La victoria de los republicanos en las elecciones extraordinarias de Massachussetts les dio el asiento que por mas de 35 años ocuparon los legendarios hermanos demócratas John y Edward Kennedy y desató especulaciones sobre la debilidad y los problemas del presidente Barack Obama.
Pero la realidad es que es muy temprano para descontar a Obama y sus posibilidades de recuperar terreno y levantar de nuevo una presidencia que desde un principio fue sobrecargada de expectativas exageradas.
De hecho, los problemas en que se encuentra son diferentes en forma pero similares en cuanto resultado político que dos de sus recientes predecesores: Ronald Reagan y Bill Clinton. Republicano aquel y demócrata este. Y los dos no sólo se levantaron sino que fueron eventualmente reelectos para un segundo período.
Cierto que la pérdida arrebata a los demócratas de la “supermayoría” que teóricamente garantizaba la posibilidad de aprobación de cualesquier propuesta por encima de las objeciones de la oposición republicana. Pero esa era solo una teoría: los demócratas “moderados” (de derecha) en el senado ya se habían encargado de obligar a Obama a suavizar tanto su propuesta de reforma del sistema de salud que la izquierda demócrata en la Cámara baja se convirtió en uno de sus adversarios porque no es tan progresista como ellos desearían.
El problema de Obama en todo caso es que su programa, aún “aguado”, resulta demasiado liberal para la derecha pero al mismo tiempo resulta insatisfactorio para los demócratas liberales.
Y al menos de acuerdo con analistas políticos estadounidenses, el énfasis en las reformas irrita a los estadounidenses “promedio” que desean en realidad se dedique a resolver la crisis económica que heredó del gobierno republicano de George W. Bush.
“Obama necesita reconectar con el centro”, afirmó John Avlon, autor de un libro sobre los votantes políticamente independientes, para quien el error de Obama durante el último año ha sido virtualmente enviar un mensaje de que su gobierno es parecido a los anteriores y rescata a los grandes intereses. “Fue una reacción contra los rescates financieros, un presupuesto sin precedentes y la ley de estímulos”, que dedicaron miles de millones de dólares de fondos públicos a un intento de evitar el colapso de bancos y grandes empresas.
Avlon recordó que Bush era impopular con los independientes porque era fiscalmente liberal y socialmente conservador, y Obama debe tomar eso en cuenta.
En todo caso, de la misma forma en que muchas de las expectativas iniciales respecto a Obama no tomaron en cuenta las limitaciones impuestas por el sistema mismo, a comenzar las realidades políticas, descartarlo ahora y anunciar ya, como hacen algunos, que su régimen fracasó es igualmente prematuro.
No sería la primera vez, como mostraron Reagan y Clinton.
los problemas de Barack Obama
2 Comentarios »
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Estimado amigo:
Estoy de acuerdo. sin embargo, hay que tomar en cuenta el carácter de Obama que por narcisista lo margina de advertir las opiniones de sus adversarios.
Saludos cariñosos,
Federico
Comment by Federico Ortiz Quezada — January 21, 2010 @ 9:11 am
Cierto, señor Carreño, el Presidente Barak Obama ha estado constantemente cuestionado en todas sus medidas; sin embargo, desde mi punto de vista ha hecho cosas positivas y también es de esperarse que todo lo malo que dejo el señor Bush, no va a desaparecer de la noche a la mañana; entonces solamente hay que darle tiempo a que el mandatario estadounidense tome bien las riendas del país más poderoso del mundo.
Por otro lado, estoy en desacuerdo con su lector del comentario uno porque para nada considero que el Presidente Obama tenga actitudes narcisistas, por el contrario, desde mi punto de vista es uno de los presidentes más sencillos que ha tenido esta contravertida nación.
Comment by Cristina Cruz Juárez — January 21, 2010 @ 7:06 pm