferencia. No más construcciones irregulares”.

Nava, advirtió, presentará una denuncia ante el IFE por esto.

Entre tanto, del lado de los candidatos a diputados locales, no faltaron algunos perredistas que acudieron al Instituto Electoral del DF para hacerse un examen toxicológico. Entre ellos estaban Horacio Martínez Mesa, de Iztapalapa; Aimé Zúñiga, de Gustavo A. Madero y Fernando Cuéllar, de Azcapotzalco.

Los resultados del examen para detectar sustancias como cocaína y mariguana -negativos todos, ciertamente-los entregaron como gesto simbólico a la consejera electoral Yolanda Columba.

En cuanto al Partido del Trabajo, éste se aferró a la imagen de Andrés Manuel López Obrador para toda su propaganda, y con ello recibieron el banderazo de salida en pleno Ángel de la Independencia con Gerardo Fernández Noroña a la cabeza.

Los simpatizantes, con cubrebocas, playeras y gorras rojas. Su intención: hacer una campaña de contacto cercano la gente pues, según piensan, “ni las mantas ni los spots votan”.

En fin, ya están aquí. Campañas, campañas…, y más campañas.

¿Quién mató políticamente a Miguel de la Madrid?

May 15, 2009

— 12:00 am

Si a Carlos Salinas de Gortari le indignó y llenó de dolor los términos y las condiciones en que Carmen Aristegui entrevistó a Miguel de la Madrid Hurtado, a mí lo que me duele y me indigna en su carta, por lo que toca a la forma en que quiere hacer ver el estado de salud de quien fuera no sólo su padre político, sino del hombre que lo llevó contra viento y marea hasta la Presidencia de la República.

No. Miguel de la Madrid no sufre demencia senil, ni desvaría, ni nada que se le parezca. Me consta.

Lo conocí desde que fue Presidente de México. En aquel entonces era un hombre que procuraba darle a su investidura un tono juarista y republicano. Lanzó lo que entonces se llamó “la renovación moral de la sociedad”. No era un hombre carismático ni dado a “seducir” periodistas. Podría decir que era más bien rígido y su actitud durante los sismos del 85 le valieron ser considerado un hombre poco sensible.

La única vez que le vi soltarse a sus anchas, e incluso cantar frente a sus colaboradores, fue durante su última gira como Jefe del Ejecutivo, unos días antes de entregarle la banda presidencial a Carlos Salinas. Fue una gira a su tierra natal, Colima. Esa vez, en el avión me declaró que lo único a lo que aspiraba en adelante era “poder caminar tranquilamente por las calles”, sin que lo maldijeran o lo repudiaran como a sus antecesores.

Meses después nos encontramos en Washington y, a partir de entonces, establecimos un diálogo que se tradujo posteriormente en diversas entrevistas que publiqué en distintos medios. Lo que noté a lo largo del tiempo es que Miguel de la Madrid se soltaba cada vez más. Dejaba asomar con mayor facilidad sus pensamientos y sus emociones. Ser ex presidente le había significado una liberación.

Sus memorias mismas Cambio de Rumbo, publicadas en 2004 por el Fondo de Cultura Económica, son una muestra -en tratándose de un político– de un alto grado de honestidad, sobre todo si se le compara con lo escrito por su sucesor, Carlos Salinas, y aún por su antecesor, José López Portillo.

La última de las entrevistas que le hice para publicar ocurrió hace un año, el viernes 25 de abril del 2008. El tema sería las elecciones de 1988, las de sus sucesor, las de la llamada caída del sistema.

Lo vi en su despacho, en la calle de Parras, en Coyoacán. De pie tras su escritorio, con una pipa diminuta entre los dientes que le llevaba a masticar prácticamente las palabras, De la Madrid respondería con absoluta lucidez cada una de las preguntas. Si en algún momento le planteaba algún dato o versión con los que no concordaba,  replicaba inmediatamente. Sus problemas respiratorios en nada afectaban su memoria y su lucidez.

Detrás de sus palabras tampoco encontré entonces intenciones oscuras, por así decirlo. Respondía con franqueza. Daba su versión de acuerdo a lo que sabía, a lo que creía, a su propia verdad. Sus palabras estaban ya despojadas de intereses a los cuales cuidar, de ambiciones a las que el tiempo ya no le otorgaba crédito. Estaba frente a La Historia. Sus palabras se dirigían a ella.

Cuando escuché los pasajes de la entrevista que le hizo Carmen Aristegui hace unas semanas -y que dio a conocer en su noticiero de MVS el pasado día 13–, reconocí a un Miguel de la Madrid muy semejante al de hace un año. Con esa misma intención en su interior: dejar su testamento político para La Historia.

No conozco los detalles que lo llevaron a firmar esa carta de tres párrafos en la que declara  se encuentra “convaleciendo de un estado de salud que no me permite procesar adecuadamente diálogos o cuestionamientos” por lo que sus respuestas a la entrevista con Carmen Aristegui “carecen de validez y exactitud”.

Se que tras la difusión de la entrevista acudieron a casa de Miguel de la Madrid varios personajes, entre los que se encontraban Emilio Gamboa y Francisco Rojas. Dos personajes muy cercanos al ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Y que del conciliábulo que sostuvieron, salió esa carta que mata políticamente a Miguel de la Madrid.

No sé si De la Madrid decidió suicidarse o lo mataron. Lo que es un hecho es que, tras esa breve misiva, quedan invalidadas sus acusaciones a Carlos Salinas de Gortari de robo, de inmoralidad, de ser cómplice del enriquecimiento ilícito de sus hermanos Enrique y Raúl.

Como  responsable de la misiva aparece Federico, uno de los hijos de Miguel de la Madrid. ¿Por qué intervino para ello? ¿Por decisión propia o por presiones externas? ¿Por qué  firmó la carta Miguel de la Madrid? ¿Lo amenazaron? ¿Con qué, con quiénes?

Las respuestas a estas preguntas algún día las encontraremos. Pero lo que sí me queda claro es que Miguel de la Madrid ni está loco, ni está senil. Está perfectamente lúcido.

Pero lo más doloroso de esta historia es que lo mataron políticamente hablando. Lo mataron como ser político. Callaron sus palabras para siempre.

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