A la mitad de 2009, el equipo de Marcelo Ebrard se reunió en el Antiguo Palacio del Ayuntamiento para analizar una situación crítica, un tema que podía generar descontento social en la zona metropolitana más grande de México. Los integrantes del grupo compacto se alarmaron por la situación: grave escasez de agua y altos niveles de consumo en las 16 delegaciones del Distrito Federal. El jefe de gobierno capitalino ordenó a sus colaboradores un plan de ahorro y una campaña publicitaria para alertar a la población de los riesgos de llevar a la urbe a una situación de crisis por la falta de agua.
En unos días, el secretario de gobierno del GDF, José Ángel Ávila, solicitó a las 16 delegaciones políticas que elaboraran un programa para la reducción del consumo, fundamentalmente comenzar a registrar una baja de 20% en la distribución a la población de la ciudad de México. El Sistema de Aguas de la Ciudad (SACM) se colocó al frente para iniciar plan emergente de sustitución de tuberías en mal estado, para tratar de suprimir las fugas de instalaciones muy viejas. Las autoridades capitalinas comenzaron a cerrar paulatinamente la distribución de agua en todas las delegaciones de la ciudad para tratar de hacer frente a la contingencia. La población comenzó muy pronto a sentir los estragos de la falta de agua en sus colonias.
¿Pero que han hecho los jefes delegacionales en estos meses? El SACM tiene en su página electrónica http://www.sacm.df.gob.mx/sacm/index.php una lista de las acciones que las autoridades y ciudadanos pueden tomar para reducir los consumos. Sin embargo, no hay un protocolo para el ahorro de agua en las delegaciones.
El analista en asuntos del DF, Alberto Benítez, ha dado seguimiento a los compromisos de las delegaciones y ha encontrado que las delegaciones no han respondido de manera organizada a la petición de ahorro de agua del jefe de gobierno Marcelo Ebrad. En los hechos, no hay metas para bajar el consumo ni mediciones confiables del flujo. “Todas las acciones de ahorro son aire: si no se sabe cuánto gastaban, ¿cómo se puede decir que ahora están ahorrando?”, se pregunta.
De acuerdo con los datos del SACM, 11 de 16 delegaciones de la ciudad de México reportan algún tipo de avance en ahorro de agua: Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuauhtémoc, Gustavo A. Madero, Milpa Alta, Tláhuac, Tlalpan, Venustiano Carranza y Xochimilco. Demarcaciones con alta densidad poblacional y graves problemas de abastecimiento, como Iztapalapa, no tienen datos de eventuales ahorros. Cuajimalpa, Iztacalco, Magdalena Conteras y Miguel Hidalgo están en esa misma ruta de incumplimiento.
Una revisión de las acciones de los jefes delegacionales demuestra que algunas demarcaciones están apenas en la preparación de un plan de ahorros y otras ni siquiera tienen un proyecto para afrontar el impacto en la baja del flujo. El gobierno de Ebrard tampoco ha hecho mucho por obligar a los delegados a cumplir con la meta de reducción de 20%. Algunos esbozan acciones, sin definir los calendarios. ¿Cuáles son las prioridades? Cursos de aprovechamiento racional del agua, cambios de mobiliario en los baños, reparación expedita de las fugas, suspensión del servicio, colocación de accesorios de bajo consumo en edificios públicos y escuelas, uso de agua tratada en parques, jardines y camellones y campañas de concientización.
La información disponible demuestra que los delegados no están metidos en una de las preocupaciones del jefe de gobierno de la ciudad de México, que ha venido cerrando las tuberías y los pozos que alimentan la red urbana. Evidencia que no han puesto nada de su parte para aliviar la baja en la distribución de agua a los millones de habitantes del DF, que son los únicos que han estado padeciendo los efectos de la escasez. No hay un compromiso formal de las autoridades locales para presentar resultados y el gobierno local no ha puesto su parte. Al abrir la llave, el futuro nos está alcanzado.
