Es imperativo que el deporte y las universidades mexicanas sigan tendiendo vínculos indisolubles y que el conocimiento en Ciencias Sociales, Educación Física, Ciencias Aplicadas y Pedagogía sea exponencial en términos de calidad y exigencia metodológica para tener niveles de excelencia que incidan en el desarrollo deportivo de este país.
En el Congreso de la Red de Deporte Cultura y Sociedad que se lleva a cabo en la Universidad de Colima se abordan la discusión y el contexto del deporte y la investigación académica que le atañe y nos damos cuenta que carecemos de profundidad y rigor, generalmente nos remitimos a lo anecdótico, producto con seguridad de buenos recuerdos en la escuela, pero las implicaciones que la práctica de estos satisfactores de aprendizaje sobre el deporte tuvo en nuestra formación personal, en la comprensión de dinámicas sociales, su significado y la misma contribución que se puede hacer a su conservación, la ignoramos por que no hemos reflexionado sobre el sentido de éste en la vida de la gente, lo que sí sabemos es que difícilmente en el deporte podemos encontrar una actividad más productiva, porque contrario a lo que se piensa, cuando alguien hace deporte, no está “perdiendo el tiempo”.
Es una situación similar a la que vivimos con el medio ambiente, el manejo irresponsable de los recursos naturales, motivado por la ignorancia y/o afán desmedido de riqueza que los ha agotado, hasta casi hacerlos desaparecer, generando alarma y preocupación por lo que significan para la supervivencia del hombre. El deporte como satisfactor lúdico y de desarrollo permite la interacción personal es vital para el equilibrio del ecosistema cultural, por eso debemos evitar que la maquinaria del entretenimiento pasivo y alienante arrase a las personas que lo desarrollan en todas su formas tanto en forma lúdica como en el deporte-espectáculo.
La situación global es problemática y motiva a indagar por el sentido que subyace en el deporte para la vida cotidiana de las personas, trascendiendo el activismo mecánico; interpretar la actitud asumida ante esta actividad desde cada una de sus perspectivas, indagar por qué en algunos aspectos del deporte ha habido vigencia y por otro lado una extinción.
La desvinculación de las actividades físicas en los programas académicos ha sido unos de los principales factores que han influido notablemente en la falta de cultura física en la población ; las actividades físicas, deportivas, recreativas y artísticas han sido relegadas dentro de los planes y programas de estudio del sistema educativo (Cagigal, 1978; Eisenberg, 1995; Vicente, 1988). Aunado a esto, la falta de una visión común de los profesionales del área ha provocado desunión, apatía y conformismo, reflejando esto en que la clase de educación física no ha propiciado conductas motrices activas en los individuos, que le permitan tener estilos de vida saludable.
Los aspectos políticos definitivamente repercuten en la educación general del individuo, el problema es percibido en el sentido de que sí el gobierno no presta atención a las necesidades sociales de la ciudadanía, ésta utiliza su tiempo libre en la realización de actividades no productivas y nocivas para la sociedad.
Lo anterior se ve reflejado en la falta de involucramiento de una gran parte de la población en actividades saludables; por lo que se plantea, que la actividad física debe de dejar de ser excluyente y convertirse en una práctica social, donde los educadores físicos sean reales agentes de cambio.
Estas son algunas de las perspectivas que educadores físicos, antropólogos, sociólogos, educadores, pedagogos, metodólogos, administradores, mercadologos, comunicólogos y filósofos de más de 30 universidades del país y seis países: Colombia, Francia, España, Portugal, Brasil y Estados Unidos, hicieron llegar al Congreso de la Red. El deporte y la Academia tienen la obligación moral de seguir trabajando juntos para tener una estructura deportiva inteligente, crítica y activa que empiece a regular las instituciones y las maltrechas y destrozadas entidades deportivas de este país que como él, se están cayendo a pedazos. Las universidades trabajan, lentamente aún, pero trabajan alrededor del deporte. Lo demostrado por la Universidad Intercultural de Chiapas, la Universidad Cristobal Colón de Veracruz, la Universidad Autónoma de Zacatecas y ahora la Universidad de Colima son ejemplo de que en México el desprecio académico por el deporte, empieza a ceder en terrenos que son muy necesarios: los investigadores, los SNI’S, los académicos y los maestros de cualquier disciplina social y de ciencias exactas que interactúen de lleno con el desarrollo deportivo en algo que la sociedad mexicana también debe aprender a exigir.
