Crónica de Política

Burlas en el Senado

February 27, 2009

— 4:00 am

Martha Anaya

Ramón Muñoz se veía exultante. Él, Santiago Creel, Manuel Espino, los foxistas, habían ganado la partida frente a las declaraciones del secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, quien acusó omisiones del gobierno foxista en la lucha contra el narcotráfico.

Sí, habían ganado los foxistas con la respuesta de Santiago Creel. Así lo sentía ayer el ex colaborador de Vicente Fox desde las entrañas mismas de Los Pinos. Así lo reflejaban sus gatunos ojos al medio día, a  las afueras del Senado.

Es más, según nos contó el propio Ramón Muñoz, en cuanto se enteraron de los dichos de Gómez Mont, le habló a Creel “para tocar base”. Y como él, Espino y los demás cuates.

Según el senador Muñoz, la declaración de Gómez Mont fue para tratar de “equilibrar” lo dicho por Germán Martínez en relación a que los priistas eran responsables del narcotráfico. Pero al secretario de Gobernación -nos confiaría- “se le pasó la mano y fue la gota que derramó el vaso.”

Santiago Creel también lucía contento a su arribo al senado. Quizás no tanto como Muñoz, pero igual se le notaba que había ganado puntos sobre sus adversarios dentro del mismo PAN, si bien él no reconocería que le habían telefoneado sus compañeros y amigos para apoyarlo y decirle: “¡qué bien contestaste!”

Platicamos con Creel poco antes de que ingresara al salón de sesiones:

-¿Se esperaba lo que declaró Gómez Mont?

-¡No, claro que no! Lo que menos espera uno es que el secretario de Gobernación salga a decir eso (que fuimos omisos en la lucha contra el narcotráfico) cuando uno está diciendo que fue con el PRI el origen.

-¿Va a escalar este enfrentamiento entre ustedes?

-No, yo ya dije lo que tenía que decir.

-¿Ya le habló usted a Gómez Mont?

-No. Es él quien tiene que llamar, a mí no me corresponde.

Dicho lo cual, el ex líder de la bancada panista en el Senado ingresó a la sesión. Una sesión en la que, por cierto, prácticamente nadie ponía atención. Lo sabroso transcurría en los patios y en los pasillos del Senado, no en su tribuna. Y el tema más atractivo resultaba ser el conflicto entre los propios panistas.

De hecho, los priistas no hacían más que reír del lío en que se habían enzarzado los blanquiazules con el tema del narcotráfico. Jesús Murillo Káram era uno de ellos. Es más, sarcástico, alegaba que él no le había dicho al Presidente del PAN, a Germán Martínez, que era un estúpido:

“Yo le que dije es que era una estupidez lo que había dicho. Y estupideces decimos todos, pero eso no significa que seamos estúpidos… ¡Claro, a menos que las digas tan seguido!”

Y ya, para que no se fuera a enojar Germán, declaró simplemente que “su equivocación fue histórica”. Claro, con un agregadito más: “Espero que ese calificativo no sea considerado como un insulto”.

Burlas y más burlas en torno al tema. Hasta el perredista Arturo Núñez la gozaba. Sostenía que si Felipe Calderón estallaba a la primera, pues es “de mecha corta”, Germán Martínez ¡ni cera tiene!, “estalla sin que medie el fuego”.

Carlos Navarrete no se quedaría atrás, aunque sería más propio en sus comentarios. Él atribuiría éste levantamiento de samuráis panistas y priistas frente a las declaraciones de Gómez Mont a  que unos y otros “están defendiendo a sus Presidentes”.

Aunque más bien, corregiría, se trata de defender a sus ex…

Gómez Mont a la Sun Tzu

February 25, 2009

— 4:00 am

Matha Anaya

¿Saben cómo se atraviesa el miedo?, preguntó Fernando Gómez Mont.

La respuesta vino del propio secretario de Gobernación: Haciendo lo que hay que hacer…

Con ello concluiría la respuesta a la última pregunta –¡esa que le puso los pelos de punta al inquilino de Bucareli!- por parte de los analistas estadounidenses que asistieron al foro sobre seguridad organizado el Border Trade Alliance (BTA).

Y es que en tan autorizada reunión, le soltaron ni más ni menos que si bien en el Distrito Federal estábamos acostumbrados a la inseguridad, en las fronteras esa sensación no existía y que ahora ésta se había perdido.

Gomez Mont, quien hasta un momento antes había obsequiado respuestas al estilo oficial, reventó de pronto y  regañó para empezar al interlocutor con un: “¡No actuemos con memoria de corto plazo!”

Pero por aquello de que no entendiera a lo que se refería, le aclaró la inseguridad, el narcotráfico, los secuestros y las amenazas ya existían desde antes, que lo que se vivía años atrás era “una paz simulada”.

Huelga decir que los rostros de los asistentes se transformaron al instante. Los ojos se les pusieron como platos y se volvieron a mirarse unos a otros.

Pero Gómez Mont siguió encarrerado: Sí, sí hay un problema de percepción -reconoció–, pero esa diferencia es la misma que hay entre un Estado democrático y un Estado demagógico.

“¡Sopas!”, soltaron los periodistas en la parte de atrás del salón en el Hotel Nikko, al tiempo que anotaban palabra tras palabra.

El secretario seguía. Sostenía que el sentimiento de impotencia ante el narcotráfico no era nuevo ni tenía dos años, que era como una enfermedad letal en la  que cada vez se deteriora uno más y se debilita el cuerpo y, por ello, ante tal diagnóstico, “a empellones” se estaban poniendo de acuerdo los tres niveles de gobierno para asumir sus compromisos de manera total.

Así que  luego de reconocer obstáculos políticos en el camino y de recordarnos que la vida se afirma en realidad, volvió a darle su sopapo al preguntón: “yo no comparto la percepción de que antes hubiera seguridad. La seguridad se había perdido desde antes.”

Y tan tan. Ahí se acabó la conferencia con los analistas gringos.

Pero no quiero dejar de contarles cómo inició esta sesión de preguntas y respuestas. Resulta que lo primero que le preguntaron a Gómez Mont fue qué debía hacer el gobierno federal para recuperar el estado de derecho en Chihuahua en materia de seguridad pública.

La respuesta del secretario, ya lo verán, trajo a colación nada menos que a ¡Irak!

Comenzó por decir que habría que generar un despliegue territorial y dar el apoyo a las fuerzas locales para que tuvieran el tiempo y el modo de reconvertirse y recuperar su fortaleza.

No podemos equivocar la estrategia aquí -subrayó-pues la intervención de la Federación no debe excluir la responsabilidad de las autoridades locales y municipales, porque a largo plazo eso las debilita.

“Debemos recordar -les dijo-cómo el propio gobierno americano enfrentó este dilema en el caso Irak, al llegar, generar un ejercicio de fuerza y luego quedarse atrapado ante la incapacidad de los iraquíes para retomar sus instituciones, fortalecerlas y recuperar la responsabilidad sobre su seguridad.”

¿Chihuahua? ¿Irak?.

Pues sí, aunque muchos se quedaron sin entender bien a bien de qué se trataba (entre los cuales me apunto), el análisis del señor secretario siguió esa línea, comparando la invasión estadounidense a Irak con la guerra del gobierno mexicano contra el narcotráfico en Chihuahua!

Declaro mi pasmo en ese momento. Pero otro compañero, más avispado que yo, sonrió y dijo: Estratega habemus.