Contraflujo

El manto de las drogas en México

January 6, 2010

— 12:00 am

La sombra del consumo de drogas cubre de manera consistente a México. El esquema de los cárteles de la droga mexicanos, que comenzaron a pagar el traslado a Estados Unidos con algunas cantidades de estupefacientes a los grupos locales, convirtió a la sociedad mexicana en potencial mercado para las sustancias prohibidas, en un apetitoso espacio de venta al menudeo para los grupos criminales. El contador de consumidores mexicanos de cocaína empezó a tomar relevancia a partir de 2002 y la fiebre de las estadísticas sigue apuntando hacia arriba en forma dramática y tenaz.

Las cifras que gastan los mexicanos en drogas ilícitas no tienen ninguna comparación con el suculento mercado de Estados Unidos, la alberca de oro para los capos del narcotráfico de Colombia y México, consumo que equivale a unos 65 mil millones de dólares anuales, según datos de la Agencia Antinarcóticos, la DEA. Sin embargo, la sociedad mexicana está derramando al mayoreo unos 431 millones de dólares al año, de acuerdo con reportes concentrados por las instituciones federales encargadas del combate al crimen organizado. La cifra tampoco es despreciable para los grupos criminales mexicanos.

Los datos que tiene el gobierno federal muestran que México dejó de ser un país de tránsito para convertirse en una nación de consumo. Por ejemplo, la adicción a la cocaína se duplicó en cuatro años, entre 2002 y 2006 y pasó de 260 mil a 520 mil consumidores. El ascenso comenzó en 1998 y de manera persistente continuó hasta el inicio del sexenio del panista Felipe Calderón. De hecho, también hay un despegue en los consumidores de drogas sintéticas, elaboradas con anfetaminas. Los adictos mexicanos elevaron considerablemente el consumo (de 0.1% de la población en 2002 a 0.4% en 2006, según el Reporte Mundial de Drogas 1999-2009 de las Naciones Unidas).

En el desagregado, el informe de la ONU ofrece datos que ponen en perspectiva la cantidad y las drogas que potencialmente se consumen anualmente en México: la marihuana alcanza 343.45 toneladas, con un valor de 27.47 millones de dólares; la cocaína suma 8.42 toneladas, con 105.31 millones de dólares; la heroína llega a 2.5 toneladas, con 87.5 millones de dólares; las anfetaminas acaparan 3.16 toneladas, con 207.68 millones de dólares, y éxtasis que tiene 0.04 toneladas, con un valor de 3.63 millones de dólares.

¿Cuáles son los elementos para afirmar que México se convirtió en un país consumidor de drogas? El mismo reporte muestra los datos de consumo en Colombia, país productor de cocaína. Los indicadores señalan una reducción en la compra de estimulantes entre 2001 y 2003 y una estabilización entre 2003 y 2005. En contraste con los cárteles mexicanos, los capos colombianos no han buscando la manera de repartirse los territorios para inundar con drogas a la sociedad.

Los capos de la droga en México han mantenido como un elemento de sus ganancias el consumo interno, mediante el narcomenudeo. “El incremento de adictos garantiza la continuidad y el crecimiento del mercado”, señala un reporte del gobierno federal.

¿Cómo actúan el gobierno federal para frenar al crimen organizado y la expansión del consumo de drogas en México? Las fuerzas federales han utilizado la estrategia de la ofensiva del Estado frente a los grupos criminales, con el objetivo de reducir la capacidad de las estructuras de los jefes de los cárteles de la droga y de los índices delictivos en el país. “Las experiencias internacionales muestran que para enfrentar con éxito al crimen organizado se requiere un combate con una visión de Estado, con la participación de los diversos actores de la sociedad en su conjunto: autoridades, escuelas, iglesias, medios de comunicación, empresarios y familias”.

A pesar de la estrategia de combate a las drogas, el consumo de sustancias prohibidas cubre lentamente a México.

daponte@ejecentral.com.mx

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