El triple asesinato de personas vinculadas con el Consulado estadounidense en Ciudad Juárez puso de relieve los riesgos que los Cárteles del narcotráfio representan para la seguridad nacional de México.
Al margen de sus motivos, el hecho en sí fue una bofetada en la cara a los Estados Unidos, que tienen un centro de recolección y análisis de inteligencia criminal en El Paso, justamente al otro lado del río, y tiene la posibilidad de crear reacciones que afecten a la relación bilateral.
De hecho, sería viable especular que los asesinatos incrementarán la presión de los estadounidenses sobre su gobierno para que tome medidas mas fuertes en términos de vigilancia fronteriza y llama la atención sobre la presunta debilidad del estado mexicano, lo que a su vez pone presión sobre el gobierno del presidente Felipe Calderón para demostrar que tiene control sobre la situación.
Y para aderezar todo, la política: este año hay elecciones en el estado de Texas, con el republicano Rick Perry en busca de la reelección. Perry no ha tenido antes problema alguno para demandar el uso de las Fuerzas Armadas estadounidenses para vigilar la frontera y los foros de discusión texanos están llenos de mensajes sobre la necesidad de poner atención a lo que sucede en la frontera.
La sensibilidad puede medirse tabién por la tensión creada en el sur de Texas cuando un helicóptero de la Armada de México cruzó la frontera y voló sobre una zona habitada del condado (municipio) fronterizo de Zapata. El incidente, ocurrido la semana pasada, se perdió entre el escándalo de la recrudecida violencia en Reynosa y Ciudad Juárez, pero en Texas puede tener repercusiones, y no necesariamente favorables a México.
De hecho algunas voces, quizás las mas altisonantes o extremistas, comienzan a plantear la posibilidad de enviar elementos propios a combatir a los cárteles, y eso sin contar aquellos que demanden presionar al gobierno mexicano mediante medidas económicas o comerciales para fortalecer su resolución.
Hasta ahora la reacción del gobierno del presidente Barack Obama ha sido medida y de pública reiteración de apoyo a las acciones del presidente Felipe Calderón. Pero la política estadounidense es tan ponzoñosa o mas que la mexicana y el asesinato de los dos estadounidenses viene a crear presiones adicionales.
El gobierno estadounidense ya ha expresado públicamente su preocupación por los índices de violencia en el lado mexicano de la frontera común y por la posibilidad de que la guerra entre traficantes se desborde hacia su territorio. Asimismo, ha señalado a los cárteles mexicanos como amenazas para su seguridad nacional, una calificación que en cierta forma es una advertencia para México.
Al margen de lo que se quiera decir o se pueda pensar, el gobierno mexicano se encuentra ahora en una situación complicada. Por un lado, ningún gobierno -de izquierda, de centro ó de derecha- puede permitir la existencia de un poder “competidor”, paralelo, dentro de su propio territorio. Y por otro, los Estados Unidos, obsesionados con su propia seguridad después de los ataques del once de septiembre de 2001, ven en los cárteles mexicanos un factor cada vez mas inaceptable de desestabilización en un país que no solo es uno de sus principales socios comerciales sino está justamente en la frontera.
En esos términos, los cárteles son ahora una doble amenaza para la seguridad nacional de México: tanto por la presión interna que implican sus actos como por la externa significada por las acciones que tomen o puedan tomar los Estados Unidos.
Los cárteles del narcotráfico: un factor irritante en la relación México-Estados Unidos
1 Comentario »
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Efectivamente, señor Carreño, el asesinato de los empleados del consulado estadounidense en Ciudad Juárez puso a México en una situación aún más difícil de la que ya tenía en cuanto a la presión por parte del narcotráfico y las de por sí conflictuadas relaciones con el vecino país, situación que como ya es sabido data, no a partir de la llegada del Presidente Obama, sino desde hace ya muchísimos años; no obstante ojalá y que se esclarezcan los homicidios y así se evite que quienes no quieren a México en aquella nación, presionen para que haya una política más severa contra nuestro país.
Comment by Cristina Cruz Juárez — March 16, 2010 @ 4:52 pm