Crónica de Política

Reyes Heroles disfrutó el momento

April 15, 2009

— 12:00 am

Jesús Reyes Heroles lucía feliz, emocionado. Era su momento. “El” momento. Y lo disfrutó a tal grado que, cuando aquello se alargaba y alargaba y nomás no soltaba el lugar ganador de la nueva refinería, detuvo su lectura y con buen humor pidió a los periodistas: “Trabajamos todo un año en esto, dennos chance ¿no?”

¡Y siguió encantado explicando cómo tomó Pemex la decisión de la localización de la nueva refinería sin soltar prenda del lugar elegido!

Todos sudábamos en el piso 45 de la torre de la paraestatal. Más de cien periodistas atiborraban el salón. Las sillas no fueron suficientes. Los fotógrafos formaban columnas arrodillados al pié de la pequeña mesa en la que se situaban, además del director general de Petróleos Mexicanos, Guillermo Ruiz Gutiérrez, Subdirector de Operación y Ejecución de la Estrategia; José Antonio Ceballos, director general de Pemex- Refinación; Rodrigo Favela,  Subdirector de Planeación, Coordinación y Evaluación de PEMEX-Refinación; y Carlos Ramírez Fuente, gerente de Comunicación Social.

Las apuestas entre los reporteros habían precedido este momento. Estaban divididas entre Tuxpan y Tula. Había quienes traían datos para argumentar por qué era mejor la primera que la segunda, así que aguardaban con disciplinado silencio que Reyes Heroles se sirviese su botella de agua y siguiera con la enumeración de las etapas con que se instrumentó la “histórica decisión” anunciada por el Presidente Felipe Calderón el 18 de marzo del 2008 de construir una nueva refinería. La primera en 30 años.

Nueve fueron los lugares evaluados, enumeraría el director de Pemex: Cadereyta, Nuevo León; Campeche, Campeche; Dos Bocas, Tabasco; La Cangrejera/Minatitlán, Veracruz; Lázaro Cárdenas, Michoacán; Salinas Cruz, Oaxaca; Tula, Hidalgo; Tuxpán, Veracruz.

Otros más fueron incorporados con el paso del tiempo a solicitud de los propios gobiernos pero en las rondas de eliminaciones finalmente quedaron tres: Tula, Salamanca y Salina Cruz.

El “resultado feliz”, como diría Reyes Heroles, se acercaba. La decisión final, tomando en cuenta el portafolio completo de proyectos indicaba que la nueva refinería debería ubicarse cerca de las regiones de consumo de petrolíferos, es decir, en el altiplano del país.

Una nueva pausa. La inquietud sobrepasaba. ¡Que diga ya dónde!, pedían por lo bajo los compañeros con sus celulares listos para enviar la información con teclear sólo el nombre del lugar.

Ya andaba don Jesús hablando de aprovechar el combústoleo, cuando de repente finalmente anunció:

“Por tanto, el mejor portafolio incluye la construcción de la nueva refinería en Tula… Asimismo, dicho portafolio incorpora la reconfiguración de la refinería ubicada en Salamanca”.

Flashazos por todos lados y el rostro emocionado de Jesús Reyes Heroles.

Fue entonces, al final, que la reportera del Economista apuntó:

-No entiendo, el año pasado ustedes dijeron que Salamanca tenía problemas de transporte. Cómo es que ahora termina entre las ganadoras.

Reyes Heroles seguía entusiasmado:

-¡Que bueno que me hace esa pregunta! No había razón para no considerar Salamanca. Y resultó muy lógico, las tres (Tula, Salamanca y Salina Cruz) tienen aprovechamiento de residuales. Estos procesos son de rondas y eliminaciones para ver cuáles son las más robustas, y así ocurrió; quedó Salamanca y Tula siguió siempre ahí, desde el principio. ¡Es un resultado feliz, una decisión robusta!

Nadie lo dijo abiertamente, pero más tarde lo comentarían entre ellos: curioso ¿no?, un estado panista (Guanajuato) tuvo su premio de consolación.

Otro más terció: Y si Hidalgo no se pone las pilas con los terrenos, hasta el premio mayor se llevan.

Pero ya para entonces Jesús Reyes Heroles abandonaba exultante el salón, seguido por sus colaboradores.

Nosotros nos quedábamos con esta idea: Después de tantos malabares, Tula siguió ahí.

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