Crónica de Política

García Luna debe estar en plácemes

September 3, 2010

— 12:00 am

De las quince interrupciones que tuvo el mensaje de Felipe Calderón con motivo de su IV Informe de Gobierno, una fue de llamar la atención. Y no tanto por los aplausos en sí mismos, sino por los destinatarios.

Normalmente, los mandatarios reconocen durante sus discursos la labor de las Fuerzas Armadas. Es de rigor. Incluso cuando ocurrió la matanza de Tlaltelolco se llevó a cabo el rito y los asistentes otorgan ovación especial a los uniformados. Pero esta vez fue diferente.

En esta ocasión Calderón puso en el mismo saco –los equiparó—a la Policía Federal, al Ejército y a la Marina. No se refirió a ellos en momentos separados, como ocurrió otras veces. Los puso lado a lado, sin coma de por medio siquiera. Llegado el momento, en el rubro de la seguridad, el Presidente de la República habló así:

“Y si queremos que los mexicanos del mañana puedan tener un México seguro, debemos asumir hoy los costos de lograrlo. En este esfuerzo singular, quiero agradecer la lealtad, la valentía y la entrega de las Fuerzas Armadas de México y de la Policía Federal.

Así, el aplauso que tradicionalmente se otorga a las Fuerzas Armadas fue compartido en esta ocasión  –por vez primera de esta manera– por la Policía Federal. Y el reconocimiento fue largo, intenso, el más atronador de todos los que se escucharon ayer en el patio central del Palacio Nacional. Genaro García Luna debe estar de plácemes.

Otro dato digno de llamar la atención: la referencia en el discurso de la presencia de los alcaldes. Reconocimiento, sin duda, a la parte que les toca –así sea sólo por la cercanía– en la lucha contra el narcotráfico y por la importancia que tienen para que salga adelante el proyecto de mando único en las policías estatales.

Incluso hubo un reconocimiento explícito al compromiso de los gobernantes que en el ámbito local “actúan con determinación” y evocó “la memoria de los alcaldes que han perdido la vida a manos de criminales.”

Momentos estos –y todos aquellos a los que se refirió Felipe Calderón en su discurso a lo largo de una hora—que escucharon con muy distintas expresiones los asistentes. Unos asintiendo, otros incrédulos, algunos más impávidos…Vaya, destacaría la visible incomodidad de la lideresa del PRI, Beatriz Paredes (y no sólo porque estaba codo con codo con el aún presidente del PAN, César Nava; o la expresión severa, con el entrecejo fruncido, del Presidente del Senado, Manlio Fabio Beltrones.

En cambio Margarita Zavala, esposa de Calderón y Josefina Vázquez Mota lucían muy tranquilas y contentas lado a lado, mientras el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, se echaba hacia atrás en su silla y parecía no dar mayor importancia a lo que se decía.

De notarse, igualmente, las ausencias de los gobernadores de Oaxaca (Ulises Ruiz), de Veracruz (Fidel Herrera), de Michoacán (Leonel Godoy), así como del dirigente del PRD, Jesús Ortega. Ausencia esta última que algunos atribuían al conflicto que hay en la Cámara de Diputados por la presidencia de la Mesa Directiva, donde los panistas habrían ya otorgado al PRI y no al sol azteca.

Y así como las expresiones eran muy distintas en unos y otros, así los aplausos que le obsequiaban al Jefe del Ejecutivo. No siempre aplaudían todos. De hecho, la mayoría de las veces no ocurrió así. Sólo cuando se habló del papel de las Fuerzas Armadas –a las ahora se sumó la Policía Federal— el reconocimiento fue de prácticamente todos los asistentes. Por ello, reiteramos, García Luna debe estar de plácemes. Falta, claro, ver qué opinan de ello los secretarios de la Defensa y Marina.

Deplorable inicio de sesiones

September 2, 2010

— 12:00 am

Tal parece que la Cámara de Diputados se puso a tono con los tiempos violentos que vivimos. Ella misma, por decisión de sus propios integrantes, apareció “descabezada” en la instalación del nuevo periodo de sesiones.

Ya podrán decirnos tras bambalinas que tiene los acuerdos listos, que el priista yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín será quien presida la Cámara de Diputados, que el PRI y el PAN –en acuerdos entre Beatriz Paredes y Josefina Vázquez Mota—le harán de chivo los tamales al PRD, que tal y cual…, pero ¡qué papelón!

Es increíble que hayan llegado al 1º de septiembre –fecha en que se inicia el periodo de sesiones, se recibe el Informe Presidencial y se llevan a cabo los posicionamientos de los partidos–, sin haber podido elegir formalmente a quienes presidirán sus órganos de gobierno.

Se presentaron los señores diputados a la sesión de Congreso General con un “interino”, el panista Francisco Ramírez Acuña como presidente de la Mesa Directiva, ya que no tuvo a quién cederle el cargo.

Peor aún, el pleno terminó avalando por mayoría –a pesar del rechazo de perredistas y petistas– que los clásicos posicionamientos de los partidos al Informe se aplazaran para el próximo domingo. Hecho inédito en esos ritos por los que alguna vez pelearon hasta con los dientes y que ahora se caen a pedazos.

Y ni qué  decir de la entrega del famoso Informe. Llegó Francisco Blake con el mamotreto de más de mil páginas –708 hojas del Informe general y un anexo estadístico de 678—además de la versión digital, entró al Salón de Protocolos –ni siquiera se sentó—y en menos de dos minutos y medio puso en manos de Ramírez Acuña el envío,  dijo que por instrucciones del Presidente hacía entrega del IV Informe que contiene el estado que guarda la nación, posó para la foto y se fue.

Manlio Fabio Beltrones, nuevo presidente del Senado, atestiguó el momento y de vuelta al salón de sesiones Ramírez Acuña orondo declaró:  “cumplida la obligación del Presidente de la República”.

Todas esas escenas resultaban desagradables, sabían a impostura democrática, a simulación, a engañifas legaloides, a un mero disfraz detrás del cual se agazapaban las mezquindades, abusos y arbitrariedades de los intereses de los partidos.

¡Deplorable inicio de sesiones!

La risa de La Barbie

September 1, 2010

— 12:00 am

La escena resulta desconcertante. En plena presentación ante los medios, luego de su detención –con las manos esposadas sobre el pantalón de mezclilla y una camiseta verde botella de manga corta en la que se leía LONDON y el número 2 resaltaba en blanco–, La Barbie reía.

Desde que bajó del Hummer en el Centro de Mando de la Policía Federal en Iztapalapa, Edgar Valdés Villarreal –considerado uno de los narcotraficantes más sanguinarios, iniciador de los narcovideos hace cuatro años con el asesinato de cuatro Zetas en Guerrero— vio las cámaras y sonrió.

Custodiado por elementos fuertemente armados de la PFP, ubicado detrás del armamento que se les decomisó  a él y a sus seis compañeros en el poblado de Salazar (cerca de la Marquesa), Estado de México, La Barbie escuchaba el relato de la labor de inteligencia que llevó de su detención y la risa asomaba cada vez más notoriamente a su rostro, al grado que parecía que de un momento a otro estallaría en carcajadas.

Frente a la voz de Facundo Rosas, comisionado general de la Policía Federal, y las preguntas de los reporteros, el texano de 37 años recién cumplidos el pasado día 11 por el que Estados Unidos ofrecía 2 millones de dólares de recompensa, echaba la mirada hacia arriba y volvía a bajarla sonriendo de nueva cuenta.

Otras veces parecía sumirse en pensamientos muy alejados de lo que acontecía en su derredor y volver luego al aquí y ahora en que se le presentaba como una de las grandes detenciones –sin duda lo es– del sexenio.

¿Qué pasaba en unos y otros momentos por la mente de este sujeto que llegó a ser uno de los hombres de confianza de Joaquín El Chapo Guzmán, que llegó a ser el jefe de sicarios de los hermanos Beltrán Leyva y que a ambos grupos traicionó? ¿Por qué se le veía tan contento, tan tranquilo? ¿De qué se reía La Barbie ahí frente a las cámaras?

Tal parecía que se reía de todos nosotros. De lo que ocurría, de lo que se decía, como si aquello fuera una puesta en escena, una farsa.

De ser así, probablemente se corroborará próximamente la versión que dio a conocer en su edición de ayer La Jornada en la que se cuenta que “en fuentes gubernamentales cercanas al gabinete de Seguridad Nacional circuló la versión de que La Barbie había entablado desde hace por lo menos ocho meses negociaciones con la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) y que se había convertido en informante de las autoridades de ese país”.

Según esa nota –firmada por Gustavo castillo, Alfredo Méndez y Jesús Aranda–,  La Barbie se convirtió en una prioridad para la Secretaría de Marina tras la muerte de Arturo Beltrán Leyva y estaban convencidos de que esa dependencia lograría la captura.

Lo habían ubicado en la zona de Naucalpan y estaban a unas horas de cerrar el cerco, cuando la Policía Federal realizó un aparatoso despliegue sin obtener resultados. En el alto mando naval quedó la idea de que lo único que lograron los federales fue alertar y abrir el cerco que estaban por cerrar los marinos.

“En razón de lo anterior –finaliza la nota–, para algunos mandos navales resultó sospechoso que hubiera sido la Policía Federal y no la Armada ni el Ejército quien capturó a La Barbie, debido a que, al parecer, ya se había convertido en testigo protegido de la DEA”.

De ser así –que es ya testigo protegido de la DEA–, pronto veremos su deportación y entenderíamos la risa de La Barbie.

Las voces del Bicentenario

August 31, 2010

— 12:00 am

Llegó uno de los mejores momentos del concierto que ofrecieron los cinco finalistas del concurso Ópera Prima. Apareció en el escenario –sin ser mencionado en el programa–, el tenor Fernando de la Mora.

Aplausos a más y mejor al interpretar “Júrame” ante aquel auditorio colmado hasta sus últimas filas. Pero no sólo eso –su presencia y su canto– fue lo sorprendente en esta ocasión, sino las palabras que expresó ante el público. Un público entre los que se encontraban en primera fila la esposa del Presidente de la República, Margarita Zavala; el secretario de Educación, Alonso Lujambio; la directora de Conaculta, Consuelo Sáizar; y el director de Canal 22, Jorge Volpi.

Y no, no fueron precisamente flores las que lanzó De la Mora desde el escenario donde Enrique Barrios dirigía a la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez. Lo suyo fueron expresiones que se apartan por completo del stablishment y de sus miradas a los tiempos que vivimos.

Comenzó De la Mora por elogiar a Conalculta “y particularmente a Canal 22” por esta idea de Ópera Prima que, subrayó, demuestra que su puede hacer cultura “con otros formatos” y prueba de ello –abarcó con sus brazos al público entero—son todos ustedes que están aquí.

Luego,  la referencia a la inseguridad, a la violencia que nos azota, a la guerra desatada desde un lado y del otro, a las soluciones por las que ha optado el gobierno. Sus frases fueron breves pero sustanciosas:

“La única forma en que México va a salir de esta inseguridad y de los males que le aquejan –indicó–, es con cultura y con educación. La solución no está en el gobierno, la solución está en el corazón de cada uno de nosotros. Hay que darle la espalda a la corrupción y hay que darle la mano a la civilidad…”

Un ¡Viva México!, remató su intervención y la gente le ovacionó.

-Educación…, cultura… Sí, por ese camino tan olvidado y abandonado es por donde penetró el crimen-, apuntó uno de los asistentes.

María Cristina García Zepeda, directora del Auditorio Nacional –espacio donde se llevaba a cabo el concierto—asintió con la cabeza.

Las sopranos Patricia Santos, Linda Gutiérrez, Leticia Altamirano y los tenores Alan Pingarrón y Ángel Ruiz –primeros cinco lugares de la Ópera Prima—atestiguaban el momento y recibirían así el apadrinamiento de Fernando de la Mora.

Sus voces volverían a alzarse –dejando atrás la música de Verdi y de Puccini— para dar paso a los mariachis y cantar Serenata Huasteca, Grítenme piedras del campo, Ay Jalisco no te rajes y culminar –repetida hasta en dos ocasiones—con México lindo y querido.

Ese México lindo y querido, al que se sumó el público desde sus butacas con lágrimas en los ojos, llevaba entremezclado en las gargantas angustia e ilusión; el miedo de sentir que se nos va el país de las manos y la esperanza de recuperarlo.

Y a ese canto, a su letra, México lindo y querido, se aferraban todos, aún a sabiendas de que más parece una quimera. Eran éstas, el domingo por la noche en el Auditorio Nacional,  las verdaderas voces del bicentenario.

¡Qué desfachatez!

August 30, 2010

— 12:00 am

Están en el kiosko, casi pegadas una de la otra, las portadas de las revistas Hola y Proceso. Una mujer toma ambas publicaciones y blandiendo el ¡Hola! suelta: “¡Qué desfachatez!”, lo azota al piso y se va.

Somos varios los que atestiguamos la escena. El encargado del puesto –en pleno corazón de la Condesa–  mira sorprendido a la clienta que sigue echando pestes mientras se aleja, recoge la revista, la sacude con la mano y vuelve a acomodarla en su lugar.

La escena da pie a comentarios punzantes:

-¡No tiene madre!-, apunta uno.

-Es falta de sensibilidad…-, señala otra jovencita de manera más prudente.

-Este desgraciado donde debería estar es en la foto de Proceso-, acusa rabioso el joven que le acompaña.

Tomo ambas revistas y las pongo –ya en mi casa, para evitar mayor desaguisados– una al lado de la otra. Las miro largamente…, me enojan, me sublevan.

Quito una.  Dejo ¡Hola! sobre la mesa. Felipe Calderón luce muy sonriente rodeado por su esposa e hijos que posan para la foto igualmente contentos; detrás de ellos alcanzan verse algunos rostros del centenar de comensales que le acompañaron en el jardín de Los Pinos a la celebración de su cumpleaños 48; y un poco más allá elementos del Estado Mayor Presidencial que los custodian aún entre los muros de la residencia presidencial.

Pienso en la diferencia de festejos entre ellos y nosotros, simples mortales. No sólo por la diferencia en la capacidad económica –para muchísimos es imposible festejarnos así—sino porque él, ellos, no tienen de qué preocuparse mayormente. Tienen a todo el EMP a su servicio para poder disfrutar el momento sin que les arrojen al pasar una granada o lleguen hasta sus mesas y los acribillen… Ya no la hojeo por dentro, la aviento al canasto.

Retomo Proceso. La fotografía de la portada deja ver los cuerpos sin vida de más de una docena de los 72 migrantes centro y sudamericanos asesinados en el municipio de San Fernando, Tamaulipas. Cuerpos inertes, con los ojos vendados, tirados en doble línea sobre el pasto.

En dos palabras, el titular de la revista resume la tragedia –ésta y muchas otras que cotidianamente vivimos: “México, hoy”

Tristeza, desazón, impotencia ante las imágenes, ante lo que sucede en nuestro país. Y frente a ello, el ¡Hola! de Calderón, festejándose.

Sí, ¡qué desfachatez, qué falta de sensibilidad!

Aguirre Rivero y el canto de las sirenas

August 27, 2010

— 12:00 am

Ángel Aguirre Rivero renunció al PRI tras 30 años de militancia. Busca abanderar una amplia coalición –que se está tejiendo ahora y ya el Partido del Trabajo y Convergencia le manifestaron apoyo a su candidatura—para tratar de ganar la gubernatura de Guerrero.

El senador guerrerense no es el primer priista en tomar ese camino. Y menos a últimas fechas. Pero lo que sí es de llamar la atención son algunas de las razones que ofreció para haber tomado la decisión de renunciar al tricolor y lanzarse por otra vía.

Una de ellas, dijo, se debió al engaño de sus dirigentes: que supuestamente Manuel Añorve iba arriba en las encuestas. Hecho que, alegó, ha comprobado que no es así.

Otra, los argumentos que utilizaron para negarle la postulación más allá de las encuestas:

-Que el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) puso como condición para ir en alianza con el PRI, que él, Aguirre Rivero, no fuera el candidato. (“Ahora resulta que los patos le tiran a las escopetas”, comentaría, cuando se supone que el partido más fuerte es el que decide).

Y ésta:

-Que no contaba con la aceptación de algunos ex gobernadores. Léase Rubén Figueroa Alcocer (a quien sustituyó en el cargo tras la matanza de Aguas Blancas) y René Juárez Cisneros.

Según cuenta Aguirre Rivero, sus ahora ex compañeros priistas intentaron evitar una molestia profunda de su parte ante la decisión del partido de designar a su primo, Manuel Añorve Baños, como su candidato (hecho que ocurrió hace un par de semanas, el pasado 6 de agosto).

Le ofrecieron espacio para su gente en el gobierno estatal y un cargo importante –de gabinete prácticamente —en el gobierno federal, con su amigo Enrique Peña Nieto.

Lo interesante aquí es que los priistas ya están dando por hecho que Enrique Peña Nieto va a ser su candidato y que además va a ganar la elección presidencial del 2012. Tan seguros están que, como narra el senador guerrerense, ya están incluso ofreciendo y comprometiendo cargos para cuando vuelvan a despachar en Los Pinos.

¿Por qué no aceptó Ángel Aguirre Rivero las propuestas del tricolor? ¿Por qué no tomar esa ruta que, a decir del mismo senador, era “el camino más fácil”? ¿Por qué no escuchó lo que él también llama “el canto de las sirenas” del 2012?

Las oportunidades, afirma, no se repiten. Ahora se abrió la coyuntura para lograr encabezar una “megacoalición” –que bien podría conformarse con el DIA y sumar además al PAN y Nueva Alianza—que lo lleve de nuevo a gobernar su estado.

“Y no es buscar la gubernatura nomás por la gubernatura”, señala, “ni para llevarme algo de la Tesorería…, mi situación económica la tengo resuelta; no es el poder por el poder, es una cuestión de convicción, de hacer algo por Guerrero”.

Quién sabe si sea así, pero por lo pronto algunos priistas tomaron su decisión como una deslealtad. Mantas acusándolo de “traidor” amanecieron desplegadas ayer en la costera de Acapulco. Es sólo el principio. El camino que le espera a Ángel Aguirre Rivero de aquí al último domingo de enero –por lo pronto– será arduo. Es el costo de no escuchar el canto de las sirenas.

Narcos asisten a obra de teatro

August 26, 2010

— 12:00 am

La historia procede de Michoacán. Fue allá, en uno de sus pueblos, que un nutrido grupo de narcotraficantes se presentó –con todo y pasamontañas y sus AK 47—a ver la puesta en escena de Bodas de Sangre.

Ocuparon espacios principales –si así puede llamárseles, ya que era en una zona pobre y alejada de las grandes ciudades—previamente apartados por uno de sus integrantes. A la tercera llamada para el inicio de la obra, ingresaron los encapuchados al lugar y tomaron sus lugares.

Ninguno de los presentes chistó. Era gente del pueblo. Acostumbrados, por lo visto, a la presencia de aquellos hombres.

En cambio, los jóvenes actores del teatro ambulante Rocinante –grupo que hace trabajo con las comunidades y realizaba su décimo quinta gira por 15 municipios del Estado—se quedaron sorprendidos, sin aliento. Cruzaron miradas. No hallaron espacio a ninguna otra decisión. Harían su trabajo y punto.

La obra de Federico García Lorca saltó pues al improvisado escenario. Los encapuchados, entre los que se distinguía perfectamente el “Jefe” por la manera en que lo custodiaban, siguieron en silencio Bodas de Sangre –, mientras gente del pueblo derramaba lágrimas ante la tragedia que escenificaban los actores.

Cuando terminó la obra, los narcos retomaron en brazos sus armas que habían acomodado sobre sus piernas y un grupo de ellos salió inmediatamente del lugar, sin tomar tiempo para aplaudir siquiera. Sólo el “Jefe” y sus más cercanos aguardaron unos momentos más. Se acercaron a los actores y les dijeron: “Muy bien, gracias…” Y se fueron.

Esta historia nos llega de uno de los actores de la obra, testigo directo de lo acontecido. Su nombre lo omitimos por razones obvias; pero aún hoy –a meses de distancia de aquel suceso— la sorpresa, el miedo y la angustia que les causó el suceso no se diluye del todo.

Ésta es una de las tantas historias que se viven en poblados del país relacionados con el mundo de los narcotraficantes y la subcultura que se ha creado en torno a ellos. Se sabe de ellas no por los medios de comunicación, ni siquiera han llegado a los corridos, pasan de voz en voz o se quedan en el pequeño ámbito donde acontecieron.

Otra historia relacionada con ese andar de los narcos entre los ciudadanos nos fue narrada por un norteño. Él trabajaba para el programa Oportunidades pero decidió dejarlo dada la situación que están viviendo al ser interceptados por los delincuentes cuando llevan el dinero a las comunidades.

Regresó a su tierra y al negocio familiar: un circo ambulante. Un día, cuando uno de sus chamacos recibía el dinero de las entradas a la función, se le acercó  un hombre y le arrebató el dinero. Al momento, otro hombre que estaba ahí cerca se le plantó al tipo y le dijo: Soy Zeta X, regrésale el dinero.

El ladrón se disculpó  de inmediato y devolvió al chiquillo el dinero que le había quitado.

Cuando inició la función, el chamaco en cuestión le dijo a su padre que el hombre que lo había ayudado estaba ahí, sentado en la primera fila.

Al término del espectáculo circense, el padre se acercó a aquel hombre para agradecerle el apoyo a su hijo. El Zeta en cuestión le manifestó: “No se preocupe, sabemos quiénes son ustedes, los hemos seguido, son gente de bien…”

Estas desconcertantes historias se viven y se escuchan en medio de la infame y terrible violencia que asola al país. Historias populares que se entremezclan con decapitados, torturados, secuestrados, pozoleados, ejecutados, narcofosas, narcominas, narcomensajes y demás.

Y no, no se trata de hacer una apología del crimen o de hablar bien de ellos. Es sólo parte de la realidad que también se está viviendo en algunos de los pueblos del país y en sus caminos rurales. Es parte de lo que explica el desconcierto y el no saber qué hacer entre la gente de los pueblos, en esos lugares tan alejados de nosotros y de nuestra realidad.

Nava, despedida anticipada

August 24, 2010

— 12:00 am

El anuncio de César Nava de no buscar la reelección para la dirigencia de su partido en diciembre próximo, se sostiene en el reacomodo de piezas de Felipe Calderón con vistas al 2012, pero habla también de la desconfianza del Presidente hacia su paisano para llevar a cabo este proceso.

Durante su mensaje, Nava subrayó  ampliamente los éxitos que obtuvo al frente del PAN luego de haberlo recibido de manos de Germán Martínez en plena debacle luego de las elecciones intermedias.

Su tarea era, según él mismo refirió, regresar al blanquiazul a la senda del triunfo, recuperar su competitividad electoral, rescatar su esencia, su doctrina, su carácter ciudadano y replantear su relación con el gobierno federal para generar mayores sinergias.

Dijo que logró todo ello y más –a través del difícil camino de las alianzas con el PRD–, pues llegó a ganar elecciones en Estados de la República que parecían imposibles llevar a manos de Acción Nacional e incrementaron en 62% la población gobernada bajo sus siglas.

Más sin embargo, concluiría luego de su amplia exposición de logros, llegó la hora de que otro “liderazgo” asuma esa posición, aún y cuando él se hará cargo todavía de los procesos de elección de candidatos para el Estado de México, Nayarit, Baja California, y Guerrero; y de las posibles alianzas que habrán de definirse a mediados de noviembre.

Luego entonces, flotaba la pregunta en el ambiente, ¿por qué anunciaba Nava su decisión de no buscar la reelección y de afirmar incluso que volvería a sus labores en la Cámara de Diputados desde este periodo que inicia el próximo 1° de septiembre?

La pregunta no tardó  en plantearse al concluir su mensaje:

-¿Cuáles son las razones que te llevaron a decidir ya no estar al frente del partido? Si hiciste las cosas bien, no sé por qué no buscar la reelección.

La respuesta de Nava es interesante:

-Siempre he creído, como decía Ortega y Gasset, que el hombre es él y sus circunstancias. Y las circunstancias que dieron origen a mi candidatura y a mi elección como dirigente nacional, han cambiado. El 2009 era un momento aciago, un momento difícil para la vida de Acción Nacional después de la elección intermedia federal y afortunadamente con el trabajo de todos le hemos podido dar la vuelta a la página.

“Ahora corresponde a una nueva dirigencia y a un nuevo ciclo encabezar las tareas, precisamente, para preparar la elección presidencial, esto requiere un nuevo aliento, un nuevo impulso y ésa es la razón que me ha llevado a estimar, a considerar que será otra persona, en su caso, quien deba tomar las riendas del partido y no yo quien siga al frente”

¿Qué quiere decir Nava con esto? Que llegó circunstancialmente a la dirigencia del PAN. Cierto. Que si hubieran sido otras las circunstancias, difícilmente lo hubieran considerado para esa posición. Cierto.

Pero ahora que viene la definición de la candidatura por la Presidencia de la República, dice él, se necesita un nuevo aliento. ¿Por qué? La respuesta está en la decisión de hacerse a un lado y en aquello que rodeó su presidencia: que ni durante ésta, ni aún con los triunfos que desde su perspectiva logró, llegó a recuperar la confianza de Felipe Calderón.

El arribo de Max Cortázar a la dirección de Comunicación Social del PAN hace apenas unas semanas fue mensaje y mensajero a la vez de lo que habría de ocurrir con César Nava. Lo extraño es que lo haya hecho con tanta anticipación y cuando aún le quedan procesos importantes por manejar al frente del PAN.

Entre la monarquía y la oposición retrógrada

August 23, 2010

— 12:00 am

El desaire de los legisladores priistas al Diálogo por la seguridad convocado por Felipe Calderón, hizo mella en el Presidente de la República y, si alguna oportunidad había de acudiera acudir al Congreso el próximo primero de septiembre a presentar su IV Informe de gobierno –hecho poco probable pero posibilidad al fin–, ahí se cerró.

Lo sabían los del tricolor, pero siguieron presionando. Todavía ayer por la mañana el senador Manlio Fabio Beltrones pidió públicamente a Calderón acudir al Congreso de la Unión para intercambiar opiniones con todas las fuerzas políticas.

¿Por qué habría de acudir Calderón a San Lázaro si ellos no acudieron al Campo Marte?

La respuesta del coordinador de los senadores del PRI fue contundente:

“Porque ésta no es una monarquía, sino una democracia en la que el Ejecutivo rinde cuentas al Legislativo, y no al revés”.

Su contraparte panista en Xicoténcatl, Gustavo Madero, no tardó en salirle de frente a Beltrones y, desde su propia trinchera,  llamó a los suyos a sumar esfuerzos para “abatir ese dique armado por el PRI, al que no le bastaron 70 años como gobierno obstructor del desarrollo de México, también hay que agregarle 10 años como oposición retrógrada”.

Es tiempo, dijo, de darle a México y a los mexicanos resultados concretos, corresponde al Poder Legislativo sacar adelante las reformas que ya están en la mesa, y avanzar en todas aquellas a las cuales el PRI siempre le saca la vuelta con sus declaraciones mediáticas.

De uno y otro lado –lo tenían bien claro—se trataba de una guerra mediática. La decisión de Calderón estaba tomada. Sólo hacía falta hacer pública.

Ello no tardó mucho en ocurrir. Al poco rato la secretaría de Gobernación emitió  un comunicado que, por cierto, estaba muy alejado del tono asumido por el coordinador de los senadores panistas.

Iniciaba el texto reconociendo “el intenso trabajo” desarrollado por los distintos grupos parlamentarios durante el pasado periodo de sesiones, “así como su compromiso en la búsqueda de acuerdos políticos en temas fundamentales para México.”

Más adelante, por ahí del cuarto párrafo, entraba al tema del IV Informe de Gobierno. “La entrega” de éste, indicaba, “se realizará de acuerdo con lo establecido en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

Es decir, se entregará por escrito. ¿Quién lo entregará? Eso no lo especifica el comunicado de Gobernación, pero es muy probable que lo lleve el secretario de Gobernación, Francisco Blake, tal y como lo han hecho sus antecesores a lo largo de este sexenio.

Más allá  del pleito mediático entre legisladores priistas y panistas y de que Felipe Calderón no ha vuelto a pararse ante el Congreso de la Unión desde su difícil toma de posesión, lo que queda claro es que la “afrenta” sufrida por el PRI por las alianzas que tejió el PAN con el PRD en las pasadas elecciones, no es tema cerrado ni se le ha dado vuelta a la página.

Por más que algunos gobernadores del PRI se hayan mostrado dispuestos a colaborar con Calderón en su lucha contra el crimen, el gran abanico de temas que se deciden en el Congreso responderán a otros intereses y a la lucha en el poder y por el poder.

Así que, a decir de los propios actores políticos, nuestro panorama se despliega entre actitudes monárquicas de un lado y oposiciones retrógradas del otro.

Los datos de Rubidio

August 20, 2010

— 12:00 am


Datos, datos y más datos sorprendentes, salen a relucir en medio de la lluvia de diálogos, congresos y conferencias relacionados con la criminalidad y la violencia que vivimos actualmente.

Los que dio a conocer ayer el subsecretario de Seguridad Pública, Monte Alejandro Rubido –en el Congreso Internacional Sobre Uso de la Fuerza Pública en un Estado Democrático de Derecho–, entraron en ese rubro.

Uno de ellos, el decomiso de armas:

-Según sus cifras, en lo que va del sexenio se han asegurado a los delincuentes alrededor de  83 mil armas de fuego, 8 millones de cartuchos y 6 mil granadas.

Para darnos una idea de lo que estos números significan, valgámonos de la comparación que el propio Rubidio mencionó: tal cantidad de decomisos supera el número de armas que ocupan los ejércitos de los países centroamericanos.

Otro dato:

-En todo el país hay 427 mil policías. El 91 por ciento de ellos está adscrito a corporaciones estatales y municipales; de ellos el 38.73 por ciento, o sea 165 mil 510 son policías municipales.

Traducido en términos territoriales, significa –indicó Rubidio– que hay 2 mil 22 municipios que tienen corporaciones policiacas locales y 417 ayuntamientos no.

Además, aclaró, la mitad de estas agrupaciones tienen menos de 20 agentes en activo, y entre ellos deben cubrir los tres turnos de vigilancia.

De ahí que no extrañe que la mayor parte de las policías municipales sean débiles en términos institucionales y, por lo tanto, vulnerables a la corrupción.

A lo anterior agregó que las corporaciones policiacas, especialmente a nivel municipal, están concebidas básicamente como policías reactivas, sin acciones de prevención ni de Inteligencia, lo que las hace más vulnerables: su preparación se limita a hacer cumplir las disposiciones reglamentarias de policía y buen gobierno

A partir de estos datos, Monte Alejandro Rubidio insistió en la necesidad –urgente– de desaparecer las policías municipales y crear 32 corporaciones estatales con mando único para lograr una mayor eficiencia y estén en condiciones de hacer frente a la delincuencia organizada de manera eficaz.

En tanto eso no se logre, como lo dijo el Presidente Felipe Calderón en su Diálogo con los legisladores en otro foro, el ejército permanecerá en las calles. Por lo pronto, según declaró, hasta que termine su sexenio.

Y si dimensionamos los datos que ofreció Monte Alejandro Rubidio –y es ésta, la del enfrentamiento, la única o la más preponderante estrategia que se mantendrá en la lucha contra los criminales–, difícilmente podríamos decir que se ve la luz al final del túnel. ¡Al contrario!.

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