A dos puntas

¡Pero yo soy francesa!

February 9, 2010

— 12:00 am

La frase me viene a la memoria luego de ver el renovado escándalo en torno a la situación de Florence Cassez, en la cárcel a raíz de su relación con el líder de una banda de secuestradores y que sostiene su su inocencia pese a que vivía y fue detenida en la casa donde se retenía a las víctimas.
Cassez acaba de publicar su versión de los hechos en lo que se describe como un “best seller” en Francia, donde su prisión se ha convertido en una “cause cèlebre” con el presidente Nicolás Sarkozy como paladín de su liberación.
Y bueno. Algunos podrán encontrar en él nuevas causas para criticar al sistema judicial mexicano -¿hay alguna sorpresa?- y señalar, como ya se ha hecho, que el diferendo con la imperial Francia de “Nicolas el pequeño” es una de las razones de la decadencia de la imagen internacional mexicana y su pérdida de liderazgo.
Perdón, pero…
En la danza alrededor del caso de Florence Cassez hay dos cuestiones evidentes, importantes.
Una, que hubo fallas de proceso legal por parte de las autoridades mexicanas (¿a quien se le ocurrió hacer una “reconstrucción de hechos” a beneficio de la televisión?) que tal vez de ser revisadas podrían ser suficientes para anular el caso contra la mujer.
Segundo, que de acuerdo con la acusación Florence Cassez vivió con patos, nadó con patos, se mezcló con patos, estuvo en los pantanos con los patos y los oyó  decir “cuac” pero todo el tiempo pensó que eran pollos.
Ajá.
Y claro, siendo francesa, estamos en la obligación de creerle. Porque lo dice Nicolas Sarkozy y porque publica un libro en Francia.
Ya.
Habría un tercer punto, que resultaría de la imagen política de Sarkozy dentro de Francia, pero no sería sino resultado de la obligación “estándar” de cualquier político, como es también sería la respuesta política normal del presidente Felipe Calderón el mostrar un rostro de severo cumplimiento de la ley mexicana pese a las presiones externas.
En los dos casos habría que hacer un esfuerzo para no reírse. Ambos se envuelven en sus respectivas banderas nacionales en torno al caso de una delincuente menor, por asociación si se quiere; y dio lugar a una situación de opereta: si el ruido hecho con patriótico aliento del “Eliseo” fue el mas efectivo argumento para que no se diera “carpetazo” al asunto el empecinamiento de Los Pinos en defender un proceso con tales fallas que virtualmente cancelan cualesquier pruebas haya contra la mujer sería el mejor alegato para una revisión.
Total, no sería la primera vez. Recordemos por ejemplo que en los años sesentas el congreso estadounidense, conmovido por los sufrimientos de las pobres jóvenes estadounidenses encarceladas en México por transportar drogas, demandó y obtuvo un convenio para que pudieran cumplir sus sentencias en prisiones estadounidenses. Al llegar a su país las jóvenes eran liberadas por algún tecnicismo y en mas de una ocasión fueron recibidas con desfiles populares en sus poblados de origen. Después de todo eran estadounidenses.
Y eso me regresa a la frase del principio. Hace muchos años, cuando la línea uno del metro se encontraba en construcción, recibía clases de francés y mi maestra vivía en un edificio de departamentos sobre Avenida Chapultepec que resultaba, evidentemente, afectada por las obras de construcción. Un día la encontré montada en santa indignación: en el curso de hacer la enorme excavación le anunciaron un corte de agua y obligado, como a muchos otros, a llenar todos los recipientes posibles para satisfacer sus necesidades. Su irritación era tal que le recordé que eran obras de servicio público y que no era ella la única afectada.
La respuesta fue simple: “¡Pero Yo soy francesa!”.
Florence Cassez es francesa, y por tanto puede vadear los pantanos sin mancharse de lodo. ¿O sí?

3 Comentarios »

  1. Excelente columna! muchas felicidades

    Comment by Salvador Lopez Olivas — February 9, 2010 @ 12:41 pm

  2. Señor José Carreño, reciba usted un cordial saludo y una felicitación por tan excelso trabajo. Deja usted ver claramente la hipócrita cara de una francesa con pinta de mártir y alma de delincuente. La muy ejemplar “señorita” perteneciente al círculo más alto de irrespetables hombres representantes del secuestro y la degradación verán con malos ojos el trabajo que usted nos presenta.

    Comment by Eleonor Rodríguez — February 9, 2010 @ 6:00 pm

  3. Ya había hecho una vez un comentario acerca de lo positivo que había sido por parte de Calderón -en este caso sí- el no haber permitido la extradición de la francesa y, pues reitero ese acierto del señor Calderón, pese a como usted dice, señor Carreño, de que la reconstrucción de hechos puso en riesgo la condena dictada a Cassez; sin embargo esperemos que el gobierno siga firme en la negativa de permitir la extradición de la ciudadana francesa.

    Comment by Cristina Cruz Juárez — February 9, 2010 @ 7:10 pm

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