Crónica de Política

Cenando con Hillary

March 27, 2009

— 1:00 am

La agenda de Hillary Clinton, el miércoles por la noche, sólo mencionaba “cena privada”. Pocos conocían de qué se trataba: una cena, en un salón privado de la Hacienda de los Morales, con 20 mujeres.

Y, por lo que nos cuentan algunas de las asistentes, ¡fue sensacional!

Aquí van las convocadas: Margarita Zavala, esposa del Presidente de la República; las secretarias de Relaciones Exteriores, Educación Pública y Energía, Patricia Espinosa, Josefina Vázquez Mota y Georgina Kessel, respectivamente. Las ministras de la Suprema Corte: Olga Sánchez Cordero y Margarita Luna Ramos.

También presentes las gobernadoras de Yucatán y Zacatecas, Yvonne Ortega (PRI) y Amalia García (PRD). Por el lado del Senado, la ex canciller Rosario Green (PRI)  y Judith Díaz Mercado (PAN), presidenta de la comisión de Equidad y género de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta (PRD).

Por Inmujeres, Martha Lucía Micher; de Conaculta, Consuelo Sáizar. De la oficina de la Presidencia de la República: Patricia Flores y Alejandra Sota, coordinadora de Estrategia e Imagen gubernamental.

Y más allá de las funcionarias, fueron invitadas la académica Denise Dresser, la vicepresidenta del Grupo Modelo, Maria Asunción Arámburuzavala; y la periodista Rossana Fuentes Berain, subdirectora de Foreign Affaires en español.

Ensalada de flor de calabaza, sopa de hongos con cebollín, pescado a la veracruzana con arroz y un pay de elote al que ninguna se pudo resistir, fue el menú que acompañó la velada en la que, según las asistentes, la secretaria de Estado “hizo gala” de diplomacia, se mostró “muy dulce”, “sencilla y amable”; y en términos políticos mostró “genialmente” que venía a allanar el camino para la visita de Obama, luego de los conflictos y agravios de las últimas semanas.

Más que preguntas de la agenda política, la mayor parte de las comensales se interesaron por sus vivencias, por el lado humano, sensible, de Hillary Clinton. Le preguntaron, por ejemplo, cuáles eran sus “secretos” para llegar hasta donde estaba. A lo que ella respondió: “Trabajo, constancia, disciplina”. Doña Olga Sánchez Cordero llevaría su libro para que se lo autografiara.

Una a una se fueron presentando. Curioso, por cierto la manera en que lo hizo Arámburuzavala. Mencionó que ella estaba casada con un norteamericano (el ex embajador Tony Garza) y que sus hijos eran americanos. Denise Dresser, en su turno, mencionaría: yo soy mexicana, a pesar de mi primer apellido y mis hijos tienen tres pasaportes: mexicano, canadiense y norteamericano.

En fin, más allá de las puyas diplomáticas, alguien le preguntó a Hillary cómo había vivido su hija el que ella no hubiese llegado a la Presidencia, si eso no la afectaba como mujer. Hillary respondió segura que a su hija le tocará ver a una mujer en la presidencia de Estados Unidos y que no, no les afectaban las derrotas. ¡Al contrario!, las fortalecían.

Les contó de su campaña para la candidatura a la Presidencia. En un lenguaje “llano, claro, fresco”, en opinión de Judith Díaz, la funcionaria relató lo difícil que era recolectar fondos porque, en su país, el partido no los apoyaba hasta que eran candidatos. Y eso, confesaría, la había desgastado muchísimo.

Muchas de las presentes habían leído la biografía de Hillary. Algunas estaban nerviosas, querían preguntarle muchas cosas pero, sobre todo, manifestarle su admiración. Así lo hizo Margarita Luna Ramos, quien comentó que se sentía muy identificada con ella porque habían nacido el mismo año y compartían lecturas comunes; que conocerla era una gran oportunidad.

Amalia García aportó una anécdota chusca que hizo reír al grupo entero. Contó que un día ella se presentó como gobernadora de California. Su interlocutor quedó sorprendido: ¡Cómo -le dijo-, eso no puede ser! A lo que la zacatecana respondió: “¿Cómo no?, si la mitad de la población de mi estado vive en California, y yo soy la gobernadora de todos los zacatecanos…”.

El buen humor y la cordialidad campeaba. Y en medio de ello, se introdujo también algo de la agenda política. Denise Dresser, por ejemplo, introdujo el tema del tráfico de armas. Pero a ello Hillary respondió que era un tema que ciertamente tienen que atender, pero desde allá, desde su país.

Rosario Green, quien por cierto fue la que más se explayó en su intervención, expresó por una parte su deseo por que el próximo encuentro entre Obama y calderón no fuese tan sólo “uno más” y que esperaba tuviese algo de innovación. Habló sobre el problema de los migrantes, pidió que no se les criminalizara  y preguntó qué tipo de asociación estratégica planteaban.

Ruth Zavaleta y Amalia se sumaron al tema. Dijeron que era muy importante que se formalizara una asociación que tocara el tema de los recursos para cerrar la brecha entre uno y otro país.

La secretaria de Estado reconoció que era importante el tema de la integración de los tres países (México, Estados Unidos y Canadá) pero que el desarrollo era un tema nacional en cada país y que eso sería considerado una injerencia.

En suma, Hillary no rehuyó los temas, pero tampoco creó expectativas de más. Logró, sí, su cometido, mostrar el rostro más bonito de la diplomacia.

El encanto de Hillary

March 26, 2009

— 1:00 am

-¿Hay algún lugar (en México) donde se sentiría usted incómoda de llevar a la señora Clinton?”.

La pregunta se la soltó un periodista estadounidense a la canciller Patricia Espinosa en plena conferencia de prensa, en el contexto de ser calificado México como un “Estado fallido”. Y ella, la secretaria de Relaciones Exteriores, ataviada de un rojo bandera, reconoció:

-Hay que tomar cuidado en algunos lugares, hay que tener precaución; pero no pienso que haya razón alguna para decir que México es un Estado fallido… Yo quisiera llevar a la señora Clinton a muchísimos lugares ¡muy bellos! Y seguramente, también en Estados Unidos hay lugares que no son tan seguros y seguramente ella (Hillary Clinton) tampoco me llevaría!

-¡Bien dicho! Simplemente hay sitios con situaciones más difíciles por la violencia-, intervino sin previo aviso la secretaria de Estado estadounidense, apenas concluyó la frase Espinosa. Aprovechó incluso el momento para contar que ella y su esposo, el ex presidente Bill Clinton, pasaron su luna de miel en México y que tiene “un gran afecto” por nuestro país. De ahí que -se volvió hacia la canciller para sonreírle y agradecerle-, “me da alegría esta invitación”.

Así, con voces femeninas, suaves, cálidas, capoteaban ambas responsables de la política exterior de sus países el controvertido tema del Estado fallido. ¿Qué hay lugares difíciles?, sí, por ello es necesario trabajar juntos para que el pueblo de México se sienta seguro”, agregaría.

Hillary Clinton se esmeró en su trato hacia México y hacia la canciller a lo largo de la conferencia. Ella llevaba la batuta en la conferencia con su sola presencia. Elegante, de buen porte, vestida con un elegante traje de pantalón y saco corto negro, una blusa de cuello redondo gris azulado y un collar de perlas en derredor del cuello, la secretaria de Estado mostraba una y otra vez ante las preguntas, un lado amable, cooperativo. ¡Nada que ver con las declaraciones de otros funcionarios estadounidenses que antecedieron esta visita! Patricia Espinosa no cabía de gozo.

Pero, como suele ser la diplomacia -y más ante los medios de comunicación-, lo que ahí se anunciaba de fondo eran apenas vagos apuntes o esbozos de lo que pretenden hacer los dos países.

Anunció, por ejemplo, que se profundizaría la Iniciativa Mérida. Pero no dio a conocer en qué o cómo se profundizaría. Simplemente soltó la frase y la dejó ahí.

Indicó también que los dos gobiernos acordaron abrir una oficina en México para hacer análisis y coordinación sobre la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo no hubo detalles en cuanto a cómo funcionaría ésta, en qué lugar se instalaría, quiénes la integrarían.

En materia de migración, Hillary apuntó que el Gobierno de Estados Unidos tiene la intención de llevar a cabo una “reforma integral” que permita dar una mejor calidad de vida a los inmigrantes. Pero fue sólo eso, una idea del futuro sin mayores datos ni compromisos.

Acaso lo más preciso que dio a conocer fue el ofrecimiento de 80 millones de dólares para que el Gobierno de México pueda adquirir helicópteros Black Hawks para el combate a la criminalidad.

El tono de la secretaria de Estado era encantador. Y entre una frase y otra, acariciaba con el lenguaje: “Somos parte de la misma familia, compartimos este continente como hogar común y vemos un futuro común….Nosotros nos levantamos o caemos juntos”.

De hecho, diría, son los malosos quienes intentan enemistarnos:”Los criminales y capos, al extender la violencia, intentan corroer los cimientos de la ley, el orden, la amistad y la confianza entre nosotros”. Pero advirtió segura: “¡Fracasarán!”.

Tal fue su encuentro con los periodistas en la conferencia de prensa conjunta realizada en la Secretaría de Relaciones Exteriores. Conferencia que, por cierto, inició una hora tarde, dado que se prolongó la reunión que sostuvo en Los Pinos con el Presidente Felipe Calderón.

Tras la conferencia, Hillay Clinton tendría una comida de trabajo con miembros del gabinete de seguridad, entre los que estaban el Procurador General de la República, Eduardo Medina-Mora y el secretario de Seguridad Pública federal, Genaro García Luna.

Sólo un dato más que hizo notar la propia secretaria de Estado: Calderón y Barak Obama coincidirán los cuatro años siguientes en sus respectivos mandatos. De ahí que estén decididos a consolidar la relación como una “asociación estratégica”.

Al término, más que de “la nota”, se hablaba del “encanto” de Hillary Clinton.

La irresponsabilidad tiene precio

March 25, 2009

— 9:52 am

Martha Anaya

Llegó a medio día a la sala de prensa del PRI. Se plantó ante el micrófono y declaró sin más: “La irresponsabilidad debe tener un precio. Y para que esa irresponsabilidad tenga precio, voy a presentar una denuncia penal contra Germán Martínez.”

Quien así hablaba era el priista Héctor Murguía Lardizábal, ex presidente municipal de Ciudad Juárez, ex senador de la República y ahora precandidato a diputado por el tricolor.

Seco, directo, sin darle muchas vueltas al asunto, Murguía dijo que las declaraciones “irresponsables” que hizo Germán Martínez en torno a su persona (de que estaba siendo investigado por ligas con el narcotráfico), basadas en un documento apócrifo, desmentido por la propia por la DEA, y por añadidura expuesto en un foro inadecuado, ameritaban “una respuesta contundente” de su parte.

Y es que, se repetía, no veo cómo un dirigente de un partido pueda hacer una declaración así, sin más, levantando una nota falsa, filtrada a un periódico. (El chihuahuense no citaría en público el nombre del periódico en cuestión, Excélsior, tampoco diría de incluirlo en la demanda. Pero ahí, frente a él, en primera fila, estaba uno de los reporteros del medio.)

Murguía enfocó las baterías directamente contra el panista: “El señor Germán Martínez hace una declaración dolosa, falsa, imprudente, inmadura; ¡qué triste que un dirigente nacional sea tan irresponsable!”

A la par, entregó una reseña de la investigación que hicieron sobre el documento apócrifo que apareció en internet y que fue el que dio pié a esta situación. Y esto sí que vale la pena notarlo, fíjense nada más en los errores que contiene el supuesto oficio de la DEA:

Membrete falso con doble tipografía, error en la forma de escribir la fecha, inexistencia de los agentes que suscriben el documento, inexistencia de un cargo federal llamado “Resident Agente in charge”, la doble tipografía utilizada en la dirección de la agencia en Washington, gramática incorrecta y la dirección falsificada de la supuesta agencia de la DEA en Fresno, California.

Según Murguía, continúan la investigación en torno de dónde salió el documento apócrifo, quién o quiénes lo elaboraron. “Ya tenemos algunas pistas”, indicó, y en cuanto tengan la información suficiente, “con toda la seriedad” del caso, se dará a conocer.

En la sesión de preguntas y respuestas le preguntaron si confiaba en que tomaría cartas en el asunto  la Procuraduría General de la República. El ex alcalde respondió así: “Mal estaríamos si no confiáramos en las instituciones. Éstas deben ser para los mexicanos, independientemente del partido que esté en el poder.”

Minutos después, Héctor Murguía y sus abogados presentarían la denuncia contra el dirigente nacional del PAN ante la Procuraduría General de la República.

Denuncia contra Germán Martínez que se suma a la que interpuso en su contra, en 2006, Manuel Bartlett por difamación. Caso, por cierto, que está por definirse la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Los colores hablaron

March 23, 2009

— 1:00 am

El Zócalo se veía diferente. No era como otros domingos. No eran las banderolas ni las mantas amarillas y negras del sol azteca las que se alzaban en la plancha. No. Ayer, los colores que se alzaban frente a Andrés Manuel López Obrador eran en tonos naranjas, verdes, blancos.

Es más, ni siquiera se veía el rojo del Partido del Trabajo y eso que Alberto Anaya estaba presente y que Ricardo Monreal, ahora coordinador de la bancada del PT en el Senado, fue uno de los oradores en la Asamblea.

Los colores del Zócalo -a tres cuartas partes de su capacidad- hablaban por sí solos ante Andrés Manuel y mostraban a cielo abierto las rupturas y las heridas en el movimiento que encabeza el tabasqueño.

Ninguno de Los Chuchos estuvo presente. Ninguna de sus huestes encaminó sus pasos la mañana de ayer a la Plaza de la Constitución. Las solas menciones que se escucharon en torno a ellos provinieron de algunos de los asistentes en gritos ocasionales: ¡Fuera Los Chuchos!

Las bases petistas igualmente hicieron mutis, era mínima su presencia. Probablemente su dirigente no estaba de humor para animarlos a ir al Zócalo, luego del encontronazo que tuvo Beto Anaya con Andrés Manuel por la alianza que suscribió con el PRI en Nuevo León y que ahora se ve obligado a disolver.

En cambio, Dante Delgado, con un vistoso chaleco a rombos, lucía a sus seguidores. Apostados a la izquierda del templete, bajo un globo naranja, los de Convergencia se hacían notar con sus camisetas anaranjadas. Eran muchísimos lo que provenían de Chalco.

Otros grupos se dejaban ver: La Revolución Blanca, la Alianza de Tranviarios de México, la Brigada 15, la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata, Izquierda Social, la Coordinadora de Organizaciones Ciudadanas. Vanguardia Ciudadana; gente de la Gustavo A. Madero y de Azcapotzalco.

En el presídium, entre los invitados, podía verse a Porfirio Muñoz Ledo,  Alejandro Encinas, Rosario Ibarra, Ifigenia Navarrete, Gerardo Fernández Noroña, Bertha Elena Luján, Carlos Payán, Héctor Díaz Polanco, Jesús González Schmall, Raymundo Cárdenas, Alejandro Rojas, Saúl Escobar, Armando Quintero.

Y por lo que toca a la gente, de muy distinta índole. Si bien era de notarse que la gran mayoría procedía de la capital y que esta vez no había muchos jóvenes, ni tampoco destacaba la presencia de la clase media alta. La mayoría eran trabajadores, mujeres y personas de la tercera edad. Tal era la amalgama que acudió a la asamblea informativa del Movimiento Nacional en Defensa de la Economía Popular.

Fue ante este público presente que habló Andrés Manuel. Fue ante quienes aseguró que la estructura de cuadros dirigentes que está construyendo no era para su impulsar su candidatura para el 2012, que todo dependería de quién estuviese mejor posicionado para el momento de la decisión.

Pero los asistentes al zócalo ni lo creían ni lo aceptaban. El grito reiterado: ¡Obrador! ¡Obrador!, sería la respuesta a sus palabras.

Interesante, en cambio, fue notar cómo asimilaban la forma en que, decía la gente, “va a  votar” López Obrador. Se referían al apoyo que, según había explicado Andrés Manuel, apoyaría a los partidos del Frente Amplio dado que no se logró una alianza entre ellos:

Ustedes deberán reflexionar, deliberar y decidir libremente -les dijo- si apoyan a los candidatos del PRD o a los de la coalición Salvemos a México, pensando en lo que más convenga al movimiento para la transformación nacional.

Por lo que a mí respecta -subrayó- he decidido apoyar, a título personal, a los tres partidos, pero lo haré de  manera diferenciada. Hasta el momento he definido, por ejemplo, apoyar en Chiapas, Oaxaca y Veracruz, a los candidatos de la Coalición Salvemos a México; y en Tabasco y en el Distrito Federal a los del PRD.”

-¿Aquí al PRD? -, se preguntaban unos a otros.

Entre ellos, entre la propia gente, se ayudaban a comprender. No les resultaba fácil diferenciar. Y eso, seguramente, será un nuevo camino a andar.

El costo de aliarse con el PRI

March 20, 2009

— 1:00 am

La mañana de este jueves Ricardo Monreal no sólo se veía cansado, estaba preocupado por lo que acontecerá con el Partido del Trabajo, cuya fracción encabeza en el Senado. Él, al igual que Rosario Ibarra de Piedra, tomaron la decisión de abandonar al PT -y convertirse en senadores independientes- si los dirigentes petistas persisten en la alianza que contrajeron con el PRI en Nuevo León con vistas a las elecciones del próximo 5 de julio.

Para ambos legisladores la disyuntiva del PT era clara: o rompían la alianza con el PRI, o rompían con Andrés Manuel López Obrador y su movimiento. No caben medias tintas. Ni aún cuando esté en juego el triunfo de la coalición registrada oficialmente el pasado 3 de marzo para llevar como candidato común al priista Rodrigo Medina. Es más, ni siquiera el importante distrito de Santa Catarina.

Y si ellos no podían ocultar su tribulación en Xicoténcatl, Alberto Anaya -quien encabezaba un seminario de partidos políticos de izquierda en el hotel Sevilla Palace- lucía aún peor. Las horas previas -su conversación con López Obrador, el amago de doña Rosario y de Monreal en el Senado, sus propios compañeros de partido y la almohada misma- le mostraron que no tenía de otra: debía romper con el PRI si quería continuar dentro del Frente Amplio Progresista.

Beto Anaya pensó que Andrés Manuel se haría de la vista gorda, que entendería la posición del PT en Nuevo León, donde la fuerza del rojinegro va de un 6 a un 8 por ciento y sería, sin duda, quien inclinaría la balanza en la elección. Por añadidura el PRI les había ofrecido tres distritos y un buen número de regidores y síndicos. Creyó que ante un hecho consumado y las cifras en mano lograría convencer al Peje. ¡Qué va! El caso es que no midió lo que se le esperaba.

Andrés Manuel le manifestó inicialmente su “extrañeza” al dirigente del PT. Luego, al ver que nada cambiaba y que Beto se hacía “el loco”, puso manos a la obra. Buscó a Rosario Ibarra, la invitó a conversar el martes pasado a las nueve y media de la mañana en las oficinas de San Luis Potosí. Ahí, los dos solos, le preguntó a doña Rosario qué pensaba de la alianza del PT con el PRI.

“Yo le dije que no podía permanecer en ese partido si se aliaba con el PRI, que con el PRI no quería nada porque gente del PRI fue la que desapareció a tanta de la gente que tengo en mi lista de desaparecidos. Así que le respondí: Andrés, si sucede esto, ¡me voy!”

López Obrador la escuchó y le respondió: “Tú decides Rosario…”

Minutos después de ese encuentro siguió la reunión semanal con los miembros del Frente Amplio. Andrés Manuel le pidió a Rosario que se quedara y delante de todos volvieron a poner el tema sobre la mesa. Doña Rosario reiteró su posición delante de todos. Entre ellos estaban Ricardo Cantú, coordinador de los diputados federales del PT y Rubén Aguilar. Ambos se manifestaron su desacuerdo con la alianza que había hecho su partido en Nuevo León con el PRI.

Fue entonces que López Obrador tomó la decisión. Única y tajante: si mantienen la alianza con el PRI, se acaba la alianza con el Frente Amplio. Nosotros, les dijo, luchamos por principios, y esa alianza es incongruente.

Al día siguiente, miércoles, Ricardo Monreal viajó a Monterrey. Iniciaría el proceso para tratar de desmontar la alianza. Se reunió con los dirigentes estatales del PT. Ellos le expusieron las ventajas de la coalición y el problema que significaría romperla a estas alturas, pues el tiempo para registrar candidatos en coalición concluyó.

Monreal les expuso simplemente: “Si el costo de la alianza con el PRI es la ruptura con Andrés Manuel, no vale la pena.”

Alberto Anaya, por su parte, se reunió con el gobernador Natividad González Parás en la casa de Gobierno. Le acompañaron su esposa, Guadalupe Rodríguez; Ricardo Cantú y Pedro Vázquez. El dirigente del PT expuso la situación en que se encontraban. Natividad propuso encontrar una salida a la situación. Estaba dispuesto a escuchar una propuesta. Aparentemente, todo quedó en el aire. Faltaba que la comisión ejecutiva del PT se reuniera para tomar la decisión.

Pero lo cierto es que la decisión está tomada. Al menos, luego de tan larga noche con sus compañeros de partido, Beto Anaya declaró apesadumbrado este jueves por la mañana: el PT romperá su alianza con el PRI y se quedará con Andrés Manuel.

Dicho lo cual, procedió a inaugurar el XIII Seminario internacional “Los partidos y una nueva sociedad”. Y aunque el lugar estaba lleno y animoso, al líder del PT no lo calentaba ni el sol.

Le plantan cara a Felipe Calderón

March 18, 2009

— 1:00 am

¿El Presidente quiere las reformas de seguridad?

Es muy simple: que le pida a su partido en el Senado que se allane y respalde las posiciones del PRI y del PRD, ¡y saldrán!

Eso respondieron -cada uno a su modo-, los líderes de las bancadas del PRI y del PRD en Xicoténcatl al llamado presidencial de ayer por la mañana.

Ambos, con la espada desenvainada y un dejo de burla por la intervención del clero en el tema, dejaron en claro que las iniciativas sobre la extinción de dominio y narcomenudeo, tal como están, ¡no pasarán! Y que si se han tardado en el tema es porque tienen que corregirlas.

Manlio Fabio Beltrones y Carlos Navarrete estaban enchilados. El “respetuosos llamado” de Felipe Calderón para que aprueben las reformas de seguridad, les resultaba propio de un vivales, ya que durante los últimos días -a raíz de los foros que se realizaron en el Senado- los propios senadores panistas quedaron convencidos de que había que hacer cambios en las iniciativas y estaban dispuestos a ceder.

Es decir, se abría la puerta al acuerdo. O como diría Beltrones: “van en ruta de aprobación”.

Pero con el “llamado” presidencial parecía que quien se colgaría la medalla sería Calderón.

Así que en cuanto se encontraron con los reporteros se le fueron encima al Presidente.

Manlio Fabio Beltrones consideró la posibilidad de que el llamado presidencial tuviera una  razón electoral. Incluso advirtió al Jefe del Ejecutivo no caer “en la tentación de proceder, en este año electoral, como presidente de un partido”. ¡Que levante la mira!, pidió.

A renglón seguido confío “en que el Presidente Calderón haga un alto en el camino y podamos entendernos de mejor manera sobre lo que necesita el país en estas horas tan difíciles, en las cuales se amerita que vayamos juntos a la búsqueda de mejores resultados en el combate a la delincuencia organizada y al narcotráfico, y que no hagamos de nuestra tarea, de nuestro ejercicio, un trabajo electorero de corto plazo.”

Carlos Navarrete, a su vez, también se fue contra las iniciativas enviadas por Calderón. En lugar de mencionar los avances logrados en las negociaciones por los foros realizados, comenzó a lanzar cornadas a diestra y siniestra:

-No vamos a legislar bajo presión de nadie, aunque nos lo manden desde Los Pinos, o aunque nos manden presiones envueltas en agua bendita, ¿no? No, a nosotros no nos presiona eso. ¡Ya estamos curados de espanto!

¿Por qué no aprobarlas como están?

-Porque no vamos a dar nuestro voto para implementar un Estado policiaco en México. Un Estado policiaco que viole garantías individuales, que considere que todo el mundo es culpable mientras no demuestre lo contrario. Eso no va a contar con respaldo nuestro.

Y segundo, nosotros no vamos a convertir a los adictos a las drogas, automáticamente en delincuentes. Esa visión es una visión de extrema derecha, de un Estado policiaco, nosotros no compartimos, y en las iniciativas vienen las dos cosas.

Navarrete le entraría a la burla, a la sorna:

-Pueden multiplicarse los llamados, pero hay llamados de muy diverso tipo. ¡Hay llamados hasta a misa!, que unos atienden y otros no. Así que los llamados no nos van a hacer modificar nuestra preocupación principal.

Incluso salió en defensa del PRI ante las críticas del clero:

-No me parece correcto que la jerarquía de la iglesia católica ahora pretenda convertirse en asesores del Congreso, porque el Congreso nunca ha pretendido asesorarlos en el púlpito. ¡Hay que aprender a respetarnos! Yo no creo que el gobierno de Felipe Calderón necesite de acólitos para tratar con el Congreso.

En suma, el llamado presidencial no les hizo ni tantita gracia. Y lo que parecía haberse encarrilado este fin de semana largo, ahora habrá de esperar a que se les baje el enojo a los interesados.

García Cervantes vs. López Dóriga

March 17, 2009

— 1:00 am

“Sr. López Dóriga:

“La dignidad, la honestidad intelectual y la ética profesional, sí es personal. Los insultos y las descalificaciones, aunque las refiere a mí, con nombre y apellido, no las tomo personal. La réplica que le solicité este viernes 13 de marzo durante la transmisión de su programa radiofónico, no es nada personal, es por derecho.”

Así, escueto y claro, es el último comunicado que se lee en la página electrónica del senador Ricardo García Cervantes (http://www.garciacervantes.com/). Sin embargo, ayer a medio día el legislador panista seguía en espera de que le abran los micrófonos.

Se sabe y se dice consciente del veto que tienen hacia su persona Televisa y el propio López Dóriga. Lo atribuye no sólo al papel que jugó en la elaboración de la reforma electoral, sino a que es uno de los pocos legisladores que aún la sigue defendiendo, mientras que otros de sus compañeros guardan silencio cada vez que las televisoras o algún funcionario hacen alguna crítica sobre ésta.

De hecho, no es gratuito que hoy se hable de una reforma “huérfana”. Pocos, muy pocos de quienes la aprobaron -a pesar del enojo y los amagues de los concesionarios- salen en su defensa. García Cervantes se encuentra entre esos pocos. Y ése es precisamente su “pecado”, y de ahí parte precisamente el debate en el que se enzarzó con López Dóriga.

Según consta en la propia página electrónica del senador -y de la cual circulaban ayer algunas copias en el Senado-, el enfrentamiento entre ambos comenzó el pasado 4 de marzo, cuando López Dóriga, en el programa Tercer Grado comentó, a propósito del incremento salarial de los Consejeros del IFE, lo siguiente:

“Aquí estamos viendo cómo es el doble juego y cuáles son las fallas y trampas de la reforma electoral que se hizo. ¿Quién fijó que los consejeros del IFE ganaran lo mismo que los ministros de la Corte? Los que la aprobaron. ¿Qué ocurre ahora? Que los mismos que la aprobaron dicen: “¡No! ¡Qué barbaridad, no tienen sensibilidad”.

Al día siguiente, García Cervantes subió a la tribuna del Senado y apuntó para empezar que desde hacía varias sesiones que había solicitado el uso de la palabra porque había quienes se referían “maliciosamente, dolosamente” a la reforma electoral realizada por esta legislatura.

“Ayer mismo -indicó-, en un muy visto y escuchado programa, un comunicador informaba a la comunidad nacional a través de su medio que esta era una nueva señal de la reforma electoral que pretende él sea fallida, con un desconocimiento o con mala fe tal, que ignora el hecho de que esta disposición está en la Constitución en el artículo 41 desde 1994, hace ya casi 15 años.

“Por lo tanto, el primer punto de mi intervención es desmentir y enfrentar el dolo y la mala fe de desinformar a los ciudadanos pretendiendo atribuirle a la reforma electoral que hemos realizado, esta pretensión de darle a ganar a los consejeros del IFE más de 330 mil pesos mensuales. Eso es falso y habría que expresarlo.”

López Dóriga respondió a su vez en el Diario Milenio en estos términos:

“EMBUSTERO.- ¡Ah! Que el senador Ricardo García Cervantes, que engaña desde la tribuna para atacar a quien no tiene acceso a esa plataforma, usando un tono intimidatorio. Hoy le digo senador que esta vez mintió. ¿Y las otras?”

García Cervantes reviró en su página de internet:

“Embustero.

“¿Quién miente?

“En público o en privado podemos revisar sus afirmaciones del programa Tercer Grado en donde usted ataca a quienes no tienen acceso a esa plataforma. ¿Quién miente? Yo no.

¿Quién pretende intimidar a quién? Esta vez no lo logró, ni las otras”.

El 11 de marzo, López Dóriga retomó el tema en Tercer Grado. Adujo que quien mentía era García Cervantes porque la reforma de los salarios no se había hecho en 1994 -como lo dijo García Cervantes en la tribuna- sino en agosto de 1996, y que ésta se ratificó en 2007, con la reforma electoral.

De ahí que, en su opinión, ello demostraba que “el que está actuando con dolo, con mala fe y con desconocimiento”, era el senador. Su argumentación la amplió en su columna “En Privado”, en el diario Milenio, el 12 de marzo y continuó el día 13, añadiendo que en 1996 era diputado federal, “integrante de aquella legislatura que aprobó la homologación de salarios, y como senador actual, el pasado 13 de noviembre de 2007, al no modificar la regla de nivel salarial, la ratificó con la mayoría de sus pares.”

“Entiendo este lance -concluiría López Dóriga- como parte de la crispación y el encono que se vive. Créame, yo nunca tomé sus descalificaciones como algo personal porque sé que ustedes los políticos son así.”

García Cervantes, en una carta a Milenio, reconocería el error de las fechas (96 en lugar de 94) pero, dice, “mi argumento sigue siendo válido, no fue en la reciente reforma electoral” que se establecieron los salarios para los consejeros del IFE.

Y agrega: “respeto el derecho de López-Dóriga a seguir criticando la reforma electoral y a quienes la aprobamos, en la forma, términos y medios que mejor le parezcan, pero sobre las descalificaciones sólo señalo que es él quien habla de “doble juego y trampas en la reforma electoral”, es decir, de dolo y mala fe.

“Quedo a las órdenes del Sr. López-Dóriga para debatir, públicamente, sus críticas contra la reforma electoral o respecto de mi personal desempeño como senador de la República, en cualquiera de sus espacios: televisivos, radiofónicos o impresos.”

El viernes 13, López Dóriga leyó su columna en su programa radiofónico. García Cervantes insistió en su derecho de réplica. No la obtuvo. De ahí el comunicado en su página que encabeza esta historia.

Revolcón en “La pecera”

March 13, 2009

— 12:00 am

Raúl Cervantes, mejor conocido entre los diputados como El Jefe Diego del PRI, llegó a “la pecera” donde suele reunirse la fracción parlamentaria del tricolor previo a la sesión, y tomó asiento a la vera de su líder, Emilio Gamboa. Sabía que le esperaba -a pesar del temor que algunos le tienen- una andanada de sus compañeros.

Gamboa puso sobre la mesa de los legisladores priistas una diversidad de temas sin mayor importancia y dejó hasta el final el caso del distinguido abogado del CEN del PRI. Prácticamente nadie se levantó de la mesa. Los 60 aguardaron para ver lo que ocurría.

Cervantes sería puesto en el banquillo de los acusados por haber votado en comisiones, al lado del PAN,  una enmienda a la minuta de reforma al artículo 127 constitucional que originalmente pretendía que ningún funcionario en el país ganara más que el presidente de la República.

Sin embargo, con el cambio aplicado por los panistas y el representante del tricolor a la minuta enviada por el Senado, lleva a que sólo los funcionarios surgidos de elección popular deberán cumplir con ese tope, dejando de lado a los funcionarios de la Suprema Corte de Justicia y de los entes autónomos como el Instituto Federal Electoral, Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, Banco de México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Tribunal Superior de Justicia, todo el gabinete presidencial y los mandos superiores de los tres poderes de gobierno.

Como quien dice, la famosa Ley de Salarios Máximos terminaría siendo una farsa si quedaba en esos términos luego de pasar al Pleno.

Y eso es lo que querían recriminarle a Raúl Cervantes. Es más, querían que se retractara de su voto del día previo.

Llegó pues el momento y Cervantes, a la izquierda de Gamboa, inició su propia defensa. Alegó que él vivía de su reputación como abogado y que, desde el punto de vista judicial, la minuta tal como venía del Senado era violatoria del Artículo 94 Constitucional, ya que no se pueden disminuir los salarios del Poder Judicial.

Además, agregaría, esa minuta tal como venía no era más que una medida populista.

Alfredo Ríos Camarena, también abogado, le respondió que podía reconocer que sus argumentos jurídicos eran buenos, pero que éste era un tema político y así debía verse.

Jesús Reyna, secretario de la Comisión y también licenciado en derecho, le alegó a Cervantes que aún desde el punto de vista jurídico era discutible su posición.

Samuel Aguilar reiteró entonces que el tema era estrictamente político y que debía votarse tal y como venía la minuta del Senado. Incluso sostendría que si había imperfecciones técnicas y jurídicas, y que si el presidente de la República consideraba que los legisladores eran unos burros por aprobar eso, “¡pues que la vete!”.

El duranguense insistió en que a ellos, los diputados del PRI, no debían pagar el costo de no votar la reforma la minuta del senado sobre los salarios máximos. ¡Qué se vote en los términos que viene, aunque haya imperfecciones!, demandó.

Emilio Gamboa se sumó a esta posición. Otros legisladores lo siguieron: Adolfo Mota y Arely Madrid, entre los más firmes.

Nadie salió en defensa de la posición de Raúl Cervantes. Así que a éste no le quedó más que apechugar. En cuanto concluyó la reunión en “la pecera” fue a los micrófonos instalados afuera de la sala de prensa y anunció su retractación del voto emitido el jueves pasado en la Comisión de Puntos Constitucionales.

Ahora, habrá que esperar que la Comisión se vuelva a reunir. Si la votación no se puede invalidar, la modificación de la postura priista ocurrirá en el pleno. Así quedó decidido.

En cuanto a Raúl Cervantes no podría decirse exactamente que perdió. De cualquier manera, nos comentaban algunos de sus compañeros, el sólo hecho de haber mostrado su voto en contra de que le rebajaran los salarios a los jueces, le obsequió puntos de confianza de su parte. Y él tiene muchos expedientes litigando…

Gutiérrez, amordazado

March 11, 2009

— 12:00 am

¿Qué paso Gerónimo, dónde estás?

Los corresponsales extranjeros no daban crédito a lo que veían y mucho menos a lo que escuchaban.

Ellos, tan acostumbrados a sentarse a platicar con Gerónimo Gutiérrez en la cancillería, y fuera de ella, para comentar el acontecer en México, ayer se quedaron con la pluma en mano sin hacer una sola anotación. Y aún cuando le hicieron una pregunta para ver si así soltaba algo, se llevaron un palmo de narices. El hoy subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación parecía hablarle a los angelitos.

El desconcierto de los periodistas era tal que al concluir la conferencia de prensa -cortada por cierto abruptamente por la gente de comunicación- uno comentaba enfadado: todo lo que dijo es “irrelevante”, no hubieran llamado a conferencia de prensa para esto; otro, con mejor humor, simplemente bromeaba: “¿y la nota, apá?

Y es que a Gerónimo no hubo manera de sacarlo de la lectura de unas tarjetitas que quién sabe quien le escribió y que eran terriblemente burocráticas; insulsas, por decir lo menos.

Ya podían pedirle su opinión sobre lo expuesto por David Johnson, el director de la Oficina de Narcotráfico del Departamento de Estado, en torno a los 25 mil millones de dólares que calcula representa el negocio del narco en México y que se ha duplicado el consumo de cocaína, y don Gerónimo respondería con la bandera en la mano algo como esto: “México hoy libra una lucha frontal en contra de la inseguridad; una lucha para convertirse en un país de leyes y de libertades, una lucha por la paz y por la tranquilidad de cada hogar y cada familia del país”.

Si le cuestionaban el por qué del intento de “amordazar” a Nicolás Sarkozy para que no tratara el tema de Florence Cassez. El nuevo subsecretario de Gobernación se cubriría bajo los faldones del Presidente de la República, con un “no tengo nada que añadir a lo que ya fue dicho por el señor presidente de la República en su conferencia de prensa con el presidente de la República francesa”.

Si se le pedía un diagnóstico sobre la situación del país de cara a las elecciones, nos endilgaba el recuento del número de estados donde habrá elecciones y de las acciones que toca coordinar a la Segob.

Si le insistían en que diera un diagnóstico, respondería: “Nuestra apreciación es que nuestras instituciones son instituciones sólidas y en particular, que nuestras instituciones electorales tienen la fortaleza y recursos para llevar a buen puerto este proceso electoral”.

¡Guau! Vaya diagnóstico del país, ¿verdad?
Si esto fuera realmente lo que piensan los funcionarios de Gobernación, si tal fuera el diagnóstico que tienen de la situación del país y de sus instituciones, ¡entonces sí que tendríamos que preocuparnos! O como dicen los panistas: ¡Que Dios nos ayude!

Pero lo que realmente ocurre, y de ahí que les cuente lo que pasó ayer con Gerónimo Gutiérrez -quien es, por cierto, un espléndido funcionario, como bien demostró en Relaciones Exteriores-, es que hay un gran temor en los funcionarios del gobierno sobre lo que declaran a los medios. Están completamente a la defensiva. Y no es sólo decisión de ellos, así los traen desde Los Pinos.

Si ya desde el inicio de este gobierno eran pocos los miembros del gabinete que salían a la palestra, ahora que la situación se ha complicado con el tema del narcotráfico, peor. Y si a ello le sumamos que vienen elecciones, pues no es de extrañar que al nuevo subsecretario de Gobierno de la Segob simplemente lo tengan atado de manos y pies. Y que si le quitan la mordaza sea tan sólo para leer las tarjetas que le han preparado.

Eso fue lo que ocurrió ayer en la Segob. ¡Lástima!

Haya sido como haya sido…

March 10, 2009

— 12:00 am

Se la pasaron con el “cher Felipe” y el “estimado Nicolás”, ¡pero se dieron hasta con la cubeta!

Uno, Nicolás Sarkozy, defendiendo a sus conciudadanos (léase Florence Cassez) “haya sido como haya sido”, lo que ocurrió. Y el otro, Felipe Calderón, alegando su solidaridad “con los menores a los que se amenazó con cortarles un dedo o una oreja” si no pagaban el rescate.

Así, con esas palabras… ¡Muy diplomático pues! el toma y daca frente a los medio de comunicación entre los dos Presidentes.

Ese zipi zape entre uno y otro, a lo largo de toda la conferencia de prensa en el Palacio Nacional, fue lo que tuvo atorado el arribo del mandatario galo a Xicoténcatl y que hacía subir y bajar las escaleras una y otra vez al senador Gustavo Madero, mientras la impaciencia se apoderaba de sus compañeros legisladores.

Media hora fue el retraso con que Sarkozy llegó a la sesión solemne al Senado de la República. Pero no tuvo más que pararse ante el micrófono y comenzar a hablar para echarse al bolsillo a la mayor parte de los legisladores. Incluso, cuando los exhibió con aquello de que le habían pedido que no hablara ahí del tema de Florence Cassez ¡tronaron en aplausos!

Así fue. Pero había que ver y oír al Presidente en vivo y a todo color: Sus manos iban y venían reforzando sus palabras. El índice golpeaba sobre el atril. Los surcos de su frente se ahondaban. Su voz resonaba tronante. Todo él era vehemencia pura. Su presencia llenaba el espacio de tal manera que las miradas, inicialmente sobre la guapa Carla Bruni, cayeron en él, en Sarkozy, para no desviarse más.

Más aún cuando hizo a un lado el discurso preparado y sonriente les advirtió: “Me dijeron que no lo comentara aquí, pero ya saben, cuando a uno le dicen no lo comentes, lo que dan ganas es precisamente de comentarlo…”

Y eso fue lo que hizo gustoso el mandatario galo ante los senadores, no sin antes recordarles que “la política no puede ser el lugar donde la gente no habla”.

A partir de ahí volvió a meterle candela al asunto. Si ya ante calderón había aguantado el “golpe bajo” de la mención de los niños a los que iban a cortarles el dedo y él calló la escenificación del desmantelamiento “en vivo” de la banda de secuestradores, ahora en pleno Senado tomaba revancha con estas otras palabras:

“No por ser alguien francés se merece la impunidad, pero cuando se es una gran democracia hay que aplicar los convenios internacionales… Yo no vengo a defender ideas en las que no creo.”

No sé si la traducción era buena o mala. Pero los señores senadores le obsequiaron entonces un gran aplauso. Bueno, no todos. El priista Manlio Fabio Beltrones sería uno de los que se guardaría de ello. Y lo explicaría al concluir la sesión:

“Éste no era el lugar para hablar del tema, eso fue lo que se le dijo. Lo de Florence Cassez es un asunto que debía tratarse a nivel de Ejecutivo, nosotros no tenemos nada que ver. Y además, si se fijan, dijo pero no dijo. Era algo para consumo interno, para su país, no para nosotros.”

Y no es que le desagradara Sarkozy. Todo lo contrario. Al grado que su conclusión del encuentro con el Presidente Francés fue: “Me impactó más la vehemencia de Sarkozy que la belleza de su esposa”.

Pero el caso es que la mayoría de los senadores le regalaron al mandatario francés aplauso tras aplauso y terminaron ovacionándolo de pie al final, mientras Carla Bruni miraba embelesada a su marido y  la canciller Patricia Espinosa no paraba de mandar mensajitos desde su blacberry.

Otro que no lucía muy contento era Porfirio Muñoz Ledo, ahí presente. Pero no tanto por las palabras del “dear Nicolás”, sino por las del senador Madero: “¡Que nivel” Y recordaba los tiempos en que la oposición se hacía escuchar ante los mandatarios que recibían.

El caso es que, en un ring u en otro, Sarkozy se fajó, y salió a defender lo suyo y a los suyos “haya sido como haya sido”.

Frase que, sin duda,algo nos recuerda. “haiga sido como haiga sido”.

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