Martha Anaya
Ramón Muñoz se veía exultante. Él, Santiago Creel, Manuel Espino, los foxistas, habían ganado la partida frente a las declaraciones del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien acusó omisiones del gobierno foxista en la lucha contra el narcotráfico.
Sí, habían ganado los foxistas con la respuesta de Santiago Creel. Así lo sentía ayer el ex colaborador de Vicente Fox desde las entrañas mismas de Los Pinos. Así lo reflejaban sus gatunos ojos al medio día, a las afueras del Senado.
Es más, según nos contó el propio Ramón Muñoz, en cuanto se enteraron de los dichos de Gómez Mont, le habló a Creel “para tocar base”. Y como él, Espino y los demás cuates.
Según el senador Muñoz, la declaración de Gómez Mont fue para tratar de “equilibrar” lo dicho por Germán Martínez en relación a que los priistas eran responsables del narcotráfico. Pero al secretario de Gobernación -nos confiaría- “se le pasó la mano y fue la gota que derramó el vaso.”
Santiago Creel también lucía contento a su arribo al senado. Quizás no tanto como Muñoz, pero igual se le notaba que había ganado puntos sobre sus adversarios dentro del mismo PAN, si bien él no reconocería que le habían telefoneado sus compañeros y amigos para apoyarlo y decirle: “¡qué bien contestaste!”
Platicamos con Creel poco antes de que ingresara al salón de sesiones:
-¿Se esperaba lo que declaró Gómez Mont?
-¡No, claro que no! Lo que menos espera uno es que el secretario de Gobernación salga a decir eso (que fuimos omisos en la lucha contra el narcotráfico) cuando uno está diciendo que fue con el PRI el origen.
-¿Va a escalar este enfrentamiento entre ustedes?
-No, yo ya dije lo que tenía que decir.
-¿Ya le habló usted a Gómez Mont?
-No. Es él quien tiene que llamar, a mí no me corresponde.
Dicho lo cual, el ex líder de la bancada panista en el Senado ingresó a la sesión. Una sesión en la que, por cierto, prácticamente nadie ponía atención. Lo sabroso transcurría en los patios y en los pasillos del Senado, no en su tribuna. Y el tema más atractivo resultaba ser el conflicto entre los propios panistas.
De hecho, los priistas no hacían más que reír del lío en que se habían enzarzado los blanquiazules con el tema del narcotráfico. Jesús Murillo Káram era uno de ellos. Es más, sarcástico, alegaba que él no le había dicho al Presidente del PAN, a Germán Martínez, que era un estúpido:
“Yo le que dije es que era una estupidez lo que había dicho. Y estupideces decimos todos, pero eso no significa que seamos estúpidos… ¡Claro, a menos que las digas tan seguido!”
Y ya, para que no se fuera a enojar Germán, declaró simplemente que “su equivocación fue histórica”. Claro, con un agregadito más: “Espero que ese calificativo no sea considerado como un insulto”.
Burlas y más burlas en torno al tema. Hasta el perredista Arturo Núñez la gozaba. Sostenía que si Felipe Calderón estallaba a la primera, pues es “de mecha corta”, Germán Martínez ¡ni cera tiene!, “estalla sin que medie el fuego”.
Carlos Navarrete no se quedaría atrás, aunque sería más propio en sus comentarios. Él atribuiría éste levantamiento de samuráis panistas y priistas frente a las declaraciones de Gómez Mont a que unos y otros “están defendiendo a sus Presidentes”.
Aunque más bien, corregiría, se trata de defender a sus ex…
